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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2019

Deuda, FMI y auditoria en un contexto indito

Claudio Katz
Rebelin


Macri no pudo traspasar la crisis al prximo presidente y dejar una economa en demolicin. Se salv de adelantar las elecciones y afrontar una rebelin popular semejante a Ecuador, pero llega desvanecido al final de su mandato.

El decado presidente se despide con actos patticos, promesas ridculas y una gestin despistada. Arri sus ltimas banderas neoliberales con la intervencin de los precios, el cepo cambiario, la ley de abastecimiento y el inicio del default. Como implementa esas medidas con gran desgano, los resultados son nefastos. Pero la gran incgnita es el alcance de la bomba que transfiere. Nadie sabe si lo peor ya pas.

Improvisaciones al por mayor

La fuga de capital desencaden el desplome actual. La salida de fondos alcanz el pico ms elevado desde el 2003 y acumula 20.000 millones de dlares desde principio de ao. Las reservas son rifadas al comps de la devaluacin, entre das de furibundo remate y jornadas de simple goteo.

Los propios economistas ortodoxos reclamaron la introduccin del control de cambios y Macri tir la toalla. No pudo frenar la vertiginosa hemorragia de dlares y recurri al denigrado cepo. Improvis disfraces de esa regulacin, pero se encamina a redoblar todas las restricciones cambiarias.

Ya se avecinan nuevas limitaciones a la compra de divisas (turismo, escrituras, pago de importaciones) y es probable el desdoblamiento del mercado, en un dlar turstico-financiero y otro comercial. El denominado contado con liquidacin (que utilizan las empresas para comprar bonos en el pas y venderlos afuera) es el anticipo de esa segmentacin.

Los comunicadores se amoldan al nuevo escenario y archivan sus viejos latiguillos contra el cepo. Pero como el gobierno lo aplica en forma tarda y sin ninguna conviccin, el control de la divisa naufraga en forma acelerada. Esa supervisin exige reglamentaciones e inspecciones, que fueron desarmados por los funcionarios de Cambiemos.

La misma ineficacia se verifica en la obtencin de los dlares que retienen los exportadores. La obligacin de liquidar esas divisas ha sido desoda por las cerealeras. Saben que el gobierno no quiere, ni puede forzarlas a entregar los dlares y esperan un pico superior de devaluacin para ingresar los fondos. Observan atentamente la cotizacin del dlar blue y especulan con el mejor momento para vender.

El mayor peligro en ciernes es la reactivacin de la corrida bancaria. Los pequeos depositantes comenzaron a retirar sus depsitos siguiendo la conducta de los grandes jugadores. La memoria del Plan Bonex (1989) y del corralito (2001) mantiene encendidas todas las alarmas de la clase media.

El gobierno respondi con la extensin del horario de atencin de los bancos y la masiva importacin de billetes estadounidenses. Tambin explic que la contraparte actual de los depsitos en dlares son prstamos en la misma moneda a los exportadores y reaseguros en el Banco Central. Pero como los decrecientes dlares de ese organismo estn tironeados por mltiples demandas, aumentan las dificultades para satisfacer a los ahorristas .

Los bancos no slo afrontan la continuada salida de depsitos. Han reemplazado su tradicional funcin crediticia por la especulacin con bonos pblicos de altsimo rendimiento. Por eso incubaron la bomba de las Lebacs, que termin licuada con la ltima mega-devaluacin. El destino de los papeles sustitutos (Leliqs) es ms incierto. Si se agota el refinanciamiento del Banco Central podra irrumpir un canje compulsivo. Los bancos ya comenzaron a escaparse a otros ttulos (pases), pero el crculo de su alocada bicicleta se est cerrando.

La tragedia social

La inflacin que Macri prometi resolver de taquito se ha desbocado. Ya se aproxima al 60% anual y todava falta el traslado a los precios minoristas de los efectos de la ltima devaluacin. Los capitalistas remarcan a un ritmo desaforado, desconociendo los inconsistentes parches del gobierno. El rgimen de precios esenciales y la reduccin del IVA no han morigerado la caresta.

