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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2019

Entrevista al historiador Raimundo Cuesta
"Hay que volver a reivindicar, sin complejos, un pensamiento republicano y de izquierdas"

Javier Cortines
Contrainformacin


Entrevista realizada al historiador Raimundo Cuesta (Santander, 1951), Premio Nacional a la Innovacin Educativa, con ocasin del reciente estreno de la pelcula Mientras dure la guerra de Alejandro Amenbar. Cuesta, de formacin marxista y eclctica, no slo est especializado en historia moderna y en filosofa, sino que es uno de los mayores conocedores -a nivel mundial- de la vida y obra de Miguel de Unamuno. De ascendencia cntabra y vasca, Cuesta se form en la universidad de Salamanca, ciudad donde ejerci la docencia durante cuatro dcadas. En esa polis, epicentro del sesmo provocado por el choque entre la fuerza y la razn, el historiador (doctor con premio extraordinario) combin sus estudios sobre Unamuno con un trabajo de campo, continuado e intenso, que le hizo detenerse, reflexionar, investigar, en los lugares, parques, aulas, goras, etc., donde el intelectual espaol ms importante de la poca -que goz de gran prestigio y reconocimiento en Europa y Amrica Latina- pasaba largas horas con sus alumnos (discpulos) o simplemente daba silenciosos paseos hablando con su sombra, como dira Nietzsche. Raimundo, autor de cientos de artculos y decenas de libros cargados de memoria histrica, es co-fundador de las plataformas de pensamiento crtico Cronos y Fedicaria, que han tenido una marcada influencia, en el campo de la educacin y las ciencias sociales, en Espaa y Latinoamrica.

Algunos dirn que Unamuno era un ser contradictorio (polidrico, subrayara Raimundo Cuesta). Eso me trae a la memoria esta famosa cita de Walt Whitman: Y decs que me contradigo? S, ya lo s, pero soy inmenso y contengo multitudes. As fue Unamuno: Un ser contradictorio, como cualquier sabio que cuestiona absolutamente todo (porque as debe ser) pero tambin, al igual que el gran poeta estadounidense, era inmenso y contena multitudes. Amenbar y la Guerra Civil, Au-dessus de la mle?

P. Qu te parece el terremoto que ha desencadenado la pelcula de Amenbar Mientras dure la guerra? Qu ha puesto al descubierto en nuestra sociedad?

R . Esta pelcula ha estado desde su rodaje hasta su reciente estreno marcada por la polmica y el enfrentamiento, a veces por motivos totalmente opuestos, que ha puesto de manifiesto la furia de diversos grupos ideolgicos y de presin. El propio Amenbar en sus declaraciones tras haber rodado la pelcula ha cultivado esa idea de ser hombre de ideas propias por encima del discurso de la izquierda o de la derecha. De todos modos, no ha sido un terremoto de alta intensidad pero el hipersensible sismgrafo de la rememoracin del pasado espaol ha vuelto a registrar alteraciones muy sintomticas. No slo por la furibunda reaccin de una asociacin de antiguos caballeros legionarios, que levantaron speramente la voz en diversas ocasiones para denunciar la pelcula como un atentado contra la verdad, sino tambin por el rumbo de la voluntad de Amenbar de navegar por el camino de en medio, o sea, de exhibir una ptica pretendidamente superadora de maniquesmos histricos. Tampoco cabe olvidar, sin ello es imposible entender cualquier narrativa sobre la guerra civil u otros momentos crticos de la historia de Espaa, que desde la ltima dcada del siglo pasado vivimos una lucha por reescribir la historia entre diversos agentes polticos e historiogrficos. La memoria colectiva se construye como una representacin compleja, fragmentaria y plural que siempre se verifica en un campo de batalla de relatos alternativos y dinmicos (del Estado, de las familias, de la prensa, los historiadores, los grupos de presin, etc.). En el momento de estrenar la pelcula, en este mes de septiembre salan a la venta una nueva biografa de Unamuno (a cargo del inevitable matrimonio de los franceses Rabat, que, al tiempo que han sentado un canon interpretativo grato a la izquierda moderada, han hallado en Unamuno un verdadero filn) y el libro de Severiano Delgado (Arqueologa de un mito. El acto del 12 de octubre de 1936. Septiembre, 2019), autor que en su da indujo a algunos a defender la tesis de la banalidad del acto del 12 de octubre en el paraninfo y que sirvi de motivo para que El Pas iniciara por mediacin del escritor Sergio del Molino en mayo de 2018, al tiempo que se rodaba la pelcula en Salamanca, la promocin de una disputa sobre los mitos compuestos acerca de ese trance. Empieza as una apasionada tarea de reconstruccin de la realidad del pasado mediante su actualizacin meditica. Ello dio ocasin pintiparada para que las pginas de toda prensa escrita y digital espaola acogieran un debate en el que cobr nueva visibilidad el discurso historiogrfico neofranquista, segn el cual lo ocurrido el 12 de octubre sera una acto sin importancia y su narracin cannica un ejemplo de la sistemtica tergiversacin histrica practicada por la mendaz izquierda. Claro. La historia (y el cine) siempre se hace para alguien, no es una criatura libre de valores.

