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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2019

Resucitan un arma de la guerra sucia

COCE-ELN


Estas elecciones plagadas de hechos violentos, corrupcin y fraude electoral, estn precedidas del llamado del ex Presidente Uribe para cerrarle el paso al chavismo criollo; que explica la reaparicin de las AUC como arma de la guerra sucia de la lite dominante.  

Escogieron el viernes 11, el da del aniversario 32 del asesinato de Jaime Pardo Leal, candidato del movimiento de izquierda Unin Patritica (UP) para atentar contra las sedes del Partido FARC, del Partido Comunista y de la UP, movimientos comprometidos con el Proceso de Paz, que siguen siendo objetivo militar de la extrema derecha violenta.

Estos atentados y numerosos panfletos amenazantes lanzados en todos los rincones del pas llevan la firma de las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), amnistiadas por Uribe en 2005, pero rearmadas luego como brazo del terror del rgimen.

En 2017 el ex Fiscal General Gmez Mndez reconoci que: "El paramilitarismo surgi cuando sectores sociales y agentes del Estado consideraron viable combatir a la guerrilla con mtodos ilegales". Si le dan continuidad a las AUC esto marca una fase superior de contrainsurgencia.

La actual campaa de terror se agrega a las anteriores arremetidas contra los lderes sociales y comunidades que se oponen a este Tercer Gobierno de Uribe, con la que buscan hacer trizas el Proceso de Paz y desvertebrar el acumulado poltico de los movimientos populares, expresado en parte, en los ms de ocho millones de votos en las eleccin presidenciales de 2018.

El rgimen acu el trmino chavismo para aplicarlo a movimientos populares de izquierda e incluso a partidos de centro, ponindolos en la picota pblica del odio y la violencia narco paramilitar.

Despus del 2016 el paramilitarismo se expandi a regiones donde operaba las FARC, zonas ahora militarizadas, donde las comunidades y diferentes movimientos sociales se sobreponen a la amenaza y el asesinato, para continuar luchando contra la megaminera, la erradicacin forzada de cultivos y el despojo de tierras.

En ciudades como Barranquilla, Cartagena, Ccuta, Medelln y Cali, adems de la presin violenta que los paramilitares ejercen sobre el voto, hay amenaza electoral por la compra de votos y otros refinados mecanismos de fraude electoral.

Los movimientos populares pierden el miedo para movilizarse por sus derechos, ejercen su libertad para decidir y construyen una fuerza alternativa a los viejos partidos de la lite, que presiona por una salida poltica del conflicto.



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