Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2019

Negar los DESCA es violar derechos humanos

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


La negacin, eliminacin o puesta en riesgo de derechos humanos, constituye una violacin por parte del estado y define responsabilidades, que exigen ser tramitadas. El hecho de que la constitucin defina a Colombia como estado social de derecho, implica una obligacin superior para ofrecer garantas a los llamados DESCA (derechos econmicos, sociales, culturales y ambientales) creados en 1966 para asegurar la igualdad. Ocurre sin embargo que el gobierno a pesar de repetir que se declara protector del estado social, los balances y realidades del bienestar colectivo, indican un grave retroceso y desprecio a la igualdad.

El partido de gobierno ha fracasado en la realizacin de derechos, en especial, por las actitudes del partido de gobierno, que ha convertido a la violencia en una finalidad til para asegurar su propia existencia (y supervivencia de su jefe supremo) a costa de inequidades. El dficit de democracia es lo comn que impide acceder a los bienes materiales bsicos para vivir con dignidad e incide en la reducida satisfaccin de todos los derechos. La igualdad promovida y proclamada por los catlogos de derechos econmicos, es para el gobierno un asunto marginal, por la primaca del inters privado y la apertura sin reglas a inversionistas, que en contrava del inters nacional, afirman su propsito de asegurar y proteger, por vas de hecho o derecho, su beneficio personal con los recursos pblicos.

Los derechos sociales relacionados con salud, educacin, empleo, seguridad social, jubilacin, alimento, vivienda, trabajo, son desatendidos y, estn arrastrando al pas hacia una poca de miseria extendida, -peor que la de los jvenes venezolanos, atrados con engaos a cumplir un sueo, que se les convirti en pesadilla-, mientras los reclamantes y defensores de estos derechos son asesinados sistemticamente, como preaviso del anunciado regreso del paramilitarismo tradicional, vitoreado por el partido del gobierno.

Los derechos culturales descubren crecimiento en la extincin por exterminio y olvido de pueblos indgenas, raizales y originarios, tratados como infrahumanos y; el patrimonio es tomado como prospero negocio. Ambientalmente el ecocidio es imparable y la riqueza el motivo del horror, del que reciben parte las transnacionales protegidas por el estado. El eje trasversal en la destruccin paulatina de los DESCA es la corrupcin, que de tanto repetir su repugnancia, se ha convertido en un tema de fascinante ficcin con villanos, seores, fugas, cinismo y nexos de sangre, honor y barbarie, donde ser corrompido da status.

Si los derechos civiles y polticos estn en alto riesgo y la paz otra vez acorralada por la guerra, los DESCA estn seriamente amenazados, empujados al exterminio con propuestas como trabajo por horas y protestas los domingos. El resultado de su negacin se refleja en el producto interno, efectivamente bruto, por escasez de estado de derecho y por el abandono real a la atencin de los DESCA, que en el papel parecen efectivos, pero que apenas son consignados en pactos, acuerdos y actas de compromiso traicionadas. Intiles para detener la degradacin de la vida humana, asediada por mltiples violencias de raz econmica, que deterioran la forma de ser humanos con sentido de humanidad e impiden respetar la organizacin social y cultural para realizar la vida con dignidad que ofrecen los DESCA. Para estos derechos no operan con eficacia las excusas de que el narcotrfico, el comunismo, la banda criminal o la delincuencia organizada son los responsables, como ocurre para justificar la muerte violenta y criminal contra adversarios. Como consecuencias de la negacin de estos derechos hay muertes por desatencin medica, desnutricin, abandono, indigencia, exclusin del sistema de educacin, desempleo, inseguridad de los jubilados, entre otros, y hay causas como el robo de los recursos de la salud, y de la comida de nios y ancianos, o la destruccin del aparato productivo. La obsesin poltica del poder hegemnico, tom partido por otras cosas, menos por los derechos humanos y la bsqueda del bienestar colectivo. Al contrario disfruta llevando a la nacin colombiana a una polarizacin sin limites, por el control poltico de las regiones, las ciudades y las instituciones que terminar por controlar recursos, transferir los bienes pblicos a particulares e impedir la realizacin de los derechos econmicos, sociales, culturales y ambientales. La polarizacin augura mas violencia y profundizacin de la desestructuracin social, afianzada por problemas sin solucin, opacados con experimentos de engao, falsedades y bipolaridad estatal, evidente en dobles discursos, dobles raseros, dobles morales, y dobles combinaciones de todas las formas de ejercer el poder y hasta dobles presidentes.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter