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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2019

Elogio del tumulto

Amador Fernndez-Savater
Interferencias

15M, conflicto independentista... Nuestra democracia tiene fobia al conflicto y sin embargo el conflicto es fuente de toda vitalidad y justicia social.


"De los tumultos surgieron en Roma todas las buenas leyes" (Maquiavelo)


Cul es la principal aportacin de Maquiavelo al pensamiento poltico? Segn el filsofo francs Claude Lefort, es la idea de divisin social. No hay armona en ningn sitio, toda sociedad se encuentra dividida entre los Grandes que quieren dominar y el pueblo que rechaza ser dominado. Entre ambos hay desunin, tumulto y conflicto. La vitalidad y la justicia de cualquier sociedad se juega siempre en la disposicin que da a esa divisin insuperable.

Ser el conflicto absorbido, sofocado o tendr alguna va abierta para desplegarse? De la respuesta a esta pregunta se deducen segn Maquiavelo-Lefort los tipos de organizacin social: el principado, en el cual las instituciones estn por encima de la sociedad y se protegen de sus agitaciones; la repblica, en la cual la ley se deja afectar por el conflicto y se transforma para darle una respuesta; la anarqua, donde el conflicto no tiene ninguna respuesta y corre el riesgo de pudrirse o convertirse en guerra civil.

En la primera opcin, la ley es propiedad de los Grandes y su avidez de poder y riqueza no encuentra ningn freno, la sociedad queda sometida. En la segunda, la rapacidad de los Grandes encuentra un lmite, el conflicto del pueblo logra modificar las leyes establecidas, su deseo de no ser gobernados se inscribe en derecho (la creacin del tribuno de la plebe en Roma, por ejemplo). En la tercera, la situacin se detiene, se estanca o se pudre al no encontrar ninguna forma de elaboracin.

Pueblo es lo que no quiere ser dominado. La repblica es la imposicin de la cosa pblica al partido de los ricos. Slo el tumulto, el conflicto que viene de abajo, da lugar a la generacin de nuevas leyes y a la libertad poltica; es el mayor factor de cambio histrico.

Nuestra organizacin social no se parece en nada a una repblica, sino que encaja perfectamente con la definicin del principado. Pretende ignorar que hay divisin entre dominantes y dominados, entre gobernantes y gobernados, es ciega al hecho de que siempre hay divisin, que la divisin es insuperable. Piensa la arquitectura institucional como una "solucin" y un "sistema armnico" donde cada cosa tiene su lugar y su funcin establecida por siempre jams: la gente vota, los partidos legislan, la Constitucin marca las reglas de juego de la vida en comn, los gobernantes disponen y los gobernados acatan.

Y si desacatan? Ningn conflicto tiene razn de ser: es un disfuncionamiento, una anomala, una locura irracional, algo que no debera ser y que no pasara "si el pueblo entendiese" (la complejidad de la situacin, las exigencias de Bruselas, la necesidad de expresarse en los cauces de la ley, etc.). Un poco de pedagoga, va antidisturbios o tribunal supremo, servirn para explicarle bien las cosas.

Tres ejemplos

Lo llaman democracia pero no lo es. Lo nuestro es ms bien un sistema cerrado y al servicio de las exigencias de explotacin y poder de los Grandes, una oligarqua con algunos mecanismos internos (pocos) de control recproco entre los oligarcas, una cultura consensual que tiene verdadera fobia y pavor al conflicto, esto es, al motor de la vitalidad social y de la justicia, un poder elevado sobre la gente comn que no se deja afectar o transformar por las reivindicaciones populares.

Algunos ejemplos recientes:

-cuando el rechazo de cmo somos gobernados se expres en el 15M, el conflicto abierto no afect para nada a las estructuras de poder ni se tradujo en ninguna ley (ni siquiera la razonabilsima propuesta de ley sobre la vivienda de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca apoyada en miles de firmas y consenso social). El 15M fue reprimido por una parte a travs de cargas policiales, heridos y detenidos, sistemas de penalizacin administrativa va multas, procesos penales, hasta la ley mordaza finalmente que considera delito gestos activistas bsicos como testimoniar sobre la brutalidad policial o circular convocatorias.