La credibilidad de los funcionarios que se despiden es tan reducida, como la efectividad de sus acciones. Los propios ministros olvidan los decretos que emitieron en la jornada anterior. El congelamiento por tres meses de las naftas slo dur 33 das y el severo programa de emisin cero ha sido directamente abandonado.

El oficialismo ha perdido el manejo de todos los resortes de la economa. La cada del 2,7% del PBI en el 2019 afianzar un ciclo recesivo, que ha desvalorizado las empresas a un nivel comparable con el 2002. La cotizacin burstil de las principales firmas se desplom en un 80 por ciento y estn regaladas para los grandes inversores del exterior. Habr que ver si se consuma otra gran oleada de desnacionalizacin del aparato productivo.

Este gravsimo contexto econmico ha provocado una t ragedia social mayscula. Las devaluaciones, los tarifazos y el castigo a los ingresos populares dispararon la pobreza al 35,4% y ese porcentual se aproximar al 40%, antes de fin ao. En uno de los principales pases exportadores de alimentos hay cinco millones de personas que no acceden a los consumos bsicos. Basta recorrer los comedores comunitarios para corroborar esa nueva epidemia de inseguridad alimentaria.

La emergencia contra el hambre aprobada en el Congreso slo redistribuye partidas de un presupuesto sub-ejecutado. En los hechos, incorpora una bajsima suma de dinero que no asegura leche, carne o almuerzos suficientes a millones de indigentes. El drama de este segmento es complementado por la pauperizacin de los trabajadores ocupados, que perdieron el 30% de su salario desde el 2015. Esta dantesca herencia de Macri puede incluso agravarse, si estallan nuevas convulsiones cambiarias, bancarias o inflacionarias, antes de la asuncin del nuevo presidente.  

Un default en expansin

La herencia ms impactante de Macri es el nuevo default de la deuda. El gran fantasma que el gobierno utiliz para denigrar a la oposicin y atemorizar a los electores ha sido finalmente corporizado por el propio oficialismo. Por ahora el impago es limitado, pero tiene altas chances de extenderse.

La prrroga forzosa de los vencimientos afecta a varios bonos de corto plazo. Son ttulos internos que el gobierno no pudo saldar y prometi refinanciar con un plan que contina elaborando. Hasta ahora, ni siquiera se sabe cules son los papeles incluidos en esa reestructuracin.

Macri implementa el default ms inslito de los ocho que arrastra la historia nacional. Con el mejor equipo de los ltimos cincuenta aos dej de pagar una deuda emitida durante su propio mandato. Esa decisin involucra un pasivo en moneda nacional, que en muy pocos pases dejan en el aire.

Los ttulos impagos son habitualmente utilizados por las empresas para financiar su giro cotidiano. Esas firmas reemplazan ahora esos documentos por el encarecido crdito bancario o por el simple corte de la cadena de pagos. Esta adversidad agrava la depreciacin de las compaas y el consiguiente desplome de la economa. Pero p ara encubrir el default, los publicistas oficiales encontraron un nuevo eufemismo: reperfilamiento de la deuda.

Con esa denominacin lleg al Congreso una propuesta de canje de otra porcin del pasivo de ms largo plazo, emitido bajo jurisdiccin argentina. Los tiburones de las finanzas (que siguen manejando el Ministerio de Hacienda) aspiran a repetir el recordado negociado que instrument Cavallo (megacanje). Pretenden inflar con mayores tasas una deuda que se encamina al default, para lucrar con futuros litigios de cobranza. Algunas versiones sealan a Caputo y a los grandes fondos (Templeton, BlackRock) o bancos (J.P. Morgan) en la trastienda de esta operacin.

