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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2019

Uruguay en el ltimo tramo de campaa

Pablo lvarez
CELAG

Las dos semanas que restan para la contienda uruguaya irn acelerando la campaa hacia una votacin que, junto a la argentina y la boliviana, sern un punto de inflexin en la poltica regional.


En estos das, la campaa electoral hacia la primera vuelta entr en su ltimo tramo. Se comienza a notar ms, pues llamaba la atencin el poco estado de penetracin del modo campaa. La va pblica comienza a pintarse de rostros, sonrisas y apellidos. Los medios aceleran su agenda poltica, empezaron a aparecer los spots de los partidos en la TV y proliferan los programas de entrevistas orientados a la eleccin. Las figuras polticas amplan y amplifican sus presentaciones. El sistema electoral condiciona, a travs de la confeccin de listas, el empuje de las organizaciones. Pero en la novedad hay cosas que ya estn selladas. La principal de ellas es que en esta eleccin existen dos opciones: apoyar al actual partido de gobierno, el Frente Amplio (FA), o votar en su contra a travs de un arco opositor que se ha derechizado.

Segn los diferentes sondeos de opinin habr un resultado claro el 27 de octubre cuando se realicen las elecciones: ningn partido tendr mayoras parlamentarias propias, los dos partidos ms votados sern el Frente Amplio y el Partido Nacional (en ese orden) y la segunda vuelta entre ambos no est definida claramente (y, obviamente, estar muy condicionada por los apoyos reales de cada partido en esta instancia). Sin embargo, como dijimos antes, la campaa entra en modo rpido de forma tarda, fundamentalmente el propio Frente Amplio, por lo que no sera descabellado pensar que el FA muestre un comportamiento similar a otras elecciones en las que llega lento y medio tarde, pero se transforma en una estructura electoral enorme da a da, hasta la propia jornada de votacin.

Los mensajes

En trminos generales, las estrategias discursivas de los candidatos Daniel Martnez, del Frente Amplio, y Luis Lacalle, del Partido Nacional (PN), comparten una clara moderacin. No arriesgan grandilocuencias, an orejean sus cartas. El 2 de octubre ambos participaron en el primer debate entre candidatos luego de 25 aos, que result un encuentro sin grandes asperezas ni momentos de especial tensin pero que, sin lugar a dudas, pasar a la historia del Uruguay por ser extraordinario, aunque no por ser especialmente vibrante. All los dos principales contendientes plasmaron sus ejes y tonos de campaa,

Martnez se presenta hacia un nuevo Gobierno, defendiendo las gestiones del FA, a media mquina cuando tiene la iniciativa; pero el FA responde fuertemente en defensa de su gestin ante la crtica de la oposicin o ante la presentacin de propuestas que vayan en sentido crtico a lo realizado. Por su parte, Lacalle intenta jugar el juego de primus inter pares dentro de la oposicin, papel que se le est complicando da a da, pero en el que no descansa a la hora de presentarse. Si bien no logra ampliar su marco de apoyo fuera de su propio sector partidario -entre otras cosas, por su inocultable condicin de clase-, est jugando permanentemente a consolidar su figura como articuladora de la oposicin.

Ms atrs en el podio, Ernesto Talvi, candidato por el Partido Colorado, lleg a amenazar simblicamente el liderazgo opositor de Lacalle con un aparente crecimiento en las encuestas de agosto, pero se comenz a resquebrajar desde fines de ese mes. Ello termin de evidenciarse en sus salidas pblicas, principalmente en Twitter, atacando a la militancia del Frente Amplio, y cometiendo errores imperdonables para quien pretende presentarse como un tcnico en la poltica, como veremos ms adelante.

Cabildo Abierto, el novel partido que tiene como candidato al excomandante en jefe del Ejrcito, Guido Manini Ros, parece no parar de crecer y no termina de consolidar una versin publicada de su proyecto. Inevitablemente se lo asume como un partido de derecha, nacionalista, antiprogresista y militar, aunque -como sealamos en otro artculo no se ha plegado a la reivindicacin de sacar militares a la calle, tal como se promueve por la va de Reforma Constitucional. Debemos considerar que, dentro de las propias Fuerzas Armadas, no se ve con buenos ojos ese instrumento, no por razones que podran emanar de una poltica de derechos sino, sobre todo, por razones corporativas.

