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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2019

La ESMA de Alberto

Jos Natanson
Editorial Le Monde Diplomatique


Si los resultados de las PASO se confirman en octubre, Alberto Fernndez asumir el poder en un contexto de fuertes restricciones econmicas. La ms importante es la que deriva del peso de la deuda, que supera el 100 por ciento del PBI, del cual el 60 por ciento est nominado en dlares, con un calendario de pagos explosivo. Por eso la primera tarea del nuevo gobierno ser encarar una renegociacin con el FMI que le permita ahorrar recursos en el corto plazo mientras impulsa una reactivacin. Y en este sentido sera ideal un acuerdo entre el macrismo que se va y el peronismo que llega, que fuentes de ambos bandos consideran posible, para llevar cuanto antes una propuesta al Fondo y los acreedores.

La renegociacin ser a la vez ms sencilla y ms compleja que el antecedente ms cercano, la reestructuracin que llev adelante Nstor Kirchner en 2005: ms sencilla porque en este caso se trata de una veintena de bonos de los cuales la mayora no han cado an en default (contra 152 bonos en seis monedas bajo ocho legislaciones en aquel momento), y ms compleja porque, al no haberse declarado una cesacin de pagos total como en 2002, que en los hechos funcion como un perodo de gracia, el calendario sigue rigiendo (1). Alberto tendr que seguir pagando mientras negocia.

Pero adems el nuevo gobierno asume en un contexto global en el que el super boom de los commodities, cuya curva ascendente acompa matemticamente el fortalecimiento del primer kirchnerismo, ha quedado atrs: hoy la tonelada de soja se sita alrededor de los 300 dlares, ms o menos la mitad de su cotizacin mxima, y dada la desaceleracin del ritmo de crecimiento chino nada indica que vaya a recuperarse. Como escribi Claudio Scaletta (2), el nestorismo fue resultado de una situacin excepcional que permiti conciliar los mticos supervits gemelos (comercial y fiscal) con un tipo de cambio alto y una inflacin baja, variables que resultarn muy difciles de ecualizar en la actualidad. A diferencia de Nstor, Alberto va a tener que elegir.

A este estrecho margen de maniobra econmica hay que sumar la demanda social reprimida. Importantes segmentos de la sociedad vienen esperando con paciencia de santa madre un cambio de gobierno que ponga fin a la penuria macrista y comience a dar respuestas: sindicatos industriales golpeados por la crisis, movimientos sociales cuyas bases sufren la pobreza y an el hambre, clases medias afectadas por la baja del salario y los aumentos de tarifas, nuevos y viejos desocupados son tantas las necesidades acumuladas durante estos cuatro aos que parece difcil que el nuevo gobierno pueda satisfacerlas a todas al mismo tiempo.

Alberto lo sabe, y por eso despliega la que quizs sea la campaa ms anti-demaggica de la historia poltica argentina, programticamente espartana y casi desprovista de promesas de corto plazo. Y por eso tambin anunci su voluntad de convocar a un pacto social entre los diferentes sectores es decir entre las diferentes demandas que contribuya a moderar las expectativas y ordenar salarios y precios para evitar el caos macroeconmico mientras consolida una perspectiva de salida conjunta de la crisis.

Para avanzar en este camino ser necesario construir una amplia coalicin con base en el peronismo, objetivo ms fcil de enunciar que de concretar. El peronismo realmente existente, en efecto, est compuesto por un conjunto de actores diversos: los intendentes del conurbano, los gremios de las ramas industriales, los sindicatos estatales, las organizaciones sociales, el movimiento poltico-cultural kirchnerista, el mundo intelectual de las universidades pblicas, el Conicet y las empresas culturales (eso que Ernesto Semn llama la CGT de la clase media), y por supuesto los gobernadores, que no son masa uniforme sino una multiplicidad de protagonistas empoderados y obligados a lidiar con realidades diversas: a partir de diciembre, por ejemplo, Gustavo Melella gobernar Tierra del Fuego, una provincia con una poblacin de 150 mil habitantes en el Sur del mundo, y Omar Perotti Santa Fe, que en poblacin, territorio y PBI equivale ms o menos a Uruguay.

