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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2019

Por qu desconfiar del buscador ms usado del mundo?
La Historia segn Google

Mara Jos Carmona
equaltimes.org


Por mucho que estemos en el mundo digital, el papel de las bibliotecas sigue siendo muy importante para no crear brechas culturales e informativas entre la poblacin. Como dice la popular frase del escritor Neil Gaiman: Google puede darte 100.000 respuestas. Un bibliotecario puede darte la correcta.

(Jess Ochando)

Responde, cmo empez la Primera Guerra Mundial? Seguramente tengas que pararte y hacer memoria o quiz pruebes a consultarlo en un libro o preguntarle a alguien o recurrir ms tarde a la biblioteca. O puede que en este tiempo ya lo hayas buscado en Google. Es lo ms normal.

Aceptmoslo, somos google-dependientes. Nueve de cada de cada diez preguntas que se formulan hoy en Internet son resueltas por este intocable del conocimiento. Es la pgina ms visitada en todo el mundo, muy lejos de otros competidores como Bing, el ruso Yandex o el chino Baidu. Todo el mundo busca en Google. Alrededor de 3,7 millones de personas lo estn haciendo justo ahora, mientras lees este artculo.

El buscador multicolor ha desplazado en las dos ltimas dcadas a las fuentes tradicionales del saber. Lo demostr en 2012 una encuesta del Pew Research Center a ms de 2.000 profesores de secundaria estadounidenses. En ella reconocan que sus alumnos ya casi no recurran a los libros ni a las bibliotecas. Su primera fuente de informacin sin excepcin era Google.

Internet es un recurso descomunal, admite el profesor Antonio Malalana, el problema viene cuando les insistes a los alumnos en que hay una realidad al margen de la pantalla del ordenador, que estn las bibliotecas, los centros documentales, los archivos. Eso es lo que ms nos cuesta, asegura. Y eso que l no da clases en secundaria, sino a alumnos del grado de Historia de la Universidad CEU San Pablo.

La google-dependencia, advierten los maestros, empieza a ser excesiva, sobre todo porque an no hemos desarrollado la suficiente capacidad crtica para manejarla.

Buscar en Google es muy fcil, escribes y salen cosas. Esta es la gran ventaja, pero tambin es la limitacin, seala Ernest Abadal, profesor en la Facultad de Biblioteconoma y Documentacin de la Universitat de Barcelona. Segn l, todos deberamos a estas alturas saber buscar, seleccionar los resultados ms importantes y luego valorar la fiabilidad y la autoridad de esas fuentes. Pero, en realidad, casi nunca lo hacemos.

La mitad de quienes preguntan al buscador suelen quedarse en la primera pgina de resultados y menos del 9% llega a la nmero tres. El tiempo medio que dura una consulta no pasa de los nueve minutos. Confiamos sin fisuras en las respuestas que Google nos selecciona, nos ordena y nos acota, olvidando lo ms elemental: Que este motor de bsqueda no es ningn orculo ni mucho menos una biblioteca, sino una gran empresa a la que hemos dado el poder de filtrarnos toda la informacin que nos llega.

La frmula secreta

Creemos movernos con libertad al buscar informacin en Internet pero en realidad son unas frmulas matemticas, los algoritmos, quienes eligen unas respuestas y no otras, quienes deciden qu web ocupa el ansiado primer lugar y qu otra queda enterrada para siempre entre millones de resultados. Ellos nos marcan el camino sin que sepamos cmo ni por qu. La frmula es secreta.

Realmente no conocemos qu hay detrs del algoritmo de Google, no sabemos por qu prioriza un resultado en lugar de otro. Son sistemas privados totalmente opacos, nadie sabe qu pasa por detrs, explica Virginia Dez, directora de comunicacin de Wikimedia Espaa. Y eso es precisamente lo que despierta las dudas sobre la supuesta neutralidad de las respuestas. Nos proporciona Google los mejores resultados o slo los que ms les interesan a sus anunciantes?

La compaa responde: Vendemos publicidad, no resultados de bsqueda () Las relaciones comerciales de Google no afectan a los cambios en los algoritmos y los anunciantes con los que colaboramos tampoco reciben un trato especial, informan en su web.

Tendremos que creer en sus palabras responde Dafne Calvo, investigadora sobre participacin digital e Internet alternativa en la Universidad de Valladolid, porque en realidad nadie les controla ni audita. Lo mejor sera que el algoritmo fuese libre, que pudiera ser fiscalizado.

Aun as, incluso si confiamos en la palabra de Google, sus filtros igualmente nos manipulan de una forma muy sutil a la hora de buscar informacin. El algoritmo aprende de nuestros intereses y bsquedas anteriores y tiende a recomendarnos siempre resultados parecidos. En ese caso, puede que no recibamos las respuestas ms relevantes, solo las que nos den ms la razn.

