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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2019

Detrs del mantra de la vocacin se esconde un drama humano
El coste mental de la carrera investigadora

Vctor M. Lozano
La paradoja de Jevons (Blog)


Cuando uno se embarca en la carrera investigadora sabe que realizar el doctorado es slo el principio de una larga y difcil travesa, en la que si todo va bien y el barco no se hunde a la mitad -que no deja de ser lo ms probable en la mayora de los casos- puede que se llegue a buen puerto y se disfrute de una plaza permanente. Este camino no es nada sencillo, una vez realizado el doctorado si se quiere dedicar a la investigacin es imprescindible realizar un periodo postdoctoral. En teora este periodo est pensado para que el investigador joven afiance una lnea investigadora propia, explore otros caminos y se forme con otros grupos. Por ello, este tiempo est plagado de contratos de dos o tres aos -normalmente en distintos pases y sin seguridad de continuacin- que se van encadenando uno tras otro para intentar conseguir alguna plaza fija. Debido a la gran competencia para conseguir una plaza, las exigencias y la presin sobre la persona que emprende la carrera investigadora son enormes. Todo lo anterior puede daar la salud mental de los investigadores, desarrollando cuadros de ansiedad y depresin mayoritariamente. Esto a la larga es contraproducente en la actividad investigadora e incluso puede tener consecuencias fatales.

Salud mental en la investigacin

A pesar de que todava es uno de los grandes tabs, los problemas de salud mental afectan a un gran nmero de personas dentro de la academia. De acuerdo con un estudio realizado en Blgica, aproximadamente la mitad de los doctorandos sufran al menos dos sntomas asociados con problemas de salud mental y un tercio presentaba al menos cuatro. Estos sntomas eran tales como sentimiento de sobrecarga, tristeza continua, depresin, prdida de sueo, prdida de confianza, sentimiento de inutilidad o imposibilidad de tomar decisiones. Otro estudio de la Royal Society -ste centrado en los resultados de diferentes investigaciones acerca de la salud mental en el sector cientfico- se encontr que ms del 40% de investigadores doctorales y postdoctorales presentaban sntomas de depresin o problemas relacionados con niveles altos de estrs. Tambin apuntan que la mayora de los investigadores encontraba su trabajo estresante y sufran niveles de desgaste que eran mayores que la media de un trabajador fuera del mbito cientfico. Y es que un sistema en el cual hay un porcentaje nada desdeable de personas que sufren problemas tales como ansiedad y depresin de manera continuada es un sistema en el que sus condiciones de trabajo no son saludables -es obligado sealar que apenas contamos con muestras en el caso del estado espaol-. Pero, qu condiciones son sas que hacen desarrollar desrdenes mentales a los que trabajan en la academia? FACTORES DETONANTES Segn el estudio de la Royal Society los factores son diversos, pero los ms importantes son: altos niveles de estrs, contratos a corto plazo con limitadas oportunidades de progresin, cultura de trabajo basada en largas jornadas laborales, trabajo frecuente en festivos, presin por entregar el trabajo a tiempo y un gran riesgo de que la vida laboral desbanque a la personal. Si uno quiere mantenerse en investigacin y optar a nuevos contratos, dando as el siguiente paso en su carrera cientfica, se tiene que enfrentar a miles de personas que en la misma situacin compiten para poder optar a tales puestos. Esto conlleva a una sobreproduccin de artculos cientficos, alcanzando los 3 millones al ao en la actualidad. Para llevar a cabo esto, el investigador, la mayora de las veces, sacrifica su vida personal y trabaja ms horas de las establecidas en su contrato de trabajo simplemente para poder sacar aquella investigacin puntera que podr impulsar su currculum. A veces, incluso se llega a las malas praxis y al falseamiento de datos para poder tener una publicacin de impacto. Todo esto conduce a unos niveles de estrs enormes entre el personal investigador. Sin embargo, los ms afectados son el sector ms joven: los investigadores predoctorales y los postdoctorales. Estos son los que suelen llevar el peso de la investigacin -son al final los que realizan los clculos, los experimentos, etc- y, sobre todo, son los que se juegan su futuro. A pesar de que ambos tipos de investigadores sufren la misma presin y comparten factores que empeoran la salud mental, hay ligeras diferencias simplemente por la idiosincrasia de las posiciones que ocupan.

En el caso de los investigadores predoctorales, el estudio de la Royal Society destaca como factores ms dainos el poco control sobre el trabajo realizado, apoyo muy pobre o inexistente por parte de sus supervisores y sobre todo exclusin casi total en la toma de decisiones, adems de los altos niveles de exigencia en el trabajo que conllevan un conflicto entre vida laboral y personal. Y es que el sector ms joven en el mbito de la investigacin es el ms vulnerable. Segn un artculo publicado en Nature, un 41% de los estudiantes de doctorado padecen ansiedad mientras que un 39% sufre depresin siendo los factores, al ser consultados, coincidentes con los expuestos anteriormente. En la mayora de los casos son los investigadores predoctorales los que suelen llevar el peso del trabajo en la investigacin; son los encargados de realizar la accin prctica bajo la orden de su director de tesis o un investigador principal. El doctorando se esforzar al mximo con tal de sacar la investigacin adelante y poder hacer mritos, aunque ello implique largas jornadas de trabajo. Esto genera una supresin paulatina de la vida social quedando en ocasiones totalmente anulada a favor de la ciencia.

