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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2019

Qu futuro laboral tiene en Colombia un universitario recin graduado?

Fernando Alexis Jimnez
Rebelin


El da que Mara Alejandra se gradu de bachillerato, hicieron un sancocho de gallina, invitaron a los familiares y recibi varios regalos: tres blusas, un reloj electrnico de los baratos y un bolgrafo que le dur lo que dura una ilusin, es decir, muy poco o casi nada.

Una jornada emocionante, lo amargo vino despus. Lo constituy el viacrucis de entrar a una universidad pblica. Imposible. No haba cupo. La salida fue contratar un crdito educativo. Usted ya sabe dnde. S, en aquella entidad pblica que cobra intereses y con la que queda endeudado media vida despus que se grada.

Curs los once semestres de contadura en una institucin privada, en horas de la noche. De da se rebuscaba trabajando en lo que saliera: desde vender comidas rpidas en el centro de la ciudad, hasta servir en mensajera. El da que recib el cartn profesional sent que haba llegado a la meta de una larga carrera con muchos obstculos. Comprensible. Debi pasar por las verdes y las maduras antes de tener el ttulo en sus manos.

Los padres olvidaron, en aqul momento, enormes sacrificios y los diciembres en que debieron resignarse con ver las vitrinas de los almacenes y buscar que los zapatos duraran un poco ms y darle mejor uso a la ropa de los domingos, porque cualquier peso que malgastemos, lo necesita la nia.Los sacrificios que estamos dispuestos a hacer por un hijo!

Sal ilusionada. Y a buscar trabajo se dijo. Fui a una y otra y otra empresa. En todas me cerraron las puertas. Decan No hay vacante; me reciban la hoja de vida y me despedan con el consabido: Apenas haya oportunidad la llamamos. Jams timbr el telfono. Mara Alejandra es hija de un vecino en el conjunto de apartamentos donde resido. Relata lo que vivi en carne propia y que es muy similar al drama que experimentan cientos de jvenes que salen de la universidad, con muchas expectativas pero pocas oportunidades laborales.

Despus de nueve meses de ir aqu y all, me ofrecieron trabajo. El sueldo? Ni le digo, porque seguro se re. Bueno, comprendo su inquietud. Un mnimo. As como lo oye. Y mis padres invirtieron, durante cinco aos, casi nueve millones anuales por los dos semestres. Haga cuentas. Y a la hora de trabajar, ofrecen un mnimo.

Se aprovecharon de que no tena experiencia laboral. La actitud de la profesional de recursos humanos fue: o lo toma o lo deja. Es ms, se atrevi a decirle: Si no aprovecha la oportunidad, otros lo harn. En Cali hay mucho desempleo. En gran medida tiene razn, salvo en lo de sacarle ventaja a la necesidad ajena.

El desfinanciamiento de la educacin

Estudiar en una universidad pblica en Colombia es un verdadero privilegio. La ley 30 de 1992 desat la hecatombe que hoy se refleja en el desfinanciamiento de la enseanza pblica superior. Un fenmeno que no se puede desconocer, porque la competencia de las universidades privadas es despiadada.

Un negocio, definitivamente, aun cuando revistan el discurso de su marketing como un servicio a la sociedad. Nadie compra huevos para vender huevos, y formarse a nivel profesional, es hoy da muy costo.

Hace un ao, exactamente, cuando el pas vivi multitudinarias movilizaciones estudiantiles, el problema fue mirado en su verdadera dimensin. Las 32 universidades pblicas del pas y el Sena, visibilizaron su situacin. No haba plata. Y, si la haba, no era suficiente para funcionar adecuadamente. Incluso, se sumaron las instituciones privadas, aquellas que fueron las ms proclives a avalar la Ley 30 y que, en la dcada de los noventa, vieron en esta legislacin la oportunidad de oro para fortalecerse.

En el momento de la crisis, En conjunto, el dficit era de $1,4 billones para funcionamiento y de $15 billones para infraestructura, segn cifras del Sistema Universitario Estatal (SUE).

Una cifra astronmica que ni siquiera los mejores estudiantes de bachillerato, que soaban con graduarse algn da como profesionales, podan dimensionar apropiadamente. A duras penas lo que manejaban era la mesada que les daban sus padres para una gaseosa o caf con leche y una empanada o pan queso. Esa era y sigue siendo la merienda del promedio de los colombianos que cursan la secundaria.

Jennifer Pedraza y Nicols Amaya, representantes estudiantiles de las universidades Nacional y Distrital, respectivamente, denunciaron en su momento que el desfinanciamiento de la educacin superior haba comenzado a agudizarse desde el 2003. Soportaron sus aseveraciones con estadsticas, mostrando de qu manera el presupuesto iba disminuyendo anualmente para el sector educativo, mientras que se fortalecan otros rubros como el de seguridad. El panorama sigue igual y amenaza con empeorar.

Una marcha estudiantil para la historia

La movilizacin estudiantil del 10 de octubre, hace un ao, fue histrica. Toc las fibras de la nacin. Sac del crculo parroquia el problema del desfinanciamiento de la universidad pblica.

El 29 de octubre se acord el establecimiento de mesas de negociacin para levantar el paro que se fortaleca cada vez ms, al tiempo que se buscaba contener una parlisis que agudizara la situacin y que era promovida por Fecode.

Finalmente se lleg a un acuerdo, a mediados de diciembre de 2018. Ese viernes 14, bastante fro por cierto, cuando en los almacenes ya se vendan adornos y regalos para navidad y en los centros comerciales hormigueaban los compradores, el presidente Duque anunci 4,5 billones de pesos adicionales para las universidades en los 4 aos siguientes.

Habra mayor oportunidad para quienes concluan la secundaria y necesitaban proseguir la formacin profesional, dijo con una sonrisa amplia que buscaba generar confianza en los colombianos.

No se ha cumplido con el acuerdo

La denuncia que se eleva nuevamente por estos das, es que los componentes del acuerdo no se han cumplido en su totalidad. Los hechos saltan a la vista. Las universidades pblicas siguen atravesando un momento difcil y, an las de carcter privado, han descubierto que la gallina de los huevos de oro que avizoraban con la Ley 30 del 92, no era tal.

Otro ingrediente y que es preocupante, lo representa la inconformidad que despiertan los desmanes del Esmad, sobre cuyo desmonte se ha vuelto a insistir. La decisin de entrar a los campus universitarios con personal y tanquetas, como ocurri recientemente en Bogot, aviv los nimos de frustracin y el reclamo de que no constituyan un mecanismo de represin a la protesta social.

Cabe aqu anotar que Julin Bez, miembro de la Unin Nacional de Estudiantes de Educacin Superior (UNEES), quien particip en las negociaciones sobre presupuesto para las universidades con el presidente Ivn Duque y el Ministerio de Educacin en 2018, asegura que si bien la Nacin ha cumplido con una serie de desembolsos y regalas para el funcionamiento, lo invertido no ha sido destinado a las prioridades y necesidades.

Entre tanto, en Colombia hay muchos estudiantes como Mara Alejandra que guardan la esperanza de concluir el bachillerato e ingresar en la universidad, aun cuando una vez reciban el ttulo profesionalterminen ofrecindoles una remuneracin mnima


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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