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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2006

El triunfo de la derecha

Juan Francisco Martn Seco
Estrella Digital


Hace muchos aos, James OConnor seal con perspicacia que toda modificacin importante en el equilibrio de las fuerzas polticas y de clase queda reflejada en la estructura tributaria, y Marx, asimismo, afirmaba que la lucha impositiva constitua la forma ms antigua de la lucha de clases. Los avances en el Estado del bienestar y los programas socialdemcratas estuvieron siempre acompaados de sistemas fiscales fuertes y progresivos. Se pensaba que las desigualdades econmicas y sociales creadas por el mercado y los efectos nefastos de la acumulacin capitalista podan ser corregidos, al menos parcialmente, con una estructura presupuestaria y tributaria que introdujese una cierta socializacin en la economa, preservando al mismo tiempo cierta libertad de mercado. En todos los pases occidentales se configuraron sistemas fiscales progresivos, basados en tributos tales como el de sucesiones, patrimonio, renta de las personas fsicas o sociedades, conjugados de tal forma que compensaban en alguna medida las desigualdades del sistema capitalista.

Nuestro pas, mientras tanto, estaba en otra honda; bajo la dictadura, posea como no poda ser de otra manera un sistema tributario fuertemente regresivo y con escasa suficiencia. Sin entrar con detalle a examinar el sistema fiscal del franquismo, baste decir que se asentaba fundamentalmente sobre impuestos indirectos, que suponan ms del doble de los directos. stos, a su vez, carecan casi de progresividad; no exista, por ejemplo, ningn impuesto sobre el patrimonio y tampoco uno unitario sobre la renta personal, gravando separadamente cada fuente de ingresos. No resulta por tanto extrao que, al llegar la democracia, una de las primeras tareas a acometer fuese una reforma fiscal que acomodase nuestro sistema fiscal al del resto de los pases desarrollados. Pero, una vez ms, bamos contra corriente porque, muy pronto, en estos pases comenzara coincidiendo con los gobiernos de Reagan y Thatcher un proceso involutivo, al menos a nivel terico, que cuestionara todos los presupuestos fiscales anteriores.

Van a cumplirse treinta aos de la Transicin. La reforma fiscal aprobada el pasado viernes por el Gobierno del PSOE nos da la oportunidad de reflexionar acerca de cmo se ha terminado por configurar el sistema fiscal espaol. En estos treinta aos han pasado gobiernos de todos los colores y, al margen de las lgicas trifulcas entre los que estn en el poder y en la oposicin o de aspectos insignificantes, lo cierto es que todos ellos parecen converger en los mismos parmetros y que apenas presentan diferencias sustanciales. Lo grave es que el diseo que se va imponiendo es el defendido por la derecha, y cuando hablo de derecha no me refiero tanto a la poltica porque, como ya se ha dicho, en ella convergen casi todas las posiciones, como a la econmica e ideolgica.

Se ha venido produciendo una involucin legal y doctrinal que ha terminado por configurar un sistema en buena medida similar al que rega en los tiempos del franquismo. Las reformas realizadas por los gobiernos del Partido Popular rompieron la unidad del impuesto de la renta y destruyeron su carcter de personal, retornando a los impuestos de producto en los que el gravamen es distinto segn sea la fuente de renta. El PSOE en la oposicin critic con fuerza la tributacin de las rentas de capital, pero ahora, en el Gobierno, la consolida. stas tributarn a un gravamen proporcional muy inferior a la tarifa que regir para las otras rentas, en especial para las de trabajo. A su vez, el impuesto sobre la renta ha ido adems perdiendo progresividad y se proyecta bajar as mismo el impuesto de sociedades.

Por una parte, la libre circulacin de capitales en ausencia de armonizacin fiscal europea y, por otra, el proceso de cesin de tributos a las Comunidades concedindoles autonoma normativa harn muy difcil que en el futuro los impuestos puedan adoptar un carcter progresivo. La cesin a las Autonomas del impuesto sobre el patrimonio y el de sucesiones aboca a estas figuras tributarias a tener un papel secundario, cuando no a desaparecer. Es suficiente que una Comunidad Autnoma los elimine, tal como ha hecho la de Madrid con el de sucesiones, para que el resto de las Comunidades se vean obligadas a hacer lo mismo.

Si como decamos al principio la estructura tributaria es un buen indicador de la correlacin de fuerzas y de los equilibrios sociales y econmicos, contemplando el actual sistema fiscal podemos decir sin ambages que ha triunfado la derecha. El proyecto de reforma impositiva del actual Gobierno lo confirma.



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