Coincidentes en muchos aspectos, las demandas pueden resultar tambin divergentes, tal como demuestra el ejemplo urgente de las retenciones. Tras la ltima devaluacin y dada la inslita decisin del gobierno de Macri de no establecer un porcentaje sino una suma fija, las retenciones se fueron diluyendo. Apenas asuma el nuevo gobierno, algunos de los integrantes de la coalicin albertista los sindicatos docentes que exigen una recomposicin salarial, los intendentes del conurbano que necesitan un refuerzo de la ayuda social y un veloz despliegue de obra pblica como mecanismo de contencin reclamarn un fortalecimiento financiero del Estado nacional. Su supervivencia inmediata depende de un Estado robusto que atienda sus demandas. Y ocurre que en un contexto de recesin, inflacin y alta presin impositiva, las retenciones constituyen casi la nica fuente de recaudacin efectiva, rpida y socialmente inocua. Al mismo tiempo, sin embargo, Alberto ha manifestado su decisin de reconstruir la relacin del peronismo con la regin centro del pas, visit Crdoba en ms oportunidades que cualquier otra provincia y viene trabajando en la construccin de una alianza con los gobernadores sojeros. Cmo compaginar la necesidad de fortalecer la presencia del Estado en los castigados conurbanos con la previsible resistencia de la zona ncleo y sus representantes? Podr el nuevo gobierno, como escriben Santiago Cafiero y Nahuel Sosa en esta edicin de el Dipl, convencer a los pocos sectores que no han sido arrasados por la macroeconoma macrista de que es necesario que todos cedan algo, que acepten retroceder un paso para luego avanzar dos?

Para lograrlo har falta una enorme capacidad de conciliacin, altas dosis de imaginacin poltica y mucha paciencia. Para recurrir a la imagen fundacional del albertismo, va a ser necesario tomarse miles de cafs con miles de interlocutores distintos. Y recuperar a los operadores, esos viejos zorros de la poltica que la sociloga Mariana Gen retrata en su notable libro La rosca poltica (3). Desde las sombras, los operadores dice Gen cultivan una serie de valores (la discrecin, el dilogo entre adversarios, la capacidad de cerrar pactos inconfesables) alejados del ideal del dirigente telegnico, que sin embargo les habilitan un manejo de la poltica en minsculas que resulta esencial para que la poltica en maysculas, la de los horizontes, las utopas y las grandes transformaciones, se convierta en realidad.

Pero quizs tampoco alcance. Frente a la probable dificultad para exhibir avances socioeconmicos de corto plazo, incluso un acuerdo multisectorial que garantice la gobernabilidad poltica y la paz social puede resultar insuficiente y el gobierno deba apelar tambin a otros recursos, menos concretos pero no menos decisivos. Ocurre que, aunque las ltimas elecciones confirmaron medio siglo de evidencia sociolgica acerca de la relevancia de la economa en el voto, los polticos disponen de otros mecanismos de construccin de legitimidad, que no compensan el peso de la economa pero pueden complementarlo.

Dos ejemplos ayudan a explicar esta idea.

Lula asumi el poder en enero de 2003 con una economa en recesin, alto desempleo e inflacin, y cumpli la promesa ortodoxa que haba formulado durante la campaa designando a dos neoliberales puros en el Ministerio de Hacienda y el Banco Central. Es cierto que el PBI, empujado por el aumento del precio de los commodities, comenz a recuperarse, y tambin es cierto que Lula no cre pero s expandi enormemente una serie de programas sociales que ms tarde se fusionaran en el Bolsa Familia. Pero tambin es verdad que todo esto demor un tiempo y que mientras tanto el lder del PT fue ensanchando sus niveles de popularidad como resultado de la revolucin simblica que supuso la llegada al poder de un obrero metalrgico nacido en el serto y de una serie de polticas de baja exigencia presupuestaria pero fuerte carga de reconocimiento hacia los derechos de los negros, los pobres, los indgenas y los favelados, como los programas de becas, el establecimiento de cupos tnicos en universidades y organismos estatales, la creacin de la Secretara de la Mujer y la sancin de una batera de leyes anti-discriminatorias. Esta estrategia le permiti a Lula forjar una relacin directa con los sectores ms pobres, en particular del Nordeste, que se mantiene hasta hoy, aunque al costo de una desmovilizacin de las bases del PT que se hizo evidente cuando el Congreso desplaz del poder a Dilma Rousseff sin que volara una mosca.

