Portada :: Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2019

Desafo de la izquierda es superar la tentacin populista

Hamilton Octavio de Souza
Correio de Cidadania


El sistema capitalista ha logrado preservar y mantener el control poltico de Brasil -un pas perifrico, dependiente y fuertemente marcado por la desigualdad econmica y social- gracias a las fuerzas auxiliares que constituyen las diversas corrientes del populismo, tanto de izquierda como de derecha. La gran virtud del populismo ha sido cautivar a una gran mayora de la sociedad con promesas fantasiosas e impedir el avance real de proyectos polticos serios y consecuentes para la transformacin social y econmica. Durante mucho tiempo, el pas ha sido rehn del populismo, que alimenta repetidamente las expectativas de cambio, pero no puede ni pretende superar viejos y graves problemas.

Basta con verificar lo que ha sucedido en Brasil desde finales de los aos setenta y a lo largo de los ochenta, cuando el autntico y combativo movimiento social proporcion avances organizativos en el campo de la izquierda, en la construccin de herramientas partidistas, sindicales y populares capaces de amenazar la dominacin del capitalismo. Todo indicaba que la gran convergencia de las fuerzas populares en el campo de la izquierda, dara al pas el inicio de una nueva era con la vigencia de las libertades democrticas incorporadas a la Constitucin de 1988, y con las elecciones directas a la Presidencia de la Repblica en 1989, que se produjeron con una amplia diversidad de candidatos y de siglas partidarias.

Sin embargo, desde la victoria de Collor de Mello hasta aqu, con la fuerte aglutinacin del bloque liberal-conservador en los aos 90, lo que tuvimos fue un desastroso proceso de corrosin de las organizaciones de la izquierda (partidos, sindicatos y movimientos sociales), y su domesticacin y adaptacin al sistema dominante. Toda la acumulacin de fuerzas conquistadas en la lucha contra la dictadura militar (1964-1985), por las libertades democrticas y en la defensa de la transformacin verdadera y real, poco a poco, perdi la energa revolucionaria y la audacia a cambio de los discursos demaggicos de los lderes populistas, tanto en los momentos electorales como en los gobiernos de rendicin programtica y conciliacin de clases.

El populismo a menudo encanta a los trabajadores y a los segmentos populares con discursos de fcil comunicacin, con liderazgos carismticos y mesinicos, con promesas atractivas y milagrosas, como si toda la injusticia y la explotacin fueran a desaparecer de una manera mgica. El populismo no tiene proyecto de Nacin, no organiza, no sensibiliza y no moviliza al pueblo para la lucha, generalmente depende de algn salvador de la patria y crea todo el tiempo supuestos enemigos (renovados con cada eleccin) para desviar la atencin sobre los temas estructurales de la sociedad. El populismo no acta contra los males del capitalismo y no ataca los privilegios de las clases dominantes. Slo se encarga de la gestin del sistema.

Diferentes propuestas

La izquierda, a diferencia de las diversas corrientes del populismo, propone actuar siempre como una fuerza antagnica al sistema capitalista, tiene un proyecto para construir una democracia socialista con igualdad de oportunidades y derechos para todos, justicia social y la eliminacin de la concentracin econmica. A lo sumo, el populismo utiliza polticas compensatorias para dar a los pobres algn beneficio de la riqueza producida, pero sin eliminar los factores que generan desigualdad.

La izquierda, por su parte, siempre denuncia la fragilidad del asistencialismo y la falsa inclusin subordinada y dependiente, generada por las polticas asistenciales. La inclusin a travs del consumo no crea una sociedad autntica y solidaria.

Si no recurrieran al populismo, las clases dominantes (sector financiero, empresas, productores rurales, rentistas, grandes terratenientes y altos funcionarios del Estado), difcilmente reivindicaran la realizacin de elecciones libres y democrticas, ya que la mayora de la poblacin explotada y oprimida tendera a apoyar a partidos y candidatos comprometidos con transformaciones reales y profundas. El populismo, de izquierda y de derecha, suele conquistar al electorado porque crea la poderosa ilusin de que todos los cambios soados por el pueblo se lograrn slo con el resultado del pleito electoral, sin necesidad de movilizacin y posterior lucha, sin confrontacin con los dueos del poder, sin sacrificios en el proceso de transformacin. El populismo se mueve con cambios, pero mantiene el mismo sistema de poder.

En la dcada de 1980, el juego poltico intent escapar del bipartidismo (Arena y MDB) creado por la dictadura militar. En la gradual apertura del mercado -y con la reforma de partidos para las restringidas elecciones de 1982-, surgieron opciones por la derecha, centro, centro-izquierda e izquierda: el PDS, PMDB, PTB, PDT y PT. Posteriormente se ampli la gama con el PFL, PP, PSDB, PSB, PCB, PCdoB y decenas de lemas de alquiler. El pas surfe en el ensayo de siglas vinculadas al conservadurismo, el liberalismo, el laborismo, la socialdemocracia y el socialismo.

Pero lo que prevaleci en el juego poltico-electoral en toda la Nueva Repblica, fueron las polarizaciones colocadas por el lulismo: primero contra el malufismo [1], contra el tucanato [2] -Fernando Henrique Cardoso, Jos Serra, Acio Neves, Jos Alckmin-, hasta la actual polarizacin contra el bolonarismo, que es otro aspecto del populismo marcado por el culto a la personalidad.

Tratamientos desiguales

Si no controlaran gobiernos populistas, difcilmente las clases dominantes y las viejas oligarquas podran convivir con el llamado Estado de Derecho democrtico, que es siempre un conjunto de normas supuestamente vigentes para toda la sociedad, con derechos y obligaciones que se presumen iguales para todos, pero que de hecho contempla castigar slo a las clases populares ms vulnerables y desprotegidas ante el rigor de las leyes. Rara vez se aplican las mismas leyes para castigar a las lites, los ricos, los poderosos y los privilegiados. Lo que garantiza la continuidad de esta situacin desigual son los gobiernos de las distintas corrientes del populismo, que se turnan en la mquina pblica y en la gestin del Estado.

Basta con comprobar que la gran mayora de las sanciones administrativas, civiles y penales (multas, restricciones, encarcelamientos, etc.) son vlidas para las personas sin ciudadana, los ciudadanos de a pie, especialmente para los que no disponen de redes de proteccin en el aparato pblico y en los sistemas privados de salud, educacin, seguros, asistencia social y apoyo jurdico (abogados).

Por el contrario, las penas rara vez golpean a los privilegiados, que cuentan con las mejores redes de proteccin en los esquemas privados y en los ms altos niveles de la esfera pblica y estatal, y especialmente a los abogados bien remunerados. Los trabajadores y los ms pobres pagan sus impuestos regularmente, en el sueldo y en los precios de los bienes, mientras que los empresarios, banqueros y terratenientes son recompensados con exoneraciones tributarias y amnistas impositivas.

Desastre nacional

El auge del populismo bolsonarista, en gran medida debido a los equvocos polticos del populismo lulista, ha inaugurado nuevas actividades por parte del bajo clero y de segmentos de la poblacin que antes estaban desatendidos por los ncleos operativos de la poltica tradicional. La derecha, a diferencia de la izquierda, supo aprovechar la rebelin generalizada de junio de 2013, continu la movilizacin de los estratos medios en el proceso de destitucin de Dilma Rousseff, gan fuerza reaccionaria en la huelga de camioneros (nostlgica de la dictadura) y termin en las urnas de 2018 con enorme radicalidad, en las regiones ms ricas (sur-sudeste) y en la cuna originaria del lulismo, en el gran Sao Paulo.

La comprensin del bolsonarismo, exige un anlisis crtico de los errores cometidos por los gobiernos lulistas entre 2003 y 2016. Es necesario analizar por qu hemos llegado a la barbarie actual y por qu no debemos repetir el mismo camino en la situacin actual. Lo que tenemos hoy es el resultado de decisiones equivocadas que han contribuido a sentar las bases del conservadurismo de derecha en varios aspectos, entre los que cabe destacar los siguientes

1 La alianza firmada desde 2003 con el capital monoplico, el rentismo, el agronegocio y las oligarquas regionales proporcion el enorme desvo de recursos pblicos del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Econmico y Social), hacia obras faranicas (Copa del Mundo) y grandes grupos empresariales, lo que gener la prdida de la capacidad de inversin pblica en programas sociales y en los segmentos medios de la sociedad.