Los medios especializados slo discrepan en la fecha o el alcance de un default ms general. La tasa de riesgo-pas confirma esas predicciones, ante la evidente ausencia de los dlares requeridos para saldar los compromisos. Atribuir este quebranto al entierro electoral sufrido por Macri en las PASO es otro despiste del periodismo cortesano. Ese resultado apenas agreg otra ancdota, al desmoronamiento financiero iniciado en abril del 2018. En ese momento se cort el crdito y apareci la soga que el FMI ha enhebrado sobre el cuello de Argentina,

Macri bati todos los rcords imaginables. Incremento de la deuda a un ritmo de de 4 millones de dlares por hora, 90 millones por da, 3 mil millones por semana y 35 mil millones al ao. Le deja a su sucesor vencimientos por 223.000 millones de dlares, equivalentes al 40% del producto, con un 77% de los intereses y el capital en moneda extranjera.

Esos pasivos asfixian con la misma intensidad a las provincias, que desde el 2016 multiplicaron su endeudamiento por seis. La carga ya explot en Chubut, que tiene comprometido el 70 % de su recaudacin con los acreedores y paga los sueldos en cuotas. El mismo drama se avecina en otras provincias.

Suspender y reordenar los pagos

El default de Macri comienza a modificar los lugares comunes que instal Cambiemos. La inconmovible prioridad de pago a los acreedores ya empalidece frente a otras urgencias, como el hambre generado por el ajuste. Tambin la cesacin de pagos ha perdido su status de concepto prohibido. Muchos perciben la necesidad de transformar su catica generalizacin, en una ordenada suspensin de las erogaciones. Ese manejo permitira contener la devastacin de la economa.

Un desahogo de la deuda es imprescindible para recomponer los ingresos y reactivar la produccin. Sin ese respiro es dudoso el esperado rebote que sucede a la recesin. No alcanza con el supervit comercial o la elevada capacidad ociosa que gener la crisis. El torniquete continuar provocando un crculo vicioso de mayores recadas, si los financistas cobran mientras Argentina languidece.

Las expectativas en una reactivacin espontnea a partir de diciembre se basan en la analoga con el 2002. Pero conviene recordar que ese repunte se sostuvo en cinco aos de total parntesis en los pagos de la deuda. La misma suspensin es ms necesaria en la coyuntura actual, frente a los severos lmites que afronta la salida de la recesin.

A pesar del descomunal ajuste fiscal, Macri se ir con un desequilibrio primario muy alejado del excedente comprometido con el FMI. El dficit secundario es enorme por la acumulacin de intereses (que ya degluten el 21,5 % de los recursos tributarios) y el agujero cuasi-fiscal creado por las Leliqis es directamente explosivo. En ese marco, la utilizacin del gasto pblico para encender la economa choca con las exigencias de recorte fiscal, que mantienen los financistas.

Es cierto que el sector externo exhibe nuevamente supervits significativos, al cabo de una tormentosa escalada de devaluaciones. Pero ese resultado obedece a la cada de las importaciones y a la significativa cosecha que sucedi a la sequa. Conviene registrar que el estancamiento de los precios internacionales, no augura escenarios auspicios para el comercio exterior.

Por otra parte, la inversin privada sigue aplastada por la altsima inflacin, las astronmicas tasas de inters y la brutal contraccin del mercado interno. Para reactivar el paralizado circuito fabril hay que neutralizar esas restricciones.

La recomposicin del consumo debera ser el motor del repunte, luego de la impresionante la cada del poder adquisitivo. Pero esa resurreccin no llegar, si la economa permanece sometida al encadenamiento de la deuda.

Alternativas de renegociacin

Alberto Fernndez ha subrayado la conveniencia de renegociar la deuda, en lugar de suspender su pago. Pretende encarar tratativas que incluyan la prrroga de los vencimientos y (o) una eventual quita del capital adeudado. En ambos planos se avizoran conversaciones muy duras.

De las distintas opciones en juego el futuro presidente ha ponderado el modelo uruguayo, que alarg pagos sin ninguna punicin significativa del pasivo. Es la alternativa predilecta de los fondos de inversin, que ocultan el severo ajuste requerido para implementarlo. Tambin omiten que el volumen de los bonos uruguayos era muy pequeo, en comparacin a la montaa de obligaciones que afronta Argentina.

