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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2019

No se puede decir lo que nos venga en gana
Los lmites de la enunciacin

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Un zopenco sentido comn reza, con desparpajo disfrazado de librepensador, que todos pueden decir lo que se les de la gana; que se es libre de opinar y que, al amparo del subjetivismo y el individualismo (todo es segn el color del cristal con que se mire) se suelta la lengua bajo el capricho de conspiraciones o compulsiones. Vivimos bajo el imperio de un verdadero torneo de irresponsabilidades lenguaraces. En especial cuando de detecta que, en una controversia asimtrica, el ms fuerte procede con una ofensiva, grosera y ultrajante, que pasa del origen de una discusin al ataque -e insulto- personal.

Si se pone en riesgo la vida, el bienestar, la salud, la integridad o los derechos humanos fundamentales no se puede soltar la lengua al antojo! Si se miente, se calumnia, se injuria nadie tiene derecho a la pretendida libertad -a cualquier costo- con cualquier pretexto. Y no importa el ingenio que pongan, legos o expertos, para hacer pasar sus lancetazos hirientes y falaces contra personas, pueblos, movimientos o lderes sociales. El hecho concreto y claro es que quien suelta la lengua para herir o mentir debe ser sancionado. As rezan cientos de Constituciones Polticas, morales, sociales y religiosas en todo el planeta. La Libertad de Expresin no es un reducto para retricas delincuenciales ni salvoconducto para cualquier barbaridad impune. Aunque la camuflen como Libertad de Empresa. Ni el rating justifica altisonancias o desvaros expresivos, especialmente si la integridad de terceros indefensos queda en peligro tenue o grave.

Tampoco gozan de impunidad la opinologa de mercado ni los periodistas mercachifles que, al amparo de fuentes reservadas o de pretendida autoridad moral, se despachan deyectando eptetos a cual ms venenosos, parciales y txicos. As exageren lo que exageren; as lloriqueen o se desgarren las vestiduras de sus camuflajes liberales. Es imperativo cultural establecer lmites para diestras y siniestras porque la integridad humana, su dignidad y honra, no pueden ser presa de la prosa con intereses espurios, por ms que canturreen libertades que se reservan slo para sus negociados. Aqu no hay ingenuos.

No tiene derecho el imperio yanqui de calumniar a ningn gobierno, ni a ningn lder o movimiento social como tampoco lo tienen sus adoradores, operen donde operen. No tiene derecho la ONU ni la OTAN ni cualquiera de sus empleados para envenenar con sus comentarios a destajo, si son incapaces de ofrecer pruebas materiales ni argumentos slidos. No nos acostumbremos a que el poder escupa cualquier basura ideolgica contra los pueblos slo porque no les gusta lo que hacen o lo que piensan. Aunque desplieguen todos sus medios, todas sus farndulas o todas sus maquinas de guerra psicolgica.

Otra cosa es presentar un debate serio, una argumentacin fundada en razonamientos consensuados y apoyos documentales. Para eso hay mtodos, marcos de referencia cientficos, jurdicos y polticos. Tribunales, foros, academias especializadas y, principalmente, pueblos en lucha que son fuente de credibilidad suficiente y que deben ser escuchados como requisito de toda controversia. Ningn diferendo, que implique a grupos sociales, puede resolverse a puertas cerradas ni a espaldas de los interesados. Mucho menos con eptetos ingeniosos fuera de contexto, de lugar y de personas.

Todo el que abre la boca debe ser consciente de la responsabilidad que implica lo que diga. Slo en el marco de tal advertencia es aceptable el desarrollo de un debate o de una contienda de enfoques o intereses. Incluso para asuntos blicos entre naciones, existen marcos legales que, en medio de razones difciles de aceptar, fijan lmites y norman conductas. Especialmente fijan responsabilidades para los dichos y para los hechos. No se puede decir cualquier cosa por ms fanticos de la libre expresin que se crean o se autoproclamen. No es aceptable presentar como argumento el producto de un odio sedimentado cuya forma, acaso socarrona, slo es un escondite de clase.

No es aceptable decir cualquier sandez y menos aceptable es su defensa desvergonzada. Aunque se tengan ttulos o licencias. Aunque se digan en tono culto o con histrionismo de erudito. Es imperativo sostener mucha firmeza en este terreno. Nos han llenado con estircol verborrajico, el campo didctico del debate que es escenario de diputa del sentido y donde es indispensable velar armas para entrenar inteligencias, saberes, convicciones, principios y luchas. Permitir que nos lo secuestren nos condena al silencio y nos reduce a espectadores de la estulticia. No se trata de prohibir las ideas ni el derecho a sostenerlas libremente, de lo que se trata es de asegurarse de que tales ideas no deambulen impdicamente para infligir ms penurias a los ms dbiles, ni ms opresin a los histricamente oprimidos.

Se puede ser enftico pero sin payasadas y sin exageraciones intiles. Se puede ser vehemente pero sin emboscadas de palabrero oscurantista ni desfiguracin de datos. Se puede argumentar con nmeros y con razones sin traficar los unos por las otras. Se puede pensar desde las minoras o navegando a contracorriente del sentido comn ms hegemnico lo que es inaceptable es vender la inteligencia y la saliva al mejor postor oligarca, bajo el pretexto de que se comparten las ideas cuando, en realidad, se trafica con intereses oligarcas. De eso hemos tenido hasta el hartazgo en las cmaras de representantes tanto como en las televisoras de los monopolios. Simplemente estamos hartos de que nos vendan su palabrero envuelto en chchara de libertad para hacernos silenciar con silogismos y sofismas mercantiles baados con estircol de mercado. Estamos hartos de no poder debatir con seriedad porque las formas de la censura, diversificadas y camufladas, se deslizan por todas partes incluso ofertadas como la Libertad de Expresin de unos cuantos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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