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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2019

Globalizacin e "ideologa de gnero"

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin

Anlisis crtico sobre la mundializacin y la suspuesta "ideologa de gnero".


Gnero y patriarcado

Deca Simone de Beauvoir que el papel del gnero es una construccin social de roles establecidos por la sociedad, que mujer no se nace sino se hace socialmente, marcando claramente una reivindicacin de identidad en medio de una visin profundamente patriarcal, conservadora y religiosa que haba mantenido una definicin fundamentalmente biolgica para referirse a las diferencias de gnero.

Quien define lo que es y cmo debe ser sino la estructura de poder dominante que establece el sentido comn de las creencias y de los hbitos sociales, que preserva una manera de organizar el mundo.

De esta manera el eje articulador de la cultura a pesar de su cuestionamiento liberal dentro el capitalismo, siempre estuvo marcado por la esencia religiosa que marc el dogma sobre la espiritualidad de los pueblos. Las religiones en definitiva desde una perspectiva mgica y divina, empoderaron el poder patriarcal, y por tanto la forma familiar, social y estatal de establecer quien tiene el poder de institucionalmente sostener el orden impuesto y tambin sobre los cuerpos.

Resistencias y mundo pluriversal

Ahora bien, en un mundo que no ha cesado de cambiar dentro el capitalismo, tambin se gestaron las resistencias y afloraron las identidades sometidas, que an en el orden liberal demandaron a la sociedad y a los Estados, la posibilidad de ser parte de la construccin social frente a la visin monocultural del poder patriarcal y autoritario.
Se multiplicaron los pensamientos mltiples y los movimientos sociales, femeninos y de las diversidades; junto a otras luchas pendientes que tienen que ver con un mundo pluriversal donde las diversidades tnicas ya no son una etapa rumbo a la uniformizacin del mercado, sino que se reivindican como la identidad con la que se presentan ante el mundo. Lo propio con las diversidades sexuales, que de la persecucin, tortura y asesinato pasan a la reivindicacin del derecho a ser ante el mundo lo que sienten que son y no lo que el sistema imperante y patriarcal dice que deben ser.

Es una revolucin liberal desatada por el auge del individualismo, que inicialmente estuvo emparentada con el Capitalismo y su necesidad de afirmar propiedad privada como la esencia del individualismo, pero que ms tarde entr en conflicto por cuanto el exceso de libertades demandadas por el liberalismo, pona en peligro la propia gobernabilidad deseada del capitalismo y su prioridad en el mundo del mercado.

Mientras el Muro caa, y dejaba lugar al discurso del mundo capitalista como unipolar, al margen de la institucionalidad democrtica o no del mundo occidental, las nuevas identidades que se sienten agredidas por el mundo cultural del mercado, que tan slo las comercializa o las usa como un smbolo de la libertad; impulsan reivindicaciones y a crecer la organizacin de las mujeres y de las diversidades que no slo reclaman tolerancia social, sino ser parte de la construccin del mundo, y por tanto romper con el monopolio cultural y poltico de quienes lo dominan desde el patriarcado y desde el absolutismo poltico de los Estados.

Movimientos sociales y el feminismo.

Dichos movimientos, ya desde los aos 60, sobrepasan en todo momento las instituciones creadas por el Estado para participar en poltica; desde los partidos o bien desde las autoridades elegidas para la representacin de los intereses de la ciudadana. Son los movimientos sociales antibelicistas contra la guerra de Vietnam, son las revueltas estudiantiles del 68 francs pero tambin del Tlatelolco mexicano, es el movimiento hippie, es el movimiento negro contra el racismo, es el movimiento carcelario alternativo de las crceles abiertas y junto a otros es el movimiento feminista; en definitiva son los excluidos y marginados del sistema que toman la palabra y las calles, que confrontan la institucionalidad.

Pero al propio tiempo ser la misma institucionalidad la que se encargar de transformar la radicalidad en conformismo, en moda y aunque ese embate histrico forz a la sociedad hacia el reconocimiento de derechos fundamentales ms all de lo formal tambin se cancel el tiempo de las transformaciones culturales, en espera de un nuevo momento.

