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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2019

Resea de La bala y la palabra, de Luis Antonio Palacio Pilacs y Kike Garca Francs
Francisco Ascaso (1901-1936), La vida accidental de un anarquista

Jess Aller
Rebelin


Francisco Ascaso vivi los mismos aos que Mozart (35) y es otro buen ejemplo de cmo una vida corta puede estar llena de tensin creativa, de lucha y de logros, y un lapso que apenas da para aterrizar en la conciencia puede asombrar de madurez y claridad de visin. Militante del grupo Los solidarios (rebautizado Nosotros en 1931), Paco Ascaso fue el primero de sus integrantes en caer en los combates de 1936, aunque Buenaventura Durruti habra de seguirlo a los pocos meses. Algunos solidarios que sobrevivieron a los aos de plomo, como Joan Garca Oliver o Ricardo Sanz, nos dejaron sus memorias, y si a esto unimos que otros, como el propio Durruti, Antonio Ortiz o Aurelio Fernndez han sido objeto de estudios biogrficos recientes, resulta evidente el inters de La bala y la palabra, el documentado y minucioso volumen que Luis Antonio Palacio Pilacs y Kike Garca Francs acaban de publicar (La Malatesta, 2017). ste tiene la virtud de poner al fin el foco sobre uno de los miembros ms destacados del grupo, que hasta el momento slo apareca en la penumbra de trabajos con otros protagonistas principales.

Primeros aos en Aragn (1901-1922)

Francisco Ascaso Abada naci el 1 de abril de 1901 en Almudvar (Huesca) en una familia que posea algunas tierras y un horno de pan, y pudo darle cierta instruccin. Sus hermanos, Domingo y Alejandro, 6 y 3 aos mayores que l, sern compaeros en muchas luchas de su vida. Cuando la temprana muerte de su padre en 1912 los deja casi sin ingresos, todos, con su madre y su hermana pequea Mara, han de instalarse al ao siguiente en Zaragoza. All Francisco comienza a trabajar, y pronto lo hace en el oficio de panadero, que conoce bien.

La Gran Guerra dispara los beneficios de empresarios e intermediarios, y tambin los precios, pero no los salarios, con lo que la conflictividad social aumenta. En esta situacin crtica, los Ascaso son en seguida seducidos por las ideas libertarias. La huelga general revolucionaria de agosto de 1917 se salda con ochenta muertos por todo el pas y un rotundo fracaso, pero marca un camino de unidad y lucha, mientras la CNT, ms batalladora ve crecer su influencia a expensas de la UGT. En enero de 1918, con una encarnizada huelga de panaderos en marcha, Francisco es detenido por primera vez. Identificado como elemento combativo, se ve obligado tras su liberacin a cambiar de oficio y desde entonces trabajar sobre todo como camarero.

Los aos siguientes, la lucha de los obreros por sus derechos da lugar a una represin salvaje y la violencia se dispara, con bombas y tiroteos a la orden del da. El epicentro de esto es Barcelona, donde el brutal Severiano Martnez Anido es gobernador civil desde noviembre de 1920 hasta su destitucin dos aos despus. No obstante, Zaragoza no le va a la zaga; aqu, en diciembre de 1920, Francisco es detenido acusado de haber intervenido en un atentado, y permanece encarcelado dos aos en espera de un juicio del que sale absuelto.

Inicios de Los solidarios (1923)

Una vez liberado, nuestro altoaragons se integra plenamente en el grupo anarquista Los solidarios, que acaba de constituirse con algunos de los militantes ms combativos del anarquismo espaol. Con Buenaventura Durruti sintoniza desde el principio, pues ambos coinciden en un aspecto esencial: en el proceso revolucionario inminente, el protagonismo ha de estar siempre en las masas, y es su deber renunciar a dirigirlas desde cualquier burocracia revolucionaria. Sus diferencias fsicas y de carcter, con el leons ms alto y corpulento, derrochando carisma, pasin y simpata, y el aragons enjuto, reflexivo e introvertido, no van a ser bice, sino todo lo contrario, para la profunda amistad que surge entre ellos y har que formen un equipo formidable.