Cabildo Abierto crece, principalmente, desde los apoyos ms de derecha de los partidos tradicionales y el interior del pas. Ello tambin est obligando a esos partidos a cambiar parte de su estrategia, en la que tendrn que asumir -en el marco de la misma- si prefieren luchar en su interna por los pesos relativos del arco opositor o le ceden las derechas a Manini y se enfocan en su batalla con el Frente Amplio. Esto ltimo no debe ser una situacin fcil ya que, sin duda, la posibilidad de ganar de la actual oposicin implicar, al menos, una alianza entre 3 o 5 partidos para poder gobernar, y una distribucin pareja a su interior pondra en apuros al que de ellos gane.

Primero las encuestas, consumo responsable

Los diferentes sondeos de opinin pblica muestran una constante de los ltimos meses: crece el Frente Amplio, se estanca o decrece el Partido Nacional, el Partido Colorado baja, Cabildo Abierto crece y ser el cisne negro de esta eleccin (y, sin duda, una novedad para el sistema poltico uruguayo desde la restauracin democrtica de 1985).

El Frente Amplio an est lejos -segn la mayora de los estudios- de la adhesin que obtena en el mismo momento poltico del ciclo electoral anterior. Pero para algunas encuestadoras ya pis el 40% de apoyo. Recordemos que en Uruguay para vencer en primera vuelta se precisa ganar con el 50% mas uno de los votos emitidos y no hay regla de victoria por diferencia con el segundo, como en el caso de Argentina. Sin embargo, para contabilizar la distribucin de las bancas parlamentarias no se hace el clculo sobre los votos emitidos sino sobre los votos vlidos, por lo que las mayoras parlamentarias se pueden obtener sin ganar en primera vuelta (como pas, efectivamente, en la victoria del FA con Pepe Mujica en 2009 y de Tabar Vzquez en 2014).

La oposicin no crece, en general; redistribuye sus votos a su interior y parece confirmarse un fuerte descenso de los partidos de oposicin ms pequeos, tal vez por la idea de una competencia fuerte dentro del grupo opositor que motive un voto til dentro de la derecha. En este link [1] se pueden ver los datos de las principales empresas de opinin pblica.

Destaques de cambios hacia el final

Talvi, vencedor en la interna del Partido Colorado, fue una figura en ascenso que aterrizaba en la poltica despus de aos de ser referente de un think tank liberal. Su fuerte estaba en su relativa juventud e independencia de la vieja guardia colorada, su supuesto liberalismo y su componente tcnico. En las ltimas semanas comenz a derrapar en algunos de sus puntos fuertes. Con respecto a su independencia, lo que hizo luego de vencer en la interna fue ofrecer al ltimo hombre fuerte del coloradismo, Julio Mara Sanguinetti, la conduccin del Partido. En cuanto a su liberalismo poltico, se fue achicando en una estrategia de atacar u ofender directamente a la militancia frenteamplista y comenzar a abusar de una suerte de antitupacomunismo casi macartista para atacar a las propuestas ms de centro del Frente Amplio, con quien pretende presentarse como contendiente. En este sentido, hizo un esfuerzo importante por plantar la merictocracia como factor fundamental del xito social, con lo que puede pensarse estaba llagando a un sector ms joven -y probablemente- instruido de la media que acompaa al Partido Colorado. Pero tambin ac la pifi. En un tweet pretendi malograr la dinmica de empleo de los gobiernos del FA planteando la visin de que las cifras de desempleo eran falsas en tanto se tomaban como empleados a quienes haban ingresado a la funcin pblica en estos aos. S, s, leste bien, eso hizo. Obviamente, le llovieron respuestas por todos lados, pero las mas contundentes vinieron de la propia academia y deslegitimaron tcnicamente su comentario. Esto, sin duda, tuvo un alto costo para l en su proyeccin poltica como experto. Muchos de los meritocrticos que vieron en l una esperanza deben haberse sentido defraudados.

Por otra parte, en su intento liberal abri las puertas traseras del partido para una estampida silenciosa por derecha hacia Cabildo Abierto. El remate de estos das de toda su figura se dio en el marco del debate presidencial entre Martnez y Lacalle, en el que pidi estar y puso quejas pblicas, pero fue puesto en su lugar por su propio aliado contra el FA, Lacalle. Este le dijo que, palabras ms palabras menos, Talvi era un socio menor con el que no quera discutir. En un solo tajo lo rebaj y se lo puso debajo, lo que enfureci a Talvi. Este hecho, sin duda, muestra la tensin en la estrategia de la oposicin, tal como comentamos antes.

