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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2019

Movimientos populares espontneos, entre el espontanesmo y la transformacin

Marcelo Colussi
Rebelin


Partidos polticos en crisis

A partir de las ltimas dcadas del siglo pasado asistimos a una gradual pero permanente decadencia de los partidos polticos tradicionales. Esto se da tanto en la derecha como en la izquierda. Las poblaciones van evidenciando un creciente hasto en relacin a las formas tradicionales de la poltica profesional, dada por tecncratas, burcratas siempre alejados de la gente, mentirosos de profesin. La poltica hecha a travs de los partidos (farsante, embustera, manipuladora) sigue siendo la forma en que se maneja la institucionalidad de los Estados nacionales, pero cada vez ms es la mercadotecnia, el manejo de mentes y corazones como peda Joseph Goebbels en su momento en la Alemania nazi, o ms recientemente el polaco-estadounidense Zbigniew Brzezinsky, maestro en estas artes, la tecnologa publicitaria, la que hace la poltica. O, al menos, la que se encarga de manejar a las grandes masas. Las decisiones fundamentales, por supuesto, se siguen haciendo en las sombras. Y no la hacen los polticos de profesin precisamente, sino los que les financian las campaas y para quienes, en definitiva, trabajan.

De ningn modo esos partidos estn agotados, pues continan siendo correas de transmisin entre el poder econmico los verdaderos amos y las grandes masas, ofreciendo las capas de burcratas que manejan los aparatos estatales. Pero la credibilidad de esos partidos est en este momento por los suelos, en todos los pases capitalistas del mundo. De todos modos, el credo fundamental de la politologa oficial, de la llamada democracia representativa, est dado por la existencia de esos partidos. El resguardo de lo que la ciencia poltica de derecha funcional al sistema llama gobernabilidad (o el inefable neologismo de gobernanza) son esos aunque desacreditados y un tanto aborrecidos partidos polticos. Por as decir: un mal necesario para el sistema.

En el campo de la izquierda las cosas tambin estn complicadas. Cadas las primeras experiencias socialistas de la historia (desintegracin de la Unin Sovitica y la extincin del bloque socialista europeo) el avance de las fuerzas de cambio social qued un tanto o bastante relegado. Hoy, una pregunta clave en el campo de la izquierda es cmo construir alternativas vlidas, consistentes, realmente efectivas? Los partidos polticos clsicos, con un esquema leninista si se quiere, en el momento actual no estn en crecimiento. Antes bien: han perdido credibilidad, no arrastran gente. Al menos en lo que llamamos Occidente. El caso de la Repblica Popular China es otra historia, con un Partido Comunista nico por su tamao (90 millones de afiliados) y su papel histrico. Es el verdadero garante de las transformaciones en curso, de haber sacado de la pobreza a 700 millones de personas, y de haber hecho del pas una potencia econmica, cientfica y tecnolgica. Pero, insistamos, ese es un caso peculiar, irrepetible quiz en nuestras latitudes.

Hoy por hoy todo lo que suene a confrontacin, como consecuencia de dcadas de bombardeo meditico-ideolgico, es visto como peligroso. O, cuando menos, como desconfiable. De ah que los partidos polticos de izquierda, los tradicionales partidos comunistas (leninistas, o tambin maostas, o trotskistas), no estn hoy precisamente en crecimiento. Y si se trata de partidos socialdemcratas, es decir: fuerzas polticas que hablan un lenguaje capitalista moderado, capitalismo con rostro humano, no hay la ms mnima diferencia con los partidos polticos de derecha. Los movimientos guerrilleros, por otro lado, en la actualidad no son opcin. Fuerzas alzadas en armas con dcadas de accin poltico-revolucionaria hoy se desarman para entrar al juego democrtico-parlamentario, sin conseguir con ello poner en marcha el ideario que los acompa anteriormente.