Establecido desde febrero de 1923 en Barcelona, Francisco vive all el mes siguiente el asesinato del Noi del Sucre por pistoleros de la patronal, que le muestra a las claras el salvajismo del poder y la imposibilidad de cualquier acuerdo con l. La respuesta slo puede ser violenta y ha de estar a la altura. En la primavera de sangre que sigue, el de Almudvar es uno de los elementos ms activos, y el 4 de junio, con Rafael Torres Escartn, acaba con la vida del cardenal de Zaragoza Juan Soldevila, preboste de la reaccin espaola; unos das despus, reconocido en el lugar de los hechos por una testigo, es detenido en el domicilio familiar y encarcelado.

Los rumores que llegan de un posible golpe militar hacen necesario acopiar fondos para comprar armas y el objetivo escogido es el Banco de Espaa de Gijn, que es asaltado por los solidarios disponibles el 1 de septiembre. Se consigue un botn de 850 000 pesetas, pero resultan muertos el director de la sucursal y, ocho das despus, tambin Eusebio Brau, uno de los asaltantes, en un tiroteo tras el cual otro de ellos, Rafael Torres Escartn, es detenido. Pronto un chivatazo alerta a la polica de la participacin de ste en la muerte del cardenal. Aunque conseguir fugarse, detenido otra vez, ser condenado a la pena capital y la sentencia acabar ejecutndose en 1939.

Las armas se compran en ibar y son enviadas por barco a Barcelona, pero el alzamiento de Primo de Rivera el 13 de septiembre har que no puedan ser recogidas por los libertarios. La CNT es duramente reprimida por el general golpista y sus militantes ms destacados se ven obligados a exiliarse. Por otra parte, el 8 de noviembre de 1923, Francisco Ascaso, junto a otros compaeros, consigue escapar, huyendo a travs de los tejados, de la destartalada crcel zaragozana de Predicadores. La situacin poltica y la suya personal hacen inevitable que se una a los que abandonan el pas.

Primer exilio en Francia (1924)

Ascaso y Durruti llegan a Pars en los primeros das de 1924. Llevan consigo una parte importante del dinero de Gijn, que ser utilizado para establecer un comit, dotado de imprenta y editorial, capaz de coordinar y asistir a los revolucionarios de todo el mundo que buscan refugio en la capital de Francia. Pronto se fragua adems un ambicioso y bastante descabellado plan para un levantamiento en Barcelona, combinado con una doble invasin del territorio espaol por Vera de Bidasoa y Figueras. Estos movimientos esperan contar con apoyos en el ejrcito y fan su xito al contagio revolucionario, pero su puesta en marcha en noviembre se salda con sangrientos fracasos en los dos primeros puntos, a la vista de lo cual, en el tercero, donde se hallaba nuestro protagonista, el plan al fin es cancelado.

La aventura americana (1925-1926)

Enrarecidas con los hechos referidos las relaciones con las autoridades francesas, los solidarios refugiados en Pars acogen con optimismo la sugerencia que les hace el comit barcelons de que algunos de ellos viajen a Amrica a fin de recaudar fondos para las actividades revolucionarias. Sobre Francisco pesaba adems la amenaza de una extradicin por lo del cardenal, as que el 24 de diciembre de 1924, en compaa de Buenaventura Durruti y otro compaero cuya identidad es disputada, toma un barco en El Havre que, tras una escala en Nueva York, lo lleva a Cuba. Aqu, los tres van a permanecer varios meses. Trabajan de estibadores y en la zafra, tratan de organizar la resistencia sindical y cuando en un ingenio un conato de huelga es respondido con una paliza brutal a tres peones, el patrn responsable aparece muerto a cuchilladas a la maana siguiente. Los espaoles desaparecen dejando una nota en la que puede leerse: La justicia de Los Errantes. Se les busca con ahnco y en marzo, en cuanto tienen ocasin, abandonan la Perla del Caribe con destino a tierras mexicanas.