Las dificultades del Partido Nacional

Si bien pareci arrancar tranquilo luego de las internas, el Partido Nacional no puede evitar la disputa del liderazgo. Por un lado, un sector del PN, el que le hiciera de sparring en la interna estos aos a Lacalle, present y apoya casi en solitario una Reforma Constitucional que va en el sentido de la militarizacin de la seguridad pblica. Lacalle y el resto de actores de primera lnea publicitan su disconformidad personal hacia dicha reforma y eso obliga a su promotor, Jorge Larraaga, a guapear -un tanto molesto- contra todos. Por otro lado, la alianza interna del PN con sectores evanglicos pentecostales sigue haciendo ruido. Las ltimas novedades hablan de intento de copia ilegtima de listas a la interna, entre fantasmas que se andaban pisando la sbana, lo que exigi reculadas pblicas.

En lo programtico aparecen algunas propuestas de gobierno; muchas de ellas ya estn siendo o fueron realizadas por el FA, lo que no exime al FA de dicha contradiccin, sobre todo en materia de seguridad pblica. La ms destacada fue la propuesta de Lacalle de habilitar a la polica a pedir documentos a los ciudadanos, cosa que ya est habilitada y que ya realiza. As, dos cosas se evidenciaron: el desconocimiento del Partido Nacional (o de su candidato) de lo que plantea, y del lado del FA que sali en masa en redes y a nivel de dirigentes a plantear que eso ya se haca, con cierto camiseteo, pero que evidencia tambin algunas dificultades al interior del FA en ese aspecto.

Otro elemento de destaque ha sido un conjunto de propuestas de poltica social orientadas a enfrentar la pobreza: esperanza y yoga. Mantener la esperanza como forma de encontrar empleo y realizar yoga en el hall del edificio del Ministerio de Desarrollo Social para calmar la ansiedad que ha de generar estar en situacin de vulnerabilidad social y econmica. Una suerte de misticismo neoliberal.

El ltimo elemento relevante ha sido la comunicacin de que, en caso de ganar la eleccin, presentar una Ley de Urgente Consideracin con 300 o 500 artculos, entre los que se destacaran: eliminacin de la Ley de Inclusin Financiera, revisin de la Negociacin Colectiva y los consejos de salarios, libre importacin de combustibles y derogacin de la participacin docente en la conduccin educativa, etc. Ante ello hubo respuestas en base a los temas planteados y lo que implicaran; pero tambin desde el FA, en particular desde un sector (el Partido Socialista), se plante la eventual inconstitucionalidad de una ley de ese tipo, segn el contenido anunciado.

Queda confirmado que la oposicin no est teniendo un proyecto claro propio y que, en trminos de aprendizaje, prefiere la honestidad del shock en lugar del gradualismo de Mauricio Macri. Es de esperarse, as, que ese tono tendrn las polticas que podrn aparecer y que hoy no aclaran.

El Frente Amplio, defensa y proyeccin

Las novedades en el FA tienen varias puntas. En lo programtico, las novedades no son tales pues surgen de su documento de programa presentado a fines del ao pasado. S las hay en liderazgos y estrategias. Por una parte, los principales referentes del FA de los ltimos aos estn casi al borde de la campaa. El presidente Vzquez est inhibido de participar en la campaa por mandato constitucional; Mujica, que tuvo una tranquila exposicin en la eleccin interna, a su estilo dejar el alma en la campaa y apuesta a una fuerte presencia de su bancada y a articular los relevos dentro de su propio sector. Danilo Astori, a quien se le reconoce el xito de la poltica econmica, pasa por uno de los peores momentos electorales de su sector, no pudiendo consolidar alianzas tcnicas relevantes y casi expuesto a un intento de aislamiento poltico; a veces, las renovaciones pueden ser muy duras.

Por otra parte surgen liderazgos nuevos, en particular el resurgimiento del Partido Comunista de la mano de Oscar Andrade, quien logra plasmar una militancia y oratoria tradicional de izquierda poltica y social que le permite conectar con militantes ms all de los lmites de su partido, algo que no suceda hace tiempo. En otro lugar del espectro frenteamplista, hay un gran acuerdo electoral entre varios grupos que se disponen a representar una izquierda actualizada a la luz de la gestin que hereda parte del astorismo y conecta con otros similares. Ello sin dejar de reconocer que hay mucho en ese acuerdo que refleja la confluencia de una generacin, la generacin 83, que fue protagonista de la reapertura democrtica pero que entreg sus armas y bagajes a la dirigencia que retorn del exilio y la crcel. En general, ese grupo ronda los 55 aos y casi que, con esa edad, es la juventud del Frente Amplio.

