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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2019

El antirracismo, elemento fundamental de la emancipacin

Gustave Massiah
Attac / Viento Sur


Los movimientos sociales tienen que renovar sus estrategias para enfrentarse al aumento de los peligros y de las fuerzas reaccionarias y volver a resignificar un proyecto alternativo de emancipacin. Es necesaria la confluencia de los movimientos para responder a la globalizacin capitalista en su fase neoliberal y al panorama del futuro. El movimiento antiglobalizacin en sus diferentes formas y en su prolongacin en los nuevos movimientos que buscan sus propias vas desde 2011, tiene que renovarse construyendo una estrategia comn a partir de la diversidad y de la confluencia de las estrategias de los movimientos.

El antirracismo, factor fundamental de la emancipacin*

En muchas sociedades y en muchas partes del mundo, pero no en todas, las ideas de la derecha conservadoras y reaccionarias crecen. Quieren imponer un relato del mundo transmitido mediante la aplastante accin de todos los medios de comunicacin como el nico relato del mundo posible. Este ascenso de la derecha y de la extrema derecha es el resultado de una ofensiva sistemtica desarrollada en varias direcciones. Destacaremos seis ofensivas complementarias.

La primera es una ofensiva ideolgica mantenida con constancia desde hace cuarenta aos que prepar el giro neoliberal. Esta batalla por la hegemona cultural arremete contra tres referencias y desarrolla tres discursos: contra los derechos y especialmente, contra la igualdad, las desigualdades se justifican porque son naturales; contra la solidaridad, se imponen el racismo y la xenofobia; contra la inseguridad, la ideologa securitaria se considera como la nica respuesta posible. La segunda ofensiva es militar, policial y judicial; tom la forma de la desestabilizacin de los territorios rebeldes, de la multiplicacin de las guerras, de la instrumentalizacin del terrorismo. Se prolong en la violencia policial, la criminalizacin de los movimientos sociales y ciudadanos y los movimientos de solidaridad. La tercera ofensiva afect al trabajo con el cuestionamiento de la seguridad del empleo y la precarizacin generalizada, a la subordinacin de la ciencia y la tecnologa, especialmente digital, de la biotecnologa a la lgica financiera. La cuarta ofensiva se produjo contra el estado social mediante la financiarizacin, la mercantilizacin y la privatizacin; se tradujo en la corrupcin generalizada de la clase poltica. La quinta ofensiva, despus de la cada del Muro de Berln en 1989, fue un intento de descalificacin de los proyectos progresistas, socialistas o comunistas. La sexta ofensiva es geopoltica, intenta volver a abordar la descolonizacin e impedir su profundizacin y su extensin, arremete directamente contra el derecho internacional subordinndolo al derecho de los negocios y a la supremaca de las antiguas potencias coloniales.

La ofensiva de la oligarqua dominante anot sus tantos pero no elimin las resistencias. Las opiniones que defienden la emancipacin siguen siendo fuertes e incluso hay nuevas tendencias contrarias. Los movimientos que se iniciaron en 2011 en Tnez siguen vivos y se renuevan, como se puedo ver en Argelia o Sudn entre otros. Los eslganes son claros: el rechazo a la miseria social y a las desigualdades, el respeto a las libertades, la dignidad, rechazo a las diferentes formas de dominacin, la relacin entre la urgencia ecolgica y la urgencia social. De un movimiento a otro, hay una coincidencia en la denuncia de la corrupcin, en la reivindicacin de democracia real, en las obligaciones ecolgicas, en el acaparamiento de tierras, y el control de las materias primas.

En varios de estos movimientos, la izquierda clsica se rompi y, algunas veces, corrientes de derechas llegan a captar el rechazo al orden dominante. Es lo que ocurre cuando la izquierda transmite las ideas de la derecha sobre la precariedad, las desigualdades, la identidad, la seguridad, la discriminacin, el racismo. Hay que insistir sobre el nuevo desafo, el rechazo a la corrupcin, el rechazo a la fusin de las clases polticas y las clases financieras que anula la autonoma de lo poltico y provoca la desconfianza de los pueblos en las instancias polticas.

