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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2019

Al hilo del centenario de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT)

Jordi Bonet Prez
mientras tanto


El centenario de la OIT es un buen momento para reflexionar no solo sobre la obra institucional y jurdica de esta organizacin internacional, sino tambin sobre: de un lado, la significacin de la idea de justicia social que preside sus actividades, y, de otro lado, la importancia social y econmica del trabajo como factor productivo y como instrumento de socializacin y participacin del individuo en las dinmicas sociales; y, ello, en un escenario en que la gobernanza global se rige por parmetros que han pretendido difuminar el valor del trabajo, su sometimiento absoluto a las leyes del mercado y su desvalor como vector reproductivo de las condiciones de vida de quienes realizan actividades laborales e indirectamente, tambin, de quienes deben consumir lo que se produce.

Seguramente, esta reflexin puede ser algo ms sosegada (o no) que la que suscitara el septuagsimo quinto aniversario de la OIT, en 1994. Entonces, las condiciones histricas en presencia, el aparente fin de la Guerra Fra y la consolidacin de una etapa de fortalecimiento de la integracin econmica transnacional dentro del proceso de globalizacin, llevaron a un cuestionamiento del mandato de la OIT, en especial de su actividad normativa. Algunos Estados (entre ellos los entonces denominados tigres asiticos) y el sector empleador adoptaron una perspectiva crtica y pusieron en tela de juicio la vigencia de la funcin regulatoria de la OIT, abogando por diluirla en estndares indicativos y/o de soft-law y logrando, sobre todo, que se realizase una labor de criba en funcin del criterio de obsolescencia de la obra normativa de la OIT (llamndolo por su nombre, una poda normativa o desregulacin). Igualmente, ello dio pie a un instrumento como la Declaracin de la OIT sobre los principios y derechos fundamentales en el trabajo (1998), que no deja de ser el producto de un consenso confuso y dirigido desde ese mismo sector empleador a arrinconar propuestas mucho ms ambiciosas sugeridas por el sector sindical para reforzar la supervisin del cumplimiento y, consecuentemente, la rendicin de cuentas sobre la efectividad de los derechos fundamentales en el trabajo. Al menos el debate de 1994 dio pie a la construccin del concepto poltico-jurdico del trabajo decente [1], el cual, se quiera o no, constituye un referente seguido para la insercin del tratamiento de las cuestiones laborales en esferas decisorias como el sistema de Naciones Unidas [2] que sita hoy como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible la promocin del crecimiento econmico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos (Objetivo 8) o el propio G20 en cuya rea de influencia se sita la labor de la OIT, ofreciendo inputs de reflexin y estadsticos.

El debate de 1994 puso asimismo en el punto de mira la propia idea del tripartismo, que es la principal caracterstica organizativa y deliberativa de la OIT: en ella estn representados, y tienen voz y voto en un rgano decisorio en materia regulatoria como la Conferencia General o Conferencia Internacional del Trabajo, los Gobiernos de los Estados, su sector empleador y su sector sindical. Es ms que probable que este momento histrico supusiera un bao de realidad antes inimaginable: al debate en la OIT llegaba la fragmentacin real y efectiva de intereses entre las partes sociales, y un panorama de realidades estatales donde algunos Estados abogaban por profundizar en la introduccin radical de los postulados neoliberales en el quehacer de la organizacin. La ralentizacin normativa y algunos episodios posteriores de negacin empresarial de la interpretacin de las normas internacionales del trabajo por ejemplo, la interpretacin dada desde los rganos competentes de la OIT al derecho de huelga como instrumento del derecho a la libertad sindical y de negociacin colectiva son muestra del cariz que tomaron los acontecimientos y de la devaluacin misma de la esencia de la OIT. De cualquier forma, el propio tripartismo es puesto en cuestin: si la OIT aborda cuestiones relativas a la justicia social que exceden del campo de juego de las condiciones de trabajo, como as efectivamente es, no sera ms legtimo integrar en el proceso deliberativo y decisorio a otros actores vinculados a la defensa de otros intereses que se abordan en el marco de la bsqueda de la justicia social [3]?

Examinemos la raz de todo.

