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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2019

Hay otra forma de gobernanza

Antonio Lorca Siero
Rebelin


Con independencia de las formas de Estado y de gobierno, el sistema de gobernanza tradicional de las distintas sociedades ha venido siendo el elitismo, en el que una minora se impone sobre la mayora para dirigirla. Esa minora rectora de la sociedad se ha definido como elite la que est arriba, para distinguirse del resto del conjunto social los de abajo, que es considerado como un agregado de individualidades entendido como masas. Como ya destacaba Pareto, la presencia de las elites en el panorama poltico es inevitable, porque siempre se han reservado la patente del orden. Su aparato de seduccin han sido las ideologas de circunstancias que, explotando los sentimientos de las masas, permite acomodarlos a sus propios intereses. La cuestin que se plantea es si la tradicin del elitismo tiene fecha de caducidad o bien ofrece visos de prolongarse, puesto que no se aprecian alternativas serias del lado de las masas.

Desde la aparicin del capitalismo moderno en la escena poltica con la revolucin burguesa, a finales del siglo XVIII, tiene lugar un cambio radical que afecta a las sociedades ms adelantadas del momento, transformando el panorama del ejercicio del poder. La introduccin de la democracia representativa viene a suponer un planteamiento nuevo respecto al antiguo elitismo basado en la impermeabilidad estamental, ya que las elites son elegidas por las masas adscritas al pueblo. Lo que supondra un principio de dependencia para la elite, habituada a caminar a distancia por libre. Al hilo de la nueva situacin, cabe la cuestin previa de si con el sistema capitalista y su modelo de democracia representativa, como fbrica de nuevas elites, pudiera entenderse que el elitismo se encuentra en franca decadencia por perder lustre lo selecto. Evidentemente se aprecia desde la aparicin en escena de la democracia representativa cierto cambio en la trayectoria del elitismo poltico, que pasa a dar entrada a unas elites renovables, temporales y de cualquier procedencia social. Sin embargo parece no afectar en lo sustancial al modelo, puesto que contina en vigor la tesis central del dominio de una minora privilegiada sobre la mayora ciudadana, igualitaria y sin privilegios. Pero al incidir en la calidad personal de la minora elitista, dada la posibilidad de su extraccin popular, en virtud de la intervencin de los partidos polticos como cauce electoral para definirla, pudiera suponer otro aviso sobre la decadencia del modelo, ya que prescinde de lo especial en favor de lo comn. Aunque no hay que olvidar que lo comn, cuando pasa a ser elite, deja de ser comn y se comporta como elite.

Hecho significativo vino a ser, que con el comienzo de la nueva poca el elitismo, afectado por el Estado de Derecho, quedaba referido al aspecto institucional, decayendo el sentido personalista. La distancia entre elites y masas se estrechaba. Ahora, con el proceso de globalizacin y el sistema de bloques dirigidos por un Estado-hegemnico, junto con organismos internacionales, que han debilitado al Estado-nacin, se devala todava ms el significado de la elite poltica local al hacerse dependiente del que manda en su bloque. Con lo que parece que se han acortado algo ms las distancias entre elites y masas.

Al problema de la temporalidad y la circulacin obligada que impone la democracia representativa, si se sigue a Mills, hay que aadir otro, la nueva lite sera un mosaico de representantes de poderes, lo que la restara cohesin al decaer la identidad grupal. Si, por otra parte, se tiene en cuenta la realidad social de ese elitismo menor que acaba siendo extrapolable a la poltica, basado en simples imgenes, iconos a los que al poco tiempo se les decolora la pintura, influenciadores de un da y celebridades de pega, el tema tiene poco recorrido.

Lo destacado se produce con la irrupcin del sistema capitalista en el panorama existencial de forma concluyente. Del lado de las masas, desde la revisin histrica de la marcha de las sociedades occidentales, se aprecia una progresiva mejora de las condiciones de vida, tanto materiales como intelectuales, que permiten entender superado en gran medida el tpico de su incapacidad para ejercer el poder. Abierto el acceso generalizado al conocimiento aunque con miras eminentemente mercantiles, auspiciado por el avance de la tecnologa, animado por el desarrollo de las empresas capitalistas, al objeto de atender las demandas de la sociedad de consumo, las masas se han incorporado al tren del progreso. El proceso de ilustracin, entendido como despertar a la razn superando las creencias, es el resultado de tales avances y ha alcanzado en alguna medida a todos. Con lo que el nivel intelectual y el grado de civilizacin generalizada en la mayora de las sociedades globales ha progresado significativamente.

De esta forma, las masas, superado el estado de ignorancia por efecto de la ilustracin que impone el consumo y contando con el poder que el mercado ha dotado a los consumidores, se encuentran en disposicin de ejercer su gobierno de manera directa con garantas de estabilidad y seguridad, sin necesidad de acudir al sistema de intermediacin propio de la democracia representativa. El medio material a tal fin es la utilizacin del instrumental avanzado que aportan las nuevas tecnologas y el perfeccionamiento de la llamada democracia electrnica, que viene a ser el paso previo que conduce a la democracia directa. Parece que los nuevos tiempos juegan en contra de las elites tradicionales y las masas ya no comulgan con la diferencia. Hasta es posible que est a punto de suceder lo impensable para el elitismo.

En definitiva, ser elite es una competencia que se ha vulgarizado en extremo y adems ya no dispone de argumentos de justificacin para continuar aplicndose en una sociedad avanzada. Por lo que solo queda que la funcin poltica que vena desempeando esa minora privilegiada la ejerzan directamente los propios miembros de la sociedad en su condicin de masas, expresando la voluntad general a travs de una democracia que vaya ms all del voto. El cerco al gobierno de las elites se estrecha por el empuje de las masas, y que se produzca el cambio real acabar siendo cuestin de tiempo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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