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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2019

Siria, otra vez el fuego

Guadi Calvo
Rebelin


Es inadmisible creer que los Estados Unidos no haban tenido en cuenta la consecuencia que podra acarrear su retiro del noreste de Siria y cul iba ser la actitud del presidente turco Recep Erdogan, que ahora est libre para alejar a los kurdos de la frontera turco-siria y aniquilar Rojava, el enclave kurdo, en el norte sirio, que podra resultar siendo el embrin del tan deseado estado kurdo.

Ankara y Washington fueron dos muy viejos conocidos, desde finales de la II Guerra Mundial, hasta el intento de golpe contra Erdogan en julio de 2016, cuando los presidentes Trump y Erdogan parecieron tomar rumbos distintos y la intensa relacin entre ambas naciones fundamentalmente en el plano militar y de la inteligencia, comenz a enfriarse.

Durante siete dcadas Washington, en el marco de la Guerra Fra y ms all, asisti a las fuerzas armadas turcas, con ingentes recursos materiales, entrenamiento y formacin de su oficialidad, lo mismo ha sucedido en el plano de la inteligencia formando a cientos o miles de agentes por lo que creer que esos setenta aos de relaciones, no hayan dejado en los militares turcos una fortsima impronta de dependencia ideolgica y que la CIA no tenga agentes infiltrados en el complejo engranaje militar del pas euroasitico es ingenuo o intencional.

Por otro lado Erdogan, un hombre que no es un outsider de la poltica, es muy bien conocido por el Departamento de Estado cuyo giro hacia Rusia y China, de los ltimos aos tambin habr sido minuciosamente analizado y monitoreado por las especialistas del Pentgono. Tambin son norteamericanas las armas que Turqua utiliza desde hace dcadas para combatir las luchas reivindicatorias del Partiya Karkern Kurdistan   (Partido de los Trabajadores de Kurdistn) o PKK en una guerra sucia que se libra en el sudeste del pas a la vista de todo el mundo y a pesar de eso, son siempre escasa las voces que denuncian el genocidio.

La embestida por parte de Erdogan contra las Fuerzas Democrticas Sirias (SDF), y las Unidades de Proteccin del Pueblo (YPG), ya ha provocado la muerte de cerca de mil peshmergas (combatientes), un nmero desconocido de muertos civiles y el desplazamiento de 100 mil refugiados kurdos.

La hipocresa, quizs sea el msculo ms ejercitado de Trump, y es lo que le ha permitido sorprenderse por la virulencia de estas acciones, cuando es claro que esta jugada no es ms que una operacin estratgica, para poder decir adis al conflicto sirio, con la vista puesta en las elecciones norteamericanas de noviembre del 2020, pero de alguna manera intentando mantenerlo abierto, para poder volver cuando la oportunidad y los intereses norteamericanos lo requieran.

La aventura contra Siria desde 2010, en los tiempos de la Primavera rabe, que intentaba derrocar al presidente Bashar al-Assad y partiir el pas en tres o cuatro estados para, entre otros objetivos, arrebatarle a Mosc y a Tehern, un fiel e histrico aliado. Esa revolucin libertadora contra al-Assad, represent y sigue representando una inversin multimillonaria por parte de los Estados Unidos y un importante nmeros sus aliados occidentales particularmente: Francia y Reino Unidos y de la regin: las monarquas sunitas del Golfo Prsico e Israel, en recursos y vidas para que todo haya sido en vano, por lo que los objetivos siguen siendo los mismos, ms que ahora se ha consolidado la alianza Mosc, Beijing, Damasco y Tehern, con la que Ankara tambin coquetea.

Por lo que el reciente acuerdo de 13 puntos, que se conoce como el acuerdo de Ankara al que lleg el vicepresidente Mike Pence con Erdogan que implica un alto el fuego de 120 horas y una zona de seguridad para Turqua, indefinida en sus lmites y de donde la artillera pesada turca no ser removida, hasta ahora no es ms que una nueva estacin del Va Crucis del pueblo sirio.

Todo ha quedado demasiado prolijo, la amenaza de sanciones estadounidense contra Turqua fue suspendida y su presencia en la zona fronteriza turco-siria fue santificada, por lo que al presidente al-Assad se le aleja la posibilidad de unificacin del territorio, dar por terminada la guerra y comenzar la reconstruccin de un pas devastado hasta los cimientos.