2 La ilusin de una amplia prosperidad creada por las medidas precarias para aumentar los ingresos y la inclusin a travs del consumo, aliment la esperanza de muchas personas, pero la ausencia de programas slidos y sostenibles ha generado un aumento generalizado del endeudamiento, la explosin de la morosidad y la enorme frustracin con el empeoramiento de la crisis econmica y el aumento del desempleo.

3 El debilitamiento deliberado de las organizaciones de trabajadores, de los movimientos populares y de los instrumentos de lucha de la mayora de la poblacin permiti al lulismo ofrecer a las clases dominantes, especialmente a los empresarios urbanos y rurales, la pacificacin de las luchas sociales y la tranquilidad de los mercados, hasta que se rompi el control con la rebelin social de 2013.4 El fortalecimiento de los sectores conservadores en las articulaciones con los polticos y partidos de derecha y fisiolgicos [3], permiti dio al gobierno una amplia base en el Congreso Nacional y, al mismo tiempo, la calificacin de los cuadros de derecha en cargos pblicos, en detrimento del campo progresista y de la izquierda. Las campaas 2014 y 2018 eligieron a los diputados y senadores ms reaccionarios de la historia. 

La izquierda se convirti en rehn del populismo porque retrocedi en el proyecto de construccin del socialismo y porque vea el populismo como un atajo para alcanzar el control estatal, principalmente para adoptar medidas populares y de inters para los ms pobres, pero no se dio cuenta de que el populismo no cambia la estructura econmica y social del pas (las clases explotadas continan en el mismo estrato social aun cuando logran alguna mejora en el poder adquisitivo y logran consumir ms). El proyecto populista siempre proporciona ms beneficios reales para las clases dominantes que para los pobres y oprimidos.

Nuestra concepcin de la izquierda no puede albergar hipocresa; no podemos ignorar el hecho de que las diversas corrientes del populismo engaan constantemente al pueblo brasileo. Quienes realmente creen en la construccin de una sociedad libre de capitalismo saben muy bien que no basta con luchar contra el esquema de Bolsonaro y la horda autoritaria que l representa y que quiere imponer al pas; tambin es necesario denunciar el populismo lulista, que se ha asociado a los esquemas ms corruptos de Brasil: las empresas constructoras, los frigorficos, los fabricantes de automviles, el agronegocio y el capital financiero e industrial, desde los grandes grupos paulistas hasta las viejas oligarquas regionales del nordeste.

En un pas verdaderamente democrtico, los que han sustrado de las arcas pblicas lo que siempre les falta a los pobres, tienen el deber de asumir la responsabilidad de los errores polticos y las desviaciones ticas. Nadie tiene derecho a recurrir a todo tipo de trucos para ganar la impunidad. Las leyes deben cumplirse y ser vlidas para todos los ciudadanos, independientemente del gnero, la educacin, los recursos financieros, las relaciones familiares y el poder poltico.

Entre los innumerables abusos de autoridad verificados en Brasil, el robo y el dejar robar siempre han estado entre los ms impunes. Aquellos que desempean un papel de liderazgo en la corrupcin, al igual que otros actos de violencia contra el pueblo, no pueden esconderse cobardemente en el papel de vctimas. La izquierda debe luchar duramente contra el desgobierno de Bolsonaro y crear una alternativa que no tiene nada que ver con la ilusin del populismo.

Siempre debemos renovar la perspectiva de una sociedad justa, igualitaria, democrtica, libre, soberana y socialista.

Notas: (Correspondencia de Prensa)

[1] Alude a Paulo Maluf, poltico derechista del PP (Partido Progresista), fue dos veces alcalde de Sao Paulo.

[2] Refiere a los miembros y al grupo dirigente del PSDB, (Partido de la Social Democracia Brasileira) cuyo smbolo es el ave tucn.

[3] Con la expresin partido fisiolgico se designa a los partidos que se estructuran y sobreviven a cambio de cargos y dineros pblicos.

Hamilton Octavio de Souza es periodista.

Traduccin deErnesto Herrera para Correspondencia de Prensa.


 Texto original: http://www.correiocidadania.com.br/2-uncategorised/13895-desafio-da-esquerda-e-superar-a-tentacao-populista

Fuente: https://correspondenciadeprensa.com/2019/10/05/brasil-desafio-de-la-izquierda-es-superar-la-tentacion-populista/
 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter