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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2019

Venezuela en la mira
Amrica Latina contina bajo ataque: El "Imperialismo cultural"

Gloria Teresita Almaguer Gonzlez
Rebelin


Estados Unidos de Amrica, races de la identidad e  ideologa de una nacin: aproximaciones

Las mismas obligaciones menores y pblicas de los pueblos (), ms vitalmente interesados en impedir que en Cubase abra, por la anexin de los Imperialistas de all y los espaoles, el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexin de los pueblos de nuestra Amrica, al Norte revuelto y brutal que los desprecia (). Viv en el monstruo, y le conozco las entraas.

Jos Marti

Y qu otra cosa hace Europa? Y ese monstruo supereuropeo, la Amrica del Norte? Palabras: libertad, igualdad, fraternidad, amor, honor, patria. Qu se yo? Esto no nos impeda pronunciar al mismo tiempo frases racistas, cochino negro, cochino judo, cochino ratn.

Jean Paul Sartreii

 

De acuerdo con el profesor Michael H. Hunt -de la reconocida Universidad de Yale-, Se ha pensado y se ha escrito mucho sobre la poltica exterior de Estados Unidos en el siglo XX. Se le ha descrito, en trminos de bsqueda de mercados de ultramar esenciales para la estabilidad y la prosperidad de la Nacin. Tambin se le ha considerado una lucha entre realistas sagaces, por un lado, y moralistas con ideas confusas, polticos oportunistas y un pblico cambiante, por el otro. Esos enfoques, cualesquiera sean sus mritos, son incompletos por s solos, ya que no analizan, adecuadamente, una de las caractersticas ms destacadas de la poltica estadounidense: la influencia profunda y predominante de una ideologa que se origina en los siglos XVIII y XIX. No se ha apreciado lo suficiente el poder de esa ideologa y la continuidad que tuvo iii .

Una ideologa y filosofa poltica, que nacidas en los albores del proceso de construccin de ese Estado norteo, expresan, ntegramente, los ejes claves o elementos identitario de la cultura cvica, y por extensin, de la propia cultura polticaiv de la Nacin; en lo esencial, determinados pseudovalores, que como hilo conductor, cimentan y cruzan transversalmente, no solo las polticas interna y externa que se proyectan desde los diferentes poderes, sino tambin, el imaginario simblico y devenir social, de una parte importante de la poblacin. Una ciudana, que en una gran parte, ha sido estratgicamente contaminada con estos presuntos valores, y sostenida en enajenante ignorancia, particularmente, a travs de la magnificacin de las industrias culturales; y en stas, de un hiperbolizado sistema de medios de comunicacin e informacin, una industria del ocio, orientada a la pseudocultura, a lo banal, as como a la desmovilizacin poltica y a la desideologizacin.

Una significativa limitacin, que advertida ya por Hunt, merece ser retomada hoy, en los albores de la tercera dcada del siglo XXI, cuando el pretendido Hegemn imperial que aunque herido de muerte, mantiene su fortaleza-, declara descarnadamente, sin ambages, que su brutal cruzada anticivilizatoria contra las fuerzas progresista de todo el mundo, y en especial, de Amrica Latina, est dirigida, a la destruccin definitiva de los principios ideolgicos, polticos, econmicos, ticos, y culturales en general, bajo los cuales stas combaten, con marcado nfasis en el proyecto emancipador del Socialismo. Intencionalidad manifiesta, advertida con fuerza, por el ministro de Relaciones Exteriores de la Repblica de Cuba, Bruno Rodrguez Parrilla, en su notable discurso ante el 74 Debate General de la Asamblea General de la Organizacin de las Naciones Unidas, cuando expresaba, el Presidente de los Estados Unidos suele atacar al socialismo en repetidos pronunciamientos pblicos, con fines claramente electorales, a la vez que promueve una intolerancia macartista contra quienes creen en la posibilidad de un mundo mejor y tienen la esperanza de vivir en paz, en armona sostenible con la naturaleza y en solidaridad con los demsv.