Es lo que el activista Eli Pariser denomin el filtro burbuja. Esos filtros complican la diversidad de opiniones, hace que la poblacin se polarice en torno a esferas ideolgicas concretas, insiste Calvo.

Unido a este problema est la facilidad con la que los motores de bsqueda se han convertido en correas de transmisin de noticias falsas. Tras las elecciones que dieron la victoria a Donald Trump, Google reconoci que al menos el 0,25% de su trfico diario estaba enlazado a informacin engaosa, falsa u ofensiva. Un ejemplo lo descubri en 2016 la periodista Carole Cadwalladr, conocida por destapar la trama de Cambridge Analytica, cuando al hacer una consulta sobre el Holocausto el buscador le condujo a lugares inesperados.

Para su sorpresa, el algoritmo opt por seleccionar y recomendar entre los primeros resultados supuestamente los ms pertinentes, los ms fiables, los que inevitablemente atraen casi todos los clicks pginas claramente racistas y antisemitas en las que incluso se promova la idea de que el Holocausto nunca existi.

Ms all de Google

Si no podemos fiarnos del todo del buscador ms omnipotente quiz sea un buen momento para investigar otras fuentes de conocimiento. Existen alternativas privadas como el motor de bsqueda DuckDuckGo, que se compromete a no usar tus datos anteriores para filtrar las respuestas, pero tambin hay alternativas pblicas.

En esta lnea se ha creado el proyecto Time Machine, cuya misin es digitalizar todo el patrimonio cultural europeo y compartirlo en una enorme base de datos libre y gratuita. Liderado por treinta universidades e instituciones pblicas, esta iniciativa se basa tambin en la inteligencia artificial para extraer informacin en bruto de documentos originales del pasado que permitan viajar virtualmente a travs de la Historia de Europa.

Lo importante es que hablamos de la democratizacin de la Historia, de que todos los ciudadanos tengan acceso a este patrimonio con buscadores abiertos y pblicos, cuenta Josep Llads, director del Centro de Visin por Computador de la Universidad Autnoma de Barcelona, que tambin participa en esta apuesta internacional por el conocimiento pblico frente a los grandes monopolios privados.

Otra opcin abierta y sin nimo de lucro es la popular plataforma Wikipedia, que hoy tambin se ha convertido en una de las fuentes de saber ms recurrentes. Es la quinta pgina ms visitada, con casi cuarenta millones de artculos escritos por voluntarios de todo el mundo en 287 idiomas. Podemos fiarnos entonces de Wikipedia?

Segn Virginia Dez de Wikimedia Espaa, la comunidad lleva aos trabajando para garantizar que as sea. Todo lo que se escribe en Wikipedia tiene que estar referenciado y ser contrastable con otra fuente externa. Hay una comunidad muy grande de wikipedistas que se dedican a revisarlo, de hecho en cada artculo se pueden ver todas las ediciones que se han hecho. El 99% de los casos est controlado. Eso no quiere decir que no haya cosas que se nos pasen, pero normalmente se identifican y se neutralizan.

Para detectar ms rpido estos errores, la plataforma ha empezado a apoyarse tambin en la inteligencia artificial. Aun as, tal y como ellos mismos recomiendan, lo mejor es no fiarse ciegamente de Wikipedia. Ni de ella ni de nada. La inteligencia ms eficaz a la hora de contrastar la informacin sigue siendo la humana.

Ms espritu crtico

Ms all del poder de las grandes empresas tecnolgicas, lo cierto como expone Dez es que vivimos un momento histrico en el que tenemos ms acceso al conocimiento que nunca y si nos dedicamos a investigar un poco s que podemos contrastar las cosas de una manera mucho ms sencilla que antes.

Para eso, indica el socilogo y especialista en neuropsicologa Vicente Huici, hay que aprender a nadar a contracorriente, porque la velocidad y el exceso de informacin conspiran para hacernos cada vez ms crdulos. El ser humano lo fa todo a la conectividad y pone muy escasa atencin. Al haber ms informacin y menos capacidad crtica, esto aboca a una especie de bloqueo, advierte.

Curiosamente ese bloqueo puede conducirnos al extremo totalmente opuesto: al escepticismo total, a no creer en nada por sistema y eso tambin es un peligro.

El escepticismo puede llevarnos a una especie de silencio social. Gente que opte por vivir en su burbuja. Esto ya se aprecia en los altos niveles de abstencin, aade Huici.

Ante esto, la clave segn el profesor Abadal est en la educacin, en alimentar desde muy temprano el espritu crtico, pero tambin en recordar que las fuentes tradicionales de saber siguen siendo vlidas. Por mucho que estemos en el mundo digital, el papel de las bibliotecas sigue siendo muy importante para no crear brechas culturales e informativas entre la poblacin. Como dice la popular frase del escritor Neil Gaiman: Google puede darte 100.000 respuestas. Un bibliotecario puede darte la correcta.

Fuente: https://www.equaltimes.org/la-historia-segun-google-por-que?lang=es#.XagDR-YzY5m



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