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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2019

El lado oscuro del reparto de comida a pedaladas

Jordi Bes
Pblico.es


La eclosin de la figura del rider urbano que lleva comida a domicilio para Glovo o Deliveroo genera inquietud, porque podra estar indicando hacia donde se encamina el mercado laboral. Los juzgados han de decidir si son falsos autnomos

Estn por cualquier sitio del centro de Barcelona, a veces reunidos en las inmediaciones de centros comerciales, como Glries. Se les ve venir de lejos por sus icnicas mochilas de colores vivos, en las que transportan comida preparada en bicicleta a alguien que la ha pedido gracias a unos pocos clics a travs de una plataforma digital y que les espera cmodamente en casa. Son los denominados riders urbanos y saltaron a la palestra cuando algunos se unieron para denunciar su condicin de falsos autnomos, cuestin que sigue en los juzgados. En mayo tuvieron que lamentar que un compaero nepal sin papeles que reparta para Glovo muriera atropellado por un camin de basura. Este hecho, tras el cual los riders quemaron mochilas de la empresa, reforz en el colectivo la necesidad de luchar por unas condiciones de trabajo dignas.

Una forma de tratar de ponerse en su piel es preguntarles por sus experiencias en das de lluvia, cuando se multiplican los pedidos. Nria Soto, que es la portavoz de Riders x Derechos de la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC), recuerda una de esas noches. Llova mucho, no se poda seguir pedaleando, y me envan un mensaje a travs del canal unilateral de Deliveroo en Telegram: Muy bien compaera, busca a otra persona que pueda, narra. Dicho de otra manera: Si t no puedes jugarte la vida, busca a otras personas que te sustituyan, resume Soto, que defiende que en su opinin no hay motivo para jugrsela cuando la calle se convierte en una piscina resbaladiza. Que te traigan la comida a casa es un servicio de lujo, no estamos cubriendo ninguna necesidad bsica, sentencia.

Cobrar en funcin de los pedidos

Segn indica Glovo a El Quinze, los riders ganan unos 8 euros de promedio la hora. Si esto se extrapola a un horario de 40 horas semanales, se puede llegar a cobrar 1.360 euros, una cifra por encima del salario mnimo. Los repartidores corroboran la cifra de 8 euros siempre que logren dos pedidos por hora. Hacer ms de dos es difcil. Soto ganaba unos 380 euros mensuales por 15 horas semanales y Txiki Blasi, un compaero del sindicato, cerca de 1.000 euros por 30 horas.

No solo van en bici: los hay que reparten en moto, con lo que ganan ms, y alguno ya se deja ver en patinete. Pero todos tienen algo en comn: son autnomos. Deliveroo defiende que de esta manera los riders pueden elegir si quieren trabajar o no, as como cundo, cunto y con qu compaa hacerlo. Glovo est convencida de que la relacin con los trabajadores se ajusta plenamente a la legalidad, que encajara en la de trabajador autnomo econmicamente dependiente (TRADE) y, como Deliveroo, reclama una regulacin.

En ocasiones la teora dista mucho de la prctica. Sobre la posibilidad de decidir el horario, Soto recuerda que los riders estn sujetos al algoritmo de la aplicacin de cada plataforma, que les punta en funcin de cmo trabajan. Decidan en qu franjas te aceptaban. Si no aceptabas el pedido, no trabajabas en horas de alta demanda, asegura. El abogado laboralista Nacho Parra, del Collectiu Ronda, resalta que la Inspeccin de Trabajo de diversas provincias ha considerado que los riders son falsos autnomos y que hay que darlos de alta como trabajadores por cuenta ajena, si bien los juzgados sociales han dictado sentencias contradictorias. La de ms rango hasta el momento es una del Tribunal Superior de Justicia de Asturias vinculada a Glovo y que declar que los repartidores son falsos autnomos. No obstante, es muy probable que el conflicto acabe en el Tribunal Supremo y que dicte doctrina. Parra confa que se pronuncie en beneficio de los riders, ya que, en caso contrario, se abrira una puerta muy peligrosa para precarizar ms las relaciones laborales y tirar de falsos autnomos se convertira en algo ms sistemtico.

Los riders buscan una salida

Mientras no se resuelve el conflicto en los tribunales, los miembros de Riders x Derechos en Barcelona han creado Mensakas, su propia empresa de reparto a domicilio. Ahora habr una alternativa, celebra Soto. Ya reparten a demanda Shargo y Stuart son su competencia en este campo, pero lo ms relevante para ellos est por llegar, y esperan que sea pronto: una aplicacin de cdigo abierto que les proveer CoopCycle para ofrecer lo mismo que Glovo o Deliveroo.

En Mensakas quieren ir ms all y proponen, por ejemplo, ofrecer servicios para gente mayor o con alguna discapacidad y que no pueda salir de casa. Soto considera que optar por Mensakas es hacerlo por uno mismo: Ests salvaguardando el sistema pblico, la sanidad, las pensiones. Sus repartidores cobran por hora, aunque no repartan. En Deliveroo haba un mnimo por hora, pero las movilizaciones restaron beneficios y, entre otros, echaron a Soto y Blasi, que mantienen su pugna judicial con la compaa.