A partir de 2013, la arrogancia neoliberal se viene arriba y confirma las tendencias que emergieron a finales de los aos de 1970. Se ratifican las polticas dominantes de austeridad y ajuste estructural. En todas las regiones se imponen la desestabilizacin, las guerras, la represin violenta, la instrumentalizacin del terrorismo. Son cada vez ms activas las corrientes ideolgicas reaccionarias y los populismos de extrema derecha. El racismo y los nacionalismos extremistas alimentan manifestaciones contra personas extranjeras y migrantes. Adoptan formas especficas como el neoconservadurismo libertariano en Estados Unidos, la extrema derecha y las diferentes formas del nacional-socialismo en Europa, el extremismo yihadista armado, las dictaduras y las monarquas petroleras, el hinduismo extremo etc. El aumento de las ideologas racistas, securitarias, xenfobas caracteriza las contrarrevoluciones. Se concreta en ataques contra migrantes, basados en el racismo y la xenofobia. El neoliberalismo endurece su dominio y refuerza su carcter securitario apoyado en la represin y los golpes de Estado. Los movimientos sociales y ciudadanos estn a la defensiva, pero no hay nada decidido a medio plazo.

Tenemos que volver a la situacin actual para evaluar las consecuencias en un periodo de contrarrevoluciones conservadoras: la contrarrevolucin neoliberal, la de las antiguas y las nuevas dictaduras, la del conservadurismo evanglico, la del conservadurismo islamista, la del conservadurismo hindusta. Esto nos recuerda que los periodos revolucionarios son generalmente breves y, a menudo, seguidos de contrarrevoluciones violentas y mucho ms largas. Pero las contrarrevoluciones no anulan las revoluciones y lo que es nuevo sigue progresando y emerge, a veces mucho tiempo despus, bajo nuevas formas. El endurecimiento de las contradicciones y de las tensiones sociales explica el surgimiento de formas extremas de enfrentamiento. Pero tambin hay otra razn para esta situacin, es la angustia debida a la aparicin de un mundo nuevo. Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil, Orban en Hungra, Salvini en Italia, Modi en India y Duterte en Filipinas..., son sus gesticulantes caras.

La evolucin autoritaria y violenta del neoliberalismo no es ni fortuita ni temporal. Al perder su alianza con las clases medias y algunas capas populares que haba funcionado en tiempos del New Deal, despus de la crisis de 2008, el neoliberalismo da la espalda a una opcin democrtica, incluso relativa; se embarca en una versin autoritaria, mezclando la austeridad con el autoritarismo y desarrolla una agresiva violencia de Estado.

En cuanto a la urgencia y a los peligros del ascenso totalitario que ocupan el espacio filosfico y poltico, la alianza entre humanistas y alternativas radicales es fundamental. Necesita una renovacin y una reinvencin del humanismo en el sentido de una filosofa que orientada a la plenitud de la persona humana y al respeto de su dignidad. Recuerda la importancia y la fecundidad que ilustraron entre otros, el humanismo cristiano y la teologa de la liberacin, la resistencia al estalinismo en el pensamiento marxista, la crtica al universalismo occidental, las propuestas para un humanismo evolutivo y ecolgico. Se hace necesario reflexionar en qu la antiglobalizacin es un tipo de humanismo.

La victoria de las tendencias totalitarias se confirm a nivel de las ideas y de las ideologas. La extrema derecha comenz desde finales de los aos de 1970 su ofensiva contra la igualdad. En Francia, en relacin con crculos de Estados Unidos, el Club de l Horloge, desenvolvi con la ayuda de cientficos e intelectuales, una ofensiva para asegurar que la igualdad no es natural y que las desigualdades s lo son. Esta ofensiva tuvo como objetivo las libertades, defendiendo nicamente la libertad de las empresas, y combati el derecho internacional en su referencia a la Declaracin Universal de los Derechos Humanos. Para la extrema derecha, la opcin de la guerra contra las personas migrantes forma parte de la guerra contra la igualdad, la libertad y los derechos fundamentales.

