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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2019

Alicia, el musculoso y las rayas del Yabebir

Fernando Luis Rojas Lpez
La Tizza


Por aquellos das Rodrguez Rivera se iba de gira por las universidades del oriente cubano, el chino Heras lea sus cuentos a los maestros de secundaria bsica albergados en una residencia en Guanabo, quinientos jvenes celebraron en la Universidad de La Habana canto de La Internacional incluido en la plaza Cadenas la vspera del noventa aniversario de la Revolucin de Octubre y Fernando Martnez Heredia charlaba con los jvenes en la sede de la FEU Nacional. En el estadio universitario Juan Abrantes actuaba X Alfonso, y las gradas se llenaban para recordar la Funcin de Desagravio ofrecida en 1956 ante la decisin de suprimir la subvencin estatal al ballet.

Aquellos das fueron no hace tanto, pero los miro con cierta extraeza y ajenidad, como si mediara un siglo.

Tambin por aquellos das nos fuimos a casa de Alicia. La primera fue una impresin desencajada: el glamour de su pose de bailarina versus el trato directo y afectuoso. La postura fsica, la externidad, versus la cercana de las palabras y los besos.

Alguien dijo de los Pogolotti que la ceguera se convierte en canal de corporeidad para la memoria y tambin, por qu no?, introduce en el presente otros caminos a la corporeidad. Creo que Alicia nos dio cuerpo, ese da, desde nuestras voces. Una era directa y aguda, como de lder; otra, apresurada y oriental; una ms, lenta y suave, casi femenina; la ltima, pensada y gruesa.

El dueo de la ltima voz la tom del brazo, y ella lo sinti msculo todo. Agarr sus manos, igual de gruesas, y confirm esa corporeidad que le lleg en la voz. El musculoso, le dijo, y apret sus dedos de negro pinareo.

Alicia ha muerto. El dueo de la ltima voz ha escrito un epitafio: Smbolo de una poca y un arte. Gracias por abrir el ballet para todos: campesinos, pobres, negros. Un epitafio repetido, aplauso tras aplauso, por las calles de La Habana. Sin consignas, sin indicaciones Aplauso tambin, de pobres y negros. S: la Patria! S: el Arte! S: la Cultura! Pero s, y sobre todo: la Gente!

El dueo de la ltima voz y de su epitafio, el musculoso, no lleg de genealogas histricas. Vino de la estirpe de esas rayas del Yabebir, el ro de Misiones y de Horacio Quiroga. Para ellas las cosas son ms sencillas: se trata de ser rayas, hijas de rayas y nietas de rayas. Se trata, como para el dueo de la voz ya no ltima y Alicia, de cuidar a los hombres y las mujeres.

No se va un siglo en una muerte, o en varias. Quedan ros y rayas, aun sin nombres, en las palmas de la gente que aplaude.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/alicia-el-musculoso-y-las-rayas-del-yabebir%C3%AD-d99bf8bb3b8a

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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