Quines observan con mayor realismo el futuro de la actual hipoteca destacan la alta probabilidad de una quita. En las ltimas 10 reestructuraciones internacionales de pasivos se registraron 6 reducciones de ese tipo (Argentina, Iraq, Ecuador, Costa de Marfil, Grecia y Ucrania). El promedio del recorte fue 40%, en las 187 recomposiciones de deudas nacionales concretadas desde 1970.

El caso ms reciente de Ucrania (2015) se ubic por debajo de esa media y la reduccin efectiva de Grecia es motivo de controversia. Lo que todos conocen de ese pas es la interminable pesadilla de ajustes que soporta su pueblo.

La mayor quita reciente se registr en Argentina en 2002-2007. Es el antecedente que Alberto propone evitar. Argumenta que el pas no puede repetir -en tan corto plazo- un recorte tan drstico. Pero olvida que con la misma brevedad se consum otro escandaloso endeudamiento.

La gran novedad de la prxima renegociacin ser el lugar del FMI, como acreedor principal del pasivo. Ese organismo nunca estuvo tan involucrado en esa condicin. Desembols en un brevsimo plazo 45 mil millones de dlares y convirti sbitamente a la Argentina en su gran prestatario. El nico propsito de esa monumental concesin de dinero fue el financiamiento de la fracasada reeleccin de Macri que demand Trump.

El FMI se encuentra actualmente muy dividido y aumentan los pases de facturas, para dirimir quin cargar con la culpa de semejante aventura. La prioridad del organismo es cobrar y por eso alienta la aplicacin de una quita a los acreedores privados. Esa llamativa violacin de sus normas est dictada por las necesidades de cobro. Por eso exige un recorte de los pagos al resto.

El Fondo busca evitar un default en carne propia, que afectara a la institucin rectora de todas refinanciaciones mundiales. Adems, sus directivos perciben que la crisis argentina puede generar impactos globales. Si afecta directamente al propio Fondo desencadenara nuevas turbulencias en los mercados.

Por el momento el FMI tantea el terreno y despliega un doble juego. Por un lado, mantuvo el bloqueo a la concrecin de la ltima cuota de su mega-crdito (5400 millones de dlares). Los favores de ltimo momento de Macri fueron insuficientes. No bast el decreto autorizando la peligrosa importacin de desechos reciclados. El enojo de FMI con su fracasado ttere del Cono Sur persiste, a pesar de la conversin de Argentina en un basural de Estados Unidos.

Pero el Fondo autoriz, al mismo tiempo, el uso de otros 7000 millones de dlares (que Banco Central mantena como reserva intocable), para abrir una puerta de negociacin con Fernndez. Ese guio evita la inmediata ampliacin del default a otros bonos.

El FMI necesita disimular sus flaquezas para preservar la imagen de organismo todopoderoso, ante el agujero generado por la insolvencia de su ltimo cliente. Como en toda gran deuda, el problema ya se localiza en la contabilidad del acreedor. La cuanta del pasivo no es tan importante como su impacto. El caso argentino tiende a renovar en varias latitudes, la crtica generalizada al comportamiento saqueador de los organismos financieros internacionales.

Auditoria para conocer los responsables

El esquema econmico, el gobierno de Macri y el FMI comparten la responsabilidad del dramtico escenario actual. La incidencia del modelo salta a la vista y repite el nefasto desemboque de todos los experimentos neoliberales. Ese derrumbe no fue un propsito deliberado del oficialismo, para disciplinar a la poblacin y enriquecer a sus socios. Macri no quera inmolarse, ni terminar enemistado con los grandes capitalistas. Lo sucedido tiene una explicacin ms sencilla. Cambiemos repiti la misma secuencia de todos sus antecesores derechistas.