P . Hay una imagen muy tierna en la pelcula: la de Carmen Polo sacando de la mano a Unamuno del Paraninfo de la Universidad para evitar que le linchen los legionarios. Qu te parece esa escena? Algo relevante o un regalo de Amenbar a la Tercera Espaa, (la que no quiere tomar partido por ningn bando) y que t identificas con Cs?

R . Bueno, no solo con Ciudadanos. La clase de razonamiento de este partido resulta una mala copia de lo que ya se dijo hace mucho. En plena guerra, desde Salvador de Madariaga (un tonto en cinco idiomas, al decir de Ortega) ya se haba hablado de una tercera Espaa. Y ese tpico ha sido reactualizado hasta la saciedad en obras como la de Andrs Trapiello y otros intelectuales impolutos. El neoliberalismo, que suele entonar cantos al rgimen poltico constitucional, casa muy bien con esta nueva tercera va pero tambin se ha demostrado totalmente compatible con dictaduras de extrema derecha.

Sobre la escena de Carmen Polo dando la mano a Franco, es un recurso dramtico del director, que mezcla a su antojo ficcin con testimonios histricos. Todo parece indicar que Unamuno se cogi del brazo y no de la mano de Carmen Polo por indicacin de Milln Astray y para evitar males mayores, tal como lo cuenta en 1942 el fundador de la Legin en un informe suyo sobre lo ocurrido el 12 de octubre, dentro del que aparece uno de los motivos del enfrentamiento con el rector: me fastidi tanto su supuesta superioridad (el testimonio literal y amplio de Milln Astray est en Pllux Hernez. <>. La ltima leccin de Unamuno, 2016). Desde luego, tampoco se me antojan nada verosmiles las palabras que supuestamente pronuncia la mujer de Franco cuando regresa del acto en automvil en compaa de Unamuno. Parece que Unamuno volvi a su casa a pie. Desde luego, la interpretacin histrica de la figura de la seora Carmen Polo resulta fantasiosa y probablemente un efecto de ese afn de la pelcula para, parafraseando al propio Unamuno, dejar contentos/descontentos a hunos y a hotros.

P. Ciudadanos y su lder Albert Rivera intentan desmarcarse de la vieja derecha y de la vieja izquierda (esto incluye el cordn sanitario que ha puesto al PSOE) al tiempo que ha entrado en un limbo (vaco ideolgico) en el que abraza sin ambages la religin del neoliberalismo.Qu tienes que decir al respecto?