Cruzada imperialista, en la que, acompaado de su comparsa internacional, el Gobierno estadounidense, sin olvidar las viejas prcticas que en contraposicin, se depuran-, ha retomado su ya conocida estrategia, de apelar tambin a variables ideolgicas y culturalesvi en general, para lograr sus ancestrales propsitos. Toda una cosmovisin recurrente, que nacida en el siglo XVIII, en los albores del propio proceso de construccin de ese Estado, se expresa, bsicamente en:

La autoproclamacin, de una mstica y paradjica concepcin de la superioridad de Estados Unidos de Amrica como Nacin, supuestamente, elegida por la providencia, para cumplir el apcrifo destino manifiesto de cubrir el continente sealado por la providencia para el libre desarrollovii; considrese, desarrollo ilimitado de la entonces, naciente potencia. Ontologa trasnochada y racista, que permiti, no slo, la expansin territorial, sino tambin el surgimiento de la idea imperialista de la Nacin en construccin, devenida especie de pasaporte con derechos, casi exclusivos, de extenderse hacia cualquier latitud e intervenir en cualquiera sea el Estado, e incluso sancionarlo, cuando, en una, no menos anacrnico condicin de autoungido Hegemn, se vea apremiado para ello; por lo general, desde un pragmatismo extremo, y a travs de falaces discursos, inspirados mayoritariamente, en una injerencista- pretensin de salvaguardar la integridad y prerrogativas de determinadas naciones o pueblos; o ante hipotticas cuestiones de seguridad, en ficticias respuesta a dudosas transgresiones de los (anti)valores, que profesa, como presunta metrpoli planetaria colonial. As, el Destino Manifiesto se convirti en una filosofa de dominacin, que refrend, la expansin y ocupacin territorial de la entonces naciente potencia. Una creencia, que lejos de debilitarse en el tiempo, se consolida y fortalece de manera crecienteviii. En la praxis, un peregrino y cnico montaje, destinado a disfrazar la naturaleza imperialista de ese Estado; interprtese, las agresivas ambiciones de poder econmico-comercial, y el sustrato ultraconservador-fascistoide, sobre el que construye su ideologa poltica, y muy cuestionable, servicio exterior.

Un racismo endgeno y estructural, basado en el supremacismo blanco; segn el cual, la raza blanca, en lo esencial, la de ascendencia anglosajona, los llamados wasp-blancos, anglosajones, protestantes, de clase mediaix, se erige como estrato superior de la sociedad, al que se le reconocen todos los derechos, incluso la segregacin y asesinatos selectivos; mientras que las poblaciones de otras races tnicas tanto dentro, como fuera del Estado nacin-, deben ocupar, de facto, un lugar subalterno, dado su hipottica inferioridad; entindase, las de origen latino, asitico, africano o nativo americano, todas, dominadas, esclavizadas, o en este ltimo caso, prcticamente exterminadas, durante el proceso de colonizacin expansionista constituyente de la Nacin. Una escala de pseudovalores, igualmente antisemita; en la que la raza negra ocupa la ltima escala de degradacin; y que, con subidos tintes xenfobos, rechaza la poblacin migrante, la que, acusada de contaminar las supuestas esencias de la sociedad americana, no resulta bienvenida.

Se trata, en principio, de una sociedad esencialmente tradicional, sexista y patriarcal, que gira alrededor de supuestos valores generalmente estereotipados-, acerca de diferentes aspectos; destacndose, los relacionados con: la mujer, en posiciones de subordinacin, incluso en la esfera laboral; la familia, blanca, de clase media, privilegiada en su estructura nuclear; y la religin, salpicada de un fundamentalismo o misticismo cristiano, con prevalencia del protestantismo, entre otros aspectosx. Y es que, de acuerdo con el investigador cubano, Jorge Hernndez Martnez, Los valores polticos fundamentales que sostienen emblemticamente la sociedad norteamericana -como la libertad y la igualdad-, se articulan alrededor de un modelo pluralista en cuyo centro se ubica la figura del ciudadano, pero con marcadas expresiones de exclusin, discriminacin, restriccin de derechos, intolerancia y marginacin, a partir del modo en que se rechaza todo aquello que no encaja en el patrn tnico, racial, religiosoxi.

Una ideologa y praxis poltica, que refrenda la imbricacin utilitaria, en trminos consensuales, de los supuestos valores, tanto de la democracia liberal, como de la matriz conservadora, ambas vertientes, teidas hoy con subidos tintes neoliberales. En consecuencia, una sociedad en la que confluyen, en simbiosis, dos concepciones, dos discursos, una misma tradicinxii, hoy con prevalencia del conservadurismo, que en su integralidad, articula y penetra los principales mbitos de la vida cultural de la Nacin, concebido lo cultural, en el amplio sentido del concepto refrendado por la Declaracin Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, segn el cual, se trata del conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social, y que abarca, adems de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creenciasxiii. Un conservadurismo, ideolgicamente expresado como una rgida alineacin hacia la derecha poltica, en sus diferentes variantes; aunque, desde hace varias dcadas, con un fortalecimiento exponencial de la ultra; en consecuencia, con un rechazo visceral, hacia los cambios, y en especial, hacia las revoluciones, consideradas tab, en cualquier circunstancia, pero sobre todo, en aquellos procesos emancipadores, sustentados en ideologas de izquierda o simplemente progresistas, dirigidos a la trasformacin sociopoltica o econmica en favor de los sectores desposedos, con menor o mayor grado de radicalizacinxiv.

Ideologa y praxis poltica, denunciada adems con fuerza por el canciller cubano, Bruno Rodrguez Parrilla en la mencionada intervencin, cuando expresaba, El presidente Trump ignora o pretende ocultar que el capitalismo neoliberal es responsable de la creciente desigualdad econmica y social que hoy sufren, incluso, las sociedades ms desarrolladas, y que, por su naturaleza, fomenta la corrupcin, la marginalizacin social, el crecimiento del crimen, la intolerancia racial y la xenofobia; y olvida o desconoce que del capitalismo surgieron el fascismo, el apartheid y el Imperialismoxv. Ideologa y praxis poltica, desde las cuales, en contraste, se pretende ocultar los males, de una sociedad con laceraciones seculares en crecimiento, como tambin evidenciara Rodrguez Parrilla, segn el cual, se trata de un pas donde los derechos humanos se violan de forma sistemtica y muchas veces de manera deliberada y flagrante. Treinta y seis mil 383 personas cien por da fallecieron en este pas en 2018 por armas de fuego, mientras el Gobierno protege a los productores y comerciantes de ellas a costa de la seguridad de los ciudadanos. Noventa y un mil 757 estadounidenses mueren cada ao de enfermedades cardiacas, por falta de tratamiento adecuado. La mortalidad infantil y materna entre afroamericanos es el doble de la poblacin blanca. Veintiocho millones de ciudadanos estadounidenses no tienen seguro mdico ni acceso real a servicios de salud; 32 millones no pueden leer ni escribir funcionalmente; 2,2 millones de ciudadanos estadounidenses estn encarcelados; 4,7 millones bajo libertad condicional y se producen 10 millones de arrestos al ao; lo que segn el Ministro, hace comprensible, por qu el Presidente se ocupa en atacar al socialismoxvi.

En consecuencia, una ideologa, ultra conservadora y supremacista, que tendra su gnesis, asimismo, en el pretendido paradigma civilizatorio de la denominada modernidad, nacida en Europa, entre otros aspectos, con la idea del llamado descubrimiento de Amrica y la conceptualizacin del apcrifo Nuevo Mundo -nuevo, claro est, para los europeos-xvii, de acuerdo con el argentino Walter Mignolo; para el cual se trata, adems, de parte de la perspectiva imperialista de la historia mundial adoptada por una Europa triunfal y victoriosaxviii, una Europa devenida, objetivo y modelo de la civilizacin. Una idea de modernidad, a su vez, racista y excluyente, que va de la mano de su paradigma alterno, el de la colonialidad, desde cuya configuracin, Amrica, y luego Amrica Latina y Amrica Sajona, son conceptos creados por europeos y criollos de ascendencia europeaxix.

En la praxis, una invencinxx, de acuerdo con el polmico filsofo mexicano Edmundo OGorman, quien, en una de sus ms conocidas e influyentes obras, La invencin de Amrica, demuestra la construccin ideolgica, de lo que ms tarde, fue identificado con un Nuevo Mundo. De acuerdo con su tesis, y en contraposicin, con la estereotipada y engaosa idea del descubrimiento de Amrica -que en esta Amrica Nuestra y mestiza, debe ser reconocida como el fuerte encontronazo de dos culturas-, esta invencin se ofrece, como un razonable recurso explicativo ante los mantos de lo desconocido, toda vez que En el sistema del universo e imagen del mundo que acabamos de esbozar, no hay ningn ente que tenga el ser de Amrica, nada dotado de ese peculiar sentido o significacin. Real, verdadera y literalmente Amrica, como tal, no existe, a pesar de que exista la masa de tierras no sumergidas a la cual, andando el tiempo, acabar por concedrsele ese sentido, ese ser. Coln, pues, vive, y acta en el mbito de un mundo en que Amrica, imprevista e imprevisible, era en todo caso mera posibilidad futura, pero de la cual ni l ni nadie tena idea, ni poda tenerla. El proyecto que Coln someti a los reyes de Espaa no se refiere, pues, a Amrica, ni tampoco, como iremos viendo, sus cuatro famosos viajesxxi.

