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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2019

Sinaloa, una accin acertada

Fernando Montiel T.
Rebelin


Decir que el Estado fracas en Sinaloa es correcto, pero no como la histeria colectiva del momento lo presenta. Y cmo es esa presentacin? diciendo que este podero de los grupos de la delincuencia organizada es indito, y por ello, responsabilidad del actual gobierno federal; diciendo que hechos como lo ocurrido en Culiacn no tienen precedente y atacando la decisin presidencial de liberar al imputado cuya detencin deton la crisis. Es decir: cargando la responsabilidad del origen, evolucin y derrota a Andrs Manuel Lpez Obrador.

Los tres supuestos estn equivocados.

En primer lugar, es bien sabido que el crecimiento exponencial de poder, la riqueza, la impunidad y el poder de fuego del crtel de Sinaloa no es algo que haya comenzado con la presidencia del Lpez Obrador. De hecho, es bien sabido -y ha sido demostrado hasta el hartazgo- que fue durante la presidencia de Felipe Caldern (2006-2012) que este grupo lleg a ser dominante; y que de hecho, las relaciones entre el crtel de Sinaloa y el gobierno federal llegaron a ser tan estrechas que Genaro Garca Luna (entonces Secretario de Seguridad Pblica federal) en realidad se encargaba de combatir a los enemigos del crtel utilizando para ello las fuerzas del Estado. Y as se mantuvo al menos hasta la ruptura que tuvo el grupo de Joaqun Guzmn Loera con el grupo de los hermanos Beltrn por la aprehensin de Alfredo Beltrn (alias El mochomo). As pues, el control que ejerce el crtel de Sinaloa en Culiacn en particular y en todo el estado en general no es algo atribuible al gobierno federal actual: la podredumbre vena de atrs. (Para una revisin del modo en que ocurri este proceso ver el libro de Anabel Hernndez Los seores del narco).

En segundo lugar, lo ocurrido en Culiacn es un eslabn ms de una cadena de acciones de la delincuencia organizada. Es decir, no es un episodio indito: ah tambin el terror que sembraron los grupos de la delincuencia organizada en San Fernando, Tamaulipas en marzo del 2011, tragedia en la que al menos 300 hombres, mujeres y nios fueron secuestrados, torturados y asesinados por los Zetas ante la omisin total -absoluta- de los tres rdenes de gobierno. (Para ms sobre el tema ver de Diego Osorno el libro La guerra de los Zetas); ah est tambin el desgobierno absoluto, los abusos y el horror que provocaron el estallido de las autodefensas en Michoacn para hacer frente a los grupos delincuenciales de los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana en tierra caliente en Michoacn en 2014 (ver mi artculo Las autodefensas que no son Rebelin. Ene., 16, 2014); y ah est tambin derribo del helicptero de la Secretara de la Defensa Nacional en mayo del 2015 en Jalisco, accin que adems se acompa de narcobloqueos simultneos en 39 puntos de la zona metropolitana y en una veintena de municipios aledaos, con enfrentamientos e incendios con un saldo de 19 heridos y 17 detenidos (ver El narco demuestra su podero, Proceso, May. 1, 2015). Entonces, lo ocurrido en Culiacn no es un evento aislado, ni algo que no haya ocurrido antes.

En tercer lugar. Hasta donde se ha liberado informacin, se ha confirmado que los enfrentamientos tuvieron lugar debido a la aprehensin de uno de los hijos de Joaqun Guzmn Loera, Ovidio Guzmn. Tras la detencin el crtel de Sinaloa provoc los bloqueos, balaceras e incendios para presionar y finalmente conseguir la liberacin del detenido. El presidente Lpez Obrador explic que efectivamente se detuvo a Ovidio Guzmn en un primer momento, y que posteriormente se decidi liberarlo porque: estaban en riesgo muchos ciudadanos, muchas personas, muchos seres humanos. Y se decidi proteger la vida de las personas y yo estuve de acuerdo con eso porque no se trata de masacres, eso ya termin. Y tiene razn. Veamos: uno de los pilares que fundamentan la reforma al sistema de justicia penal del 2008 es que es ms nocivo para la sociedad victimizar inocentes que el no detener a los infractores. De ah que cambi la prioridad del sistema de justicia penal poniendo, en primer lugar, la proteccin de las vctimas, y despus, el castigo de los responsables. Por qu? porque sola ocurrir que se detena a un infractor y la vctima quedaba olvidada para el estado (y a lo que con frecuencia se sumaba el agravio de que el infractor detenido, en realidad no era tal, sino que era tan slo un chivo expiatorio). Tomando esto como antecedente la decisin de las autoridades de liberar a Ovidio Guzmn para salvar vidas fue correcta: al imputado se le puede perseguir despus -si as lo determina un juez- pero no se puede recuperar la vida perdida de un inocente. Es decir: la decisin tomada por el gabinete de seguridad y respaldada por el presidente, no slo fue correcta sino que fue tambin compatible con los principios sobre los que se fund la reforma al sistema de justicia: proteger al inocente/vctima primero, y despus, perseguir a los responsables.

Finalmente es importante sealar destacar las palabras de Lpez Obrador cuando seal al justificar la liberacin del detenido no se trata de masacres, eso ya se termin. La poltica de hacer un uso extensivo de la violencia tiene mucha simpata en aquellos que quieren soluciones inmediatas y sin consideracin de la ley, los derechos humanos, la presuncin de inocencia o cualquier otro concepto moderno de civilidad jurdica y penal que nos haya ayudado a salir de la Edad Media. El problema es que no funciona. S, el Estado fracaso en Sinaloa, pero ese fracaso no es nuevo, sino que lleva ya muchos aos: es un fracaso histrico al que hay que atender, y para esa tarea vale recordar una verdad que slo ignoran los ingenuos o los irresponsables: la violencia produce violencia y nada ms. A la delincuencia organizada -como al terrorismo- se le combate, en primer lugar, con sistemas de inteligencia y policiacos, no con mecanismos militares. Esto lo sealo para dejar en claro una cosa: el incremento en la violencia estatal no se traduce en la llegada de la paz. De hecho, ocurre lo contrario, tal y como la historia lo ha demostrado una y otra vez en todo el mundo, de Sri Lanka con el exterminio de los Tigres Tamiles, a Colombia con la mal llamada poltica de Seguridad Democrtica de lvaro Uribe, pasando por el Mxico de Felipe Caldern y Enrique Pea Nieto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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