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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2019

Independentismo, violencia y 155

Mart Caussa
Viento Sur


En el segundo aniversario del 1 de Octubre decenas de miles de personas se han vuelto a manifestar pacficamente; como siempre. Sin ninguna seal de violencia; como siempre. Esta es la realidad incontestable del procs desde sus inicios para cualquier persona que respete la realidad.

Pero pero no para los titulares de ciertos medios estatales, ni para los representantes de Ciudadanos y PP que ahora agitan el peligro de terrorismo y reclaman una nueva aplicacin del artculo 155. Ni para Pedro Snchez que, en plena carrera para ocupar un nuevo espacio habitual de la derecha, ha acusado al gobierno Torra de no rechazar los supuestos planes terroristas de miembros de los CDR y ha amenazado de aplicar el artculo 155 o de activar la Ley de Seguridad Nacional.

Qu pasa en las movilizaciones

Vamos a los hechos del 1-O: manifestaciones pacficas de decenas de miles de personas en toda Catalunya. Importantes pero no tan numerosas como las de cientos de miles en el 11-S. La ms grande en Barcelona con 18.000 personas segn la Guardia Urbana y 50.000 segn los organizadores; 13.000 en la marcha de antorchas de Girona, 10.000 en Lleida, 4000 en Tarragona, 5000 en la prisin de Lladoners, etc, etc. Siguiendo la recomendacin de los Jordis desde la prisin, los manifestantes no se han dejado llevar por la rabia del momento: "Os animamos ... a volver a salir a la calle cuando os convoquen nuestras entidades y, sobre todo, a no dejaros llevar por la rabia del momento. El presente es duro y probablemente las sentencias y las prximas decisiones judiciales y policiales todava lo harn ms amargo. Pero el futuro slo continuar siendo nuestro si somos capaces de mantener viva la semilla de la no violencia".

Esta contradiccin entre la realidad y los discursos de los medios y los partidos del 155 la ha expresada muy bien Issac Rosa en un artculo titulado El independentismo violento no es violento.

Qu hechos avalan las acusaciones de terrorismo

Vamos ahora a los hechos que sirven para para formular las acusaciones de terrorismo contra miembros de los CDR. El 23 de septiembre la Guardia Civil hace un gran despliegue de medios y efecta varias detenciones en diferentes localidades de Catalunya. Ms tarde el juez de la Audiencia Nacional Manuel Garca Castelln decreta el ingreso en prisin de siete personas acusndolas de terrorismo. Pero los hechos que avalan esta decisin no se conocen porque el juez ha decretado el secreto del sumario y, a estas alturas, ni la familia ni los abogados tienen ninguna informacin de las actividades concretas que se les imputan ni de qu pruebas las avalan. Pero s se sabe que en el proceso ha habido irregularidades y vulneracin de derechos, tal como denuncian los abogados, los familiares y organizaciones como el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos o la Asociacin Catalana para la defensa de los Derechos Humanos. La reaccin popular ha consistido en concentraciones, manifestaciones y caceroladas. Y la sensacin ms comn es que nos encontramos ante un nuevo caso de acusaciones injustificadas, que finalmente tienen que retirarse o rebajarse considerablemente, pero que sirven para mantener a los acusados en prisin y para una campaa de criminalizacin de algunos movimientos sociales, en esta ocasin del independentismo. El caso ms cercano es el Tamara y Adri Carrasco miembros de los CDR que fueron acusados de rebelin, sedicin y terrorismo por la Audiencia Nacional, pero finalmente la acusacin se limita a posibles desrdenes pblicos y la causa ha vuelto a un juzgado de Catalunya; mientras tanto Tamara pas ms de un ao confinada en su municipio y Adri est exiliado en Blgica. El diario VilaWeb document diez casos ms de acusaciones polmicas de la Audiencia Nacional.

Cmo se justifica la campaa que vincula independentismo y terrorismo

Parecera que incluso la gente ms dispuesta a mantener la fe en los procedimientos de la Audiencia Nacional debera tener la prudencia de no dar crdito a las acusaciones de terrorismo hasta que no se haya levantado el secreto del sumario, no se conozcan las pruebas para imputar este delito y no se hayan escuchado los argumentos de las defensas. Y, en caso de darles crdito, separar las posibles responsabilidades individuales de la conducta general del movimiento independentista que es inequvocamente no violenta.

La actual campaa de criminalizacin del independentismo no respeta ninguna de estas precauciones elementales sino que sigue el protocolo establecido desde hace tiempo. El secreto del sumario es efectivo para los abogados defensores y las familias, pero se filtra selectivamente a algunos medios, estos dan la apariencia de hechos contrastados a las acusaciones de la Guardia Civil o la fiscala e inician una campaa de acusaciones contra el independentismo repitiendo el mantra de aplicar el 155. A continuacin la derecha extrema intenta incendiar el debate. Por ejemplo, con ocasin del debate del tema en el Parlamento Carlos Carizosa, presidente del grupo de Ciudadanos, adems de volver a reclamar la aplicacin del artculo 155 ha preguntado: "Ha de morir alguien para que se revoquen los poderes a los que utilizan la autonoma para apoyar el terrorismo?"

La posicin mayoritaria del Parlamento ha sido aprobar una declaracin conjunta de JxCat, ERC, CUP y Comunes denunciando la criminalizacin del movimiento independentista, rechazando el encarcelamiento de los siete independentistas y advirtiendo contra la vulneracin de derechos fundamentales como la presuncin de inocencia.

Por qu Pedro Snchez amenaza de nuevo con el 155

La novedad de la actual campaa de criminalizacin es que Pedro Snchez ha entrado de lleno en ella. Ha dado por buenas las acusaciones de terrorismo y la complicidad del independentismo, ha criticado al gobierno Torra por no condenar la violencia y ha amenazado con aplicar el 155 o bien activar la Ley de Seguridad Nacional.

Cules son las razones de este acercamiento tan pronunciado a los argumentos de la derecha extrema? Se han apuntado varios y probablemente hay una parte de verdad en todos ellos: introducir el fantasma del terrorismo para frenar las movilizaciones contra la inminente sentencia del Supremo, justificar una nueva orden de extradicin contra Puigdemont, recoger votos de Ciudadanos ocupando una parte de su espacio poltico, etc.

De todos modos es conveniente situar la novedad de este giro pronunciado a la derecha dentro de la posicin tradicional de Pedro Snchez y dentro del contexto poltico general.

En primer lugar hay que recordar que Pedro Snchez es uno de los responsables de la aplicacin del 155 y que antes de ser presidente del gobierno acord cinco medidas con Mariano Rajoy que pueden considerarse un verdadero pacto de Estado respecto a Catalunya fuera cual fuera el prximo presidente: volver a aplicar un 155 ms duro si era necesario, no tolerar ninguna "institucin paralela" de la Generalitat, mantener el control de las finanzas catalanas, la unidad de los partidos constitucionalistas y combatir el discurso "xenfobo" de Quim Torra. La novedad consiste en que la amenaza con el 155 se ha hecho inminente ante las movilizaciones previstas por la sentencia del Supremo o que los Mossos podran pasar a ser controlados por el Estado con la Ley de Seguridad Ciudadana y que Quim Torra ha pasado de xenfobo a protector del terrorismo. Paralelamente Pedro Snchez ha dejado de hablar de ninguna oferta de dilogo con Catalunya. No es un cambio pequeo.

En segundo lugar, estos cambios son coherentes con la convocatoria de elecciones el prximo 10-N. Esta decisin busca obtener unos resultados electorales del PSOE que permitan presionar a Cs para que apoye al gobierno, ya sea por medio de una coalicin (muy difcil), de un pacto de legislatura o de una abstencin en la investidura si se garantiza una poltica de Estado que respete los intereses de la derecha. Lo que no quiere Pedro Snchez es depender de los votos o de la abstencin de los partidos independentistas o de los de Unidas Podemos. La orientacin del PSOE es la de un pacto de Estado con la derecha, de forma explcita o implcita. Esperar polticas progresistas es una ilusin sin fundamento.

Qu se puede esperar despus del 10-N

Todos los planes del PSOE estn supeditados al resultado de las elecciones, pero estos pueden no coincidir con las predicciones de las encuestas que consulta. Esto depender del clima de movilizacin que haya las prximas semanas y, muy particularmente, de las reacciones a la sentencia del Supremo. La situacin poltica y social sigue siendo inestable y las previsiones de los estrategas de los partidos y sus apuestas pueden fallar.

En Catalunya habr que ver si los partidarios del 155 y de la condena que dicte el Supremo (PP, Cs y PSC) ganan terreno o lo pierden, si el independentismo revalida o no la mayora, cul es la relacin de fuerzas dentro del bloque soberanista (JxCat, ERC, CUP y Comunes) y si sta permite avanzar o no en la imbricacin de las reivindicaciones nacionales, democrticas y sociales, tan necesaria como dbil hasta el momento.

A nivel estatal se ver si el PSOE consigue suficientes votos o soportes de izquierda para hacer una poltica de derechas y si crece o no una alternativa de izquierdas capaz de condicionar la poltica del gobierno, dar apoyo a las demandas de los movimientos sociales, a la profundizacin de la democracia y al reconocimiento de la pluralidad nacional.

Las dinmicas que se abran en Catalunya y a nivel estatal estarn interrelacionadas, tanto si avanzan en un sentido positivo como negativo. Las esperanzas de un futuro mejor van ligadas a que se intensifiquen las luchas compartidas por unos objetivos comunes.

Mart Caussa forma parte de la redaccin de Viento Sur

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article15165



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