Por otra parte, el conflicto fue absorbido por vas de cooptacin ms sutiles: una cierta incorporacin por parte de los polticos de algunas palabras, algunos gestos, algunas demandas, pero sin afectacin alguna, sin que esa "integracin" supusiese cambio real alguno. Puro maquillaje, cosmtica, gestos simblicos disociados de cambios materiales. Ninguna modificacin sustancial en el mbito institucional. Slo nuevos condimentos para el "relato" poltico: smbolos, guios comunicativos, retricas y algunos detalles menores (transparencia, primarias).

Sofocando (va represin o cooptacin) el conflicto propuesto por el 15M, se perdi una oportunidad de reinventar nuestra democracia (que no lo es). Los problemas sealados por el 15M no se elaboraron creativamente, simplemente se han congelado y ahora se pudren. Hasta el prximo tumulto.

-el 1 de octubre de 2017, dos millones de personas acuden a votar en un referndum simblico por la independencia. Es un gesto de desobediencia que llama la atencin sobre la extensin de malestar con respecto a un tipo de encaje territorial, a un tipo de democracia de muy baja intensidad. No se trata simplemente de una cuestin nacional, nacionalista o identitaria, es algo evidente para quien tenga odos y los use para escuchar. Se expresa ah un rechazo del sistema poltico espaol, hay un deseo de otra situacin, de otras reglas de juego, de una repblica, etc. La respuesta es ninguna. La represin del 1 de octubre primero, la judicializacin de la poltica despus.

Segn Maquiavelo, si la vida de Roma fue larga y justas muchas de sus leyes se debi a que la sociedad y la institucin era permeable al conflicto. En nuestra sociedad la ley -un instrumento para la vida en comn- se convierte en un fetiche sagrado, es decir que no se puede profanar, es decir que no se puede tocar. Al revs, en su nombre se pone fin a todo lo que interrumpe el orden.

Sofocando el conflicto abierto el 1 de octubre, se cierra una oportunidad de reinventar el encaje territorial, las reglas de juego de la convivencia, las hechuras mismas del Estado y el significado mismo de Espaa, algo que no slo se desea en Catalunya. El conflicto que no encuentra ninguna respuesta o forma de elaboracin se pudre, amenaza convertirse en conflicto horizontal entre la propia gente de abajo.

-un tercer ejemplo que no me resisto a poner aunque sea de otra ndole: el caso de Podemos. Los lderes de Podemos nos han abrasado los odos desde su aparicin con sus lecturas tan sabias sobre Maquiavelo. Pero, qu encontraban en Maquiavelo? Lo ms banal: que lo poltico es una tcnica, que el poder lo es todo, la separacin entre moral y poltica, el juego de tronos (ganar o morir). Ni rastro de la idea ms fecunda del florentino: dar espacio a lo que disiente, la fecundidad del conflicto. Todo lo contrario, en un proceso alucinante y un tiempo rcord, se ha laminado y expulsado a todos los que pensaban distinto y todo ello sin quitarse el 15M de la boca! La misma cultura poltica de fobia a la divisin.

Resultado: se pierde la oportunidad de reinventar la forma-partido y lo que queda de Podemos es una cosa homognea, por tanto rgida, por tanto dbil, por tanto en vas de extincin. A falta de un verdadero balance autocrtico, encarnado, con efectos y no slo retrico, igo Errejn va por el mismo camino.

Sin conflicto, ni vitalidad ni justicia

Tanto a izquierda como a derecha, "el gobierno es permanentemente enemigo del cambio". La derecha odia con todas sus fuerzas (casi fsicamente) cualquier anomala: desde los manteros hasta las casas okupadas pasando por toda expresin popular ingobernable. La izquierda por su parte tiende a la hipocresa: su sueo -el sueo ms que evidente de Pedro Snchez por ejemplo- es gobernar como la derecha pero con los votos (y la legitimidad) de la izquierda. Y la Nueva Poltica, por su parte, fetichiza las nociones de "orden" y "estabilidad" como si se pudiese imponer la cosa pblica al partido de los ricos (que es trasversal a todos los partidos) sin ningn conflicto o inestabilidad de por medio.

