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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2019

La Judicatura frente a la tortura policial
Toc, toc, toc...! Seoras, estn ustedes ah?

Sabino Cuadra Lasarte
Rebelin


El ttulo de este artculo tiene que ver con esa prctica generalizada de la Judicatura, particularmente la de sus ms altas y especializadas instancias, de cara a abordar uno de los crmenes ms execrables contenidos en el cdigo penal: la tortura policial. Resulta as llamativo contemplar cmo, quienes por lo general se muestran extremadamente diligentes a la hora de afirmar la existencia de delitos de rebelin, sedicin, terrorismo u odio, de manifiesto ADN cataln o vasco, cuando reciben denuncias por torturas se comportan como los tres famosos monos japoneses, esos que ni ven, ni oyen, ni hablan.

La Transicin de los 70 no solamente nos leg monarqua, empresariado esclavista y la integridad del aparato militar y policial franquista, sino tambin a aquellos que, investidos de negras togas, tenan sus puetas manchadas de la tinta con la que escriban unas sentencias que dieron legalidad al expolio y el crimen que acompa a la dictadura franquista durante largas dcadas.

El Tribunal de Orden Pblico (1963-1977) celebr 3.815 juicios y conden a ms de 10.000 personas a penas de crcel por el mero hecho de reunirse, manifestarse, difundir propaganda, asociarse Pues bien, el mismo da en que el TOP fue disuelto -5 de enero de 1977-, sin dejarnos siquiera celebrarlo, se cre la Audiencia Nacional, continuadora de sus funciones. A su plantilla pasaron buena parte de los miembros del disuelto TOP, mientras que el resto daba el salto a otras altas instancias judiciales democrticas: Tribunal Supremo, Fiscala General del Estado, Audiencia de Madrid,..

En resumen, lo ms granado del aparato represivo judicial franquista qued incrustado en la cspide del poder judicial, donde incub sus larvas reaccionarias y teji nuevos espacios de poder. Algo parecido ocurri con el resto del aparato judicial civil, administrativo, penal y militar-, que tras la oportuna bendicin constitucional, se dio por recauchatado y til para las nuevas andaduras.

Pero bueno, hablemos de torturas, que es de lo que va este artculo. Como bien es sabido, en diciembre de 2017 fue publicado por encargo del Gobierno de Gasteiz un Informe sobre Torturas realizado por el Instituto Vasco de Criminologa de la Universidad del Pas Vasco. La seriedad y credibilidad del mismo estaba acreditada tanto por el cualificado nmero de profesionales que lo elaboraron, como por la aplicacin a los casos estudiados del Protocolo de Estambul, aprobado por la ONU para la verificacin de este tipo de denuncias.

En el informe se detallan 4.100 casos de torturas realizadas en la Comunidad Autnoma Vasca entre 1960-2014. A estos habra que aadir las relativas a personas ya fallecidas, las no abarcadas por el estudio (falta de informacin o motivacin, exilio) y las realizadas en Nafarroa (otras 1.000 ms, segn la Red de Personas Torturadas de esta comunidad). En resumen, si sumamos todos los casos y pensamos que cada detencin dur un promedio mnimo de cuatro/cinco das, podemos concluir que a lo largo de 54 aos (1960-2014), en todos y cada uno de sus 20.000 das, al menos una persona estaba siendo torturada en Euskal Herria en dependencias policiales. Siniestro Guinness!.

Segn la normativa internacional vigente en materia de crmenes contra la humanidad (Estatuto de Roma, de 1998), stos se dan cuando forman parte de un ataque generalizado y sistemtico contra una poblacin civil, contemplando expresamente la tortura dentro de estos supuestos. A su vez, este delito, afirmado como no prescriptible ni amnistiable, est recogido en la Declaracin de DDHH de la ONU -1948-, el Convenio Europeo de DDHH -1950-, la Convencin de Ginebra -1949-, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos -1966-, la Convencin contra la Tortura de la ONU -1984-, el Convenio Europeo para la prevencin de la Tortura -1987-... Igualmente, el vigente Cdigo Penal espaol se refiere a l en sus artculos 173 y siguientes.

Siendo esto as, qu ha hecho la Judicatura espaola tras conocer este Informe sobre Torturas? Por qu esta prctica criminal mantenida durante dcadas no ha sido suficiente para motivar a sus seoras a abrir los oportunos procedimientos judiciales? Si tanto la Constitucin espaola como las Leyes reguladoras del Poder Judicial y Fiscal y la propia Ley de Enjuiciamiento Criminal afirman que la Justicia debe actuar en defensa de la legalidad, los derechos de la ciudadana y el inters pblico, cmo es que no se ha abierto investigacin judicial alguna relativa a este generalizado y sistemtico delito?

Incluso dando por buenos los torticeros razonamientos de la justicia espaola, fabricados con el fin de no aplicar la normativa internacional sobre torturas y crmenes de lesa humanidad, un buen nmero de los casos recogidos en el Informe citado (los varios cientos habidos desde 2004, pues su prescripcin est establecida en 15 aos) deberan ser hoy materia de instruccin por la Justicia. Pues bien, por qu tanta sesuda y togada seora mira siempre para otro lado cuando se trata de torturas policiales?

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado ya en nueve ocasiones al Estado espaol por no investigar denuncias por torturas interpuestas ante los rganos judiciales. En cinco de ellas el actual ministro del Interior, Fernando Grande Marlasca, fue el juez instructor que entendi de los casos. Se suele afirmar que no hay nada ms insensato que encomendar a una raposa el cuidado de un gallinero. Pues si esto es as, por qu Grande Marlasca ejerce de ministro del Interior, cuando deba haber sido inhabilitado de por vida para el ejercicio de cualquier cargo pblico relacionado con la seguridad ciudadana y los derechos humanos?

Cuando oigo hablar de rebelin, sedicin, golpe de estado, odio y terrorismo en relacin con el proceso cataln o vasco, no puedo dejar de pensar en que solo existe una cosa infinita en este mundo, cual es la hipocresa con la que se manifiesta y acta el Estado y sus poderes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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