El gobierno intenta diluir esa culpabilidad directa con despechadas crticas a todos los argentinos (somos irresponsables). Acusa al conjunto de la sociedad (no nos acompa) y retrotrae los males a la historia nacional (siempre endeudados). Pero ninguno de esos pretextos disuelve la responsabilidad de los funcionarios que estamparon su firma en la concrecin de la hipoteca.

Esos individuos deben responder por obligaciones concertadas con infinitas irregularidades. Desde el momento que la deuda no pas por el Congreso, su legalidad es altamente cuestionable. Fue consumada a travs simples e incongruentes decretos. La ilegitimidad de esa operacin es resaltada por varios movimientos y personalidades, que demandan la publicidad de todos los trminos del acuerdo con el FMI. Ese conocimiento permitira promover su nulidad.

La responsabilidad del Fondo es obvia. El organismo viol su propia carta orgnica al conceder un prstamo enorme (que renov varias veces), sin considerar los incumplimientos del deudor. Ms grave fue el aval otorgado a la fuga de capitales, que est explcitamente penalizado en este tipo de crditos.

El FMI argumenta que socorri a un demandante de auxilio, pero oculta que lo hizo por reclamo de Trump para sostener a Macri. Olvida, adems, que prometi actuar con sensibilidad social y ha dejado una terrible secuela de indigencia.

La deuda con el FMI es una estafa mayscula. Todo el pas asume un compromiso por un dinero que se esfum en forma vertiginosa. Ni un slo dlar de los 50.000 millones aportados se tradujo en inversiones. Esos recursos fueron capturados por grupos financieros que consumaron el mayor fraude de la historia reciente. Ellos deben afrontar las consecuencias de esa apropiacin. Es la deuda de un puado de millonarios y no la obligacin de todos los argentinos.

La fuga de capitales se consum en esta ocasin a la vista de toda la ciudadana. Involucra especialmente los 80 mil millones de dlares expatriados en los ltimos cuatro aos. Como existen datos muy precisos de esas transferencias, una rpida auditora identificara a los beneficiarios de esa operacin. Antes de discutir cunto y cmo se paga de la deuda hay que esclarecer quin se apropi de ese dinero.

Las experiencias de auditoras de Grecia y Ecuador podran servir de modelos a la investigacin de Argentina. No es necesario remontarse al pasado dictatorial, ni lidiar con la documentacin perdida. Hay que poner la lupa en funcionarios como Caputo, que emitieron inslitos bonos a 100 aos e hicieron negocios para sus propias consultoras.

La inmediata repatriacin de todo el patrimonio del alto funcionariado de Cambiemos constituira un simblico inicio del nuevo tratamiento de la deuda. Tambin correspondera investigar cmo fue devastado el Fondo de Garanta las jubilaciones, que Macri recibi con 67.000 millones de dlares y devuelve con menos de 22.000 millones.

Hay mltiples instrumentos para concretar una auditora expeditiva. El blanqueo de capitales ofrece una base de datos para entrecruzar informacin. Ese operativo transparent 116.800 millones de dlares de los 300.000 millones afincados en el exterior.

La au ditora es tambin una necesidad poltica, para cualquier gobierno que pretenda legitimar su gestin. Es imprescindible conocer lo ocurrido con la deuda. Esa clarificacin sera el punto de partida de un verdadero n unca ms (como sucedi con la CONADEP) . Introducira un quiebre definitivo en el fraude recurrente que padece la Argentina.

Reconstuir desmovilizando?

Alberto Fernndez soslaya la ilegitimidad de la deuda y sugiere cerrar la grieta con un borrn y cuenta nueva. Pero su mensaje de reconstruir el pas entre todos (y sin que nadie pague) carece de realismo. No hay forma de recomponer la economa, si se consagra la impunidad de los vaciadores del pas. La ilusin de reconstruir Argentina con sus destructores ser aprovechada por la derecha para rehacer sus filas. Utilizar el desahogo para preparar otro retorno.

