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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2019

El Estado y los momentos constitutivos en un ao electoral

Oscar Soto
Rebelin


Bolivia. Ao 2019. El rostro de las comunidades indgenas reflejado en la fisonoma del gobierno que encabeza Evo Morales, no debiera naturalizarse tan ligeramente. El hecho de que la trama estatal boliviana contenga una mnima porosidad por la cual un indgena, pobre y rebelde, se cuele y llegue al gobierno, no constituye un suceso frecuente; en un pas y en un continente en el que las lites econmicas tradicionales han hegemonizado el poder poltico, la contingencia de un gobierno de los sectores explotados, -como dice Amelia Barreda- obliga a traspasar los lmites del modelo liberal e incluso traspasar los lmites de una interpretacin marxista de la democracia, porque si bien la historia que est por detrs de este indito proceso de democratizacin ha sido de explotacin y dominacin, hay que tener en cuenta factores fundamentales para la interpretacin: el racismo mezclado con las estructuras clasistas y una cultura dominada pero con la persistencia de sus tradiciones y prcticas comunitariasi. A continuacin hacemos un breve anlisis de la politicidad boliviana reciente, mechando la posibilidad de una lectura zavaletiana de las potencialidades y las limitaciones del masismo en el poder, de cara a una eleccin decisiva en la regin.

Bolivia abigarrada

Por razones histricas sabemos que no hay universalismos ni dialctica del avance en nuestras sociedades perifricas, antes bien las realidades nacionales se presentan sincrticas e imperfectas, cada una con su particularidad. En ese sentido, el paso del momento colonial hacia una forma de emancipacin pos-colonial, suele operar como distorsin de un tipo de genealoga negada en la inscripcin de los procesos polticos latinoamericanos. Concretamente, el historial boliviano -previo al actual Estado Plurinacional-, se erige sobre matices que contrapesan pocas econmicas, y configuraciones polticas que entrelazan signos feudales, capitalismo consolidado y vetas estatales intentando abrazar la complejidad andina; algo as como una formacin abigarrada en los trminos de Ren Zavaleta Mercadoii.

Esa idea de abigarramiento invita a pensar en dos constelaciones, por un lado una civilizacin agraria caracterizada por relaciones sociales que responden a la adaptacin de las comunidades humanas a la naturaleza y su ritmo, mientras que por el otro remite a una civilizacin moderna que se caracteriza por la ruptura de la concepcin cclica del tiempo, hacia concepciones progresivas de tipo moderna-industrial-capitalista, que se organiza sobre la distincin Estado-sociedad civil, en tanto acumulacin originaria y formatos capitalistas hegemnicosiii. De esa heterogeneidad apilada surgen los mrgenes de accin posibles que intentan quebrar el yugo del sometimiento histrico en Bolivia, sea desde arriba o desde abajo, desde el Estado o desde la sociedad civil.

Si para entender Amrica Latina, la nocin gramsciana de bloque histricoiv nos aclara una probable ecuacin entre sociedad civil y sociedad poltica, es la lectura de Zavaleta Mercado la que nos remite a las razones originarias de ese bloque como tal, al estilo de un momento constitutivo arcanov que moldea las formas existentes de esa sinergia entre sociedad y Estado. Entonces, si hay bloques de poder y hay momentos constitutivos es necesario precisarlos para entender la Bolivia actual, puesto que con las mutaciones de la economa capitalista y las nuevas modalidades de colonialidad, la forma Estado en tanto ultimidad clasista sugiere el formato de su relacin con la sociedad civil. De hecho, toda la estructura geopoltica latinoamericana es configurada desde la nominacin del continente como sitio de dominacin, palimpsesto en el cual se inscriben las luchas polticas pasadas-presentes, y se visibiliza el entrevero de intereses econmicos corporativos y privilegios histricos.

El caso boliviano de los ltimos aos es todo eso abroquelado y en tensin.

