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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2019

Por la abolicin de la esclavitud
El pauelo de madrs

Rafael Rodrguez Cruz
Rebelin


Lo encontraron sin vida en la misma posicin en que haba estado por varias semanas, con la cara entre las manos y la frente pegada a la ventana de la celda. No pareca ni muerto o, al menos, no pareca ms muerto de lo que ya pareca antes de que lo vieran esa maana fra. Era como si siguiera frente a la ventana, mirando melanclico al vaco, a ese paisaje de invierno crudo y de nevadas imparables, que sus palabras no podan describir.

Tanto era el terror que provocaba la mera mencin de su nombre que, sumariamente, lo condenaron a morir de desconsuelo en una celda casi sin luz, aislado, y en el lugar ms remoto que pudieron encontrar. Nadie, salvo los edecanes ms cercanos al primer cnsul del imperio, conocan los detalles del encierro.

Durante los diez meses que estuvo en el calabozo ms recndito de una prisin medieval en Europa, le prohibieron las visitas, le controlaron el acceso a papel y tinta y le vedaron recibir material escrito. Su existencia no poda mencionarse sin provocar la ira del imperio. La idea era borrarlo de la memoria de los miles de personas que saban de sus hazaas, que escucharon las historias de su tremenda inteligencia militar y las leyendas de su voluntad personal. Ms de una vez haba retado a la muerte.

Los soldados encargados de remover el cadver de la celda se impresionaron con lo diminuto de su figura. Les pareci absurdo que un hombre tan pequeo, anciano y de apariencia reposada, pudiera infundir tanto temor en sus enemigos. Notaron que apenas le quedaban dientes en la mandbula superior y que su pecho se haba comprimido por motivo de las afecciones pulmonares.

De todos modos, cumplieron con la orden absoluta del primer cnsul de la nacin. Este haba ordenado que le cortaran la cabeza y extrajeran el cerebro para examinarlo. Tanta inteligencia, en un hombre de su raza, era vista en el imperio como anmala.

No bien cercenaron la cabeza, uno de los soldados empu el sable y raj el crneo del cadver en dos, como si se tratara de una nuez gigante. El galeno enviado por el cnsul removi la masa enceflica, que deposit en un envase lleno de sublimado o bicloruro de mercurio. Solo anot que la haba extrado de un crneo inusualmente duro y grueso.

Todo lo dems lo pueden preparar para desecho. En particular, boten ese pauelo de madrs con que adorn su cabeza desde que comenz el encierro. Es la orden.

Temerosos de la ira del primer cnsul del imperio, los soldados recogieron el pauelo de madrs del suelo. Acto seguido, notaron una cantidad sorprendente de papeles cuidadosamente escondidos en los pliegues de la tela. No saban de qu se trataba ni cmo el prisionero logr ocultarlos a pesar de la intensa vigilancia.

Para los ayudantes ms cercanos al gran cnsul, la sorpresa fue mayor. Los papeles contenan 1.600 palabras escritas con una caligrafa horrible y una gramtica desquiciada. El prisionero haba logrado, sin embargo, que su palabra escrita sobreviviera al hecho de su muerte. Adems de enumerar las mltiples injusticias cometidas en su contra, expuso los caminos, una y otra vez rechazados por el imperio, para evitar todas las batallas y conflictos en que l haba participado. Decenas de miles de personas haban muerto por esa tozudez imperial. Queriendo evitar que la sospecha del error del pauelo recayera sobre ellos, los correveidiles optaron por no decirle nada al cnsul. As, ocultaron los papeles.

De todas las hazaas del difunto, ninguna parece tan irreal como la de ocultar sus denuncias y reclamos polticos en los dobleces de un pauelo de madrs. En absoluto silencio, por meses y semanas, mantuvo su secreto. Cierto es que logr en vida otras grandes hazaas: fue la primera persona en liderar con xito una revolucin de esclavos; derrot militarmente a los ms grandes imperios comerciales de su tiempo; a pesar de no poseer instruccin formal alguna, alcanz el reconocimiento de intelectuales, estrategas castrenses y polticos revolucionarios a nivel mundial; bien temprano, vio en la prensa escrita un medio de movilizar a la nacin entera a favor de la causa de la abolicin de la esclavitud; aun en los momentos ms difciles de su vida, puso su amor de padre por encima de todos los objetivos polticos que lo motivaban; fue un jinete tan magnfico como Bolvar; tambin fue un gran empresario y, con su determinacin y voluntad de lucha, se gan el respeto de la poblacin ms desposeda y maltratada en las Amricas.

S, todo eso es cierto; pero tambin es incuestionable que, en los das finales, cuando la vida se le escapaba precisamente por el terrible encierro a que fue sometido, decidi que el mundo heredara una descripcin de la revolucin haitiana, narrada por quien haba sido su arquitecto principal. Algn presentimiento tuvo, quizs desde el mismo da en que lo arrestaron en Saint Domingue en junio de 1802, no lejos de la plantacin en que comenz su vida como esclavo, que el documento trascendera la muerte. Su nombre era Toussaint Louverture

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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