En la Ciudad de Mxico, los prfugos colaboran con la CGT, sindicato crata que sigue una lnea reformista, y pronto se les unen Alejandro Ascaso y otros compaeros, recin llegados de Europa. El grupo comienza la actividad expropiadora el 23 de abril de 1925, atracando una fbrica de tejidos de la capital, accin en la que un empleado resulta muerto. El exiguo botn se dedica a financiar proyectos educativos de la CGT. Cuando las pesquisas policiales, desatinadas al principio, llegan a inquietarlos, deciden abandonar el pas y regresar a Cuba, y all, en una breve estancia antes de partir para Chile, logran un cuantioso botn con el asalto a un banco. Hay que sealar tambin que en el mes de abril, Francisco Ascaso y Rafael Torres Escartn haban sido condenados en Zaragoza a la pena capital por la muerte del cardenal Juan Soldevila.

El 9 de junio de 1925, los errantes arriban a Valparaso y en la cercana Santiago contactan con los compaeros de la agrupacin Luz y Accin (integrada en los IWW) que, ms proclives al ilegalismo que los mexicanos, aceptan darles apoyo y cobertura a cambio de un reparto de los beneficios. En Chile reinaba la paz social y el atraco que el 16 de julio se llev un cuantioso botn del banco de Chile y cost la vida a uno de sus empleados produjo honda conmocin. Sin embargo, dos nuevos intentos en los das siguientes acabaron en sendos fiascos, y con el pas patas arriba, los solidarios decidieron enviar a uno de los suyos con una parte importante del dinero a Espaa y atravesar los Andes para probar fortuna en la Argentina.

Corre ya el mes de agosto cuando Alejandro y Francisco Ascaso, Buenaventura Durruti y Gregorio Jover son clidamente acogidos en Buenos Aires en la redaccin del semanario La Antorcha. Alejandro, no obstante, descontento del rumbo que estn tomando sus vidas, decide separarse del grupo y viajar a Montevideo. Establecido luego en Costa Rica, dirigir all varios peridicos y llegar ser un personaje muy conocido, respetado por su compromiso con las clases populares y la defensa del medio ambiente. Falleci en su patria de adopcin en 1982, tras realizar un viaje de incgnito a su tierra natal en los ltimos aos de la dictadura franquista.

La trayectoria reciente de Los solidarios estaba recibiendo duras crticas por parte de anarquistas tan conspicuos como ngel Pestaa o Diego Abad de Santilln, ste por entonces en Argentina, que se enmarca en el abierto enfrentamiento que exista en ese momento en los medios cratas entre partidarios y detractores del ilegalismo. Sendos atracos en octubre y noviembre no recaudan apenas nada, y en el segundo adems un polica resulta muerto. Para colmo de males, la colaboracin de los chilenos consigue que los fugitivos sean identificados y sus fotografas expuestas por todas partes. En un nuevo atraco, ya en enero de 1926, otra vez hay un muerto, aunque aqu s que se logra un buen botn. Acosados, nuestros protagonistas optan por viajar a Uruguay y abandonar Amrica lo antes posible.

Segundo exilio europeo (1926-1931)

El 30 de abril de 1926, los tres amigos desembarcan en Cherburgo, y en seguida se establecen en Pars, donde junto a otros solidarios, como Joan Garca Oliver y Aurelio Fernndez, se embarcan en proyectos ambiciosos. Acabar con la vida de Benito Mussolini resulta ser el primero, y cuando se hace inviable, deciden poner en la diana a Alfonso XIII, aprovechando la visita que va a realizar a la ciudad. Avanzan con el plan pero, vigilados estrechamente por la polica, el 25 de junio, Francisco y Buenaventura son detenidos; ocho das despus cae tambin Gregorio Jover, aunque a l no se le vincula con el intento de magnicidio. Con los tres a buen recaudo, muy pronto llegan peticiones de extradicin desde Argentina y Espaa.