Entonces en medio de este proceso institucionalizador, un tipo de discurso feminista (ms no el movimiento social de las mujeres, que desde su realidad y con sus propios liderazgos impulsaron la radicalidad del cambio revolucionario con un discurso antisistema capitalista ligado a la despatriarcalizacin) se convirti en discurso electoral, en construccin institucional de fundaciones y Ongs; que contaron con ingentes recursos para luchar por un feminismo descafeinado, que busque igualdad de oportunidades laborales y de competencia en el mismo mundo del mercado; muchas organizaciones buscaron potenciar la participacin laboral y social de las mujeres, mientras las reivindicaciones polticas servan para que sectores intelectuales y de la pequea burguesa se empoderen con los sectores de poder y en la emergencia de una democracia que busca ser liberal, pero nunca ms radical.

Lleg el tiempo en que todos los organismos internacionales, pusieron como variable fundamental de sus financiamientos a gobiernos y Ongs, el que la variable de gnero fuese tomada en cuenta, que en s fue un avance importante en el camino de la democratizacin social, sin embargo la direccionalidad poltica se qued en el caso del tercer mundo, en la formacin artesanal para lograr mejores recursos de vida o en la asociacin de sectores populares para emitir el mismo discurso asimilador del proceso de domesticacin generado desde siempre.

Entonces las iglesias junto a Ongs toman el impulso de emitir el discurso junto a apoyo econmico y promocin social, de esta manera una vez ms el discurso emitido como repeticin es profundamente conservador, y paulatinamente van centrando su discurso en torno a que los cambios revolucionarios y de equidad son parte de la invencin diablica y finalmente se termina centrando en que el cuerpo de las mujeres le pertenece a dios y que nadie salvo l puede interrumpir la obra divina del embarazo; idea que coincide plenamente con la tradicin patriarcal absorbida por nuestras culturas en torno al patrimonio fundamental de los hombres y en definitiva que solo ellos pueden decidir la existencia de su descendencia, dejando a las mujeres el papel de incubadoras del patrimonio de la descendencia masculina.

Como menciona Ignacio Lpez Vigil, la Biblia en definitiva es un libro inspirada en la fe, escrita por testimonios de vida que sin embargo expresan la visin patriarcal de ese tiempo, no la mirada divina de que dios santifica el patriarcalismo, como algunas iglesias pretenden justificar apelando al dogmatismo.

Discursos morales y globalizacin

Ahora bien por que los discursos morales cobran tanta notoriedad poltica en la poca en que hoy vivimos? Los debates siempre estuvieron presentes con nfasis distintos y segn las realidades construidas en cada pas, as como lo religioso siempre fue un factor cultural importante, tendiendo a ser intrascendente en algunas sociedades de consumo del primer mundo, pero pasando en realidad a convertir otros factores en la dimensin de la adhesin y feligresa que comporta una religin.

Desde el mundo del consumo o la tecnologa, pasando a las nuevas religiones del cuerpo o de la alimentacin sana, que ms all de ser una forma de vida buena, funciona como una nueva religin, que adems incorpora a los miedos y sus demonios para asegurar la feligresa; las enfermedades, las hecatombes, las guerras o las invasiones extraterrestres, que suenan como guiones de pelculas, en realidad son nuevos parmetros en los que el sistema centra su seguridad ms all de la participacin ciudadana y civismo militante, en el culto al individualismo.

Por eso la moralidad o la teora sobre los comportamientos correctos en sociedad, no slo se centran en la legalidad sino en lo religioso, y lo correcto en este discurso termina siendo la versin dogmtica de la Biblia, acompaada e interpretada divinamente por pastores y sacerdotes que juzgan a la sociedad mundana y la instan a volver al camino correcto.

Pero esta condicin religiosa e ideolgica termina haciendo colisin con la globalizacin que impuso al mercado como parmetro de convivencia, de la competencia como forma de triunfo, y de la identidad como un derecho que da cabida a la ciudadana; este ideal liberal en marcha y empujado por no slo un mundo que creo nuevas y mltiples maneras de ser-pertenecer y participar, se confronta con las realidades de la diversidad de conflictos que hacen a un mundo cada vez ms global y capitalista, con ms hambre y desigualdades, mayores migraciones mundiales de los pobres buscando nuevas oportunidades, ricos cada vez ms ricos tras de transnacionales sin pas ni nacin junto a operadores polticos mundiales que legalizan la explotacin y la exclusin mundial.

El neoliberalismo como discurso cipayo para nuestros pases se impone como discurso de acceso a la globalizacin, vendiendo la imagen de acceso al primer mundo, siempre y cuando el mercado libre permita junto a la flexibilizacin de la mano de obra barata, el libre acceso a las materias primas y empresas del tercer mundo.

