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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2019

Fracas el neoliberalismo, crisis poltica, violencia y el despertar popular

Hernn Torreblanca Contreras
Rebelin


Mucho que analizar y reflexionar sobre lo ocurrido este 18 y 19 de Octubre de 2019 no hay. No es necesario desvanecerse ante el llamado de la prensa que invita a pensar en lo ocurrido porque hace tiempo que se habla del agotamiento de un modelo econmico que acumula riquezas para unos pocos a costa del trabajo de muchos.

Los trabajadores han llegado a ser tan precarizados, no tan solo en el mbito del trabajo, sino que en la vida cotidiana se han visto enfrentados a duras condiciones sociales caracterizadas por la prdida de derechos obtenidos en pocas anteriores mediante huelgas y protestas que no han escapado al fenmeno de la violencia.

En este sentido, los hechos del 18 y 19 de Octubre no responden a excepcionalidades de los ltimos tiempos, sino que ilustran las contradicciones del modelo econmico instalado en dictadura y respaldado por la clase poltica heredera de la oligarqua, que mediante la constitucin y su nula voluntad a modificarla y la modernizacin de la normativa represiva que faculta a policas y militares para ser garantes del orden, han creado una situacin desigual e injusta para el pueblo.

El modelo neoliberal planteado por la dictadura argument su objetivo en base a la acumulacin de riquezas, el punto es que no todos tienen la posibilidad de acceder a ellas. Lo sucedido habla de una contradiccin que manifiesta una crisis estructural de la economa porque explica la inequidad y las injusticias que sufre el pueblo a partir de su objetivo principal, el que persigue la clase empresarial y poltica de este pas, objetivo que solo busca la acumulacin incesante de capital.

Se entiende por contradiccin porque el deseo de obtener riquezas se pens como una oportunidad a la que todas las personas podran acceder, pero en este caso, solo se apropiaron de estas los que se hicieron del poder. Esta situacin llev a una profunda acumulacin de rabia producto de las injusticias que sufren da a da los trabajadores, ya que las riquezas que ellos producen se la quedan otras personas.

De esta manera, la inequidad es el resultado de las condiciones estructurales que genera la apropiacin de riquezas, lo que se vuelve una contradiccin para el mismo sistema econmico. A la misma vez, es el argumento para que los despojados de este privilegio se vuelquen a la calle mediante un pronunciamiento del descontento, que al provenir desde la misma matriz que le da sentido a la economa, se traduce como una injusticia estructural.

La riqueza apropiada por unos pocos ha llegado a molestar a un gigante que se encontraba dormido, que segn esta apreciacin, no es porque las condiciones de vulnerabilidad no hayan sido justificacin para levantarse ante los que ejercen el poder en momentos pasados, sino porque haba una generacin sometida por la violencia que la Derecha aplic en los aos 70 y 80 para hacerse del poder. Esto resulta irnico, ya que quienes hoy denuncian la violencia de una nueva generacin son los mismos que utilizaron a las policas y militares para instalarse en los puestos polticos que hoy les brindan proteccin y grandes utilidades econmicas.

De esta manera, el alza del pasaje del transporte pblico solo resulta ser la gota que rebals el vaso para una clase trabajadora que desde los aos 80 vena experimentando la vulnerabilidad socioeconmica a partir de un grupo de polticos y empresarios que no reparte equitativamente la riqueza ni mejoran los ingresos.

Es injusticia cuando las alzas en los precios del transporte pblico provoca un empobrecimiento gradual de las personas, que no es nuevo, ya que esta se suma al robo legal por parte de las AFPs, la precarizacin del empleo y el salario, los altos costos para cubrir derechos bsicos de salud y educacin, la contaminacin y sacrificio de lugares dispuestos para empresas extranjeras que cuentan con el respaldo de esta clase poltica para destruir ecosistemas y poblaciones mediante la sobre explotacin de bienes comunes y vertimiento de sus desechos, entre otros elementos y hechos donde la riqueza de un sector de la sociedad posee costos sociales para el resto.