Turqua mantendr 440 kilmetros desde el ufrates hasta la frontera con Irak, y otros 32 kilmetros en el interior de Siria, que llegan hasta la autopista M4, que corre de este a oeste a travs de la regin, marcando la lnea detrs de donde tendrn que reubicarse las poblaciones kurdas al tiempo que los peshmergas, de todo ese sector tendrn que entregar sus armas pesadas.

El martes 22 el presidente turco viajar a la ciudad rusa de Sochi, para entrevistarse con el presidente Vladimir Putin, con quien tendr que consensuar la nueva situacin, lo que sin duda obligar al lder ruso, un gran jugador en el campo de la realpolitik, a un trabajo de alta ciruga diplomtica, para que Erdogan no provoque ms daos en la exhausto pueblo sirio.

Los sospechosos de siempre

Las autoridades kurdas en Siria mantienen a cerca de 12 mil hombres pertenecientes al Daesh y a al-Qaeda, en diferentes prisiones en el norte de Siria y a unos 70 mil familiares de esos cautivos en el campamento de al-Hol, en la provincia siria de al-Hasaka, por lo que se corre el peligro, que tras el caos producido por la invasin turca, sus hermanos intenten alguna operacin de liberacin en esas prisiones. Algunos informes mencionan que ya se han producido algunas fugas lo que podra nuevamente en accin a los fundamentalistas, que estaba prcticamente derrotados.

Las ltima posiciones del Daesh en la ciudad Baghouz cayeron en marzo pasado, por lo que los sobrevivientes se diseminaron en las reas rurales, entre los que se cree estaba el Califa Ibrahim, (Abu Bakr al-Bagdad) el lder de la organizacin, buscando reorganizarse y atacando patrullas de las SDF. Mientras que en las ciudades de Raqqa y Dayr az Zawr, antiguos bastiones terroristas algunas clulas recolectan informacin para preparar, asesinatos, ataques suicidas, secuestros para financiarse y apoyo de las tribus sunitas locales para iniciar una nueva ofensiva.

La banda fundada por Osama bin Laden al-Qaeda y dirigida desde su muerte por el inhallable Ayman al-Zawahiri, tambin est aprovechando la nueva situacin de SDF, para movilizar sus hombres hacia el oeste sirio, tras haber abandonado a principio de ao la provincia de Idlib, expulsado por la coalicin libertadora encabezada por el Ejercito rabe Sirio (EAS).

El golpe a las organizaciones terroristas dado por el EAS, con colaboracin de Rusia, Irn y el Hezbollah libanes, ha provocado desde 2017 hacia el interior de las bandas wahabitas, que operan en Siria, como el frente al-Nusra, afiliada a al-Qaeda, micros sismas que reconfiguraron el mosaico terrorista dando la aparicin de nuevas bandas como Hurras al-Din, (Guardianes de la religin) liderado por Abu Humam al-Shami , un veterano de la guerra.

La invasin turca ha permitido que los grupos terroristas que no haban sido aniquiladas totalmente, comiencen a dar muestras de su resurreccin. El objetivo de Ankara que ahora se centra en exterminar Rojava, permitir otra vez el libre movimiento de las clulas del Daesh y al-Qaeda, en esa regin.

Ms cuando el SDF parece incapaz de contener a los miles de muyahidines en sus prisiones y a sus familiares en el campamento de al-Hol. Lo que una fuga masiva permitira que una vez ms se vuelva a encender el noreste sirio y que estas organizaciones puedan filtrar combatientes para generar caos es las ciudades y zonas liberadas.

Por su parte las SDF, enfrentadas al gobierno central de Damasco han intentado ahora un acuerdo con el presidente al-Assad, quien ya haba enviado tropas del EAS, para mantener la integridad territorial de su pas, repeler la presencia turca y recuperar el control de las norteas ciudades de Manbij y Kobani.

De afianzar el presidente al-Assad, chiita de la secta alauita, en el noroeste del pas, y si la presin de Putin a Erdogan, fracasara el martes 22, provocar la reaccin de los sunitas, situacin que volver a ser utilizada por el fanatismo wahabita, para reclutar ms hombres a las hueste de al-Bagdad o de al-Zawahiri, e intentar llevar todo al punto cero, aunque el margen para ellos tambin es muy estrecho, si de alguna manera no fueran a ser financiados otra vez por las monarquas wahabitas y los Estados Unidos, interesados siempre en mantener el fuego.


Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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