R. El comportamiento del partido de Rivera hoy es un fiasco y una lamentable evidencia del naufragio de experimentos centristas que, al final, se vuelcan hacia la derecha radical. No obstante, el fracaso de un partido poltico reformista es una de las realidades ms evidentes en la historia de Espaa. Antes de la Repblica fue el intento de Melquades lvarez, de la Liga de Educacin Poltica de Ortega y luego de pequeos partidos republicanos, quiz, en nuestros tiempos, alguno recuerda la operacin reformista encabezada por Roca Junyent. Al final, todos estos conatos sucumbieron en la vorgine de la guerra, como le ocurriera al propio Unamuno, que, llevando al extremo sus paradojas, se abras en su Salamanca de 1936. Cabe recordar que solo la proclamacin del estado de guerra el 19 de julio ocasion la matanza de doce ciudadanos en la Plaza Mayor, suceso que se recoge de una manera un tanto confusa en la pelcula.

P. Qu te ha gustado y que has echado en falta en Mientras dure la guerra?

R. Como ya he sugerido, el cine y la historia poseen normas de representacin particulares. Una pelcula es un artefacto artstico (ambos trminos tienen que ver con la idea de arte como artificio). Alejandro Amenbar ha construido una notable pelcula en el aspecto tcnico y narrativo. Consigue mantener la atencin de espectador, sabe dar fuerza dramtica a la narracin de los hechos y lleva la tensin a su cspide en los sucesos del 12 de octubre en el paraninfo. Todo ello a base de imgenes poderosas y evocadoras, excelente acompaamiento musical y un reparto de actores con mucho oficio capaces de emocionar al espectador.

Por supuesto, una produccin artstica como lo es esta pelcula no debe ser juzgada solo desde su supuesta exactitud histrica. Amenbar no es ningn ignorante de la historia de Espaa pese a quien pese. El da 30 de septiembre a los pocos das de su estreno, lea en la versin digital de ABC un artculo titulado Los 18 errores histricos de <> Aunque los dos firmantes de ese artculo sobre la resea de la obra de Amenbar decan algunas cosas sensatas, lo cierto que esa bsqueda de errores no es la va adecuada para desacreditar el artefacto artstico que es cualquier pelcula histrica (que un extra de legionario romano lleve un reloj de pulsera es poco ms que una ancdota). El mismo director afirmaba recientemente que en el acto del paraninfo rod mi propia versin (Gaceta Regional de Salamanca de 3 de octubre). Sin duda en la pelcula hay mucha ficcin dramtica que hace ganar en intensidad a la narracin. Pero el juicio, desde una mirada histrica, ha de centrarse en cmo se afronta, desde qu parmetros interpretativos se aborda eso que llamo totalidad expresiva de un acontecimiento histrico.

En mi opinin, siendo el film, una muestra de muy meritoria realizacin tcnica y de guion dotado de notable calidad, la forma de apreciar la totalidad expresiva del acontecimiento narrado peca de un tanto ahistrica e excesivamente individualista en la medida que su mirada se cie como ncleo medular en los sentimientos y subjetividades de los intervinientes, principalmente en la interioridad unamuniana. De ah resulta una visin del conjunto de tercera Espaa, de marchamo centrista, que se refugia en el siempre respetable dolor humano del sujeto sufriente para aceptar o medio tolerar conductas polticas errticas y totalmente indefendibles como las del Unamuno entre el verano y el otoo de 1936. Esto lo afirmo al tiempo que me confieso admirador incondicional de la obra literaria del pensador bilbano y del caudal de pensamiento crtico albergado en parte de su pensamiento. Empero el discurso de la pelcula se desliza hacia la peligrosa pendiente de considerar, por extensin del argumento, que todo el mundo tiene algo de bondad, de que todo tiene su parte buena y su parte mala (como la primavera o el invierno). Hitler, Stalin, Pinochet, Pol Pot, Somoza, Videla, Idi Amin, etc., tambin tuvieron sentimientos y padecieron algunos sufrimientosLa esplndida inmersin realizado por Amenbar en la subjetividad unamuniana, a travs de una interpretacin muy creble de Elejalde, que muestra a un hombre derrotado, envejecido, quemado no es motivo suficiente, por mucho que se valoren las terribles circunstancias que vivi, para cuasi exculparle de su responsabilidad social en un momento en que la gravedad de la situacin poltica obligaba a tomar partido, a no permanecer au dessus de la mle (por encima de la contienda). Parece que en tal asunto Amenbar ha buscado inspiracin en la imaginaria e imposible tercera Espaa, aunque con los matices y la gama de tonos grises de la paleta intelectual de una persona inteligente. Aun aspobre alio interpretativo.