Adems de ello, la imposibilidad de poder tener decisin en el trabajo que se est haciendo y ver cmo las opiniones de uno son ignoradas y ninguneadas frente a las del resto del equipo puede llevar a una frustracin enorme y sentimientos de inferioridad creyendo que uno no es lo suficientemente bueno para el puesto en el que est y es un fraude. Cabe destacar tambin que a veces la presin que sufren por parte del grupo y de manera directa por parte de sus jefes puede llegar a ser de facto casos de acoso. La mala supervisin por parte los investigadores principales no slo puede destruir una carrera acadmica de un investigador predoctoral sino que puede suponer un peligro para su salud mental. Como tal lo indica el estudio de Nature, en el cual de todos aquellos doctorandos que sufren ansiedad o depresin cerca del 50% aseguran que no tienen el apoyo suficiente ni la direccin adecuada por su director de tesis y no se sienten lo suficientemente valorados.

Acerca de la etapa del doctorado, Gareth Hughes, investigador sobre el bienestar del alumnado de la universidad de Derby, comenta:

Existe un gran interrogante alrededor de la cultura y lo que ella espera de ellos [los investigadores] (...) muchos de los acadmicos que han seguido esta ruta ven el sufrimiento como una medalla de honor. Hay un sentimiento general acerca de que hacer un doctorado te enferma, si lo ests haciendo correctamente. Eso es extrao.

Es por tanto un hecho asumido que la realizacin de un doctorado afecta a la salud mental de quien lo hace.

El siguiente paso en la carrera investigadora, el periodo postdoctoral, no es para nada mejor. A pesar de tomar cierto control y ganar algo de independencia sobre lo que se puede investigar, factores como los altos niveles de exigencia y el conflicto entre la vida laboral y personal persisten. Unido a lo anterior hay que sumarle la concatenacin de contratos cortos- 2 o 3 aos de duracin- que adems suelen darse en diferentes pases, con lo que el investigador habr de cambiar de residencia cada poco tiempo. Esto ltimo aadido a las largas jornadas laborales hace que sea ms difcil mantener una vida social. La ausencia de sta, en la cual se pueda tejer una red de cuidados fuerte, hace que cualquier problema relacionado con la salud mental se agudice. Y si todos estos factores no eran suficientes, hay que sumar que cada dos o tres aos se ha de volver a echar solicitudes para obtener otro contrato, sin ninguna seguridad de obtenerlo y con menos probabilidades an de conseguir un empleo estable con la incertidumbre y la inseguridad que ello implica.

Las consecuencias de todos estos factores en los investigadores en fase inicial conllevan comnmente niveles altos de estrs, ansiedad y depresin, como han demostrado los diferentes estudios. Esto, adems, juega en contra del propio investigador como comenta Hughes:

Cuando los niveles de ansiedad aumentan, la gente se vuelve menos creativa - dice el investigador- No se est predispuesto a tomar riesgos, y por tanto no se toman esos saltos hacia delante que de otra manera se habran tomado.

Esta falta de creatividad puede crear niveles elevados de ansiedad y una bajada de la productividad. Muchos cientficos deciden cortar tajantemente y dejar la academia,

Hemos perdido a muchos investigadores que eran muy buenos acadmicamente simplemente porque no podan sobrevivir a la toxicidad

-aclara Hughes. Entre los que deciden quedarse a veces se dan situaciones lmite donde los problemas mentales se agravan de tal manera que acaban induciendo al suicidio. Uno de estos casos ha sido el del doctorando Huixiang Chen, el cual se suicid debido a que su jefe le oblig a falsificar datos de un experimento y no aguant la presin de estar engaando a la comunidad. Otro caso notorio de suicidio fue el del investigador postdoctoral Francis Dolan. Este investigador, que sufri depresin durante toda su carrera investigadora, no aguant la presin que le exiga cambiar de trabajo cada dos aos y dejar toda su vida atrs. Su amigo Oliver Rosten denunci el suicidio de Dolan al final de un artculo de investigacin, acusando directamente de la brutalidad psicolgica que supona el sistema postdoctoral y la inactividad por parte de la academia para atajar dicho problema.

Todas las personas son igual de propensas?

A pesar de que el sector ms joven es el ms vulnerable, la aparicin de problemas de salud mental no afecta a todos los colectivos que lo componen de igual manera. Segn revela el estudio de Nature las mujeres son ms propensas a sufrir ansiedad y depresin que los hombres. Si para los hombres los porcentajes de ansiedad y depresin representan un 34% y un 35% respectivamente, en mujeres los nmeros son 43% y 41%. En el caso de la ansiedad es casi diez puntos porcentuales mayor. Esta diferencia podra estar reflejando las desigualdades existentes en la sociedad hacia las mujeres trasladadas al mbito cientfico. Otro colectivo todava ms vulnerable es el de las personas transgnero o/y no binarias. Para este colectivo, el porcentaje de personas que sufren ansiedad se eleva a un 55% y el de depresin a un 57%, ambos porcentajes bastante elevados y mayores que en el caso de las personas cisgnero. Esto es una indicacin de que las opresiones sociales hacia grupos ya de por s discriminados en la sociedad se repiten en el sector de la investigacin, a los que adems hay que sumar los factores producidos por el propio mbito cientfico.

Un silencio a voces

A pesar de que toda la comunidad conoce los efectos que produce la academia en los investigadores -no hay ms que leer las palabras de Hughes- la salud mental como un problema real en la academia sigue siendo tab. Se prefiere pasar por encima de ello o correr un tupido velo antes que abordarlo. Es notable el hecho de que el artculo que escribi Rosten fuera rechazado para la publicacin en diversas revistas cientficas por el simple hecho de contener una denuncia contra el sistema que haba provocado el suicidio de su amigo Dolan, y no por razones que conciernen a su investigacin. El sistema cientfico y universitario no est a da de hoy capacitado -o no quiere afrontarlo para mantener el statu quo- para poder ofrecer ayuda o cualquier clase de apoyo ante el padecimiento de un problema de salud mental por parte de los investigadores. Por ello, no es raro que en el estudio de la Royal Society se encuentre que slo un 6.7% de los investigadores que aseguraban tener un problema de salud mental lo haban comunicado a sus instituciones. La academia no es un lugar seguro y mucho menos se espera encontrar apoyo dentro de ella. Sin embargo, ms y ms voces afectadas se estn alzando contra este silencio. Como resultado de ello, en diferentes conferencias se ha abierto un espacio en el que hablar de salud mental lo que ha llevado a que este ao se celebre la primera Conferencia Internacional en Salud Mental y Bienestar de los Investigadores en Brighton, Reino Unido, un evento dedicado exclusivamente a tratar este problema. Dando visibilidad a esta situacin, muchas ms voces podrn no slo alzarse, sino unirse y apoyarse de tal manera que puedan presionar a las instituciones a tomarse en serio este problema y tratar de solventarlo desde dentro. Pero no slo las instituciones son las que deben atajar y concienciar acerca del problema. Suelen ser los investigadores snior los responsables de perpetuar comportamientos perjudiciales y a su vez invisibilizar o ningunear los problemas que conllevan. En este sentido todo el sistema cientfico est funcionando como aislante del sonido que producen las voces pidiendo ayuda.

Discusin y soluciones

La salud mental en ciencia es, dados los nmeros, un problema real y acuciante que parece estar lejano de solucionarse. Este problema est derivado directamente del sistema acadmico que funciona en universidades y centros de investigacin. Para poder darle solucin habra que ahondar hasta las races de ste y cambiar los cimientos sobre los que est construido. Dado que desde arriba no se tiene en cuenta nada ms que los resultados que puedan obtener los investigadores ms jvenes, recaera en estos ltimos las labores de evitar todo aquello que desestabilice su salud mental. Para ello creemos que la lucha contra este problema se debe asentar en cuatro pilares igual de importantes. El primero es una red de cuidados colectivos, mediante un grupo de confianza donde se pueda socializar el sufrimiento y organizar la lucha. Ejemplos como los grupos GAYAM de Stop Desahucios demuestran que este tipo colectivos, cuya funcin es la de cuidados y atencin en un marco general de reivindicaciones sociales, sirven de gran ayuda ante este tipo de situaciones. En segundo lugar estara la atencin psicolgica. A pesar de que el grupo pueda ayudar, es necesaria la asistencia teraputica en casos ms graves en los que se necesite un especialista. El tercer punto es un protocolo de actuacin eficaz dentro de la academia para cuando un problema as se detecta. Este punto es el ms difcil debido a que depende de las instituciones el que estos protocolos se lleven a cabo y sobre todo se respeten y se tengan en cuenta. Y eso nos lleva al cuarto pilar, los sindicatos. A nivel de hoy, la sindicacin en el sector cientfico -a pesar de ser tambin trabajadores- es muy baja. Sin embargo, slo mediante la actuacin de estos se podran emprender acciones para mejorar las condiciones de trabajo, se podra exigir el cumplimiento por parte de las instituciones de los protocolos y adems podra fortalecer la unin de las personas que los componen reforzando las redes de cuidado y los grupos de confianza.

As, empleando estos cuatro pilares, primero de una manera local y despus global, se podra avanzar en la transformacin de las condiciones que mantiene el sistema y que son perjudiciales para la salud y poco a poco modificar las bases de la cultura acadmica.

Vctor M. Lozano. Fsico terico de partculas.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/paradoja-jevons-ciencia-poder/el-coste-mental-de-la-carrera-investigadora



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