Todo lo anterior habla de una crisis estructural o sistmica que vive el modelo econmico, ya que poco a poco, las personas van experimentando como la clase poltica y empresarial intenta salvar sus riquezas sin importar las medidas que deben tomar y los daos que han de causar.

Esta clase, entiende que la economa no puede crecer en trminos ideales, pero a pesar de ello, la ambicin resulta ser ms fuerte e incurren en estrategias de sobre-explotacin de personas para seguir manteniendo sus privilegios y su modo de vida basado en un bienestar con costos sociales.

Para esta reflexin, fracasa el neoliberalismo porque los pobres no han dejado de ser pobres y los ricos se han hecho cada vez ms ricos, por lo tanto, el modelo no cumpli con lo prometido, sino que gener brechas ms desiguales entre la poblacin y el pueblo ha estallado en enfrentamientos ante la inequidad, la injusticia y la ambicin de unos pocos.

Las evasiones, llevadas a cabo por esta joven generacin, han demostrado el real inters de esta clase poltica y empresarial ya que todo esto signific una prdida del control poltico y social sobre la poblacin, una preocupacin histrica de la oligarqua chilena. La desobediencia demuestra las falencias en torno a la legitimidad poltica que tiene la clase que ejerce el poder en este pas, por lo tanto, las medidas que considera el gobierno de turno responden a esta herencia oligrquica de la Derecha chilena, cuya respuesta ante los hechos es la condena de la violencia del pueblo y el uso de las fuerzas armadas y de seguridad del estado para garantizar el orden que la lite desea.

Enviar al ejercito a la calle, facultar a las policas para un control de la poblacin, declarar estado de emergencia y amenazar con estado de excepcin y declara toque de queda es una medida desesperada debido a la incapacidad poltica para controlar el descontento social. Uno de los elementos que lo puede explicar es no considerar las facultades de un pueblo, que sin estar organizado, ya pone en tencin los valores, principios, dinmicas, comportamientos y beneficios de la clase dominante, en otras palabras es no considerar al pueblo como el sujeto histrico que siempre ha sido.

La violencia desatada a partir de las protestas contra las injusticias ejercidas por quienes estn en el poder ha generado un debate intencionado por los medios de comunicacin, ya que el foco no est centrado en los problemas estructurales del sistema econmico sino en la forma de manifestar el rechazo a este, dicho debate que se instala, no es ms que el miedo de los poderosos (gobierno y oposicin) a ser desplazados por el pueblo en el ejercicio del poder.

Las palabras de la intendenta de la regin Metropolitana Karla Rubilar, demuestran esta urgencia ya que hace un llamado a unificar todos los sectores polticos para que estos acten en unidad ante un pueblo que polticamente ya no creen en la institucionalidad poltica y econmica de este pas, producto de sus actuar mezquino y corrupto.

El llamado del gobierno a la paz, para ponerse recin a pensar sobre lo sucedido, habla de la falta de legitimidad poltica, antes mencionada, y del miedo ante la emergencia de un proyecto poltico popular que se desate en la histrica disputa por el poder y sus beneficios.

Felipe Alessandri, alcalde de la comuna de Santiago, dice que las personas no son delincuentes sino que son ciudadanos manifestndose, asumiendo de esta manera la gravedad a la que est ascendiendo el descontento social producto de la inequidad generada a partir de la ambicin de unos pocos. Polticamente realiza el mismo llamado de la intendenta y varios alcaldes comienzan a reconocer que la violencia desatada es una acumulacin de rabia y descontento producto de las injusticias, por lo que, el miedo al desborde popular comienza a tomarse las preocupaciones del gobierno.

Lo anterior hace evidente la crisis de la democracia que la clase poltica experimenta, parte del fracaso del modelo econmico, que en momentos de prosperidad alude a la libertad y las instituciones democrticas para regular la actividad del pueblo, pero en momentos de crisis acta totalitariamente.