P. Qu te parece la construccin que ha hecho Amenbar de Franco (Santi Prego), Unamuno (Karra Elejalde) y de Milln Astray (Eduard Fernndez) y del ambiente que se respiraba en la ciudad donde se escuchaba el grito de Viva la muerte!.

R . En cuanto a la interpretacin de los personajes, tengo un juicio diverso y matizado. En las dos figuras centrales Unamuno frente a Milln Astray, los actores me parecen excelentes y dan muy bien la talla. Pero a ambos les sobra volumen fsico. Unamuno era un profeta delgado como un sarmiento ardiente y de mirada aguilea; Milln Astray era como un esqueleto tuerto y mutilado (piltrafa guiapo son algunos adjetivos que adversarios y seguidores emplean para dibujar su aspecto de este caballero de triste figura), pero, quiz precisamente por ello y por sus dotes oratorias, estaba investido de un especial magnetismo carismtico entre sus legionarios. Ambos posean, sin duda, una dimensin histrinica, que en la pelcula queda ms subrayada en el caso del general que en el rector. Y ninguno de los dos era tonto ni mucho menos. El hallazgo de Errejalde en el papel de Unamuno es muy notable, pero no me hace olvidar al genial Jos Luis Gmez que con sus gestos y voz obra milagros de transfiguracin unamuniana; Eduard Fernndez es un consumado actor pero se me hace cuesta arriba ver en sus ademanes chulescos una imagen fiel del macabro fundador del Tercio de Extranjeros (que el ao que viene cumple cien aos).

En cuanto a Franco, el actor tambin atesora valor y oficio. Pero creo que aqu quiz haya un problema de guin y de asesoramiento histrico. La figura de Franco comparece en el film con el aspecto y la expresividad de una redonda torta de pan blanco, muy metido en harina, carente casi de gestualidad y como ausente. Cierto que es difcil dar a un personaje tan suyito (en la pelcula se menciona el juicio del general Sanjurjo de que Franquito era muy suyito) una forma de representacin fcilmente admisible y aceptable. Quiz ni l mismo supiera qu cara poner en cada circunstancia, aunque su transformismo en su imagen pblica a lo largo de la dictadura, salvo los inevitables gallos de su voz, fue legendaria (de guerrero implacable a tierno abuelito vestido de paisano y dedicado a la caza y a la pesca). Por su lado, Amenbar declara que quera a ratos que fuera indescifrable (La Gaceta Regional de Salamanca, 3 de octubre de 2019).

Considero muy logrado ambiente familiar de Unamuno, sus hijas y su nieto.Una de sus hijas, la republicana, es como la voz de la conciencia contra el proceder de su padre. Es como una contrafigura y compensacin de la tercera Espaa. Es acaso la otra voz inaudible de Amenbar?