Alberto espera afrontar un escenario parecido al imperante durante la gestin de Nstor Kirchner. Supone que la reactivacin del consumo y la produccin sucedern al Pacto Social y estima que los empresarios relegarn su rentabilidad, para facilitar el rebote de la economa. Pero olvida que los capitalistas siempre responden con el bolsillo a esos mensajes del corazn. Desconoce, adems, que ese idlico contexto puede quedar diluido, si se repite el turbulento escenario que por ejemplo afront Menen al comienzo de su mandato. En esa ocasin una crisis irresuelta tard dos aos en tocar fondo.

En la campaa electoral Alberto transmite a cada pblico lo que quiere escuchar. Por un lado sugiere mensajes progresistas de mejora salarial, recuperacin de los ingresos, penalizacin de los banqueros, impuestos al patrimonio y planes de tarjeta alimenticia.

Al establishment le habla con otro lenguaje de garanta a los negocios. Los trascendidos sobre la explotacin de Vaca Muerta con fideicomisos externos son la contracara del modelo boliviano de captura estatal de la renta. Los candidatos a ocupar el Ministerio de Economa son ms descarnados. Ponderan el dlar competitivo y demandan posponer la redistribucin de los ingresos.

Lo ms preocupante es la inmediata cogestin de una transicin que avale la inflacin galopante. Esa caresta podra consumar el trabajo sucio que inicio la ltima mega-devaluacin. Presentar esa agresin como un dato ajeno (gobierna Macri) es tan engaoso, como exigir que se cuiden los dlares de las reservas, omitiendo las consecuencias devaluatorias de ese mensaje.

Alberto promete un alivio que llegara con las calles vacas, a travs de las urnas. Como enfatiza esa conveniencia de la desmovilizacin popular, convoc al abandono de las manifestaciones sociales y al levantamiento del paro aeronutico. Sus voceros afirman que es un llamado transitorio para engrosar la base electoral. Pero preparan un mensaje parecido para los prximos meses, que objetar los reclamos activos a un gobierno recin llegado.

En ese terreno de la movilizacin se juega la posibilidad de recomponer el ingreso popular. Sin lucha social, triunfos por abajo y cambios de las relaciones de fuerza, no habr mejoras significativos para el grueso de la poblacin. Conviene recordar que las conquistas logradas durante el Kirchnerismo fueron un eco tardo de la rebelin del 2001. Cualquier pulseada con el FMI, sin el pueblo en la calle ser una batalla perdida.

La gravitacin de la movilizacin se verific ntidamente en las ltimas semanas. Las marchas y los acampes de los movimientos sociales impusieron la acelerada sancin la ley de emergencia alimentaria, con el evidente propsito de descomprimir la calle. No se obtuvo todo lo pedido (reapertura de los planes a los nuevos desocupados y aumento de la AUH), pero la agenda gir hacia la problemtica del hambre.

El gran nivel de organizacin de los movimientos sociales constituye una diferencia con 1989 y el 2001 que atemoriza a las clases dominantes. Esa fortaleza abre caminos para imponer las demandas populares. Lo mismo ocurre con el reforzado movimiento sindical, si emerge del letargo impuesto por la dirigencia. La accin directa define el futuro del pas. Es la gran disyuntiva en curso. Ocupar la calle para recuperar conquistas o aceptar la desmovilizacin y resignar lo perdido.

Resumen

Macri deja una herencia catastrfica, con improvisaciones finales contrapuestas a su credo neoliberal. Inici un inslito default, que debera transformarse en suspensin y reordenamiento de todos los pagos. Otras alternativas de renegociacin no permitirn recomponer el ingreso popular. El FMI comparte con el modelo econmico y el gobierno la responsabilidad del colapso actual. Afronta, adems, severos cuestionamientos que afectan su status de acreedor privilegiado. Para esclarecer cmo se financi la fuga de capital corresponde implementar una auditora, que surgir de la movilizacin popular. Esa presencia callejera es indispensable para recuperar lo perdido.

Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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