Sin embargo esta versin del mundo globalizado que no dej de crear la versin mgica e ilusoria del mundo feliz, tena como limite al propio capitalismo que no deja de enriquecer a unos sobre la miseria y la explotacin de la mayora; y las ilusiones no duran mucho, y los movimientos sociales e insurreccionales desarrollan estrategias de resistencia y de enfrentamiento generando quiebres y grietas en el sistema globalizador y concatenado del capitalismo mundial.

Gobiernos progresistas, ms bien nacionalistas son los que empiezan a ser parte de las opciones en el primer mundo as como en nuestros pases latinoamericanos. El discurso antiglobalizacin y anti neoliberal se posesiona como realidad frente a la miseria y permite que nuevos actores polticos movilizados e insurrectos abran brecha en los procesos polticos formales de la democracia liberal y permitan llegar al gobierno a la nueva izquierda fundamentalmente nacionalista y populista que empez a hacer cambios y transformaciones sociales en contraste con el neoliberalismo salvaje, y el imperialismo geopolticamente dominante.

Nueva derecha conservadora y religiones

Entonces el mundo conservador y religioso, que se mantuvo a la defensiva pero cuidando sus intereses en el mercado, tambin ve una brecha de resistencia para potenciar su propia posicin en el enfrentamiento antiglobalizacin, y se alinea en la defensa del nacionalismo de sus pases, contra la violencia, en defensa de la vida y contra el ecocidio capitalista.

Esta nueva fuerza poltica mundial empez a crecer y hacerse fuerte, en el crecimiento de la derecha europea y finalmente en la eleccin de un presidente republicano en EUA como Trump, que expresa plenamente esta nueva condicin de la poltica aparentemente anti globalizante y si nacionalista, enfrentada con el mundo en la proteccin de sus propios intereses, enfrentado con la diversidad que asume como amenaza a su propia identidad, y buscando recuperar a la familia tradicional como expresin nacionalista, frente a la diversidad sexual globalizante y los feminismos que la destruyeron, junto a la defensa de la vida como consigna contra el aborto que es desde este discurso un extremo intolerable de la democracia liberal.

Este nuevo recambio en la poltica mundial, es el que da paso a que las miradas conservadoras se alineen y refuercen esta estrategia mundial dentro el propio capitalismo.

Estas posiciones poltico-morales siempre estuvieron viviendo bajo el ala del sistema, como asumiendo ser su conciencia y su control; entonces el enfrentamiento con el neoliberalismo como expresin de la globalizacin, encuentra como aliados circunstanciales a fuerzas conservadoras y al progresismo de izquierda, que por razones distintas enfrentan al neoliberalismo poltico vigente.

Esta coincidencia permiti que estas interpelaciones morales se sumaran en casos al discurso poltico anti neoliberal y que en casos los sectores populares de las iglesias se alinearan con el voto progresista. A manera de ejemplo anecdtico, en el pasado neoliberal, el sacerdote impulsor de las comunidades de base y frreo defensor de las organizaciones Julio Terrazas, siendo nombrado cardenal en el nuevo tiempo del progresismo, se convirti en un acrrimo enemigo de la nueva izquierda y un aliado de los sectores ms conservadores.

Y es que el nuevo momento abierto por gobiernos progresistas en el continente, gener nuevas rupturas en el sistema, o ms bien que se visibilizaran las posiciones polticas de la derecha conservadora, que rpidamente fueron virando hacia el proto fascismo, en sus propuestas electorales, en su discurso y bajo el ala ms conservadora que bajo los mismos trminos polticos haba encumbrado a Trump como referente mundial, a las derechas en crecimiento en Europa, al macrismo en la Argentina y finalmente a Bolsonaro en Brasil.

Es entonces que empieza una nueva disputa mundial con las vctimas de siempre. Donde el nacionalismo proto fascista de quienes esconden sus intereses bajo el patrioterismo excluye a los otros (o sea al resto del mundo, a no ser que sean ricos), genera diferencias y exalta la discriminacin, enfrenta la diversidad que somos y busca arrasar con la pluralidad del discurso liberal, y donde estn los indgenas y los migrantes son vistos como causantes del desequilibrio y las crisis nacionales del primer mundo (y tambin de los que se creen parte de l), donde la territorialidad es vista como un derecho nacional de sobrevivencia frente al mundo, mientras el intervencionismo para las potencias mundiales, sigue siendo un derecho internacional en procura de la preservacin del sistema mundial y de sus intereses energticos.