P. Crees que se puede analizar el pasado con la mente y los ojos del presente?

R. Parafraseando a un gran historiador, toda historia es historia del presente. El pasado, si bien se fija uno, no existe ya, existen las fuentes que dan noticia del mismo. Agustn de Hipona en el siglo V dej en sus Confesiones sabrosos apuntes sobre el tiempo. Desde luego este no deja de correr y, como en un ro, nunca nos baamos en las mismas aguas y s siempre miramos al pasado con nuevas preocupaciones que amparan interpretaciones distintas. Por lo tanto, hay que estudiar lo que sucede hoy para comprender la polmica generada por esta pelcula y los libros que reactualizan lo sucedido el 12 de octubre de 1936 en la Universidad de Salamanca. La historiografa neofranquista, el llamado revisionismo historiogrfico, trata de releer el pasado para relegitimar la dictadura a fin de constreir la democracia actual a un resultado natural del franquismo. Eso es lo que realmente piensa la derecha ms liberal, o sea, que el franquismo fue un mal necesario. La tercera Espaa condena el pasado en su totalidad como si en el presente su posicin poltica fuera inocente. En estos tiempos hay que volver a reivindicar un pensamiento republicano y de izquierdas sin complejos, pero tambin sin ataduras a los mitos y justificaciones despachadas a troche y moche por insignes idelogos e historiadores izquierdistas justificando el comportamiento de algunas personas y algunas fuerzas republicanas y del Frente Popular, cuya conducta poltica y moral fueron muy manifiestamente mejorables. Sin pensamiento crtico, entiendo, que carece de sentido, ser de izquierdas y la veneracin santurrona y bobalicona de la Repblica acompaada del ocultamiento o disculpa de algunas de las salvajadas cometidas contra sus adversarios para m es totalmente inaceptable.

Tampoco resulta conveniente apuntarse, sin crtica de ningn tipo, a la inevitable mitologa republicana sobre lo ocurrido literalmente el 12 de octubre de 1936. Sin duda, Amenbar recrea en parte el simbolismo de la ficcin mtica que en 1941 creara Luis Portillo el profesor exiliado en Inglaterra y luego reprodujera H. Thomas en su historia de la guerra espaola editada en los aos sesenta, pero, como ya dijimos, l mismo dice que da su propia versin. El simbolismo del enfrentamiento de la inteligencia contra la muerte, sin embargo, no necesita fundarse en ficciones literarias. Claro que el cine es cine, esto es, una ficcin.

P. Qu piensas sobre la formacin de la opinin pblica (estos das) en relacin a hechos que ocurrieron hace ms de ocho dcadas?

R . Hace casi ochenta y tres aos que muri Unamuno al calor del brasero de su domicilio familiar. A pesar de los pesares, los falangistas le hicieron un funeral a gusto de la parroquia fascista. Hoy es el viejo rector una figura consagrada, un monumento ms en la ciudad de Salamanca. Pero su comportamiento lgicamente suscita controversias. Cmo no van suscitar disputas encendidas los hechos que llevaron a una larga y cruel dictadura? A pesar del ttulo de la pelcula, la guerra no termin en abril del 39. Prosigui durante toda la dictadura y muy especialmente durante la primera dcada de posguerra, las ms ominosa de nuestra historia contempornea, en la que fueron exterminados varias decenas de miles de republicanos, algunos de ellos, ahora que se va a exhumar el cadver de Franco merced a la tarda autorizacin del Tribunal Supremo, siguen sin ser encontrados y enterrados conforme al deseo de sus allegados. Los rescoldos de la guerra todava no se han apagado. Ni mucho menos.

P. Milln Astray deca que era samuri y practicaba el bushido (el cdigo de honor del guerrero japons) Qu te dice eso del fundador de la legin? Al parecer tampoco era un ignorante a pesar de su Viva la muerte! ya que no le haca ascos a la lectura. El honorable mutilado fue el jefe de propaganda de Franco. Para quitar un poco de hierro al asunto, Sabes algo de su relacin con la actriz y bailarina hispano-argentina Celia Gmez?

R . Para empezar por el final de la pregunta. Sobre Milln Astray hay ms de una leyenda. No entrar en su amistad con Celia Gmez, una de las musas del franquismo, a quien apadrin en su boda. Solo dir que su conducta matrimonial no hizo caso de la moral de la poca y que el propio Franco se sinti fuertemente disgustado por su fuga y abandono de su santa y legtima mujer a favor de otra muy inferior en aos. No digo esto tanto por afn de cotilleo de revista del corazn como en razn de describir a una persona de costumbres nada convencionales. La vida de este hombre singular ha atrado a sus partidarios y sus retratos son panegricos poco crticos. Espero que el libro de Luis Castro Berrojo (Yo dar las consignas) de prxima aparicin contribuya a un dibujo serio del personaje y su mundo.

