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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2019

Kurdistn
Catstrofe humanitaria tras la ofensiva turca en el noreste

Leila al Shami
Leilas


En los ltimos das, ms de 130.000 residentes del noreste de Siria han huido por sus vidas, buscando desesperadamente un lugar seguro. Decenas de civiles han muerto a causa de los bombardeos y los asesinatos cometidos por fuerzas turcas y milicias aliadas. En medio del caos, prisioneros del Estado Islmico se han evadido de los campos de detencin y en estos momentos estn libres; muchos de ellos son extranjeros, incluidos algunos nios, cuyos Estados respectivos se han negado a responsabilizarse de sus nacionales.

La invasin turca recibi la luz verde de Trump (y probablemente tambin de Rusia) y sigue al abandono por parte de EE UU de sus aliadas, las Fuerzas Democrticas Sirias (dominadas por la milicia kurda), con las que colabor en la lucha contra el Estado Islmico. No es la primera vez que EE UU abandona a sus aliados en Siria, y no es probable que quienes sufren sus consecuencias olviden fcilmente esta traicin.

La operacin militar turca persigue dos objetivos. Espera aplastar la autonoma kurda en el norte, que en gran parte se hallaba desde 2012 bajo el control del Partido de la Unin Democrtica (PYD), asociado al Partido de los Trabajadores de Kurdistn (PKK), al que desde hace tiempo el Estado turco considera su enemigo interno, y crear una zona de amortiguacin a la que trasladar a los refugiados sirios, que se enfrentan a una creciente hostilidad y xenofobia en Turqua. Puesto que muchos de los refugiados son rabes y seran trasladados a una zona en que residen otras minoras, kurdas o no, esta medida dara lugar probablemente a un cambio demogrfico, que actualmente es un aspecto fundamental de la tragedia siria. De ah que grupos de oposicin sirios aliados con Turqua luchen por implementar los planes turcos, que no guarda parecido alguno con la revolucin siria por la libertad y la dignidad que comenz hace ocho aos.

Las habitantes de la regin tienen buenos motivos para temer una ocupacin turca. La ciudad de Afrin, de mayora kurda, que el ao pasado cay en manos de Turqua y sus fuerzas aliadas, sienta un precedente terrible. Muchas personas fueron obligadas a abandonar sus hogares y se les impidi volver a ellos, hubo saqueos generalizados de las propiedades abandonadas, as como detenciones, violaciones y asesinatos.

Dado el temor de la poblacin kurda de Siria a operaciones de limpieza tnica por parte de las fuerzas turcas, y puesto que ningn aliado quiere defenderla, el PYD apenas tena otra opcin que negociar el retorno del rgimen sirio, poniendo fin al experimento de autonoma kurda que haba comportado importantes avances para la poblacin al implementar muchos de sus derechos, desde haca mucho tiempo denegados por el rgimen arabista. Probablemente esto no es ms que una cuestin de tiempo. Cuando el rgimen cedi el poder al PYD, es probable que tuvo en cuenta tres factores: que esta cesin del poder hara que los kurdos dejaran de combatir al rgimen, con lo que este poda concentrar sus recursos militares en otros frentes; que fragmentara y por tanto debilitara a la oposicin siria a Asad segn divisorias sectarias; y que si el PYD acumulaba demasiado poder, Turqua intervendra para impedir su expansin, permitiendo as al rgimen recuperar el control.

Se dice que el acuerdo suscrito entre el rgimen y las Fuerzas Democrticas Sirias (FDS), dominadas por el PYD, incluye una garanta de los derechos y la plena autonoma de Kurdistn. Sin embargo, es improbable que el rgimen sirio acepte finalmente la autonoma kurda, como ha dejado claro repetidamente en declaraciones pblicas. En otras partes de Siria, todas las promesas hechas por el rgimen en los respectivos acuerdos de reconciliacin no han valido ni el papel en que estaban escritas. Las activistas contrarias al rgimen, tanto rabes como kurdas, corren ahora el riesgo de ser detenidas y de morir bajo tortura.

Los combatientes de las FDS tampoco estn seguros. Hace apenas unos das, el viceministro de Exteriores de Siria, Faisal Maqdad, declar que dichas fuerzas traicionaron a su pas y cometieron crmenes contra el mismo. Mientras que muchos kurdos, abandonados por EE UU, pueden sentirse ms seguros bajo Asad que bajo Turqua, algunos civiles rabes que viven en zonas controladas por las FDS, como Deir Al Zour y Raqqa, temen sobre todo la reconquista por el rgimen y las milicias iranes y se sienten ms seguros bajo la proteccin de Turqua. La poblacin siria cae en la desesperacin y su supervivencia depende de potencias extranjeras. Periodistas extranjeros igualmente amenazados por el rgimen han huido de Siria, con lo que las atrocidades pueden cometerse fuera de la vista de los medios internacionales.

Las decisiones que se adoptan hoy son fruto de las maquinaciones de potencias extranjeras, y es la poblacin civil siria la que pagar el precio. Las actuales luchas de poder entre Estados manipulan las divisiones tnicas, dando lugar a la proliferacin de los sectarismos, que asolarn a Siria en el futuro previsible. La negativa de Asad a dimitir cuando la poblacin siria lo exigi fue lo que condujo a este bao de sangre, junto con la incapacidad reiterada de la comunidad internacional de proteger a la poblacin siria frente a la masacre y la de los lderes de oposicin kurdos y rabes de dejar de lado sus intereses particulares y promover la unidad de quienes aspiran a librarse del rgimen autoritario. Un rgimen que ha aplastado uno tras otro, por todo el pas, la totalidad de los experimentos democrticos de autonoma comunitaria, y la comunidad internacional parece querer normalizar las relaciones con este rgimen, que se ha aferrado al poder a costa de organizar masacres a escala masiva. Lo que ocurre hoy es un desastre, no solo para la poblacin kurda, sino tambin para todas las personas sirias libres.

Una vez ms, la situacin en Siria ha puesto de manifiesto la quiebra moral de sectores de la izquierda. Muchos de los que protestan ante la invasin turca en el noreste de Siria no se movilizaron para condenar el asalto en curso de las fuerzas rusas y del rgimen sobre la ciudad de Idlib, donde tres millones de civiles viven en estado de terror permanente. De hecho, no reconocen que durante aos la poblacin siria ha sido masacrada por las bombas, las armas qumicas y la tortura a escala industrial a manos del rgimen de Asad. Algunos de los que reclaman que se declare zona de exclusin area para proteger a la poblacin civil kurda de los bombardeos areos difamaron en su momento a los sirios de otros lugares que reclamaban esa misma proteccin, tachndolos de belicistas y de agentes del imperialismo. Una vez ms, la solidaridad parece depender no tanto de la indignacin ante los crmenes de guerra, como de quin es el perpetrador y quin la vctima. La vida de la poblacin siria es prescindible en la batalla en torno a las narrativas y los grandes marcos ideolgicos.

La tragedia siria es una mancha en la conciencia de la humanidad.


https://leilashami.wordpress.com/

Traduccin de Viento Sur

https://www.vientosur.info/



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