Por ltimo, hay una ventana de oportunidad y expectativa en el frenteamplismo organizado pero no institucionalizado: las bases, las redes y los independientes. Se trata de un espacio enorme en el Frente Amplio que milita ms all de su sector propio y que desde hace dos elecciones son los que terminan dinamizando y empujando las campaas. All hay mucha juventud, mucha energa, y es probable que de all -una vez ms- surja la ola de entusiasmo frenteamplista que, aunque arranca lento, arremete hacia el final, cuando la militancia se siente protagonista. En esto se puede ver cmo, a diferencia de los otros partidos, el Frente Amplio como organizacin asume el desafo de la campaa, ms all de sus candidatos.

La Reforma no es la forma

Hemos mencionado varias veces la propuesta de Reforma Constitucional [2] pero queda analizar cmo se atraviesa en la campaa. Esta propuesta est a medio camino de una identificacin partidaria. Por su parte, el Frente Amplio se expres contrario a dicha reforma, acompaando al movimiento No a la Reforma, una articulacin poltica de personas y colectivos [3]. En s, ningn partido poltico la apoya -ni siquiera el candidato de Cabildo Abierto-, aunque s varios sectores de los partidos tradicionales. No obstante ello, habr que ver si quienes hoy dicen no apoyar igual ensobran la papeleta junto a sus listas.

Segn los sondeos, ms de la mitad de la poblacin estara de acuerdo con la Reforma, aunque ha ido bajando bastante en los ltimos meses, a medida que aumentan los debates y la informacin. Ello recuerda mucho a lo que sucedi en la ltima eleccin, en que se haba planteado una propuesta de disminuir la edad de imputabilidad penal, y en la que en los sondeos previos alcanzaba siempre mayor apoyo pero que, finalmente, no prosper.

Si bien esta propuesta surge desde la oposicin y en el marco de la agenda de seguridad/inseguridad, tpica de las derechas regionales, ha sido tambin un motor de militancia de izquierda -no necesariamente del Frente Amplio- que vuelve a poner en el centro de la poltica a los ms jvenes y que con ello ayudan, en parte, a la politizacin de un sector importante al que las izquierdas estaban llegando cada vez con menos bros.

El riesgo de contagio regional

Lo que pasa en la regin siempre influye bastante en la poltica interna del Uruguay. El desastre econmico y social del Gobierno de Macri ha puesto incmoda a la derecha uruguaya que festej y exalt su victoria. Hoy, los datos que llegan de la vecina orilla impactan en la campaa como un aviso del peligro de la agenda de la derecha neoliberal. Lo mismo sucede del otro lado, con el Gobierno de Jair Bolsonaro. Si bien este no tuvo tanto apoyo pblico de la derecha nacional, no faltaron quienes saludaron su victoria.

En suma

En esta eleccin se definen dos grandes proyectos polticos y todo el sistema poltico lo sabe. Habr que ver cun as se asume por parte del electorado y cmo los interpretan. Tambin es una eleccin clave en la poltica regional, ya que podra implicar el sostenimiento de uno de los pocos gobiernos progresistas del Cono Sur que, adems, tiene elementos fundamentales que llevan a atender seriamente el valor de la organizacin poltica y la unidad estratgica de las izquierdas.

La economa uruguaya no ha parado de crecer y se han anunciado nuevas grandes inversiones. Si es cierto aquello de que es la economa, estpido, cabe esperar que las encuestas estn subvalorando este componente central.

Quedan pocas semanas que irn acelerando la campaa hacia unas elecciones que nos harn vivir, junto a las argentinas, un punto de inflexin en la poltica regional.

Notas:

[1] https://especiales.elobservador.com.uy/monitor-de-encuestas-2019/#

[2] https://vivirsinmiedo.com.uy/

[3] https://www.noalareforma.uy/

Pablo lvarez. Licenciado en Ciencias Polticas (Universidad de la Repblica), cursando la Maestra en Historia Econmica (UdelaR). Diputado Nacional por el Frente Amplio (2005-2010), Director general del Ministerio de Educacin y Cultura (2010-2015) y coordinador general de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la Repblica (2015-2018).

Fuente: http://www.celag.org/uruguay-en-el-ultimo-tramo-de-campana/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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