Unos y otros hablan del Estado del bienestar, pero olvidan que este fue justamente un efecto de la divisin social y la capacidad de conflicto de la gente de abajo. En medio de condiciones muy duras, las luchas obreras consiguieron la reduccin de la jornada de trabajo, el aumento de salario, derechos sociales, etc. Nada de armona, uno se divide en dos: hay patrones y hay obreros, el tumulto se expresa como lucha de clases y el "reformismo" es justamente la plasticidad de la ley en su regulacin. Todo eso -con los infinitos claroscuros de la dialctica entre lucha e integracion de los que no nos vamos a ocupar aqu- ya no existe. El sistema no reconoce la divisin social, ahora somos todos "empresarios de nosotros mismos". El neoliberalismo desmantela todas las mediaciones que respondan creativamente al conflicto y ya no hay espacio alguno para el resto popular ingobernable. El capitalismo hoy se ha desbocado por ausencia de conflicto.

Si nuestra democracia es tan raqutica y suscita tan poco entusiasmo se debe precisamente a esto: no se deja afectar por los tumultos de abajo, no quiere saber nada de la energa del demos, es incapaz de ninguna fluidez o plasticidad instituyente a no ser que lo pida el Banco Central, convierte lo que es producto y herramienta (la ley) en el factor determinante y primero. El Estado de Derecho, que naci para poner lmites a la arbitrariedad del poder, se convierte hoy en un sistema cerrado y sacralizado, enemigo de toda energa instituyente. No nos hemos librado an de la teologa en poltica.

Desafectada, a esa democracia se la puede llevar el viento, el viento de cualquier "posfascismo" actual. Pero la responsabilidad cae toda del lado de quienes han sostenido una concepcin puramente consensual de la democracia.

Hay esperanza? Ninguna, mientras seamos pueblo iluso, creyendo que las cosas cambian solas, por la gracia de polticos buenos o de las astucias de la razn en la historia. Alguna, si somos pueblo negativo y desconfiado, pueblo-plebe. "Es una opinin plebeya y un punto de vista negativo suponerle al gobierno una mala voluntad" (Hegel). Es justo el punto de vista que necesitamos, todo el rato. La plebe es justamente el pueblo cuando se hace valer, el que grita "no nos representan", el que sabe que las leyes justas son siempre fruto del tumulto y las ganas de libertad de abajo.

La democracia no es una sociedad armnica o armonizada (tampoco bajo los modelos utpicos de la autogestin o la democracia digital), sino la sociedad que abre paso al conflicto, una sociedad efervescente y abierta al cambio que subordina lo instituido a lo instituyente, esa sociedad que experimentando la inestabilidad consigue obtener la mayor estabilidad, en la que cualquiera (y no slo los que monopolizan la cosa pblica) puede hablar, actuar y ser tenido en cuenta, la sociedad donde la pregunta por la vida buena y la justicia se mantiene abierta, donde la ley es puesta en juego por el conflicto sin ser exactamente su producto. Democracia es sostener la divisin social, la posibilidad infinita de la divisin.

En "Mientras dure la guerra", la ltima pelcula de Amenbar, el personaje de Franco explica su decisin de alargar la guerra en la necesidad de exterminar al otro. "Si no en dos das estaremos en las mismas, los espaoles siempre estn a la gresca". Es el espritu de cruzada que an pervive: hay que suprimir el mal. Pero no se trata de cambiar el franquismo por el imperio de la ley sacralizada e intocable, sino justamente de aprender a convivir con la gresca y elaborarla. As y slo as enterraramos de una vez por todas los restos del dictador. Hay que romper la representacin dominante que ve en la divisin y el conflicto el principio de la decadencia y el declive. El mal es el acicate del bien, de los tumultos surgieron en Roma todas las buenas leyes.

"La repblica es superior a todos los dems regmenes: se presta al movimiento" (Lefort-Maquiavelo).

Gracias por las conversaciones a Diego, a Hugo, a las amigas del taller de los lunes.

Referencias:

Maquiavelo: lecturas de lo poltico, Claude Lefort, Trotta.

Claude Lefort, la inquietud de la poltica, Edgar Straehle, Gedisa.

La democracia contra el Estado, Miguel Abensour, Colihu.

Fuente: http://www.eldiario.es/interferencias/Elogio-tumulto_6_953014711.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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