Una idea que para Mignolo, ...refleja el punto de vista crtico de quienes han sido dejados de lado, de los que se espera que sigan los pasos de una historia a la que no creen pertenecerxxii; toda vez, que, La colonialidad () consiste en develar la lgica encubierta que impone el control, la dominacin y la explotacin, una lgica oculta tras el discurso de la salvacin, el progreso, la modernizacin y el bien comnxxiii. En resumen, un arquetipo eurocntrico, de falsa modernidad, que concibe a Europa, de acuerdo con Immanuel Wallerstein, ms como una expresin cultural que cartogrfica; en este sentido, cuando hablemos sobre los dos ltimos siglos, nos estaremos refiriendo principal y conjuntamente a Europa occidental y Norteamricaxxiv.

Al ser stos, precisamente, los pilares ideolgicos, polticos y culturales, sobre los cuales se ha diseado y construido esta Nacin, no resulta inslita, la rancia pretensin de sus lderes y lideresas gubernamentales a lo largo de la historia: conquistar el poder o dominar de manera holstica, ya no solo el espacio terrestre, sino incluso el cosmos y el ciberespacio. Un hecho, apuntado tambin por el canciller Rodrguez Parilla, en su citada intervencin, segn la cual, La conducta del actual Gobierno de los Estados Unidos y su estrategia de dominacin militar y nuclear constituyen una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Mantiene cerca de 800 bases militares en todo el mundo. Avanza proyectos de militarizacin del espacio ultraterrestre y del ciberespacio, as como el empleo encubierto e ilegal de las tecnologas de la informacin y las comunicaciones para agredir a otros Estados. Una pretensin visibilizada hoy, sin ningn pudor, y que pasa, sin embargo, por el que resulta, quizs, su ms caro anhelo, la posesin y dominacin de un pretendido hemisferio occidental, y sobre todo, de esta, Nuestra Amrica mestizaxxv, esa que va del Bravo a Magallanesxxvi. Un anhelo, que sin embargo, ha chocado y chocar siempre con un importante escollo, la firmeza, dignidad y valenta de estos pueblos americanos, conscientes hoy, ms que siempre, que Lo que quede de aldea en Amrica ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pauelo a la cabera, sino con las armas de almohada; al contrario, Los rboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las races de los Andesxxvii.

Notas:

i Mart, Jos (1895-1991). Carta a Manuel Mercado, 18 de mayo; en Obras Completas, tomo 4, La Habana, p.167. La Habana, Cuba: Editorial de Ciencias Sociales.

ii Sartre, Jean Paul (1983). Prefacio, pg. 16; en Frantz, Fanon (1983). Los condenados de la tierra, Primera edicin en francs, 1961; Sptima reimpresin 1983; Mxico: Fondo de Cultura Econmica de Mxico.

iii Hunt, Michael Hunt (2017). La ideologa en la poltica exterior de Estados Unidos durante el siglo XX, pg. 27; en RE Revista Electrnica Huellas de Estados Unidos. Estudios, perspectivas y debates desde Amrica Latina"; (13|Gire a la Derecha), Buenos Aires, Argentina; octubre de 2017: Facultad de Filosofa y Letras, Universidad de Buenos Aires. Subrayado de esta autora.

iv Asumiendo como vlido, la tesis de Gabriel Almond y Sydney Verba, en su trabajo TheCivic Culture, de 1963, citado por Jorge Hernndez M., en una publicacin de la Revista Temas, de 2015 segn la cual, Para apreciar lo que sucede a nivel poltico ideolgico en un contexto como el sugerido, uno de los conceptos ms importantes es el de cultura cvica, desarrollado por Gabriel Almond y Sydney Verba (1963), para quienes la cultura cvica da pie a la cultura poltica, al ser esta ltima una forma de describir la sociedad considerando la percepcin y la actitud dentro del sistema poltico y hacia l. Segn esa propuesta, las cuestiones polticas no se pueden comprender solo mediante el estudio de los fenmenos especficamente suyos, sino que debe tomarse en cuenta una amplia diversidad de esferas y procesos sociales que conectan la cultura cvica, en un sentido amplio, con la cultura poltica, relacionada con el poder, las clases, los partidos, las ideologas, el Estado. Hernndez Martnez, Jorge: Estados Unidos: ideologa y poltica en tiempos de transicin, Temas (81-82):p. 18, enero-junio de 2015; La Habana, Cuba.

