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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2019

Ser y tener, hacer conciencia de la diversidad y del pensamiento complejo

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


Todo cine es poltico (Gian Maria Volont)

tre et Avoir (2002) o Ser y tener, del francs Nicolas (sic) Philibert, es un filme a medio camino entre el documental y la puesta en escena o ficcin y que, ms all, pertenece a lo que en la U. Pompeu Fabra, de Barcelona, se dio en llamar puesta en situacin, es decir, en la que no se filma del todo espontneamente, tal como ocurren las cosas, sino que se determinan de antemano algunos eventos y actuaciones de los protagonistas. Lo que permite recordar al cineasta alemn Wim Wenders, en unas declaraciones que no necesariamente se vuelven contra la obra de Philibert, sino que, ms bien, la refuerzan en su contundencia narrativa, en su verosimilitud argumentativa, en su composicin dramtica: No creo en las pelculas documentales, las que pretenden reflejar la realidad, porque hacen como si la realidad no estuviera siempre manipulada. En cambio, la ficcin da una estructura claramente manipulada que permite a la realidad introducirse dentro de la ficcin con total libertad. (1)

Y es que Ser y tener parece un filme narrado en tiempo real. La morosidad de las situaciones descritas, la insistencia en planos de detalle y primeros planos, as como en planos-secuencia para destacar detalles ocultos o aspectos de la personalidad de los nios, de las maestros o de los familiares de los primeros, la capacidad de Philibert para escoger situaciones, lugares y encuadres, son elementos que permiten afirmar que el cineasta francs ha hecho del tiempo, como Fassbinder, una vez ms y no de cualquier forma, un juguete del cine, en este caso del documental. Un documental puesto en situacin, con rasgos de puesta en escena, o sea, hbrido, que se mueve entre las aguas de lo real y de lo argumental. No est de ms recordar que el documental es un gnero precursor del cine de ficcin, en el que grandes maestros de todas las latitudes se foguearon antes de llegar al largometraje, tambin de ficcin, pues hay largometraje documental: es el caso de ingleses, alemanes, gringos, franceses, cubanos, etc.

Ser y tener es un filme poderosamente humano/humanstico y eficazmente pedaggico: sin pretenderlo. Nada ms pattico que un profesor que pretende ensear. La educacin no es vertical, como histricamente ha operado, sino horizontal. Nadie le ensea a nadie. Todos aprendemos de los dems. En otras palabras, nada se puede hacer contra quien no quiere aprender. Filme paciente y humilde que deja flotando preguntas, antes que buscar respuestas o denotar prurito alguno: mucho menos, depsito de soberbia, que no se olvida nunca de la tolerancia, as como tampoco, por fortuna, de la diferencia. Aunque a veces d la impresin de que se olvida de los diferentes, no nativos: recurdese al final el caso de Marie, la nia de rasgos orientales, y quien prcticamente lo que sobre todo dice durante el metraje es: No Hecho que si se emparenta con El odio nos pondra en situacin de recordar que a los franceses quizs no les interese mucho reconocer (como pasa hoy) a los inmigrantes o a la diferencia. De ah el problema actual con las comunidades perifricas, no con las del centro. Y aqu hay que decir que verdaderamente es una lstima, y no a despecho de Ser y tener, que a la obra de Kassovitz, en su momento, no se le haya dado el despliegue que de sobra mereca.

Ser y tener es un filme ontolgico, por cuanto se aproxima a los problemas del ser en tanto ser y a la esencia del cine, reduciendo al mximo la manipulacin y el artificio para crear una atmsfera verosmil, realista y tremendamente humanstica: al cabo, el humanismo no es otra cosa que la preocupacin del hombre por el hombre. A diferencia del capitalismo que, en su fascismo disimulado, es la explotacin del hombre por el hombre. Y esa, la humanstica, es la preocupacin de Lpez respecto a sus alumnos, esa suerte de colegas tcitos, porque nunca los mira desde arriba, aunque se trate de esos locos bajitos, como dira Serrat. Una actitud de desprendimiento, generosidad, nobleza, la de un aristcrata de espritu, en fin, de lucha contra la mezquindad general: como la que en estos momentos abruma por doquier a estudiantes y profesores, vctima del matoneo institucional y del Sistema (in)mundo econmico/poltico.