El segundo ejemplo es el de Mxico. Con una economa atada a Estados Unidos por un tratado de libre comercio que decidi no denunciar, Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO) despliega una gestin ortodoxa que no ha conseguido grandes proezas; de hecho, se prev que este ao cierre con una cada del PBI y un aumento del desempleo. Tampoco ha conseguido avances importantes en materia de narcotrfico y migracin, los otros grandes problemas que asolan al pas. Los programas sociales focalizados en grupos vulnerables mujeres, jvenes, viejos, indgenas constituyen ms bien un refuerzo de polticas preexistentes que un cambio radical de modelo socioeconmico. Y sin embargo, con ms del 70 por ciento de imagen positiva, es el presidente ms popular de la regin: AMLO no usa el avin oficial y viaja en vuelos de lnea, se redujo el salario a la mitad, les quit las pensiones a los ex presidentes, impulsa una ley para eliminar los fueros y transform Los Pinos, la histrica residencia presidencial, en un centro cultural abierto a la sociedad con nombre de ecos kirchneristas: Los Pinos para todos. Las conferencias de prensa que ofrece todos los das puntualmente a las siete, conocidas como las maaneras, le permiten desplegar un carisma asentado en un habla popular, desbordante de giros y expresiones de la calle. El estilo de AMLO brilla en un pas oligarquizado cuyos ltimos presidentes surgieron todos de una elite cerrada y excluyente.

Por supuesto, no se trata de copiar experiencias sino de encontrar caminos propios de construccin de legitimidad. Tpico porteo universitario, hijo de un juez y criado en Villa del Parque, Alberto no puede jugar la carta de la identificacin popular, carta que, por otra parte, difcilmente resulte efectiva en una sociedad que se autodefine mayoritariamente de clase media. Pero puede explorar otras opciones: Pepe Mujica, por ejemplo, aprob la legalizacin definitiva del aborto y se convirti en un referente global con la ley de produccin estatal de cannabis. En un pas como Argentina, al que le sobran problemas, existen miles de oportunidades en materia de diversidad, derechos de las mujeres, federalismo efectivo, reconocimiento de derechos, cultura, higiene institucional Sin ir ms lejos, el propio Nstor Kirchner produjo, en el comienzo de su mandato, una serie de transformaciones tan significativas como la recuperacin econmica, de las cuales las ms recordadas seguramente sean el recambio de la Corte Suprema menemista y la poltica de derechos humanos simbolizada en la recuperacin de la ESMA. 

Concluyamos. Alberto Fernndez asumir el desafo ms difcil de su larga vida poltica en un contexto complicadsimo, que le exigir encarar simultneamente una serie de objetivos: encender la economa, contener el drama social, reordenar las variables macro, construir una coalicin de gobierno y comenzar a pensar por fin en algo parecido a un plan de desarrollo. Para ello necesitar revalidar en el cruel da a da de la gestin el fuerte respaldo popular que seguramente derivar del voto en octubre, ir construyendo un plus simblico que le permita consolidarse en el poder y agrandar su figura mientras la economa se reanima y la sociedad comienza a salir del pozo.

Notas:

1 Christian Gogliormella, Estanislao Malic, La deuda pblica en Argentina: un anlisis del canje del ao 2005, Estudios de Economa Poltica y Sistema Mundial, Documento del CCC.

2 Las razones del fracaso, Le Monde diplomatique, edicin Cono Sur, N 243, septiembre de 2019.

3 La rosca poltica. El oficio de los armadores delante y detrs de escena (o el discreto encanto del toma y daca), Siglo XXI Editores, 2019

Fuente: http://www.eldiplo.org/244-el-pais-que-tiene-en-la-cabeza/la-esma-de-alberto/



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