La condena, a unos meses de reclusin, ya estaba cumplida, en el caso de Durruti y Jover, cuando se dicta sentencia en octubre, pero los dos revolucionarios siguen en prisin, a la espera de que se resuelva su extradicin. Se desata entonces una intensa campaa internacional de solidaridad que se funde con la que lleva aos exigiendo la libertad de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, anarquistas condenados a muerte en los Estados Unidos en un juicio plagado de irregularidades. Al fin, tras presiones, altercados y vacilaciones del gobierno francs, el 9 de julio de 1927 los tres solidarios son liberados. Gregorio permanece en Francia con su familia, pero Francisco y Buenaventura, expulsados del pas, viajan a Blgica a fin de mes, en los das en los que en El Saler se constituye la Federacin Anarquista Ibrica (FAI). No obstante, rechazados por los belgas, regresan de incgnito a Francia, donde son detenidos en Lyon el 5 de abril de 1928. Tras su liberacin, residen en Bruselas y Berln.

La dimisin de Primo de Rivera en enero de 1929 los sorprende en Blgica. Entusiasmados, se prodigan en actividades propagandsticas y planes insurreccionales. La anarquista bielorrusa Ida Mett describe a Francisco en esta poca como un joven a la vez irnico y discreto, tan suave de modales como enrgico de carcter, algo enfermizo y dotado de una espontnea simpata, pero por encima de todo volcado en cuerpo y alma en la construccin de un mundo sin explotacin y sin importarle demasiado lo que a l personalmente pudiera depararle esta lucha; su lema era: Nadie tiene derecho a gobernar a otros. Tras la proclamacin de la Segunda repblica, a nuestros dos revolucionarios les falta tiempo para emprender viaje, y aunque son retenidos unas horas en la frontera, el 15 de abril estn ya en Barcelona.

Primeros aos republicanos (1931-1933)

El 1 de mayo, tras un mitin multitudinario de la CNT, casi cien mil personas acuden en manifestacin al palacio de la Generalitat para entregar sus demandas. Tiroteadas por guardias y pistoleros, se logra repeler la agresin con la ayuda de un grupo de soldados de un cuartel cercano al mando de un capitn. Ese da queda demostrada la fuerza de los anarquistas en la calle, pero para capitalizar esta energa, compiten en el seno del movimiento dos tendencias que se van a revelar irreconciliables, la de los que, como ngel Pestaa o Joan Peir, proponen concentrarse en objetivos sindicales y dar una oportunidad a la repblica, y la de los radicales, dominantes en la FAI, que se plantean el asalto a los cielos como meta inmediata, va gimnasia revolucionaria.

En agosto treinta dirigentes moderados publican un manifiesto rechazando el aventurerismo. Es un texto bien adobado de argumentos y con los pies en el suelo, pero aparece en un momento muy duro de persecucin gubernamental a la CNT, con represin sangrienta y cotidiana y trato de favor descarado a la UGT, y esto hace que su crtica a los que resultan ser los lderes ms comprometidos y hostigados no siente bien entre amplios sectores de afiliados. As, en el pleno regional de octubre, los fastas se hacen con el control de Solidaridad Obrera, la Soli, el peridico libertario de mayor difusin, lo que es slo un anuncio de la hegemona total que van a lograr muy pronto en el sindicato.

1932 comienza con insurrecciones, como la de Figols, en el Alto Llobregat, que sin derramamiento de sangre consigue establecer el comunismo libertario en la localidad durante unos das, pero la represin que se desencadena despus es contundente, y Francisco y Buenaventura son deportados en febrero a Guinea con otros compaeros. Acabarn casi todos en Villa Cisneros, con Durruti y unos pocos ms en Fuerteventura. En agosto, tras el fracaso del intento de golpe de estado de Sanjurjo, que pone de manifiesto el peligro fascista que acecha, todos los anarquistas son reagrupados en Fuerteventura para hacer sitio en Villa Cisneros a los militares alzados. Al fin, en septiembre los revolucionarios son liberados y enviados por barco a Barcelona. Llegan a la pennsula en un momento en que la CNT se encuentra ya escindida. ngel Pestaa, duramente criticado por su pasividad ante las deportaciones, se ha visto forzado a dimitir como secretario del comit nacional, y algunos sindicatos locales que trataron de presionar a su favor estn a punto de ser expulsados, como l mismo lo ser tambin en breve.