El verdadero negocio est por llegar

Blasi, que tambin forma parte de Mensakas, cree que para las grandes empresas el negocio no es lo que hay ahora: vendr despus. Avisa de que aprenden de las costumbres de los usuarios para incidir de manera muy directa sobre ellos. En suma, Blasi considera que las compaas quieren cambiar el modelo econmico e intentar destruir las leyes laborales de proteccin de los trabajadores. Lo que ayer se llamaba un obrero hoy se llama un esclavo, sentencia, pero frente a ello se han situado los riders. Hemos empezado a despertar, apunta. Segn Eduard Josep lvarez, profesor de los estudios de Economa y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), las plataformas tienen prdidas para ganar usuarios pero, cuando los tengan afianzados, vaticina que subirn precios, a estos o a los restaurantes.

Segn lvarez, estando en ellas, los restaurantes tienen de media un 30% ms de ingresos, pero eso no significa tener ms beneficios, ya que estn obligados a abonar a la plataforma entre el 20% y el 40% del importe del pedido. Adems, advierte de que en la periferia hay el riesgo de perder restaurantes, porque los que se digitalizan estn en el centro, y eso pese a que en Barcelona la cultura de pedir comida est mucho menos arraigada que en otros puntos de Europa y Estados Unidos. Para l, la nica forma de combatir a las plataformas tecnolgicas es a travs de otras, refirindose a iniciativas como Mensakas, con un modelo de negocio ms social y que considera que las Administraciones deberan incentivar. Tambin vaticina que a medio plazo habr una concentracin de operadores: Deliveroo se ha retirado de Alemania, y este y Uber han mostrado inters por hacerse con Glovo.

El auge de la comida a domicilio

Las principales plataformas son reticentes a dar datos de su implantacin en el rea de Barcelona, pero s que los ofrecen del conjunto del Estado, con los que exhiben el auge de la entrega de comida preparada a domicilio. Glovo opera en Barcelona desde su fundacin, en 2015. Detalla que hay 7.500 repartidores que colaboran con ella en Espaa y que tiene afiliados 11.700 restaurantes y pequeos comercios en todo el pas. Asegura que sobre el 4% de la poblacin espaola ha usado sus servicios unos 2 millones de personas; para hacerse una idea, Barcelona ciudad tiene 1,6 millones de habitantes. Deliveroo maneja datos ms modestos. Explica que colabora con 1.500 riders y cerca de 6.500 restaurantes de ms de 60 ciudades y municipios de toda Espaa.

Trabajar de rider en negro para sobrevivir

Sebastin es un rider que trabaja para Uber Eats. As se deduce por su mochila. Pero nada es lo que parece: Sebastin, de 26 aos y cuyo nombre real prefiere no revelar, reparte para Glovo usando una cuenta subarrendada por el titular de la misma, quien se embolsa una comisin del 20% de su trabajo. Cuando entrega los pedidos con su mochila de Uber Eats, muchos se sorprenden, porque es en Glovo donde los han hecho.

Se enamor de Barcelona en un viaje e hizo todo lo posible para mudarse a la ciudad con su novia. Sus estudios no eran homologables, as que decidi estudiar lo mismo aqu. Se sac el visado correspondiente, pero este no le permita trabajar, as que no le qued otra que hacerlo en negro para salir adelante. Hace un mes y medio que es rider. Al principio, como todo trabajo, es duro, reconoce, y aade que hay das en que uno se desilusiona, sobre todo entre semana, cuando bajan los pedidos y puede llegar a sacarse solo unos 16 euros en seis horas. El fin de semana puede alcanzar los 70 euros diarios.

Sirve para sobrevivir. La gente, por necesidad, hace lo que le toque, asevera. Los ocho euros que se puede sacar a la hora son el doble que en otro trabajo en negro. Pero no esconde cierto desasosiego. Tiene que pedalear entre 30 y 50 kilmetros diarios y se ha llevado varios sustos, como cuando se le solt un pedal a medio camino. El cansancio lo castiga a uno con mareos y desaliento, pero hay que trabajar. La vida de un migrante no es fcil, pero quera vivir esta aventura, insiste, y reclama igualdad para trabajar legalmente, porque l tambin aporta a la economa. Como estudiante tengo que poder trabajar y no tener que esconderme por no tener papeles, reclama.

El titular de la cuenta de Glovo, tambin migrante con permiso de trabajo, ha encontrado un empleo mejor, pero no deja la cuenta para no perder la antigedad. Si no trabajas, no puntas, corrobora Sebastin. As es el poder de una simple aplicacin, y este no es un caso aislado: el rider que falleci atropellado se hallaba en la misma situacin. Glovo asegura que denuncia la cesin o subarrendamiento de cuentas y que ha desarrollado mecanismos para detectarlo. En 2018 desactiv 1.300 cuentas, y otras 461 en 2019. Su utilizacin fraudulenta es ilegal, avisan. Deliveroo, en cambio, indica que los riders tienen libertad de subcontratar su cuenta para el uso de terceros, siempre que garanticen que su sustituto cumple con los requisitos para trabajar en la compaa, como ser autnomo y poder trabajar legalmente en Espaa.

Fuente: http://temas.publico.es/el-quinze/2019/10/03/el-lado-oscuro-del-reparto-de-comida-a-pedaladas/



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