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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2019

Santiago alzado, no es el Metro, es el pinochetismo que agoniza

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


 Ver a mi pueblo humillado huyendo, pisoteado, gaseado, baleado, apaleado, es mi derrota. Ver a mi pueblo desesperado buscando una salida, es mi derrota.

Nosotros y nuestras derrotas somos invencibles!

Mauricio Redols

"Protesto por tanta injusticia, por tanto abuso y porque nuestra voz no es escuchada jams", dice una persona annima, un perfecto y corriente desconocido en la Plaza uoa de Santiago. Ya es sbado 19 de octubre y las protestas populares que arrancaron con el alza del pasaje del Metro, se han tornado en expresin de los derechos sociales inexistentes en un pas que representa la caricatura del manual del liberalismo ortodoxo ms doctrinario. Las relaciones sociales, vueltas mercanca; los bienes comunes privatizados; una oligarqua conservadora culturalmente y rabiosamente liberal en el plano econmico. Un orden sintetizado desde la dictadura militar como Estado policial y antipopular; fiesta de la concentracin capitalista, y dominio de los grandes grupos econmicos que brutalmente destruyen competencia, imponen los precios y subordinan a las pymes en la cadena de valorizacin, de acuerdo a la proyeccin de su tasa de ganancias. Chile primario exportador, plataforma financiera de buena parte de Sudamrica, agobiado por el extractivismo y sus consecuencias nefastas sobre las comunidades y la naturaleza. Chile desigual, que importa no slo las tecnologas que no producen sus industrias ausentes, sino que hasta los alimentos y los bienes textiles. Chile dependiente de la economa China, estadounidense, de Europa y al final, del intercambio con los pases de la regin. Chile grisceo, suicida, explotado y expoliado: viejos que no quieren jubilar porque los espera la miseria, y jvenes sin porvenir con o sin ttulos de educacin superior.

Yo voy a protestar hasta que se arregle la vida, afirma una joven que golpea una cacerola ante la cara de un militar. S, un militar. Porque el presidente de ultraderecha Sebastin Piera, una de las piezas de Washington en el continente, y su equipo de gobierno, con el fin de terminar con las poderosas manifestaciones populares del 17 y sobre todo del 18 de octubre, en la madrugada del 19 decret el estado de excepcin en su forma de estado de emergencia constitucional. Qu significa? Adems de aumentar todava ms la dotacin de Fuerzas Especiales de Carabineros, la seguridad nacional queda en manos del general Iturriaga del Campo durante 15 das y tropas militares se toman las calles de la Regin Metropolitana. Se prohben las protestas, las reuniones pblicas y la movilizacin. Es un virtual estado de sitio y con posible toque de queda basado en la Doctrina y Ley de Seguridad Nacional Interior del Estado. O sea, el enemigo poltico militar del Estado y sus administradores es el propio pueblo chileno. Aunque el pueblo, en este caso, slo se manifiesta pacficamente. Est desarmado. Su izquierda poltica est diezmada. La institucional y la otra. Claro que el pueblo tom la precaucin hace mucho tiempo de no tener ninguna confianza con ninguna institucin, desde la nomenclatura de la iglesia catlica hasta el sistema de partidos polticos tradicionales. Lo cierto es que la toma de las calles por el ejrcito, en vez de amedrentar al pueblo de Santiago, ha multiplicado su indignacin. As, pese a que ms de algn militar hace puntera sobre la gente, los manifestantes se les acercan, les sacan fotografas y los emplazan a volver a los cuarteles. Pero las fuerzas de guerra en vez de marcharse, provocan a la ciudadana realizando ejercicios blicos en plena Plaza Italia de la capital chilena.

La consigna inmediata es Fin al estado de emergencia. El miedo ya no derrota la protesta. Por cadena nacional, Piera informa que presentar una propuesta para amortiguar el alza del pasaje. Pero adems de ofrecer represin, no existen soluciones, mientras el mandatario se encuentra reunido con su equipo.

Hace un par de das nadie habra imaginado que Chile sera protagonista de un levantamiento popular pacfico no slo contra el mal gobierno, sino que contra la totalidad del rgimen profundo chileno y sus relaciones sociales. Subterrneamente, de manera invisible, el malestar de las mayoras sociales se acumul durante largos aos, expresndose de manera parcial mediante luchas desagregadas.

Tras las protestas no hay partidos polticos ni organizaciones sociales puntuales. De hecho, la oposicin institucional lleg tarde y nadie la ha llamado, ms all de que ha opinado de manera tibia y distante sobre una medida gubernamental extraordinaria, como si viviera en otro mundo.

Los personeros de gobierno hablan de unidad nacional y de mesas de dilogo. Pero la desigualdad social, la precarizacin general de la vida y los atropellos acumulados son los condimentos que explicitan la lucha de clases de manera multidimensional, ms all de reivindicaciones estrictamente econmicas que motorizan parcialmente el movimiento. Y no habr comisiones ni mesas de dilogo que resuelvan contradicciones irreconciliables.

Como naranjos encendidos y luego de dcadas, amanece el pueblo chileno. Y no hay que olvidar jams que este mismo pueblo hace casi medio siglo eligi con el voto al primer presidente marxista en la historia. No ser la consciencia popular de la sociedad mayoritaria chilena un estado de latencia que se despierta como irrumpe un relmpago en mitad de la noche?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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