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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2019

La increble historia de la familia Buenuleo
Cmo se despoja de sus tierras a los mapuches

Santiago Rey
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La justicia de Ro Negro orden su desalojo. El ltimo termin con el asesinato por la espalda de Rafael Nahuel. El acoso judicial se complementa con el policial. La comunidad se prepara para la resistencia.


El apellido Buenuleo, en mapudungun, es una variante de Wenu Leuf, que en castellano podra traducirse arriba y ro.

Algo as como ro de arriba. El abuelo nos deca que era la estela que dejaban las estrellas... tambin puede ser la Va Lctea, explica Deolinda Buenuleo, werken (vocera) de la comunidad, sentada al pie del fuego que calienta la soleada y fra tarde de octubre.

Y tiene razn. Desde la ladera del cerro Ventana donde vive la comunidad, trepando el barrio Pilar II y la cuesta cruzada por vados que con el deshielo se hacen casi imposible de atravesar, las estrellas se ven plenas y luminosas.

Pero la noche no es poesa para la comunidad. Es cotidianidad de supervivencia para sostener la presencia en el territorio.

Desde el 10 de septiembre pasado, algunas de las familias que integran la comunidad Buenuleo recuperaron las 90 hectreas que en 2014 ocup un privado, esgrimiendo un boleto de compra-venta de dudosa procedencia.

Desde entonces, se ven acosados por la Justicia y la polica, y pesa sobre ellos una imputacin por usurpacin y una orden de desalojo que, aseguran, estn dispuestos a resistir.

El ltimo antecedente del accionar de las fuerzas de seguridad durante un desalojo contra los mapuches fue el 25 de noviembre de 2017, cuando en la comunidad Lafken Winkul Mapu el grupo Albatros de la Prefectura Naval Argentina asesin por la espalda a Rafael Nahuel.

El recuerdo est presente, pero los Buenuleo lo plantean claro: Si nos vamos, no recuperamos ms este territorio.

***

No haban pasado 24 horas desde el fallecimiento de Antonio Buenuleo, cuando Emilio Fiedrich ocup las 90 hectreas que, supuestamente, compr a un intermediario.

Fue el 25 de agosto de 2014, mientras la familia Buenuleo an organizaba el velatorio de Antonio, Abuelo y longko de la comunidad.

Friedrich no tena --ni tiene-- el ttulo de propiedad, sino apenas un boleto de compra-venta de origen dudoso y conseguido a precio vil.

Se lo cedi en 2009 por 120 mil pesos --pagados en cuotas--, Claudio Thieck, quien obtuvo su boleto de compra-venta en 2001 y a 35 mil pesos. Noventa hectreas en un bosque paradisaco, con fuente de agua propia, por 120 mil pesos.

La familia Buenuleo reclam que un perito calgrafo verifique si la firma de Antonio en el boleto original era real. Mientras estaba en proceso esa dirigencia judicial, el longko falleci y la pericia nunca se concret.

Entonces Friedrich avanz: ocup sin ttulo de propiedad las 90 hectreas, mientras los Buenuleo estaban en el velorio. A pesar de los reclamos, la Justicia rionegrina no dispuso el desalojo del ocupante hasta tanto la propiedad legal de la tierra fuera resuelta.

No haban pasado 24 horas desde que la comunidad Buenuleo recuper las mismas 90 hectreas --el ltimo 10 de septiembre--, cuando la Justicia rionegrina accion rpidamente para disponer el desalojo de los mapuches.

Un simulacro de mediacin sin abogados y todo el aparato del Ministerio Pblico y la Justicia se dispuso presto a ordenar a la polica provincial que retire del lugar a los herederos naturales de las tierras.

Esa orden est a punto de concretarse.

***

La vieja camioneta modelo 82 con la que Ramiro Buenuleo hace fletes y reparto de madera en el Alto de Bariloche pasa a recoger unos colchones, un poco de yerba buena y unos huevos para el almuerzo.

Vadea arroyos y uno de los tramos del brazo del ro ireco que baja por la ladera del cerro Ventana.

Ramiro llega a la comunidad y se integra a la ronda de mate en torno al fuego. Se prepara para pasar otra noche junto a Sandra, su compaera, y su hija, en la precaria casilla bajo cuyo techo instal dos carpas.

Sobre el fuego, una pava y una sartn con chicharrones en permanente fritado; a pocos metros de la fogata y del rewe --lugar para ceremonias--, baja caudaloso el brazo del ro ireco.

Ya estn junto al fuego Rosa Buenuleo --desde 2015 longko de la comunidad--; Deolinda, la werken; Viviana; y tres chicos que corretean, tocan la trutruca y el kultrn, y cazan lagartijas, fillku en mapudungun.

Durante toda la maana discuten cmo seguir adelante con la recuperacin. Son pocos y se sienten solos. Pero invocan al newen --fuerza-- para seguir, resuelven permanecer en el lugar y convocan a organizaciones sociales y otras comunidades para que los acompaen.

Es 17 de octubre. Hace un mes y siete das que iniciaron la recuperacin; que aguantan casi a la intemperie las noches con temperaturas bajo cero. Despus del ritual del mate, piden una foto, levantan el puo y gritan marichiweu, diez veces venceremos.

***

El Alto de Bariloche alberga los barrios ms postergados de la ciudad. El Frutillar, Malvinas Argentinas, Nahuel Hue, Unin, Dos de Abril, Omega, El Maitn, Cooperativa 258, Pilar I y Pilar II, Quimey Hue, 645 Viviendas, entre otros.

La zona es conocida como Pampa de Huenuleo. Un error de la burocracia municipal en la cartografa convirti el apellido en otra palabra.

La Pampa de Huenuleo es en realidad la pampita de don Antonio Buenuleo. La gente llamaba as a la zona para ubicarse, cuando los lmites del ejido municipal recin empezaban a escribirse.

La gente vena a Bariloche y como el abuelo los albergaba, la gente deca dnde vamos? All, a la pampa de don Buenuleo, y se fue corriendo la voz, y todos decan lo mismo, y fue quedando, dice Deolinda.

En 1908, Don Antonio Buenuleo --abuelo de Antonio, el longko que falleci en 2014-- recibi en reconocimiento a su permanencia en el lugar el lote pastoril 127 de la Colonia del Nahuel Huapi, de 625 hectreas. Por esas tierras paseaba sus animales, vacunos y caballos, principalmente.

Hoy Ramiro tiene solo una yegua medio maosa, que lleva a la comunidad para que los acompae en el control territorial.

El crecimiento demogrfico de Bariloche consolid --sobre todo en las dcadas de los 70 y los 80-- varios de los barrios de la Pampa de Huenuleo, o el Alto de Bariloche.

De las 625 hectreas, 125 fueron cedidas por la familia para la consolidacin de los barrios del Pilar I y Pilar II.

El nombre de esas barriadas tambin se explica en la posesin original: Pilar Curinao era la madre de Antonio, el longko. Cuando se institucionaliz la existencia del primero de los barrios, Antonio pidi que se lo nombre Pilar en homenaje a su mam, y tambin a la Virgen del Pilar.

Ninguno de los vecinos se opuso, porque todos tenan buena relacin con el abuelo, recuerda Deolinda.

La abuela Pilar cuando haca sus ceremonias vena a la piedra que est entre Pilar I y Pilar II, una piedra grande donde antes bajaba una cascada, dice, y dibuja con un palo en la tierra un mapa de los dos barrios y el lugar donde su antepasado renda homenajes.

Ahora, dentro de la comunidad, la Justicia y los efectivos de la Comisara 42 --denunciada por decenas de apremios ilegales a jvenes del Alto-- les prohibieron a los Buenuelo realizar una ceremonia mapuche, en funcin de la amaada lectura de la resolucin judicial que orden el desalojo.

bamos a empezar la ceremonia y lleg la polica, cuenta Sandra, mientras busca papeles y fotos del celular para explicar lo sucedido.

La Carta Orgnica Municipal de Bariloche reconoce la posesin ancestral mapuche de las tierras y promueve el respeto sobre la espiritualidad de ese pueblo originario.

El Estado nacional reconoce la existencia de la comunidad, y est en proceso el relevamiento territorial en el marco de la vigente Ley nacional 26.160. A pesar del marco institucional de cada paso dado por la comunidad, la polica impidi la ceremonia.

El rewe espera, pequeo altarcito, con las banderas mapuche y tehuelche, algunas ramas de una planta ceremonial, y un puado de hombres, mujeres y nios alrededor.

***

El fiscal jefe Martn Lozada --ex Juez de Instruccin afecto a las causas mapuches--, el fiscal Inti Isla y el fiscal adjunto Gerardo Miranda conforman la avanzada del Ministerio Pblico de la Provincia de Ro Negro contra los intereses de la comunidad.

Lograron que el Juez Sergio Pichetto, en primera instancia, y luego el juez Marcos Burgos, imputen a los integrantes de la comunidad por usurpacin y ordenen el desalojo del lugar, ms all que no est resuelta la disputa de fondo sobre la propiedad de la tierra.

La celeridad con la que actuaron los fiscales no guarda relacin con la demora en promover una investigacin en relacin con las amenazas con armas de fuego y cuchillos que recibieron los Buenuleo el pasado 10 de septiembre, da de la recuperacin.

Varios videos muestran a Friedrich, supuesto propietario, y uno de sus empleados, conocido como el Loro Vera, portando una pistola y un cuchillo, y advirtiendo a la comunidad que a la noche no va a quedar ninguno vivo.

Los propios integrantes de la comunidad llamaron a la polica, advirtieron de la situacin, y aportaron al Ministerio Pblico Fiscal fotos y videos que dan cuenta de las agresiones y amenazas.

Pero las prioridades de los fiscales fueron otras. A los pocos das lograron la orden de desalojo, pero no promovieron la investigacin sobre las amenazas. El valor de la propiedad privada por sobre el valor de la vida.

***

La violencia --muchas veces institucional-- es moneda corriente en la zona del Alto, postergada, invisibilizada, cercenada de la Bariloche turstica y opulenta.

La poeta Graciela Cross escribi en su libro Pampa de Huenuleo, de 2017:

Hay sol ah en Pampa de Huenuleo? Hay sol ah en Pampa de Huenuleo o slo hay fro, hielo y muerte?

Hay sol ah

o hay mujeres arrojadas al descampado, asesinadas, violadas, comidas por los perros?

Desaparecen mujeres cerca de uno.

A la noche no va a quedar ninguno. La amenaza de Friedrich y Vera resuena en la comunidad.

***

Los chicos corren detrs de una lagartija, esa fresca y soleada tarde de octubre, a pocos metros del fuego y del brazo del ro ireco que baja caudaloso.

Ramiro, Sandra, Deolinda y Viviana escuchan a los policas rionegrinos del cuerpo especial COER que les advierten sobre la inconveniencia de la decisin de permanecer en el lugar. Les dicen que no tienen nada contra ellos, que cumplen rdenes, que cuiden a los chicos, que el desalojo es inminente.

La comunidad se rene en un improvisado trawn --asamblea o parlamento-- para debatir qu hacer. Desde hace casi 40 das sostienen la recuperacin. Estn cansados, discuten, se agranda la ronda de mate, algunos picotean los chicharrones refritos, vamos a resistir, dicen, no nos queda otra, repiten, marichiweu, gritan.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/226789-como-se-despoja-de-sus-tierras-a-los-mapuches



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