La OIT, conforme a su Prembulo, nace en 1919 con un signo reformista, dirigido no a conformar una expectativa revolucionaria, sino a mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores y de sus familias, y una triple vocacin: 1) humanitaria, de mejora de las condiciones de trabajo existentes, atendiendo a las penosas prcticas laborales existentes y al sufrimiento generados por ellas; 2) econmica, partiendo de la base de que, si un Estado unilateralmente (en vez de esperar a un desarrollo multilateral) proceda a mejorar las condiciones de trabajo de su mercado laboral, poda perder o aminorar la ventaja de que dispusiera en el comercio internacional; y 3) poltica, puesto que la emergencia de la revolucin sovitica supona un peligro para la paz y el statu quo del sistema capitalista que deba encararse con esa visin reformista y con la voluntad de evitar su efecto domin (tnganse adems presentes las demandas de los sindicatos no revolucionarios a partir de la evidencia del esfuerzo de guerra que, en el campo de batalla y las fbricas, recay sobre los trabajadores y trabajadoras). Como sealara Albert Thomas: la guerra ha obligado a los gobiernos a comprometerse a eliminar aquellas condiciones de vida y de trabajo muy marcadamente inhumanas que persistan en la realidad productiva [4].

Todo ello plantea a la OIT como una agencia regulatoria cuyo objetivo era lograr, a partir de normas jurdicas internacionales, la homologacin de los parmetros de tratamiento de las relaciones laborales [5] eso s, a partir de estndares regulatorios de mnimos y diferenciados en funcin del grado de desarrollo de los pases. En consecuencia, la actividad normativa de la OIT (a la que se puede aadir subsiguientemente el control del respeto de las obligaciones jurdicas internacionales de los Estados) se sita en el centro de la accin institucional por la propia lgica del mandato de la organizacin. Los Convenios de la OIT (tratados internacionales que vinculan a los Estados que manifiestan su consentimiento en obligarse por los mismos) y las Recomendaciones (que contienen mandatos de accin no vinculantes) contienen la expresin profunda de esa voluntad, junto a otros estndares regulatorios complementarios, y son fruto de un proceso deliberativo tripartito.

La Declaracin relativa a los fines y objetivos de la OIT o Declaracin de Filadelfia, de 10 de mayo de 1944, terminar por conducir el mandato de la OIT hacia la concrecin de una idea extensiva del mismo, en orden a progresar en la justicia social como vector de orientacin de las polticas econmicas de los Estados, lo que comprende las condiciones no solo de trabajo sino de existencia del trabajador y de su familia en el contexto del desarrollo econmico y social.

Qu queda de todo esto? Mucho y poco.

Aun cuando alguna de estas tendencias se iniciase previamente, los aos posteriores al septuagsimo quinto aniversario de la OIT supusieron: 1) la centralizacin del mandato en la promocin de objetivos poltico-jurdicos relativos a los derechos fundamentales en el trabajo y al trabajo decente, como pone de manifiesto la adopcin de la Declaracin de la OIT sobre la justicia social para una globalizacin equitativa, adoptada por la Conferencia General, de 10 de junio de 2008, como producto programtico dirigido a ofrecer parmetros de accin para todos los actores implicados en el sistema productivo y que, en modo alguno, puede equipararse ni por su ambicin ni formalmente a la Declaracin de Filadelfia; 2) la ralentizacin desde finales del siglo XX hasta nuestros das de la actividad normativa de la OIT, frente a la produccin sostenida e intensa de dcadas anteriores, y 3) la problemtica tramitacin de ciertos Convenios de la OIT por ejemplo, sobre el trabajo a domicilio que ha abocado a que temas fundamentales para la comprensin de las relaciones laborales en la economa globalizada se hayan regulado no a travs de Convenios de la OIT, sino a travs de meras Recomendaciones es el caso del asunto de la subcontratacin, que, tras un intento de adopcin de un Convenio de la OIT, acab siendo reconvertido en disposiciones no vinculantes mediante la Recomendacin n 198 sobre la relacin de trabajo (2006).