El 8 de enero 1933 se pone en marcha un importante intento insurreccional que afectar sobre todo a Catalua, Valencia y Andaluca, con ecos por otras regiones. Los hechos ms graves tienen lugar el da 11 en la localidad gaditana de Casas Viejas, con una matanza de campesinos cuyos espantosos detalles conmocionan a la opinin pblica tras las investigaciones sobre el terreno de los periodistas libertarios Eduardo de Guzmn y Ramn J. Sender. El da 14 todo ha terminado, y aunque la CNT se ha desvinculado a travs de la Soli de la intentona, la represin sobre el sindicato es dursima. Con esto, las posturas se enconan, y en una conferencia en marzo se consuma la expulsin de los pestaistas. No obstante, tampoco falta oposicin al desbocado insurreccionalismo desde las filas de la FAI. Francisco y Buenaventura son detenidos a finales de marzo en Sevilla y enviados al penal del Puerto de Santa Mara; el riguroso contraste de fuentes por parte de los autores de La bala y la palabra seala un aspecto bastante sorprendente: el grupo Nosotros, conformado entre otros por ellos dos, no formaba parte por esas fechas de la FAI, y slo se une a ella a finales de ese ao de 1933, cuando todos sus miembros quedan en libertad. Segn el testimonio de Garca Oliver, ni siquiera en ese momento el grupo se integra de la FAI.

Buenaventura y Francisco permanecen encarcelados hasta octubre y noviembre, respectivamente. El triunfo de las derechas en las elecciones que se producen entonces es respondido el 8 de diciembre en toda Espaa por una nueva insurreccin de intensidad mayor que la de enero. Sin embargo, tanta energa slo es capaz de alumbrar otro fracaso, con 125 muertos entre los dos bandos. En las filas de la FAI se elevan numerosas y significadas voces (Santilln, Montseny y Peirats entre otros), crticas con el grupo Nosotros, al que se acusa de actuar en nombre de la organizacin sin aceptar su disciplina democrtica, e imponer una dinmica que est resultando desastrosa. De todo esto, la FAI va a salir muy debilitada.

Bieno negro y combate final (1934-1936)

En una situacin difcil, con el sindicato ilegalizado, nuestro altoaragons contina en 1934 su actividad organizativa y propagandista, participando en reuniones y mtines por toda Espaa, y asume adems ese ao el cargo de secretario general de la CNT en Catalua. Con los socialistas desalojados del poder, la UGT adopta por entonces una postura reivindicativa y, aunque los cratas no olvidan su negativa a sumarse al movimiento de diciembre, pronto se comienza a plantear una posible unidad de accin. Al pleno nacional de junio, los asturianos llegan ya con una alianza firmada con los socialistas. sta no es bien vista por los dems, pero va a seguir adelante. En otros territorios, los libertarios quedan al margen de insurrecciones capitalizadas esta vez por socialistas y catalanistas.

En octubre, ante a la entrada de cuatro ministros cedistas en el gobierno, los socialistas se sublevan en Madrid y zonas del Pas Vasco, Aragn y Castilla. No obstante, los sucesos ms graves se van a vivir en Asturias, donde se suman los anarquistas, y la lucha va a prolongarse un par de semanas. Mientras tanto, en Catalua, la Generalitat, embarcada en una brutal represin de la CNT, cosecha un rotundo fracaso cuando pide a las masas que salgan a la calle a reivindicar la Repblica catalana. A pesar de esto, entre los obreros no se comprende el llamamiento de la CNT a abandonar la huelga general que es radiado en los momentos finales de la insurreccin. Esto costar a Francisco su puesto de secretario general. Tras el descalabro de la intentona, Lluis Companys y buena parte de su gobierno dan con sus huesos en el penal del Puerto de Santa Mara, y la autonoma de Catalua es suspendida.