Sobre la ideologa de gnero

Es en este nuevo discurso que termina de incubarse la expresin ideologa de gnero para mostrar ante el mundo que es el exceso liberal y la globalizacin las que han transgredido el limite moral de lo permitido, que la verdadera lucha es contra el exceso de democracia que ha permitido que las mujeres tomen decisiones sobre s mismas, sobre sus cuerpos, y en definitiva hayan contribuido a la destruccin de las familias en el mundo actual; postura anti abortista que busca recuperar el destino manifiesto de la maternidad en esta sociedad que slo puede tener equilibrio en el patriarcalismo vigente.

Todo este movimiento y su xito inicial en los votantes tiene que ver con una estrategia, la del cansancio alentado en la ciudadana para culpar a la poltica por todos los males, a las decisiones liberales o izquierdistas, en definitiva en la bsqueda de la despolitizacin de los votantes y las organizaciones sociales, que en definitiva apelen como al nico resguardo a la moralidad tradicional y la religin, como reservas fundamentales a proteger.

Las campaas casi solitarias de Trump contra la institucionalidad partidaria, y lo propio con el Macrismo o el veloz ascenso poltico de Bolsonaro, tienen que ver ms con el descontento alentado, en la apelacin a la espiritualidad y moralidad de las personas, a las familias como resguardo moral, en definitiva a la desideologizacin social y poltica, donde en definitiva liderazgos como los de Trump o Bolsonaro con un discurso antisistmico y nacionalista, violatorio de los derechos fundamentales de la diversidad a nombre de la familia y reivindicatorio de la industria nacional y del derecho patritico sobre el territorio; es justificado por el mesianismo religioso de las miles de sectas que junto a los descontentos militantes se han convertido en el colchn de votacin y de movilizacin de la nueva tendencia neo conservadora.

Quienes alientan este debate parten de que el manejo del concepto de ideologa est referido a la nocin falsa o creada sobre la realidad, as como el de gnero que tambin en una visin simplista y dogmtica, se referira tan slo a las diferencias biolgicas.

En definitiva se pretende desde esta visin conservadora, recuperar una visin dogmtica y retrgrada, que hacen pasar como nica verdad: el que el tema del gnero es una invencin ideolgica para justificar la existencia de slo dos sexos y que los roles estn establecidos de forma divina: mujeres madres y subordinadas al patriarcalismo dominante.

Qu tal si partimos de una mirada distinta, y empezamos a ver la Ideologa, no slo como un arma del sistema para manipularnos y controlarnos, sino como una afirmacin de lo que somos y de lo que queremos ser-construir, que encontremos como perspectiva que la realidad no slo es lo que se ve, sino que es lo que quiere ser, entonces podremos entender a un mundo ms abierto a los cambios y que se deja sorprender por las revoluciones de las que participa.

En ese camino el gnero no es un biologismo, son maneras diversas de mirar la realidad, de interpretarla y de vivirla, donde la reproduccin es un factor de existencia pero no el nico y son mltiples las formas en las que nos hacemos parte de la vida para seguirla multiplicando.

Es posible entender esta manera distinta de ver el mundo en proceso de cambio, cuando se asume que; las transformaciones sociales han generado la posibilidad de liberarnos de tabes y prejuicios religiosos y de sentido comn que han sometido histricamente a mujeres y diversidades sexuales al poder patriarcal, as como a los oprimidos y explotados del sistema capitalista; que en democracias que se radicalizan como consecuencia de un mayor protagonismo social, donde existen conflictos y retos nuevos, junto a ms demandas y mayores responsabilidades comunes para construir un mejor mundo donde quepan todos.

La Democracia Intercultural es un camino a esa comprensin y a una construccin colectiva con la diversidad que somos, y ms all del concepto y el enfrentamiento con posiciones dogmticas y discriminadoras, sexistas y racistas; quiere expresar nuestra capacidad humana y ciudadana para proponer caminos desde la formacin de la conciencia crtica camino a la descolonizacin; en la que trabajemos cada uno y de manera comunitaria, para que lo diverso sea una cualidad y no un prejuicio que nos separa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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