Momento constitutivo de lucha social

Entre los meses de enero y abril del ao 2000 se desat en Cochabamba, centro de Bolivia, un proceso de fuerte lucha social, que defini roles futuros en el reparto poltico de una posible salida al predominio neoliberal. De un lado se ubic el Banco Mundial y la multinacional Bechtel con la componenda del presidente y ex-dictador Hugo Banzer; del otro: un conjunto de voluntades populares politizando y cuestionado el (no) acceso al agua, las condiciones sociales de existencia y la apropiacin material como paisaje naturalizado. Se nos ocurre pensar con Zavaleta Mercado que all, en los bordes de esa disputa acufera, probablemente despunta un momento de gratuidad hegemnica, algo as como una disponibilidad constitutiva que en otro tiempo supo fortalecerse en la autodeterminacin de lo humano, de la fuerza de la masa como aplicacin de una experiencia ancestral a la eficacia productiva y tambin histricaque por tanto es un argumento de la multitud, [] formas de intersubjetividad o totalizacinque si se potencian con su autoconocimiento se consuman en un trmino que se ha convenido en llamar el socialismovi.

El proceso de irrupcin subalterna en Bolivia expresa, en ese retrato de poca, un momento inicial de la constitucin del gobierno de los movimientos socialesvii. Luego, desde el ao 2006 al 2009 el andamiaje de la lucha reivindicativa que se despleg en toda America Latina, particularmente en el Cono Sur, tendr en Bolivia el corolario de una perforacin a las estructuras que el neoliberalismo edific. Esto es as porque los primeros aos, mediante dos medidas fundamentales, el gobierno de Evo consolida el instrumento poltico del Movimiento al Socialismo (MAS) como un bloque de poder subalterno en ejercicio de funciones estatales: la nacionalizacin de los hidrocarburos y la convocatoria de una Asamblea Constituyenteviii bastaron como apertura al aluvin de enemistades y contradicciones en ascenso que sobrevinieron luego.

lvaro Garca Linera, vicepresidente e intelectual boliviano, describe ese transito que va desde el conflicto por el agua hasta la consagracin electoral del MAS como un proceso de ruptura con el consenso pasivo que el neoliberalismo haba construidoix -develamiento de la crisis de Estado dir Garca Linera-. De alguna manera, al calor de esos aos se articul todo un bloque popular en torno al movimiento campesino/indgena -desde regantes, obreros hasta productores de hoja de coca- que se inscribiran explcitamente en la construccin poltica del MAS. All nace el Estado como articulador de la propuesta masista de poder en Bolivia. Si algo podemos destacar sucintamente de este periodo es que como sostena Zavaleta: en la gestacin de la ecuacin, el Estado mismo es un actor consciente (o se propone serlo) dentro de la sociedad civil, sea como productor, como emisor ideolgico y aun como faccin, segn el momento del desarrollo de esa relacin [] el valor mismo es la igualdad o ecuacin histrico-moral entre el bloque de la dominacin, cuyo centro es el Estado, y el trabajador productivo totalx.

Momento estatal y nuevo escenario

El crecimiento econmico de Bolivia, que en 2008, 2013 y 2014 alcanz valores en torno a un 6% anual, disminuyendo la pobreza de un 38,2% a un 21,6% (solo entre 2005 y 2012)xi, marcan la fuerte instrumentalizacin del momento estatal como reafirmacin de la disputa entre bloques antagnicos. En 2008, referndum revocatorio de por medio, el 67% de los y las electoras ratifica la magistratura de Morales en el poder: el vuelco sobre la trama del Estado deviene sostn de la disputa poltica, entre otras cosas porque discutir el capitalismo en sociedades globales contemporneas implica reir desde o con el Estado, como el mismo Zavaleta Mercado deca: el capitalismo en su fase actual tiende a hacerse menos societario y ms estatalxii. Por lo tanto, el intento de compatibilizar un instrumento poltico en la administracin del Estado con un horizonte socialista, le signific al gobierno de Evo una profusa disputa agnica y antagnica ampliada desde la misma estatalidadxiii, y aqu, retorna una vez ms la teora poltica zavaletiana: nadie podra negar la relacin que hay entre el ritmo de rotacin del capital y las grandes totalizaciones capitalistas, como la nacin y el Estado moderno, y aun entre el valor como forma general y la produccin de sustancia estatal, o, por ltimo, entre el patrn de desdoblamiento de la plusvala y la formacin del capitalista totalxiv. Dicho de otro modo: esta experiencia popular no dara un combate poltico contundente sin el recurso persistente a la dinmica estatal.

Lo que proponemos aqu es revisar que hay una distincin marcada en el proceso de cambio e impugnacin neoliberal latinoamericano de principios de siglo, caracterizada porque los gobiernos que emergen de la movilizacin social/popular se afianzan en la ecuacin Estado-sociedad, en los intentos de disputa contrahegemonica de este periodo. Por otra parte, si hay un proceso poltico radicalizado y potente de ese ciclo de impugnacin neoliberalxv, ese es el gobierno boliviano, uno de los ms persistentes y virtuosos. Su constancia, desde aquellos momentos de constitucin poltica hasta el periodo actual, descansa en la resignificacin de la estatalidad boliviana, en el ncleo mismo de la forma Estado, penetrado en gran parte por un bloque social y popular empecinadamente excluido. Casi como una porfa zavaletiana podemos pensar en voz alta: en todo caso, est a la vista que es arbitrario sostener que todo momento estatal es reaccionario, tanto como suponer que toda determinacin popular es progresista. Por el contrario, en determinadas instancias la nica forma de unidad de lo popular es lo estatalxvi

Encrucijadas abiertas y elecciones en puerta

El ciclo boliviano de disputa contra la simbologa y la materialidad neoliberal se ha afianzado en la figura fuerte de un liderazgo como el de Evo Morales y en un conglomerado de alianzas identitarias y configuraciones sociopolticas que han renovado, durante casi 14 aos, las pulsiones que sustentan el proceso de cambio. El momento estatal no ha sido sino la consecuencia directa del quiebre producido por el activismo popular, los movimientos sociales de base y las autonomas territoriales que no claudican. Precisamente sobre la base de esa virtud estatalista han madurado las tensiones de la revolucin cultural en Bolivia, lo dicen los defensores del proyecto poltico y lo reafirman sus crticos: desde los aos 2010 y 2011, cuando florecen conflictos icnicos como el gasolinazo o el TIPNISxvii, la implosin de las contradicciones al interior del bloque nacional-popular en Bolivia se acrecientan. Viaa y Pinto dirn que se abre paso un tiempo de estatalismo pragmtico en tanto las tensiones entre gobierno y movimientos sociales se dirimen a travs de una institucionalizacin estatal que acaba por subsumir las dirigencias socialesxviii, mientras Garca Linera propondr la idea de tensiones creativas resaltando la necesidad de sostener la movilizacin popular convertida en presencia estatal gubernamental.

Creemos que resultados econmicos, avances sociales y la relevancia de mantener un gobierno de izquierda en la regin, se confrontan con el realismo estatal y la iniciativa de gobierno que, en ms de un momento, desnuda un choque de fuerzas materiales hablando idiomas desparejos. El Estado centralizando y los movimientos reclamando autonoma, o el gobierno reafirmando el crecimiento para salir de la pobreza frente a la demanda, desde abajo, de mayor socializacin de los espacios comunitarios y los recursos nacionales, todo mezclado y tensionado arriba a una jornada electoral ms.

Las encrucijadas actuales que colocan a Evo Morales frente al desafo de conservar el gobierno, disputado, entre otros, por Carlos Mesa el ex vicepresidente del neoliberal Gonzalo Snchez de Lozada- colocan en el centro la -ya histrica- disputa hegemnica de Bolivia. Zavaleta Mercado, a quien retomamos en un anlisis situado y comprometido, sola decir que el Estado recoge en s no slo la imposicin de la clase dominante sino tambin el grado de las conquistas de los sectores subalternos [por lo tanto] asume entonces toda la lucha social, y no slo su resultado. Por debajo de esto trabaja el criterio que podemos llamar de reciprocidad o complicidad. El vencedor contiene al vencido, el oprimido en algo se parece al opresor. Es, en otros trminos, la hegemona, o al menos su premioxix.

As, como el requisito para salir del neoliberalismo ha sido que todo lo que pase por las manos del Estado, en la Bolivia plurinacional, se transforma en materia estatal; en el futuro inmediato de la revolucin cultural y democrtica de Bolivia, todo lo que signifique autonoma de lo poltico y construccin de poder popular debe recostarse de nuevo en las lgicas horizontales de abajo. La ecuacin Estado-sociedad civil tiene el reto de reinventarse en un posible nuevo mandato de Evo Morales Ayma.

Notas:

i Barreda, A. (2015) Gobierno de los movimientos sociales, otra democracia e intelectuales en Bolivia.

MILLCAYAC - Revista Digital de Ciencias Sociales. Vol. II / N 3. p. 188.

Centro de Publicaciones. FCPyS. UNCuyo. Mendoza

ii Zavaleta Mercado, R. (1983) Las masas en noviembre. La Paz, Bolivia: Editorial Juventud.

iii Tapia, L. (2006). La invencin del ncleo comn .Ciudadana y gobierno multisocietal. La Paz, Bolivia: CIDES- UMSA, Posgrado en Ciencias del Desarrollo p.31.

iv Gramsci, A. (1981) Cuadernos de la crcel . Mxico DF: Editorial

v Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. Mxico: UNAM p. 336

vi Zavaleta (2013) Lo nacional popular en Bolivia. En Obra Completa Tomo II Ensayos 1975-1984, La Paz: Plural p. 223

vii Barreda, A. (2015) Gobierno de los movimientos sociales, otra democracia e intelectuales en Bolivia MILLCAYAC - Revista Digital de Ciencias Sociales. Vol. II / N 3

viii Viaa, J. (2017) Las dos fases de una dcada y el desafo de reconstruir el proceso. En Szalkowicz y Solanas. America Latina. Huella y retos del ciclo progresista. Sudestada: Argentina p. 157

ix Garca Linera, A. (2013) Las tensiones creativas de la Revolucin. La quinta fase del Proceso de Cambio. Vicepredencia del Estado Plurinacional de Bolivia, p.13

x Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. Mxico: UNAM p.330

xi Loza, G. (2014) La poltica econmica del gobierno de Evo Morales 2006-2013. PNUD-CIS: La Paz

xii Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. Mxico: UNAM p. 324.

xiii En 2009 luego del intento de revocar la presidencia, la oposicin neoliberal de la media luna, que tena presencia territorial no slo en Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, sino tambin en La Paz, Cochabamba y Sucre, opta por el golpe de Estado.

xiv Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. Mxico: UNAM p. 395.

xv Ouvia y Twhaites Rey (2018) Estados en disputa. Auge y fractura del ciclo de impugnacin al neoliberalismo en Amrica Latina. Buenos Aires: CLACSO.

xvi Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. Mxico: UNAM p.335

xvii La propuesta oficial de una autopista conectando ciudades de Cochabamba y Beni a travs del Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS) despleg fuertes cruces entre el gobierno y organizaciones indgenas de tierras bajas que defendan la autonoma de su territorio. Entre otros quiebres, ese momento provoc la ruptura del Pacto de Unidad con la salida de la Confederacin de Pueblos Indgenas de Bolivia (CIDOB) y del Consejo Nacional de Ayllus y Marckas de Qullasuyu (CONAMAQ).

xviii Viaa, J. (2017) Las dos fases de una dcada y el desafo de reconstruir el proceso. En Szalkowicz y Solanas. America Latina. Huella y retos del ciclo progresista. Sudestada: Argentina p. 158

xix Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. Mxico: UNAM p. 328

Oscar Soto. Politologo y docente Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza Argentina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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