En consecuencia, el factor justificativo y legitimador esencial de la accin de la OIT (la adopcin de normas internacionales del trabajo) se ha ido desvirtuando en el contexto de los postulados neoliberales que han venido sosteniendo la gobernanza de la globalizacin y la construccin de mercados integrados y de cadenas de valor transnacionales, espacios en los que el factor trabajo ha tendido a ser desposedo de buena parte de su valor social y humano.

En qu punto estamos entonces? Ms all de la siempre loable (pero relativa, por mor de la visin reformista de la accin institucional se pretende convencer y ayudar al Estado, no condenarlo) funcin de control del cumplimiento de los compromisos jurdicos adquiridos, la OIT parece conformarse (cada cual que valore si es mucho o poco) con ser un organismo del sistema de Naciones Unidas que promueve el respeto de las normas internacionales del trabajo existentes, asesora y ayuda a los Gobiernos y las partes sociales mediante la asistencia y cooperacin tcnicas para lograr el cumplimiento de los estndares regulatorios existentes, y participa en el sistema de Naciones Unidas para mantener la llama de la justicia social como parte del proyecto comn favoreciendo iniciativas interesantes como la idea de piso de proteccin social mnimo. Asimismo, vertebra su accin con el Fondo Monetario Internacional y con la Organizacin Mundial del Comercio (s, tambin) para ofrecer al G20 parmetros de poltica social y econmica tendentes a fomentar el trabajo decente y, actualmente, para ayudar a crear un contexto favorable a la mejora del nivel mundial de empleo, conmovido por los efectos de lo sucedido a partir de 2008. Aqu es importante su insistencia en sealar el incremento de la desigualdad en detrimento de quienes obtienen su renta del trabajo, as como la fragmentacin de los mercados laborales a nivel interno.

El interrogante, si todo esto no dibuja de por s una evolucin que aminora el papel de la OIT y muestra un cierto declive de su papel como actor de la gobernanza global, es si, con estos mimbres y con la aceptacin de su rol actual, la OIT ser capaz de contribuir ms all de la investigacin y de la muestra estadstica, de abogar (lo que ya es algo) por lograr una mejora del nivel de la decencia del trabajo, y de la creacin de una Comisin Mundial sobre el Futuro del Trabajo a los grandes retos que sugieren las transformaciones productivas presentes y cuya aceleracin se presume en ciernes (por ejemplo, promoviendo o capitaneando movimientos regulatorios y/o a travs de la revisin de paradigmas conformadores de la gobernanza econmica global). Entre tales retos se encuentran: la revolucin industrial 4.0, la persistencia del trabajo informal, la evolucin de las cadenas de valor transnacionales y los procesos de reversin de ciertas deslocalizaciones, la desigualdad salarial y de rentas, o la devaluacin de la remuneracin del trabajo como sostn econmico de las unidades familiares. Y no se agotan en esta lista los temas candentes y de difcil trenzado con sociedades condicionadas por valores, principios y sesgos del predominio regulatorio del mercado.

Notas:

[1] OIT, Trabajo decente, Memoria del Director General del Trabajo a la Conferencia General en su 87 reunin (1999), Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 1999

[2] Declaracin de los Ministros y Jefes de Delegacin participantes en la serie de sesiones de alto nivel del perodo de sesiones sustantivo de 2006 del Consejo Econmico y Social, sobre la Creacin de un entorno a escala nacional e internacional que propicie la generacin del empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, y sus consecuencias sobre el desarrollo sostenible, de 5 de julio de 2006 (ONU, Documento E/2006/L.8).

[3] BACCARO, L. and MELE, V. (2012): Pathology of Path Dependency?: The ILO and the Challenge of New Governance, Industrial and Labor Relations Review, Vol. 65, N 2, p. 217.

[4] THOMAS, A., "La Organizacin Internacional del Trabajo. Origen, evolucin y porvenir", Revista Internacional del Trabajo, Vol. 115 (1996), 3-4, p. 287.

[5] ANDERSON Mc NEILL, L. A., "Retos y perspectivas del tripartismo en un mundo globalizado", en: OIT, Pensamientos sobre el porvenir de la justicia social. Ensayos con motivo del 75 aniversario de la OIT, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 1994, p. 23.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-183/notas/al-hilo-del-centenario-de-la-organizacion-internacional-del-trabajo-oit



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