Esta ofensiva ataca el internacionalismo poniendo por delante la globalizacin capitalista neoliberal apoyada en el ascenso de los nacionalismos identitarios. Frente a esta ofensiva, la globalizacin y el reconocimiento de las identidades mltiples propuestas por Edouard Glissant, permitiran superar el enfrentamiento entre nacionalismo y globalizacin. La multipolaridad permitira superar las contradicciones siempre vivas entre el Norte y el Sur. La antiglobalizacin destaca tambin la complementariedad de los enfoques locales, nacionales y mundiales. No existe contradiccin insuperable entre estos planteamientos. Lo local implica la conexin entre el territorio y las instituciones democrticas prximas, la redefinicin de un municipalismo de emancipacin. El nivel nacional implica la redefinicin de lo poltico, de la representacin y de la delegacin en la democracia, el refuerzo de la accin pblica y el control democrtico del poder del estado. Las grandes regiones son los espacios de las polticas medioambientales, geoculturales y de la multipolaridad. El nivel mundial es el de la urgencia ecolgica, de las instituciones internacionales, del derecho internacional que se debe imponer sobre el derecho de las empresas y de la libertad de circulacin y de radicacin de las personas migrantes...

El racismo y la xenofobia, bien alimentadas, estn entre las principales armas de dominacin. La fase actual de la globalizacin capitalista, el neoliberalismo, ha hecho acrecentar las desigualdades. Las desigualdades se apoyan en la discriminacin y la refuerzan. El racismo provoca la aceptacin de las discriminaciones; tambin hay que aceptar la precariedad, la pobreza y la explotacin. El desafo es doble para la clase dominante. De entrada, se trata de limitar las resistencias al capitalismo, de dividir a las clases populares y de alcanzar a la clase media; se trata tambin de eliminar las alternativas cuestionando el valor de la igualdad.

Nos encontramos ah con la explicaciones de Gramsci sobre la importancia de la hegemona cultural que permite a un sistema de dominacin imponerse y ser aceptado por las capas sociales dominadas. En esta batalla cultural, es fundamental la definicin de un proyecto que incluya una alternativa de emancipacin. Es un ejercicio de democracia que participa en su renovacin. Una etapa indispensable para descubrir e inventar nuevos caminos. Nuestra respuesta es que el antirracismo es un valor positivo fundamental. Para que pueda jugar su papel, hay que aceptar que el racismo y las discriminaciones dejaron huella en nuestras sociedades y siguen hacindolo. Las encuentramos bajo diversas formas a travs de diferentes variables del racismo, anti-rabe, anti-magreb, islamfobo, antisemita; en el sexismo, en la colonizacin y desalienacin de los conquistadores; en la memoria viva de la esclavitud y de la trata de personas negras; en la colonialidad que marca la naturaleza del Estado; en la racializacin de las polticas, en el tratamiento de personas migrantes y gitanas como chivos expiatorios... No se trata de restos del pasado que tienen poca importancia. Tampoco se trata de contradicciones secundarias que desaparecern con la liberacin econmica y social. Se trata de contrafuertes y arbotantes que sujetan el sistema dominante y que lo reproducen.

El proyecto de emancipacin debe ser alternativo; la emancipacin integra y refuerza las diferentes liberaciones. La orientacin estratgica es la del acceso para todas las personas a todos los derechos fundamentales que necesita la co-construccin de un nuevo universalismo. Otras liberaciones se preparan para ocupar el escenario de la emancipacin. En nuestras sociedades avanzan cambios profundos, fundamentales. La revolucin de los derechos de las mujeres que progresa a pesar de terribles resistencias. La revolucin de los pueblos enfrentados a la segunda fase de la descolonializacin, la del paso de la independencia de los Estados a la liberacin de los pueblos. La revolucin ecolgica que funciona como una revolucin filosfica que necesita redefinir la emancipacin. La revolucin digital y de la biotecnologa que transforman el lenguaje, la escritura y la definicin de lo humano. La revolucin demogrfica y especialmente las migraciones que transforman la poblacin del planeta.