En tiempos de globalizacin, de lo malo, desafortunadamente, no de lo bueno, es decir, de galopante dizque neoliberalismo, cuando es capitalismo (im)puro y duro, el gesto del profesor Lpez, de ascendencia espaola, no se olvide, tal vez no sea muy bien visto por los gestores del continuismo, del sectarismo a ultranza, de una concepcin pedaggica basada en el anacronismo y lo retardatario. En todo caso, s ser bien visto por todos aquellos que sean capaces de descubrir en la educacin, en el arte y en el retorno al campo, una herramienta aliada de la comunicacin, del afecto, del respeto, de la responsabilidad compartida, virtudes hoy extraviadas en el lodazal de la inmediatez, el oportunismo, la corrupcin generalizada.

Se trata de un documental que desmiente el carcter del mismo como gnero menor del cine pues recrea artsticamente la realidad, de acuerdo con los postulados del gran exponente del gnero, activo militante y uno de los mayores contribuyentes al documental social (2). Se habla de John Grierson (1898-1972), nacido en Deanston, Escocia, graduado en filosofa en Glasgow, socilogo/socialista practicante, tambin en la taberna, y director de Drifters (1929) o Nmadas, documental en b/n sobre los pescadores del Mar del Norte, que muestra la dura faena del hombre contra los elementos de la Naturaleza, al mismo tiempo que la reconciliacin, tras la lucha, con los productos de la Tierra. Considerado el padre del documental ingls y adalid de la Escuela Documental, tena una clara definicin del gnero, destacaba en lo esencial la lucidez del planteamiento, ya basado en el reportaje, la poesa o la esttica, sin olvidarse jams de la preocupacin por el presente ni de la imaginacin ni de la observacin: El documental est pidiendo que se lleven a la pantalla por cualquier medio las preocupaciones de nuestro tiempo, despertando la imaginacin y mediante una observacin lo ms rica posible. El medio puede ser a cierto nivel el reportaje, la poesa en otro; y en otro, por fin, una calidad esttica al servicio de la lucidez del planteamiento. John Grierson defina el gnero documental como tratamiento creativo de la realidad. (3)

Definicin que, respecto a Ser y tener no podra ser ms pertinente, ante todo, si uno se atiene al propio Philibert cuando habla de programar el azar, trascender la realidad inmediata y de hacer pelculas no sobre sino con alguien o algo, lo que seguramente es una de las razones por las cuales no estn tan lejos de la ficcin: En otras palabras, no busco instruir al espectador desde la atalaya de un saber preexistente, de una posicin de experto. Todo lo contrario: antes de hacer una pelcula, cuanto menos sepa yo sobre la cuestin, mejor. Esta actitud tiene una ventaja: deja el campo libre al surgimiento de mi subjetividad, al encuentro y, finalmente, al cine. En el fondo, procuro actuar de modo que las cosas puedan eclosionar, emerger dentro de un marco, de una situacin dada. Este marco no es solo un espacio. Es todo lo que uno pone en juego para que esas cosas lleguen: un clima, un modo de relacin con aquellos a quienes filmamos, una disponibilidad, su deseo, una tica, tambin una parte de juego El psiquiatra Jean Oury tiene una bella expresin: Programar el azar. Para m, una pelcula es un poco eso. Poder acoger lo imprevisto en un marco dado. (4)

Ser y tener rene no solo las condiciones descritas por Grierson, en especial la poesa, la calidad esttica y argumentativa, la lucidez de planteamiento: a la vez muestra que no siempre el pensamiento ni el dispositivo surgen de manera clara y diferenciada, con respecto a otros autores, sino que, de cierto modo, cualquier documental, cualquier filme, tiene siempre un rea de sombra, no necesariamente consciente, ms bien inconsciente, si se considera que el arte es producto de los demonios/abismos del artista, antes que de su razn/lucidez. Philibert piensa como el pianista Jarrett: solo se puede dar claridad cuando se es claro. Por eso, cada detalle le sirve para reforzar la idea segn la cual educacin es sensibilidad (y cultura, refinamiento de los sentidos) la que, si bien no implica comprensin, lleva a ella: no entender es, gracias a la sensibilidad, ya una forma de entender. Tambin es un filme prximo a la idea de Schiller: Hay que detenerse en las cosas con amor, si se quiere comprenderlas.