A decir verdad, actualmente no se ve muy claro ninguna propuesta real de transformacin social. Ello no significa, en modo alguno, que el sistema capitalista est blindado ante los cambios. Son incontestables los elementos que demuestran su inviabilidad a futuro: el solo ecocidio (la monumental catstrofe medioambiental) que ha producido con su alocado modelo de consumo, o el tener las guerras como una siempre posible vlvula de escape cuando se traba, deja ver su insostenibilidad. Sus negocios ms grandes son: las armas, el petrleo y las drogas ilegales, es decir: todas industrias de la muerte. Pero aunque no ofrezca salida, solo, por su propio peso, no cae. Es necesario que alguien lo derribe. Quin es el sujeto revolucionario entonces en la actualidad? Es posible hoy levantar las banderas de partidos polticos revolucionarios?

Esto, en modo alguno niega que los partidos comunistas que han llegado al poder (caso chino, caso cubano o norcoreano) sean obsoletos, estn en retirada o no gocen de alta credibilidad. Son ellos, en realidad, la garanta ltima de la construccin socialista que, con diferencias y caractersticas propias particulares, est teniendo lugar en cada uno de esos pases.

Pero ante este panorama de despolitizacin forzada, esta apata por lo social que se vive desde la implementacin de los planes neoliberales, con esta manipulada conducta de indolencia poltica que se ha impuesto, en distintas latitudes del planeta, y sin dudas en Latinoamrica con una considerable fuerza (ganan las elecciones candidatos de ultraderecha como Macri, Bolsonaro, Duque, Piera, Giammattei), lo que s se van dibujando como alternativas antisistmicas, rebeldes, contestatarias, son los grupos que presentan demandas ms puntuales, quiz sin un proyecto poltico socialista en sentido estricto: luchas por la tierra, movimientos de desempleados, de jvenes, de amas de casa. O, con una gran fuerza y sentido anti-sistmico, movimientos campesinos e indgenas que luchan y reivindican sus territorios ancestrales.

Movimientos populares

Quiz sin una propuesta clasista, revolucionaria en sentido estricto (al menos como la concibi el marxismo clsico, como han levantado los partidos comunistas tradicionales a travs de los aos en el siglo XX), estos movimientos campesinos y de reivindicacin de territorios propios constituyen una clara afrenta a los intereses del gran capital transnacional y a los sectores hegemnicos locales. En ese sentido, funcionan como una alternativa, una llama que se sigue levantando, y arde, y que eventualmente puede crecer y encender ms llamas. De hecho, en el informe Tendencias Globales 2020 Cartografa del futuro global, del consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, dedicado a estudiar los escenarios futuros de amenaza a la seguridad nacional de ese pas, puede leerse: A comienzos del siglo XXI, hay grupos indgenas radicales en la mayora de los pases latinoamericanos, que en 2020 podrn haber crecido exponencialmente y obtenido la adhesin de la mayora de los pueblos indgenas () Esos grupos podrn establecer relaciones con grupos terroristas internacionales y grupos antiglobalizacin () que podrn poner en causa las polticas econmicas de los liderazgos latinoamericanos de origen europeo. () Las tensiones se manifestarn en un rea desde Mxico a travs de la regin del Amazonas. [1] Para enfrentar esa presunta amenaza que afectara la gobernabilidad de la regin poniendo en entredicho la hegemona continental de Washington cuestionando as sus intereses (quiz tambin la lgica capitalista en su conjunto?), el gobierno estadounidense tiene ya establecida la correspondiente estrategia contrainsurgente: la Guerra de Red Social (guerra de cuarta generacin, guerra meditico-psicolgica donde el enemigo no es un ejrcito combatiente sino la totalidad de la poblacin civil), tal como dcadas atrs lo hiciera contra la Teologa de la Liberacin y los movimientos insurgentes que se expandieron por toda Latinoamrica.

Hoy, como dice el portugus Boaventura Sousa Santos refirindose al caso colombiano en particular y latinoamericano en general, escrito antes de la desmovilizacin de la principal fuerza guerrillera de Colombia, pero igualmente vlido ahora, la verdadera amenaza no son las FARC [o alguna organizacin guerrillera vigente] . Son las fuerzas progresistas y, en especial, los movimientos indgenas y campesinos. La mayor amenaza [para la estrategia hegemnica de Estados Unidos, para el capitalismo como sistema] proviene de aquellos que invocan derechos ancestrales sobre los territorios donde se encuentran estos recursos [biodiversidad, agua dulce, petrleo, riquezas minerales], o sea, de los pueblos indgenas. [2] Anida all, entonces, una cuota de esperanza si de transformacin se trata. Quin dijo que todo est perdido?

No hay dudas que la contradiccin fundamental del sistema sigue siendo el choque irreconciliable de las contradicciones de clase, de trabajadores y capitalistas. Eso contina siendo la savia vital del sistema: la produccin centrada en la ganancia empresarial. En ese sentido, las premisas de trabajo asalariado y capital siguen siendo absolutamente determinantes: los trabajadores generan la riqueza que una clase, la poseedora de los medios de produccin, se apropia. Esa contradiccin -que no ha terminado, que sigue siendo el motor de la historia, amn de otras contradicciones sin dudas muy importantes: asimetras de gnero, discriminacin tnica, adultocentrismo, homofobia, desastre ecolgico- pone como actores principales del escenario revolucionario a los trabajadores, en cualquiera de sus formas: proletariado industrial urbano, proletariado agrcola, campesinos pobres, trabajadores clase-media de la esfera de servicios, intelectuales, personal calificado y gerencial de la iniciativa privada, amas de casa, subocupados varios, trabajadores precarizados e informales. Lo cierto es que, con la derrota histrica de estos ltimos aos luego de la cada del Muro de Berln y los retrocesos habidos en el campo socialista, con el tremendo revs que la clase trabajadora ha sufrido a nivel mundial con el capitalismo salvaje de estos aos, eufemsticamente llamado neoliberalismo (precarizacin de las condiciones generales de trabajo, prdida de conquistas histricas, retroceso en la organizacin sindical, tercerizacin), los trabajadores, los verdaderos y nicos productores de la riqueza humana, quedaron desorganizados, vencidos, quiz desmoralizados. De ah que estos movimientos campesinos-indgenas que reivindican sus territorios son una fuente de vitalidad revolucionaria sumamente importante.

La pregunta sigue siendo: por dnde ir si hablamos de transformacin, de cambio social? Evidentemente la potencialidad de este descontento, que en buena parte de Amrica Latina se expresa en toda la movilizacin popular anti-industria extractivista (minera, centrales hidroelctricas, monoproduccin agrcola destinada al mercado internacional), puede marcar un camino.

Fidel Castro, interrogndose por la situacin actual de la lucha revolucionaria en todo el mundo, preguntaba: Puede sostenerse, hoy por hoy, la existencia de una clase obrera en ascenso, sobre la que caera la hermosa tarea de hacer parir una nueva sociedad? No alcanzan los datos econmicos para comprender que esta clase obrera -en el sentido marxista del trmino- tiende a desaparecer, para ceder su sitio a otro sector social? No ser ese innumerable conjunto de marginados y desempleados cada vez ms lejos del circuito econmico, hundindose cada da ms en la miseria, el llamado a convertirse en la nueva clase revolucionaria?. Sin dudas, las posibilidades de transformacin social se ven hoy bastante escasas. El sistema capitalista ha sabido cerrar filas contra el cambio.

Pero siempre quedan rendijas. El sistema lleva en s mismo el germen de su destruccin. Las contradicciones que le son inherentes -la lucha de clases- dinamiza la historia, y en algn momento eso estalla. Como dijo el multimillonario estadounidense Warren Buffett: Por supuesto que hay luchas de clase, pero es mi clase, la clase rica, la que est haciendo la guerra, y la estamos ganando. La gran incgnita es cmo hacer hoy para encender esa mecha que ponga en marcha las transformaciones.