v Ibd.

vi Entendido lo cultural, en el sentido que se expresa en la Introduccin, y primera parte de este Dossier, a partir de la Declaracin Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, citado en dicho documento. Vase UNESCO (2001). Declaracin Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural. Documento refrendado en la 31 a Sesin de la Conferencia General de la Organizacin de las Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, el 2 de noviembre. Recuperado de http://portal.unesco.org

vii O'Sullivan, John L. "Annexation" (1845). UnitedStates Magazine and DemocraticReview 17 ; n ro .1 , july-august; pg. 5-10. // John L. OSullivan, fue un periodista estadounidense, que, con el objetivo de justificar la poltica de expansionismo territorial de su pas hacia el hemisferio continental, y especficamente, la anexin de Texas, en el citado artculo, esgrimi por vez primera, una teora, entonces novedosa, la que, absolutamente afn a la ideologa imperial que, por entonces, vena delineando la Nacin, no solo fue aceptada, sino que se convirti, en una especie de patente de corso, para todo tipo de agresin liderada por sta, contra cualquier otro Estado hemisfrico, a pesar de su total ilegitimidad. As, de acuerdo con OSullivan,si se requiriera otra razn, en favor de elevar ahora esta cuestin de recibir a Texas dentro de la Unin, ()seguramente ser encontrada, encontrada abundantemente, () en un espritu de interferencia hostil contra nosotros, con el objeto proclamado de torcer nuestra poltica y obstaculizar nuestro poder, imitando nuestra grandeza y bloqueando el cumplimiento de nuestro destino manifiesto de cubrir el continente sealado por la Providencia para el libre desarrollo de nuestros millones multiplicados cada ao; el subrayado en cursiva es licencia de esta autora. De acuerdo con el profesor puertorriqueo, Norberto Barreto Velzquez. La idea del destino manifiesto estaba enraizada en la visin de los Estados Unidos como una nacin excepcional destinada a civilizar a los pueblos atrasados y expandir la libertad por el mundo. Es decir, en una visin mesinica y mstica que vea en la expansin norteamericana la expresin de la voluntad de Dios. sta estaba tambin basada en un concepto claramente racista que divida a los seres humanos en razas superiores e inferiores. De ah que se pensara que era deber de las razas superiores ayudar a las inferiores. Como miembros de una raza superior, la anglosajona, los norteamericanos deban cumplir con su deber y misin. Barreto Velzquez, Norberto. El Imperio de Calibn; 16 de octubre de 2012. Recuperado de http://www.norbertobarreto.blog

viii De hecho, en 1997, el difundido estratega estadounidense de origen polaco, ZbigniewBrzezinski, en su trabajo, el Gran Tablero de Ajedrez, apuntaba, Sin una abdicacin estadounidense deliberada o no intencionada, la nica alternativa real al liderazgo global estadounidense en el futuro previsible es la de la anarqua internacional. En ese sentido, es correcto afirmar que los Estados Unidos se han convertido, en palabras del presidente Clinton, en la nacin indispensable del mundo. Brzezinski, Zbigniew: El gran tablero mundial La supremaca estadounidense y sus imperativos geoestratgicos, Editorial Paids- Barcelona. Buenos Aires. Mxico-, 2005, p.198 .

ix Hernndez Martnez, Jorge: Opus Cit.: p.18

x En EE.UU., al menos, en letra oficial, la libertad religiosa constituye un derecho constitucional. De acuerdo con la Direccin de Programas Informativos Internacional, del Departamento de Estado de esa Nacin, entre los Fundamentos de la Libertad que supuestamente disfrutan las y los estadunidenses, Estaba muy extendido entre los ciudadanos el temor a que el nuevo Gobierno central instituido por la Constitucin de los Estados Unidos llegara a ser demasiado poderoso. Por ese motivo se propusieron enmiendas para proteger la libertad de expresin, de prensa y de culto, entre otros derechos fundamentales. De esas propuestas se promulgaron diez, que ahora constituyen la Carta o Declaracin de Derechos, refrendada el 15 de diciembre de 1791, siendo la primera de stas enmiendas, la que refrenda, El Congreso no promulgar ley alguna por la que adopte una religin de Estado, o que prohba el libre ejercicio de la misma, o que restrinja la libertad de expresin o de prensa, o el derecho del pueblo a reunirse pacficamente y a solicitar al Gobierno la reparacin de agravios. Vid, Departamento de Estado EE.UU.: La Carta de Derechos, refrendada15 de noviembre de 1791, enAgencia Archivos Nacionales y Administracin de Documentos,sita en Washington. Sitio WEB: www.archives.gov. En consecuencia, no existe una Iglesia oficial; aunque s se constata la presencia de un predominio religioso por parte de las iglesias anglosajonas cristiana protestantes, con particular fuerza en las protestantes. De acuerdo con el profesor ibrico, Carlos Caeque, Para un sector considerable de la poblacin blanco-protestante americana, los Estados Unidos constituyen una nacin bendecida o apadrinada por Dios. Desde esta perspectiva, la historia americana se identifica con la suerte de un grupo anglosajn y protestante que ha sido visitado (amenazado) por sucesivas minoras contra las que ha ido edificando distintas formas de nacionalismo poltico-religioso.Caeque, C.: El fundamentalismo norteamericano; en Reformas democrticas . Revista de Debate Poltico de la Fundacin Rafael Campalans, No. 7, 2003, Barcelona, Espaa; pp. 2-9 . Vid, adems: Fichter, Joseph H.: La religin como institucin en los Estados Unidos, en Revista de Estudios Polticos, N 80, 1955, pp. 101-108. La revista es publicada por el Centro de Estudios Polticos y Constitucionales, Madrid, Espaa.

xi Ibd.

xii Hernndez Martnez, Jorge: Opus Cit., pgina17

xiii UNESCO (2001). Declaracin Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural. Documento refrendado en la 31 a Sesin de la Conferencia General de la Organizacin de las Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, el 2 de noviembre.

Recuperado de http://portal.unesco.org

xiv Vanse al respeto, los trabajos de: Nigra, Fabio G.: Es Trump el culpable?. Editorial, pp. 2-5; Alberico, Ins. MakeAmerica Great Again!: el eslogan de la victoria, pp. 6-26; Hunt, Michael H.: La ideologa en la poltica exterior de Estados Unidos durante el siglo XX, pp. 27-78; Williams, Yohuru: ByeByeBeauregard: Poniendo al pasado Confederado en su lugar, pp. 124- 127; Carbone, Valeria L.: Charlottesville: Historia de racismo y supremaca blanca, pp. 128- 13; Bochicchio, Ana L.: Qu piensan los supremacistas blancos norteamericanos?, pp. 132- 135. Todos en: RE Revista Electrnica "Huellas de Estados Unidos. Estudios, perspectivas y debates desde Amrica Latina"; (13|Gire a la Derecha), Facultad de Filosofa y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argentina; octubre de 2017; ISSN: 1853-6506.

xv Rodrguez Parrilla, Bruno (2019). Discurso pronunciado en el 74 Debate General de la Asamblea General de la Organizacin de las Naciones Unidas; Nueva York, 28 de septiembre. Recuperado de http://www.cubadebate.cu

xvi Ibd.

xvii Mignolo, Walter D. (2007). La idea de Amrica Latina. La herida colonial y la opcin decolonial, pg. 29; Barcelona, Espaa: Editorial Gedisa, S.A.

xviii Ibd.

xix Ibd., pgina 29. Subrayado en cursiva de esta autora.

xx O'Gorman, Edmundo (1958-1995). La invencin de Amrica. Mxico D.F.: FCE. Subrayado en cursiva de esta autora. // Edmundo OGorman, historiador y abogado mexicano, de origen irlands, y uno de los precursores del movimiento de la colonialidad y de la decolonizacin, del pensamiento, destacado por la originalidad, lucidez, y riqueza de sus propuestas.

xxi Ibd.

xxii Mignolo, Walter D. Opus Cit.; pgina 29-30

xxiii Ibd., p.32. Subrayado en cursiva de esta autora.

xxiv Wallerstein, Inmanuel (2001). El eurocentrismo y sus avatares: los dilemas de las ciencias sociales, pg.27; Chile; en Revista de Sociologa, Nro. 15. Subrayado en cursiva de esta autora.

xxv Mart, Jos (1891-1991). Nuestra Amrica; ensayo publicado por el propio autor en la gaceta mexicana El Partido Liberal, el 30 de enero; en Obras Completas, tomo 6; pgina 19. La Habana, Cuba: Editorial de Ciencias Sociales.

xxvi Mart, Jos (1891-1991). Opus Cit.; pgina 15.

xxvii Ibd.

Gloria Teresita Almaguer Gonzlezes investigadora del Centro de Investigaciones de Poltica Internacional (CIPI)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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