En ese sentido, estara emparentado con Straight Story (1999) o Una historia sencilla, de David Lynch, desde la perspectiva de la lentitud (recurdese al comienzo del filme a la tortuga que se desplaza por el suelo de las aulas) como antagonista de la velocidad, del vrtigo con que se mueve el mundo. Un mundo hipercapitalista e hiperconsumista, fuertemente egosta, tristemente catico, dolorosamente trivial. A propsito de la lentitud se recuerda la doble ecuacin del escritor checo/francs Milan Kundera en su novela homnima: El grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido. La lentitud hace consciente al hombre de sus actos y se los permite gozar mejor, as como de su experiencia, de su propio cuerpo: en suma, le permite recordar. La velocidad, en cambio, mata a la memoria y sin esta no hay recuerdo ni, por ende, historia, condicin sin la cual no puede haber identidad.

Ya se sabe que este es el distintivo de cada pueblo, segn el cual se comparte una serie de vnculos histricos/culturales, que, sin embargo, y paradjicamente, permite reconocer la diferencia y conciliar con ella, salvo, claro, cuando se trata de una sola nacin invasora a la que casi todas las dems le rinden tributo con la rodilla en tierra. Al fin y al cabo, no son los pueblos, que tampoco hacen las guerras, sino sus polticos los que han trazado las fronteras y los que son, al tiempo, usufructuadores de las guerras, autnticos enemigos de la paz. Y no se citan nombres para que la bronca no recaiga sobre quien apenas es un mensajero del amor y no el que azuza a odios intiles ni calla lo que sabe u oculta lo que piensa, como cierto sujeto que vive rodeado de criminales pero que an no es juzgado ni condenado a la crcel.

El profesor Georges Lpez, hijo de inmigrantes de Andaluca es un tipo tranquilo, pausado, algo inexpresivo quizs o, de pronto, un gran actor para reprimir la pasin, jejeje, aunque profundamente comprometido desde cabeza/corazn con su trabajo, como lo cuenta un bello plano-secuencia en que recuerda cmo se hizo maestro de los nios. Cmo no traer a cuento a los inmigrantes de El odio, un negro, un judo, un rabe, que conducen a pensar, a travs de sus actos, en un universalismo compatible con las diferencias, con el que soaba Camus en la dcada de 1960, hoy una realidad aplastante que, aun as, sigue despertando la intolerancia del centro con respecto a la periferia, como cuando pelean una escritora/gomela bogotana y un ingeniero/escritor caucano. Universalismo que sigue siendo contrario a los intereses de los promotores del pensamiento nico, lo nico a prohibir, que, tontamente, se pretende oponer al pensamiento complejo: aquello que por su propia naturaleza es el hombre: complejo, por singular, diverso, por su multicarcter. Como resulta ser Lpez, ser humano que no alardea de inteligencia, sino que da muestras de sensibilidad plural: una muy especial, que le permite tratar con respeto, delicadeza y tacto los conflictos (aunque se equivoque a veces) de sus muchachos: sin nfasis en el posesivo, salvo apenas desde lo coloquial afectivo.

Por ejemplo, en los casos de agresin de Julien y Olivier y de Jojo y Johan o en el problemtico caso de Nathalie y su dificultad para comunicarse. En el primero, su aguda capacidad de descubrir los problemas, de insistir en la necesidad de que los propios nios develen el conflicto, le permite a Lpez encontrar en el dilogo la solucin al mismo. El caso recuerda a la novela pstuma de Camus El primer hombre cuando, tras la bronca entre Cormery y Muoz en la que ste es vapuleado por aqul, el narrador dice: Y supo as que la guerra no es buena, porque vencer a un hombre es tan amargo como ser vencido por l. (5) En el segundo, otro plano-secuencia que sacude, permite hallar a travs de la tenue voz de Nathalie, de su parquedad/laconismo, las claves para que cuando Lpez se haya ido del colegio ella pueda establecer conversacin con sus compaeros tanto como con sus maestros.