Movimientos populares y vanguardia  

Esos movimientos populares espontneos que mencionbamos ms arriba, definitivamente tienen una gran potencialidad. En Argentina, por ejemplo, en diciembre del 2001, al grito de Que se vayan todos!, en dos semanas sacaron a cinco presidentes. Y en Ecuador, los movimientos indgenas, liderados en parte por la Confederacin de Nacionalidades Indgenas del Ecuador -CONAIE-, en parte actuando espontneamente, ya tienen una larga tradicin de lucha y movilizacin, pues en estos ltimos aos expulsaron del gobierno a tres presidentes por corruptos, antipopulares y represores: Abdal Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutirrez. Y en estos pasados das, con una valiente accin de calle incendiando la ciudad capital, Quito, lograron que el claudicante presidente Lenn Moreno diera marcha atrs con un acuerdo fijado por el Fondo Monetario Internacional que contena un paquetazo de medidas de ajuste econmico antipopular.

Ejemplos de movimientos populares espontneos hay muchos, heroicos en todos los casos, valerosos, que se enfrentaron en numerosas ocasiones a las fuerzas represoras, y triunfaron: la reaccin espontnea de la poblacin venezolana ante un aumento desmedido de tarifas en lo que se conoci como Caracazo, en 1989, lo que posibilit la aparicin de Hugo Chvez aos despus. O la salida espontnea de cientos de miles de seguidores de Hugo Chvez ya presidente, cuando fue derrocado por un golpe de Estado de extrema derecha en 1992, logrando su restitucin casi inmediata.

En la historia reciente hay cuantiosos ejemplos de estallidos populares, de movimientos sin propuestas partidarias, pero de gran energa poltica, que influyen en las dinmicas sociales, a veces de forma profundsima: Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, movimientos Okupa en diversas partes del mundo tomando tierras y construcciones abandonadas para habitar, movimientos por la diversidad sexual, estallidos espontneos como la Primavera rabe (luego manipulada y tergiversada). Aclrese rpida y muy enfticamente que no hacemos entrar aqu lo que se conoce como Revoluciones de colores, por ser ellas manipulaciones arteras hechas desde centros de poder con fines bien delimitados, utilizando descontentos populares que son vilmente manejados (recurdese Goebbels y Brzezinsky ) .

Ahora bien, la pregunta fundamental ante todo esto: constituyen estos movimientos -desde la reivindicacin anti industria extractiva a los desfiles gay, desde las protestas estudiantiles con toma de universidad ante los cacerolazos que aparecen espontneamente cada tanto- un verdadero fermento revolucionario, una verdadera chispa que puede encender el fuego del cambio profundo?

La observacin serena de los resultados de todos ellos muestra que s, efectivamente, como acaba de suceder en Ecuador, tienen una enorme fuerza poltica (le torcieron el brazo a uno de los ms poderosos organismos del capital global en este caso), pero no alcanzan para colapsar al sistema, para producir una revolucin victoriosa. Como alguna vez expres un mural callejero durante la Guerra Civil Espaola: Los pueblos no son revolucionarios, pero a veces se ponen revolucionarios. Qu se necesita para que esa chispa, ese enorme descontento popular que anida en la gente se pueda transformar en un verdadero cambio de estructuras? Una vanguardia, un grupo organizado y con claridad poltica que pueda conducir esa fuerza contestataria encausndola en un autntico proyecto transformador.

Este breve opsculo no hace sino poner al debate este espinoso, dificultoso y controversial tema de la vanguardia (o como quiera llamrsele). Pueden estas insurrecciones populares espontneas dirigirse solas a un cambio revolucionario, o es necesaria la presencia de una organizacin poltica articulada que oriente el camino? Vieja y trascendental discusin. Entiendo que la experiencia ensea que el espontanesmo solo no alcanza. Pero cmo se construye esa fuerza de vanguardia?


Notas

[1] En Yepe, R. Los informes del Consejo Nacional de Inteligencia. Versin digital disponible en la pgina: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=140463

[2] Boaventura Sousa, S. Estrategia continental. Versin digital disponible en https://saberipoder.wordpress.com/2008/03/13/estrategia-continental-boaventura-de-sousa-santos/

Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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