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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2019

Greta Thunberg, cambio climtico y capitalismo

Marcelo Colussi
Rebelin


La Flor de las Indias, como las llamara Marco Polo cuando las conoci, es decir: las mil doscientas pequeas islas e islotes de coral desperdigadas por el Ocano Indico ms conocidas como Islas Maldivas, con sus 400.000 habitantes (hoy da paraso turstico para quienes pueden pagar el viaje), estn condenadas a desaparecer bajo las aguas ocenicas en un lapso no mayor de 40 aos si contina el calentamiento global de nuestro planeta -fundamentalmente debido a la sobreemisin de gases de efecto invernadero, en especial de dixido de carbono (CO2)- y el consecuente derretimiento de casquetes polares y glaciares con el subsiguiente aumento de la masa lquida de la superficie terrestre. Lo curioso -tragicmico?, incomprensible?- es que los habitantes de esta regin geogrfica no han vertido prcticamente ni un gramo de este agente contaminante.

Este desgarrador ejemplo es claramente demostrativo de cmo funciona el desastre ecolgico en curso: no hay habitante del planeta, en ningn punto, que est al margen de las graves consecuencias de los efectos que estn teniendo lugar a partir de las variaciones en el clima. La progresiva falta de agua dulce, la degradacin de los suelos y la consecuente merma en su fertilidad, los qumicos txicos que inundan el globo terrqueo, la desertificacin creciente, el calentamiento global, el adelgazamiento de la capa de ozono que ha aumentado un 1,000% la incidencia del cncer de piel en estos ltimos aos, el efecto invernadero negativo que nos ahoga, el derretimiento del permagel, las interminables toneladas de desechos no biodegradables que pululan por los ocanos o la posibilidad de un descalabro universal a partir de la contaminacin gentica producto de los transgnicos son todas consecuencias de un modelo depredador que no tiene sustentabilidad en el tiempo. Cunto ms podr resistirse esta devastacin inmisericorde de los recursos naturales?

Hoy da pas a hablarse repetidamente de cambio climtico. Hay ah una falacia, un engao bien pergeado -de ah que lo pongamos provocativamente entre comillas en el ttulo-. Presentarlo como cambio climtico puede dar a entender que se trata de un fenmeno natural, de una modificacin espontnea de factores ambientales. La realidad, sin embargo, es muy otra. No hay cambio climtico sino desastre, catstrofe medioambiental consecuencia del modelo de produccin y consumo vigente. Dicho de otro modo: es el capitalismo imperante, en tanto sistema dominante a escala global, el que est produciendo estas tremendas modificaciones que, como ejemplo, inundarn las Islas Maldivas, por decir lo mnimo.

Pero las consecuencias van infinitamente mucho ms all de la inundacin de este paraso tropical, punto por excelencia de un turismo sofisticado. Millones y millones de personas ya se estn viendo gravemente afectadas: tierras que se vuelven incultivables, ros que se secan, aguas ocenicas que avanzan sobre los continentes, insoportables ondas de calor que matan, tormentas inusitadamente devastadoras, hambre, sed y desesperacin constituyen el panorama global que ya se est teniendo. Y que, si no se cambia el curso de los acontecimientos, amenaza con tornarse mucho ms grave.

Todo ello no es un simple cambio natural; tiene causas bien precisas y claramente identificables, por tanto, corregibles. Es el modo de produccin que se impuso triunfal hace 200 aos, hoy da absolutamente globalizado, centrado en una descomunal produccin para el mercado, haciendo que todo sea renovable, se vuelva obsoleto pronto y haya que cambiarlo, fomentndose una alocada e insostenible cultura del consumo y del derroche. Lo que sucede es que el planeta Tierra, fuente ltima de toda la materia prima que la industria transforma y nos lo vende a travs de atractivos escaparates manipulndonos con frenticas publicidades, tiene lmites. Y estamos llegando a ese lmite infranqueable.

Ello lleva a pensar, quiz con un aire de ciencia-ficcin, que los responsables ltimos de todo esto, los propietarios de los grandes capitales que fijan las lneas maestras de cmo va el mundo, sabiendo de toda esta catstrofe, probablemente ya tengan su alternativa armada: una vida perfecta en algn punto fuera del planeta, totalmente artificial, alejados de la decadente catstrofe mundana. Insisto: sin saber si esto fuera posible, los responsables de la catstrofe -que no son exactamente los gobiernos, sino los que mandan a los gobiernos: los monstruosamente grandes mega-capitales globales- no parecen tener inters en detener el desastre en curso. Mientras haya petrleo para explotar, esta modalidad depredadora seguir.

Desde hace algn tiempo el sistema capitalista ha advertido la gravedad en juego. Algunos lo siguen negando, pero en general hay cierto reconocimiento. Lo que sucede es que el tema se banaliza, se pone el acento en la desaparicin de los osos polares o los ositos panda -sin negar que ello sea sumamente importante- olvidando la dimensin de catstrofe humana presente. Y mucho de lo que se hace es llamar a la poblacin, como responsable del asunto, a tener conductas menos agresivas contra el medio ambiente. De ah que se desarrollan campaas de conciencia ecolgica: reciclar, no usar plsticos, emplear ms la bicicleta, cerrar bien los grifos, no utilizar pajillas para las bebidas, y un largo etctera.

Todo ello es correcto, pero no se tocan los fundamentos mismos de lo que est a la base: el sistema capitalista depredador. Lo que puede llevar a pensar que no es posible un verdadero cambio en la situacin climtica si no cambia el sistema. Por eso es posible -y necesariamente urgente!- hablar de un eco-socialismo.

En medio de esta discusin cobr una relevancia inusitada una joven sueca de 16 aos de edad: Greta Thunberg, que se ha hecho ya figura pblica internacional. Con claridad expres recientemente: Los que nos dirigen no han entendido en absoluto la magnitud del problema. Estn totalmente fuera de lugar. Piensan que los pequeos ajustes, las pequeas acciones, las pequeas cosas, pueden resolver el problema cuando nos enfrentamos a una gran crisis existencial. Lo que se ha dado en llamar el fenmeno Greta est en auge.

Sin quitarle en lo ms mnimo relevancia a esta joven activista ambientalista, y sin caer en esa infamia misgina y adultocntrica de denigrarla por su condicin de autista, burlarse por su edad o ver su mensaje como algo trasnochado, cabe la pregunta: por qu el sistema todo lo transforma en show?

Un problema tremendamente complejo, grave, de consecuencias fatales si se quiere como es la CATSTROFE ECOLGICA debido al capitalismo -y no un cambio climtico, con lo que se aguada la cuestin- tiende a ser presentado como espectculo audiovisual, centrando todo en la figura de una persona, evitando as ver la magnitud global del asunto. Greta Thunberg, finalmente, puede ser usada como distractor.

Saludamos a esta joven mujer que denuncia lo que acontece, y complementamos su mensaje con un llamado a entender que no puede haber solucin real -y no meros paliativos- en los marcos de la produccin y consumo capitalista.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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