Tampoco era un ignorante y s un representante en Espaa de la ola del irracionalismo militarista que aliment la llegada del fascismo tras la Primera Guerra Mundial. Era de la estirpe de los DAnunzzio, Jnger y otros que glorificaron la aventura como forma de vida peligrosa y la guerra como tarea sublime. En ese contexto ha de entenderse que haya sido el fundador de lo que hoy llamamos Legin espaola (1920) y que en su momento fue un reclutamiento de extranjeros aventureros, amigos y novios de la muerte, una tropa de elite para luchar contra los moros en la guerra colonial en el Rif. En ese mundo de los militares africanistas se teji la vida profesional de Franco y la de los otros insurrectos que desencadenaron la guerra civil. En el caso de Milln Astray cultiv la necrofilia y el culto a la muerte desde el principio. Hay un libro titulado Viva la muerte! Poltica y cultura de lo macabro (Marcial Pons, 2014), De Rafael Nez Florencia y Elena Nez Gonzlez, que da cuenta con suma precisin de cmo el fundador de la Legin ador la muerte en combate y la guerra como las ms alta esencia de lo humano. A tal fin, como dices, ech mano y se inspir de las enseanzas orientales del cdigo militar de los samurais, en la moral del guerrero. Tambin acudi a inspirarse en los antiguos tercios imperiales (mercenarios invencibles). No era un militar inculto pero s opino que sus elaboraciones intelectuales, sus ideas y actitudes eran y son incompatibles y antagnicas con cualquier clase de sociedad democrtica.

No hizo falta que pronunciara el grito Viva la muerte! el 12 de octubre en el paraninfo, que no lo hizo en la realidad. Su figura lo deca todo. Es cierto que la pelcula de Amenbar, como ya mencion, mezcla ficcin (parte del relato creado por el exiliado Luis Portillo en 1941) con realidad (testimonios de algunos asistentes), pero no es menos verdad que los seguidores del general mutilado y de otros franquistas impenitentes niegan el significado del 12 de octubre intentando minimizar y reducir todo aquello a un acontecimiento intrascendente, haciendo ver que, en realidad, Unamuno y Milln Astray eran dos personas cultas que tuvieron un ligero y banal contraste de pareceres. De esta premisa absolutamente falsa y desde sus inveterados prejuicios, todava los detractores de derechas de Amenbar desean y estn seguros de que el director de cine va a cosechar un fracaso. Sin embargo, sus pronsticos agoreros, si hacemos caso a Amenbar (Entrevista del 3 de octubre de 2019 en la Gaceta Regional de Salamanca), no se van cumpliendo pues la pelcula en la primera semana de proyeccin ha sido la ms vista en salas comerciales. Por lo dems, el cineasta est lejos de ser un ignorante: fue estudiante de Historia y se ha documentado y asesorado por historiadores de reputacin contrastada.

Desde luego, el irracionalismo fascista y militarista del creador de la Legin nada tena que ver con la adhesin inicial de Unamuno, un liberal en la encrucijada de la guerra, a la causa de Franco. En fin, el cruce de discursos entre el rector y el general exlegionario durante la sesin del 12 de octubre de 1936 todava no puede dejarnos indiferentes. Las batallas de la historia y la memoria prosiguen y mientras dure la guerra y los horrores del trauma habiten nuestras cabezas, el retorno del espectro sacudir la conciencia de generaciones que ya nada tuvieron que ver con aquellos luctuosos sucesos (casi se ha extinguido ya toda la generacin de testigos), pero muchas de las contiendas polticas del presente evocan las de aquel pasado de sangre y fuego. 

 

Fuente: https://contrainformacion.es/vencereis-pero-no-convencereis/

Ahora veamos un video que nos muestra un poco de la realidad (no cine) de la Guerra Civil espaola:



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