Hay varios cambios en proceso, revoluciones inacabadas e inciertas. Nada permite asegurar que no sern aplastados, desviados, recuperados. Pero tampoco nada permite asegurar lo contrario. Cambian el mundo, son portadores de esperanza y ya configuran el futuro y el presente. Por el momento, provocan rechazo y gran violencia.

El reto est en comprometerse a una transicin hacia ms emancipacin. Por eso se trata de articular cuatro formas de compromiso: las luchas y las movilizaciones; la elaboracin y la reflexin terica; la lucha contra la hegemona cultural mediante la confrontacin de ideas y el debate pblico intelectual, cientfico y artstico; la creacin de alternativas concretas a la lgica dominante.

Para caracterizar la transicin comprometida, se puede adelantar la propuesta de una transicin social, ecolgica, democrtica y geopoltica. Una transicin social para una mayor justicia social y contra las desigualdades nacionales y mundiales. Una transicin ecolgica para una mayor justicia medioambiental cambiando el sistema y no el clima. Una transicin democrtica que rechace la confiscacin del poder por parte de minoras e inventando nuevas formas de poltica. Una transicin geopoltica que rechace todas las formas de dominacin. La propuesta de transicin recuerda la accin a largo plazo; no elimina las indispensables aceleraciones que llevan a las revoluciones.

La batalla de las ideas, con sus dimensin cultural, es el mayor desafo. Es la que se encuentra en la batalla por la hegemona cultural. Va a afectar a los cambios en los movimientos e interpelar a su evolucin. La discusin sobre la articulacin de las contradicciones y de las prioridades, en funcin de las situaciones, de las contradicciones fundamentales no justifica la subordinacin de unos movimientos a otros y no cuestiona la diversidad de los movimientos sociales y ciudadanos. La discusin sobre la interseccionalidad no se limita a las relaciones de clase, gnero y origen. La relacin de los movimientos con los poderes y con la poltica tambin es interpelada. En los frum sociales, el debate se centr sobre la ONGeizacin de las movimientos y la diferenciacin entre los movimientos de movilizacin y los movimientos de presin en relacin a los poderes estatales o a las empresas. Este debate afecta particularmente a las nuevas formas generacionales de compromiso y los cambios en la relacin entre lo individual y colectivo. Cambios culturales considerables que estn en marcha y van a transformar los movimientos sociales y ciudadanos.

Por el momento, el mtodo propuesto es partir de la estrategia de los movimientos sociales y ciudadanos. Proponer a todos los movimientos y sus redes internacionales definir su estrategia en relacin a los cambios y a las rupturas que caracterizan la situacin actual y poner de manifiesto la dimensin internacional de estas estrategias. La nueva fase de la antiglobalizacin podr ser definida y construida a partir de esa redefinicin de las estrategias de los movimientos sociales y ciudadanos y sus redes internacionales.

Fuente: https://france.attac.org/nos-publications/les-possibles/numero-21-ete-2019/dossier-le-racisme/article/l-antiracisme-vecteur-essentiel-de-l-emancipation

Traduccin viento sur

* Este texto retoma y completa el prlogo del libro Urgence antiraciste, pour une dmocratie inclusive aparecido en marzo 2017 en Editions du Croquant, con los textos de Nils Anderson, Adda Bekkouche, Farid Benna, Sad Bouamama, Martine Boudet (coord.), Claude Calame, Monique Crinon, Christian Delarue, Bernard Drano, Mireille Fanon Mends France, Patrick Farbiaz, Augustin Grosdoy, Gilles Manceron, Gus Massiah, Paul Mensah, Evelyne Perrin, Alice Picard, Louis-George Tin, Aminata Traor.



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