Aqu el filme aporta algo fundamental: el estrecho nexo que existe entre comunicacin y educacin. Entre educacin y alimentacin. Entre civilizacin y Naturaleza. Ente hombre y tierra. Entre padres e hijos. Entre profesores y estudiantes. No es posible pensar el acto educativo sin el acto comunicativo y viceversa, basado en la ya citada conversacin, aquella por la cual se construye el mundo: de ah la permanente/funesta presencia de la censura. Y, con ella, de la autocensura, contra la que siempre hay que rebelarse para no darle cabida a la censura. La educacin es, en ltimas, comunicacin orientada a la ampliacin y al enriquecimiento de la misma comunicacin pues de lo contrario no existe. Y esto lo entiende muy bien aqul educador/comunicador que es Georges Lpez, hispano/francs, es decir, fruto del mestizaje, tan repelido por el fascismo y repelido sobre todo por quienes se creen puros despus de ms de dos mil aos de cruces, por mixturas, de la Humanidad sobre la Tierra.

Tampoco es posible pensar en educacin sin una debida alimentacin, una adecuada higiene, una pertinente salud pblica, como lo han demostrado hasta la saciedad tantos y diversos estudios, entre ellos el realizado en Colombia por el Dr. Hctor Abad Gmez y, de algn modo, consignado en su sencillo/profundo libro Manual de tolerancia (6). El que, tambin de algn (y cruel) modo, le cost en parte la vida por la intolerancia de su verdugo an por descubrirse: si alguna autoridad judicial se fijara en la fecha que ocurri (25/ago/1987), en Medelln, y despus de todo lo que ha venido despus, tal vez nada difcil sera determinarlo. Y es que un nio desnutrido en lo fsico lo est tambin en lo mental. Ahora, un nio sin contacto con la Tierra, sin conciencia geolgica, antes que ecolgica o csmica (pues estas no valen sin aquellas, salvo para el onanimismo metafsico), est condenado a vagar la eterna madrugada y a padecer un lnguido anochecer. Padres en contacto permanente con sus hijos, son padres que les cierran las puertas al olvido y, en consecuencia, al odio pues sus hijos se vuelven hijos agradecidos. Profesores preparados integralmente son profesores aptos para ampliar y enriquecer la Weltanschauung o concepcin intelectual del universo de sus pupilos.

Recurdese aqu al sacerdote Camilo Torres, para quien la lucha revolucionaria era/es imposible sin una Weltanschauung completa e integral. (6) Para quien, adems, en el mundo contemporneo occidental, dicha lucha difcilmente se pueda realizar por fuera de dos ideologas: la cristiana y la marxista (por va incluso de Groucho o sea del humor), las nicas que, para l, tienen una Weltanschauung integral: consideracin que no se comparte desde la ptica de la ideologa cristiana, s desde la de la marxista, pero que se hace con un profundo respeto por lo que pensaba el propio Camilo y por la poca en que se inscribe su pensamiento. Por eso, las personas no definidas en uno u otro campo ideolgico, difcilmente tambin puedan asumir un liderazgo revolucionario. Por ltimo, el acto educativo es consustancial al acto comunicativo, al acto revolucionario. Saber comunicar es ms importante que saber, a secas. Saber educar es, apenas, saber comunicar y esto, saber educar revolucionariamente, dejando atrs el conservatismo y ese rancio prurito por el cambio que no es ms que gatopardismo: que todo cambie para que todo siga igual. Seres educados son seres pacficos. Y la paz, lo sabe Lpez, es tarea permanente, fruto del amor, obra del trabajo y de la justicia, claro, justicia social. No un estado determinado e inestable que se intenta describir como lo opuesto a la guerra u otro que se pueda decretar o, mucho menos, imponer: otra cosa es que los acuerdos que se pactan se dilaten, se incumplan o se traicionen sin considerar al pueblo.