La violencia como fenmeno no puede ser analizada desde la idea de entenderla como la forma validad o no de reclamar, eso es una medida desesperada para dividir las fuerzas y poder que el pueblo puede llegar a concretar cuando pase este momento de estallido coyuntural y se inicie una fase de organizacin popular ms poltica e ideolgica. Ante esto, la violencia debe ser entendida como una expresin poltica de dos clases que disputan el poder a partir de proyectos y mecanismos particulares.

El caso puntual que se est viviendo en Chile y el mundo habla de un enfrentamiento violento entre dos clases, una apostada en el poder y la otra sometida a la anterior. El conflicto ser siempre de esta manera si los privilegios de una clase pasan a ser puestos en disputa, por lo que no se debe perder el foco de esta coyuntura, no es un tema de orden, es un tema de privilegios y cuando estos se encuentran cuestionados, no existir postura racional para pensar en cmo resolver un conflicto sin costos ni violencia, sobre todo cuando existe un potencial de reinvertir las relaciones de poder.

Puntualmente, es un proceso que viene sucediendo hace bastante tiempo, por lo que se puede establecer un momento coyuntural del conflicto porque la manifestacin popular se logra comprender como respuesta a condiciones sociales injustas, no hay algo planificado ni estructurado por un discurso ideolgico por parte de los trabajadores. Este momento de coyuntura tendr el plazo suficiente para generar ese despertar consiente del pueblo.

El segundo momento ser ms poltico o ideolgico, a tal punto de configurarse como paradigma de una nueva sociedad, del nuevo modo de vida, pero por ahora solo se vive el estallido de una coyuntura que ha sido desbordada por las injusticias del actual modelo econmico.

La tarea en este sentido es reordenar las fuerzas polticas del pueblo pero no desde la institucionalidad agotada de los partidos polticos tradicionales, por lo tanto, hay que avanzar hacia una autonoma popular para crear el nuevo de modo de vida donde sea el pueblo quien establezca el proyecto social y no la clase poltica que solo visita las poblaciones en periodos de campaa.

Para terminar, esta reflexin ha sido elaborada a partir de una mirada de la historia de Chile y el mundo donde el dialogo ha presentado cierta utilidad para la clase que est en el poder, porque dicho llamado al dialogo ha sido excluyente de los sectores populares, solo se considera en la negociacin una diversidad poltica reducida ya que se habla de colores de partidos que se encuentran al interior de la misma elite, es por ello que elaboran una democracia representativa, donde el pueblo escoge a las personas de la lite que representan su sentir.

Esta historia, habla de una ceguera en torno a esta representacin ya que quienes se hacen cargo de las necesidades sociales del pueblo son una clase que ha despreciado a este sujeto histricamente y solo lo ha considerado como una masa de votantes que les permite llegar al poder y cuando esto no sucede, se utiliza la violencia estructural.

Si bien la violencia no es un fenmeno deseable para nadie, la nica manera de evitar el trnsito hacia un nuevo modo de vida o hacia una sociedad ms justa y equitativa sin incurrir en actos cuyas consecuencias sean nefastas para las personas ser generar un dilogo directo entre la clase poltica que ejerce el poder, donde se encuentra toda su diversidad de colores de partidos, y el pueblo y su proyecto de sociedad, sin representantes ni nada, ya que ese modelo ha fracasado y en la historia nacional, la corrupcin de los lideres ha llevado a la traicin de los intereses del pueblo.

En este sentido, si no se avanza hacia una democracia popular y directa, la disputa de los beneficios tendr al fenmenos de la violencia de por medio, por lo que la reflexin final debe llevarnos a pensar sobre lo siguiente, estamos preparados para sentarnos a dialogar entre quienes lo tienen todo y quienes no tienen nada? Qu mecanismo poltico asegura que dicho dialogo genere buenos resultados?

Hernn Torreblanca es Profesor de Historia y Ciencias Sociales - Chile

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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