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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2019

Dividirse, santo y sea de las izquierdas

Iosu Perales
Rebelin


Quienes estamos en el campo electoral de la izquierda alternativa no podremos votar a una lista unitaria. Deberemos dividir nuestro voto por obra y gracia de la incapacidad de liderazgos a los que debe parecer de lo ms normal que las diferencias se sustancien con la fundacin de nuevos partidos. Pues bien, esto es inaceptable. Lo deben saber los liderazgos de todas las expresiones de izquierda alternativa, principalmente de Unidas Podemos y Ms Pas.

S, es inaceptable esta vieja poltica de las izquierdas alternativas. Tanto que quienes conforman sus direcciones orgnicas deberan abrir una reflexin propia para ver si no estn amortizadas. Es verdad que nuestra pobre cultura poltica hace que vivamos las divisiones con resignacin, como lo natural, en lugar de rebelarnos. Sin embargo, no hay nada escrito que nos imponga semejante escenario de fragmentacin, y podemos y debemos corregirlo.

Tengo muy claro que abogar porque el 11 de noviembre se inicie un proceso de reencuentro con el objetivo de reconstruir una unidad que nunca se debi perder, puede ser criticado como cosa de locos, como una utopa ingenua. Pues bien, soy un loco que no acepta la gestin actual de las izquierdas alternativas, soy un loco que cree que la unidad es posible, es deseable, y es una obligacin. No, no es una quimera.

Pienso en el Frente Amplio de Uruguay creado a principios de 1971, formado hoy por trece organizaciones. Son 48 aos de unidad, sabiendo superar lgicas tensiones y diferencias de apreciacin de la realidad y de lo que debe hacerse. Una unidad as slo ha sido posible por una razn decisiva: en todo momento en el centro de las discusiones ha estado la gente, el pueblo uruguayo. Entre nosotros, por ms que se diga discursivamente lo contrario, el centro de atencin est en los partidos, en los clculos de qu ganamos y qu perdemos como partido, y en la obsesin de imponer nuestro llamado proyecto que es lo mismo que nuestro hiperliderazgo.

S que ciertamente la dimisin de los actuales liderazgos y su sustitucin por otros no resuelven un problema que es estructural y que pertenece a esa cultura conspirativa de unas izquierdas que recuerdan a los partidos de La vida de Brian. Pero no propongo que se hagan el harakiri sino que piensen seriamente si estn preparados subjetivamente para tender puentes hacia una nueva unidad, o si por el contrario se sienten amortizados y deben echarse a un lado. Desde luego que ser muy conveniente que ya en campaa electoral no se crucen calificaciones y acusaciones que hagan ms complicado cualquier esfuerzo unitario a partir del 11 de noviembre. Ningn lder o lideresa tiene derecho a llevar ms lejos la actual divisin y menos an hipotecando el esfuerzo de otros.

S perfectamente que el 11 de noviembre primar otro asunto en las reflexiones y discursos de UP y Ms Pas. No estoy despistado. Ya en la noche del 10 todo girar en torno al abordaje de un gobierno del PSOE y de qu manera. Pero por eso mismo pongo por delante un necesario encuentro entre liderazgos de las izquierdas alternativas, incluidas las confluencias, para tratar de posicionarse en las negociaciones con el PSOE con un acuerdo previo. Otra locura? Puede. Pero me niego a aceptar que las divisiones caven trincheras y alimenten ms fuego cruzado, lo que pasar si cada cual abre negociaciones bilaterales con Pedro Snchez sin ningn tipo de acercamiento previo.

Es una prioridad volver a empezar. Regresar a una voluntad de unidad que permiti enero de 2014 y desat una gran esperanza en los sectores populares y en clases medias progresistas. Claro que casi seis aos despus hace falta otro marco y otras reglas. No es este el lugar para insinuar siquiera una frmula exitosa, pero podramos pensar en algo parecido a un frente amplio. No es posible que se niegue esta posibilidad y se priorice el seguir excavando las trincheras de la diferencia, que es a dnde conduce toda divisin.

En estas elecciones votar UP. Pero mi voto, y creo que el de mucha gente, no es incondicional. Es funcional a un proceso de unidad que nos obliga a todos. En las siguientes elecciones, veremos. Lo que no acepto por consiguiente es que la campaa electoral empeore las cosas. Acusaciones como la de que Ms Pas surge de las cloacas del Estado es una estupidez, una grave acusacin que retrata a quien la ha hecho. Acusaciones como est debieran ser desautorizadas por quienes desde el liderazgo de UP no deben consentir semejante calumnia en la errtica creencia de que les favorece. Ese personaje que anda por los plats diciendo tonteras slo echa gasolina al fuego.

No puedo negar que entre UP y Ms Pas hay diferencias polticas escenificadas en Vistalegre II. Lo he destacado bastantes veces en mis artculos. Pero entre personas normales ello no es un obstculo insalvable. Lo que ocurre es que la personalizacin de la poltica alimenta egos que contaminan cualquier posibilidad de entendimiento. Una personalizacin que en parte escapa al control de los propios liderazgos, atrapados en las redes de medios de comunicacin que los explotan, los exprimen y finalmente los condicionan. Una pena.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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