Para que ocurra lo contrario, es decir, una paz consensuada, siempre hay que tener en perspectiva dos hechos fundamentales: ser, como sinnimo de libre albedro, de eleccin voluntaria, de decisin propia; y tener, como sinnimo de lo adquirido por la experiencia personal, por el contacto con la sociedad y con el mundo, por lo heredado del conocimiento y de la vida a travs de la relacin con los otros, con el medio y con la cultura. Pero, no como la avara/triste tendencia de acumular y por ende como una perversa actitud egosta, disociadora y excluyente que, por lo general, tiene que ver ms con la muerte. No. Por lo contrario, la paz debera ser siempre entendida como una causa compartida, fraternal e incluyente, no ajena, eso s, al conflicto. Y esa es la actitud del maestro Georges Lpez en Ser y tener: una actitud de discrecin, de compromiso decidido y solidario, de generosidad sin lmites, de condena a la muerte y recuperacin de la vida. Siempre con la idea en mente de que el conflicto puede surgir en cualquier instante, no pensando en un esquizoide paraso posible, en el que lo virtual devino real y viceversa, sino en el mundo frgil y terrible que se les presenta a unos nios en indefensin, mientras la realidad real se cae a pedazos frente a un universo descompuesto que por los cuatro costados pretende exhalar bienestar. Un bienestar apcrifo, travestido con el traje nuevo del emperador de Hans Christian Andersen. (7) Huelga decir el mismo de Trump/Bolsonazi/Uribe/Duque/Piera/Moreno: la verdad desnuda que sus gobiernos presentan no es la misma ni se parece a la que el pueblo percibe. Como la verdad pedaggica oficial que se le presenta al profesor Lpez no es la misma que l, por contraste, les devuelve a sus alumnos. En sntesis, no tiene por qu ser verdad lo que la mayora piensa que es verdad. La verdad de Lpez es solo una y eso no significa que no sea vlida o est loco, ni que sus estudiantes, en el invierno del descontento, den el hecho por sentado o aceptable. Gracias al tacto de Philibert para programar el azar, que suele ir primero que la necesidad, el profesor Lpez nos ha llevado a hacer conciencia de la diversidad y del pensamiento complejo, en detrimento de la verdad establecida como cierta: la de las Fake News de emperadorcitos despreciables y altaneros, ranchados en una intolerante semicultura. La que los lleva a pensar que son los Otros, los dems, vctimas de la tontera y la inutilidad.

A Valentina por su discrecin, por su alegra, por su capacidad de entrega.

Lamentando mucho, eso s, no haber podido ser nunca su maestro formal.

A Santiago por la dicha que tambin me da cada vez que nos vemos.

Notas:

(1) Wenders, Wim. Wim Wenders Una retrospective. Goethe-Institut, Mxico, 48 pp.: 37.

(2) Breschand, Jean. El documental La otra cara del cine. Paids, Los pequeos cuadernos de Cahiers du Cinma, Barcelona, 2004, 101 pp.: 18 a 20.

(3) Gubern, Romn. Historia del Cine, Tomo 2. Baber, Barcelona, 1995, 393 pp.: 113.

(4) Breschand, 2004: 76-77.

(5) Camus, Albert. El primer hombre. Tusquets, Barcelona, 1995, 299 pp.: 135.

(6) https://www.rebelion.org/noticia.php?id=223056

(7) http://www.espacioebook.com/cuentos/andersen/Andersen_ElTrajeNuevodelEmperador.pdf

Ficha tcnica: Ttulo original: tre et Avoir. En espaol: Ser y tener. Dir./Guion: Nicolas Philibert. Pas: Francia; color; 104 min. Ao: 2002. Gnero: Documental/Puesta en situacin. Ms.: Philippe Hersant. Fot.: Laurent Didier; Katell Djian; Hughes Gemignani; Nicolas Philibert. Mon.: Nicolas Philibert. Protagonistas: Georges Lpez; Jessie Jonathan; Guillaume; Ltitia; Jojo; Alize; Marie; Olivier; Axel; Laura; Nathalie; Julien. Distribucin: Les Films du Losange. Premios: Festival de Cine de Valladolid (2002); Mejor Documental del Cine Europeo (2003). https://www.youtube.com/watch?v=Uc1V_1PcDYA

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazn de EE, desde 2012, y columnista, desde el 23/mar/2018. Corresponsal de revista Matrika, Costa Rica. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Coleccin 50 libros de Cuento Colombiano Contemporneo, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao Eds., 2017). Mencin de Honor por Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al III Congreso Int. Literatura y Revolucin El estatuto (contra)colonial de la Humanidad (29-30/oct/2019). Autor, traductor y coautor, con Luis Eustquio Soares, en Rebelin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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