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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2019

Catalua despus de la sentencia

Antonio Santamara
El Diario Vasco


En cualquier caso, resulta improbable que el movimiento independentista pueda mantener una movilizacin permanente sin una solvente estrategia para alcanzar sus objetivos. Las repetidas elecciones generales servirn para tomar el pulso de la correlacin de fuerzas en su interior y si, como ocurri en los pasados comicios se consolida la hegemona de ERC, sera inevitable la disolucin del Parlament, a pesar de las resistencias de Quim Torra, y muy probablemente ERC alcanzara la presidencia de la Generalitat, el ltimo obstculo para aposentar su hegemona. Ello constituira un indicio del cambio de ciclo en el independentismo cataln.

Tras dos aos de tensa espera y en plena precampaa electoral se ha emitido la sentencia del procs. La resolucin judicial cierra una larga etapa del movimiento independentista iniciada en la Diada de 2012 y que culmin con la aplicacin del 155. El fracaso de la va unilateral provoc un vaco estratgico y desde entonces el independentismo carece de una hoja de ruta adecuada para alcanzar sus objetivos; tampoco ha realizado un balance autocrtico de los errores cometidos. Al perder la iniciativa poltica se ha refugiado en una tctica defensiva y resistencialista de denuncia de la supuesta represin del Estado y ha cifrado todas sus esperanzas en que la sentencia sirva para relanzarlo.

En este crispado comps de espera han aflorado las divergencias entre los dos sectores que se disputan la hegemona del movimiento secesionista. Por un lado, el fundamentalista, encarnado por Carles Puigdemont y el presidente vicario de la Generalitat Quim Torra, apoyado por CUP y ANC. Por otro, el representado por ERC y mnium Cultural. Mientras el primero se ha encastillado en la absurda consigna de Ho tornarem a fer, el segundo, sin haber acometido explcitamente la necesaria autocrtica, propugna aparcar la reivindicacin de la independencia inmediata hasta conseguir una mayora social suficiente. Ambas tendencias comparten precariamente un gobierno de coalicin cuya nica argamasa es la respuesta a la sentencia. El tmido desmarque de ERC se enfrenta al escollo de los guardianes de la ortodoxia secesionista que no ahorran los descalificativos de traidor a quienes se desven lo ms mnimo del programa mximo independentista que ahora se reforzar con la sentencia y la campaa electoral. Ahora, como reaccin a dicha sentencia ambas corrientes exhibirn una imagen de unidad, pero que ser pasajera dadas las discrepancias de fondo sobre el futuro del movimiento.

El independentismo opera mediante tres patas: el gobierno de la Generalitat y los partidos que lo apoyan y disean la estrategia; los medios de comunicacin que lo difunden; y las asociaciones independentistas que lo trasladan a la base social. Sin embargo, la frustracin generada por el fracaso de la va unilateral y el encarcelamiento de sus lderes provoc la eclosin de grupos como los CDR y Tsunami Democrtico. Estos colectivos escapan al control de las asociaciones independentistas que protestan de modo cvico y pacfico y realizan acciones violentas como ha podido apreciarse en los disturbios en el aeropuerto del Prat. Ello ha provocado una palmaria contradiccin: el mismo ejecutivo autnomo que pide a la ciudadana manifestarse para protestar contra la sentencia, enva a los Mossos dEsquadra a reprimirla. Como en los cuentos de las Mil y una noches, una vez sacado el genio de la botella resulta muy difcil que ste vuelva a su reclusin.

Durante estos das asistiremos a jornadas convulsas donde se correr el riesgo que alguna accin de los CDR o de Tsunami Democrtico degenere en disturbios violentos que obliguen, como ha advertido Pedro Snchez, a tomar medidas excepcionales, atenazado por la presin de la derecha espaola, sabedor que si no mantiene una lnea de firmeza podra costarle la presidencia de gobierno. Ello conducira a una espiral de imprevisibles consecuencias y a imposibilitar una solucin poltica al conflicto. Desde el gobierno espaol como desde los sectores moderados del independentismo, se espera que estos das sirvan para evacuar las enormes tensiones acumuladas en estos dos aos. No resulta fcil realizar previsiones mnimamente fiables al respecto, dada la enorme frustracin que ha generado el fracaso de la va unilateral y la radicalizacin de sectores del movimiento secesionista como dej entrever la reciente detencin y encarcelamiento de miembros del CDR que presuntamente preparaban acciones con explosivos.

Las relativamente duras condenas, que podran verse atemperadas por las medidas de rgimen penitenciario competencia de la Generalitat, y la dureza de la campaa electoral del 10 noviembre no favorecen a los sectores posibilistas del movimiento independentista y refuerzan a los fundamentalistas partidarios de profundizar en la confrontacin.

En la hiptesis optimista que en estas jornadas no se produzca un desbordamiento violento y al albur que tras los comicios Pedro Snchez pueda formar gobierno, podran darse las condiciones para iniciar un dilogo poltico para reconducir el conflicto cataln. Unas expectativas realmente muy tenues dados los mltiples factores que juegan en contra, en particular la radicalizacin de la derecha y el fundamentalismo de amplios sectores del independentismo que ahora controlan piezas claves como la presidencia y los medios de comunicacin de la Generalitat.

En cualquier caso, resulta improbable que el movimiento independentista pueda mantener una movilizacin permanente sin una solvente estrategia para alcanzar sus objetivos. Las repetidas elecciones generales servirn para tomar el pulso de la correlacin de fuerzas en su interior y si, como ocurri en los pasados comicios se consolida la hegemona de ERC, sera inevitable la disolucin del Parlament, a pesar de las resistencias de Quim Torra, y muy probablemente ERC alcanzara la presidencia de la Generalitat, el ltimo obstculo para aposentar su hegemona. Ello constituira un indicio del cambio de ciclo en el independentismo cataln.

Fuente: http://www.asec-asic.org/2019/10/17/cataluna-despues-de-la-sentencia/



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