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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2019

Sentencia del Procs, jaque a la democracia

Rafael Silva Martnez
Rebelin


Tienen la fuerza, podrn avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos

(Salvador Allende)


En el lenguaje del ajedrez, se denomina Jaque al ataque que un jugador realiza a otro consistente en acorralar a su Rey, es decir, a su fuerza, a su representante, a su sistema defensivo. El Jaque no es Mate hasta que un determinado movimiento acorrala completa y definitivamente el sistema defensivo del otro, de tal forma que no existe otro camino que la rendicin. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con la sentencia del Procs, es decir, un ataque en toda regla, con la fuerza del Estado Espaol y por todos sus medios (ya se haban utilizado los medios policiales el 1-O, y antes los medios polticos desde varios aos atrs, y ahora han sido los medios judiciales), que ha acorralado la democracia de nuestro pas, que la ha sentenciado a muerte, aunque por supuesto, la lucha no ha finalizado, y por ello no es Jaque Mate. Aunque en la sentencia los magistrados del Tribunal Supremo no han considerado el caso de rebelin (ya existe una propuesta del PP para modificar el Cdigo Penal y que exista dicho delito incluso sin la utilizacin de la violencia), s han contemplado la sedicin, argumentando unos ridculos razonamientos para explicarlo. Penas de prisin e inhabilitacin de entre 9 y 13 aos van a tener que sufrir los encausados, sin ms delito que haber luchado por todos sus medios contra el Estado, primero para intentar pactar un referndum, y despus para celebrarlo sin garantas, poniendo urnas en los colegios.

La sentencia, pues, ha sido absolutamente injusta y vengativa. Una sentencia que supone un insulto a la democracia, un ataque a nuestro sistema de convivencia, un torpedo en la lnea de flotacin de nuestro Estado de Derecho, que tras la sentencia lo es menos. Porque por lo visto, eso de poner urnas en los colegios para que la gente vote constituye un delito muy serio, en un sistema que se tilda de democrtico. Y an se intenta aclarar en la sentencia, de forma grotesca (y en el discurso de Pedro Snchez se ha vuelto a insistir en ello) en que aqu no se juzga a nadie por sus ideas, sino por cometer delitos. Se nos dice que en una democracia todas las ideas caben, pero no es verdad. Existen algunas que no caben, justo aqullas que inciden en una mayor democracia. Existen ideas que no caben, justo aqullas que intentan romper con el status quo de nuestras lites polticas, econmicas y sociales. Curioso sistema aqul que proclama que ninguna idea es delictiva, hasta que se intenta llevar a cabo. Entonces se convierte en peligrosa. Los encausados del Procs son presos polticos, porque defienden ideas y proyectos que no convienen a dichas lites. Son presos polticos porque son representantes del pueblo cataln, y el pueblo cataln quiso de forma mayoritaria lo que estos polticos llevaron a cabo. Por eso precisamente lo son. El delito lo ha cometido el Estado, que al igual que en la poca franquista, ha desplegado toda su violencia institucional contra estos legtimos representantes del pueblo cataln: primero ignorando la legitimidad del Parlament y sus resoluciones, despus ignorando las peticiones de sus representantes, luego desplegando violencia contra las personas que fueron a votar el 1-O, y por fin, deteniendo, manteniendo encarcelados preventivamente y sentenciando para ellos las penas que hoy hemos conocido.

Cientos de veces hemos advertido de que la judicializacin de la poltica no era el camino, no es el camino, y que ante un problema poltico, han de darse soluciones polticas, basadas en el dilogo, en la negociacin y en el pacto. Pero nuestro sistema poltico viene del franquismo, as que evidentemente, no est a la altura. La vena y los tics autoritarios le salen con demasiada frecuencia, sobre todo para algunos asuntos. Y si ya ramos una democracia incompleta, una democracia dbil, la sentencia del Procs nos ha convertido en una democracia bananera. Desgraciadamente, estamos volviendo a una etapa negra en la historia de Espaa que creamos olvidada. Hoy da se persigue penalmente al soberanismo, y aunque la sentencia del TS afirma que el tal derecho a decidir no existe en ninguna Constitucin europea, s tenemos referentes que se podran haber adoptado solo con un poco de voluntad poltica. El soberanismo no es ningn enemigo al que haya que abatir ni aniquilar, sino un ejercicio de plena legitimidad democrtica, adscrito al derecho de autodeterminacin de los pueblos.

Pero como decamos al comienzo, este Jaque no es Mate. La democracia tendr que ir complementndose en nuestro pas, tendr que ir enriquecindose y madurando, tendr que ir evolucionando hacia una democracia plena, y esto habr de hacerse mediante la lucha, mediante la movilizacin pacfica, mediante la protesta masiva, mediante la resistencia, mediante la desobediencia civil. Siempre de forma pacfica y no violenta, pero de manera firme y contundente. Sin prisas, pero sin pausa. Observemos la historia y a sus grandes lderes, que sembraron la semilla para despus conseguir para sus pueblos los avances, el progreso y los derechos que correspondan. La sentencia solo ha sido un hito ms dentro de este proceso. Los ineptos y patticos polticos (la Trada derechista junto con el PSOE, que aqu se alinea tambin con ellos), junto con la ciudadana espaolista que los jalea, que hayan entendido que aqu se acaba todo estn muy equivocados. Ahora ms que nunca la ciudadana catalana, de forma mayoritaria, tendr que continuar impulsando una serie de movimientos que den lugar al siguiente estado, que no es otro que la celebracin de un referndum de autodeterminacin pactado, esta vez s, con el resto del Estado Espaol, y celebrado con totales garantas.

Ya sabemos que las derechas espaolas, provenientes del franquismo, necesitan enemigos que les sirvan como chivos expiatorios. En su momento lo fue ETA (an quedan rescoldos de esta situacin que sacan a relucir de vez en cuando), lo es el comunismo (desde la II Repblica hasta hoy), lo es el terrorismo yihadista (vase el estrambtico y ridculo Pacto de Estado contra el mismo), y ltimamente el chivo expiatorio son los catalanes, esos malvados que quieren romper Espaa, vamos que quieren romper el legado de los Reyes Catlicos. Les importa Espaa, pero no sus pueblos ni sus gentes. Les importan sus privilegios, pero no las personas. Es la clsica estrategia consistente en desviar la atencin de las clases populares hacia un enemigo comn y ficticio, al que se seala como diferente y perverso, para justificar as el autoritarismo y la deficiente gestin de los asuntos polticos. Pero despus de esta experiencia, es evidente que ni la movilizacin popular en Catalua ni las ansias independentistas de una gran parte del pueblo cataln van a mermar, por muchas medidas represoras que se pongan en marcha por parte del gobierno de turno, con la complicidad de la casta judicial espaolista y conservadora. Podrn encarcelar a una parte, pero siempre existirn ms dirigentes polticos que continen encauzando las necesidades de expresin del pueblo. Es hora ya, por tanto, de converger hacia una solucin poltica definitiva, tanto para Catalua como para el resto del Estado Espaol (Proceso Constituyente y Estado Federal). Pero eso lo alcanzaremos en un futuro prximo, porque hoy, la involucin democrtica se ha consumado en Espaa.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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