Durante 1935, entre detenciones y torturas recurrentes, Francisco y Buenaventura vuelcan sus energas en preparar un enfrentamiento que se prev decisivo. Estn convencidos de que el xito se lograr slo con una poderosa organizacin de base, y se ven obligados a criticar los atracos y acciones individuales, que en este momento les parecen contraproducentes. En otoo, las crisis de los partidos de derechas est a punto de forzar un adelanto electoral, y catalanistas y socialistas se acercan a la CNT tratando de que no haga campaa por la abstencin. Al fin las bases votarn por no hacerla. Los meses previos a las elecciones de febrero, la actividad mitinera de Francisco es frentica, llamando a la lucha y exigiendo la libertad de los presos. En el libro se recogen algunas de sus intervenciones, publicadas en la Soli.

Con el triunfo del Frente Popular, una amnista libera a los miles de presos polticos hacinados en las crceles, mientras la situacin social se encona, con numerosos atentados falangistas. Pronto los campesinos del sur, sin aguardar leyes de expropiacin, se lanzan a la ocupacin de fincas. En mayo, un congreso de la CNT en Zaragoza aprueba la reincorporacin de los sindicatos escindidos. En una de las sesiones finales, Francisco se defiende del llamamiento a dejar la huelga general en octubre del 34, y argumenta que en ese momento desconoca que la lucha continuaba en Asturias.

El conflicto se exacerba sin mediacin posible y el 19 de julio, los comits de defensa de la CNT, que se han preparado minuciosamente, plantan cara al ejrcito sublevado en las calles y logran doblegarlo con ayuda de guardias de asalto y algunos guardias civiles. Hay que sealar que la Generalitat se neg a armar al pueblo hasta el ltimo momento. Al da siguiente (20 de julio) poco despus del medioda, frente al cuartel de Atarazanas, postrer bastin de los militares sublevados, un disparo en la cabeza acaba con la vida de Francisco Ascaso, justo cuando el sueo de toda su existencia se encontraba al alcance de su mano. Sus ms queridos compaeros, entregados a la apremiante actividad de organizacin de columnas de milicianos, no pudieron asistir a su entierro el da 22.

La lucha no haba hecho ms que empezar. Era el comienzo de la Revolucin social espaola. Domingo Ascaso haba de caer en sus momentos finales, en los combates de mayo del ao siguiente en Barcelona.

Los tesoros de la memoria

Es de agradecer el enorme esfuerzo que han realizado Luis Antonio Palacio Pilacs y Kike Garca Francs para elaborar este volumen. El minucioso escudrie de las fuentes es una labor interminable y tediosa, y rinde adems muchas veces resultados contradictorios, que es necesario contrastar y evaluar para ofrecer una visin ajustada de lo que sucedi. Todo esto se ha hecho con rigor, y ha permitido construir un retrato cabal de uno de los luchadores ms destacados en los aos de oro del anarquismo espaol. La bala y la palabra es un paso importante en la recuperacin de aquella historia irrenunciable.

En una poca marcada por la confianza, encarnada en poderosas organizaciones, en la inminencia de la revolucin, muchos como Francisco Ascaso decidieron apostarlo todo en aquella partida que habra de acabar de una vez con el envenenado juego de amos y esclavos del capitalismo. El reto implicaba poner en juego la propia vida y la de otros, como demuestran tantas biografas truncadas, e inevitablemente se produjo all una discusin sobre el significado de la violencia en la lucha revolucionaria, que aparece recurrentemente a lo largo del relato y est llena de lecciones. Pacifistas y exaltados no han dejado nunca de afilar argumentos que batallan en cada uno de nosotros.

Desde las brumas del presente, abismados en las mentiras, crueldades y delirios tecnolgicos del capitalismo terminal, apenas podemos entender aquel mundo en el que todo pareca ajustarse al sueo, perfectamente simple, de entregar las tierras y las fbricas a sus trabajadores y construir una sociedad federada y genuinamente democrtica donde la esclavitud del capital fuera abolida. La derrota nos dej en la estacada, y no se adivina forma alguna de que las eternas vctimas de la historia pasen a ser otra vez conscientes de su poder y comprendan que la apuesta por un mundo sin explotacin es lo ms seductor y sensato que es posible plantearse.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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