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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2019

Los estatutos bblicos

Ibon Cabo Itoiz
Rebelin


Desde que Moises segn la biblia recibi del Dios hebreo el declogo sobre el que se iba a cimentar el pacto de obediencia entre los seres humanos y los divinos, los distintos pueblos, grupos y estados han tenido la intencin de convertir normas en pasajes cados del cielo. Se aplica a todos los seres humanos y a todos los grupos independientemente del objeto en torno al cual se agrupan.

La poltica que debera centrar su anlisis en los procesos, lo hace indisimuladamente en los grupos. Cada grupo poltico e incluso cada sub grupo dentro de cada partido, tratan de auto proclamar que sus valores son los importantes y que todo lo dems es producto del inters. As cuando alcanzan el poder tratan de sellar pactos escritos inquebrantables. Esos que les aportan a los suyos estabilidad. Tratan tambin de dotar de super poderes polticos a aquellas personas que han sido redactoras o impulsoras de estas ideas, de estos pactos. En algunas ocasiones estos toman el nombre de estatutos cuando se refieren a la organizacin pblica o privada de algunos grupos con intereses en mantener determinados procesos en movimiento. En numerosas ocasiones, se trata de avanzar para no salir de la rotonda y volver siempre a la casilla original.

La sacro santa constitucin espaola de 1978 es algo ms que unas tablas de la ley o que un declogo. Es simplemente el fundamento sobre el cual se fundamenta la indisoluble unidad de la concordia espaola. Una ley de punto y aparte que devolvi a todos los ciudadanos la condicin de santos a travs de la consiguiente llave del ascensor que subi en un da del infierno hasta el cielo. Otros lo consideran un punto y seguido. Da igual. Lo importante aqu es el carcter divino del texto. Desde que Jarcha cantaba libertad sin ira hasta que lleg el coletas casi nadie fuera de Euskal Herria o Catalunya haba puesto en cuestin pblicamente el texto. Una nueva pgina surgida del Sina sin que furamos conscientes en aquel momento.

El da 25 de octubre es el aniversario del todava incompleto estatuto de Gernika. Un texto que dice cosas muy interesantes como que Navarra si lo quisiera tendra derecho a formar parte de una misma estructura administrativa. Si la unidad lingstica en torno al Euskera y su vertebracin estn lejos en Navarra, imagnense su incorporacin a la CAV. Tambin que cada territorio se puede administrar como quiera establecindose un inquietante camino a las duplicidades administrativas y a los reinos de taifas. Pero eso s, es nuestro estatuto y al ser jurado al pie de un rbol su divinidad es casi del todo automtica. Si en vez de ser un roble hubiera sido un manzano ya hubiera sido el sumun.

El domingo da 20 de octubre se ha puesto en marcha la reforma estatutaria del Athletic. Ya hubo un intento realizado por la junta de Fernando Garca Macua. Qued en tierra quemada a pesar de que fueron algunos de los enmendantes quienes luego pasaron a ocupar la direccin del club. No fue posible cambiar las tablas de la ley rojiblanca en aquel momento. Lo ser ahora o simplemente volver a quedarse todo en agua de borrajas? En cualquier cosa y tratndose de San Mames la conexin entre el cielo y estos estatutos es casi casi una reiteracin.

As, con la ayuda de Moises, Adolfo Suarez, Carlos Garaikoetxea, Fernando Garca Macua y otros muchos llegamos al verdadero cruce de caminos: Cul es el objetivo de una reforma estatutaria? Cuando llega el momento de cambiar una norma tan importante es porque la existente no se adapta a los tiempos actuales. Hay dos formas de proceder al respecto, tocando el texto lo mnimo o adaptndolo de verdad a las nuevas necesidades. Con prudencia o con ambicin. Debemos incluir la igualdad como un valor autntico y trasversal a todo o debemos quedarnos en una simple mencin. Debemos optar por la profundizacin en la democratizacin del grupo al que se refiere el texto, es decir, avanzar en que los procesos sean por ejemplo ms participativos o debemos seguir otorgando al funcionariado y al estatus quo existente un poder absoluto. Debemos facilitar el acceso a los grupos minoritarios o debemos dificultrselo.

En estas dos formas de entender las reformas est el quid de la cuestin. Debemos trabajar para que las normas abandonen los cielos y se adapten a las necesidades terrenales. Para ello hay que obrar con ambicin y sin miedo al rechazo o al susto meditico. Los declogos se quedan corto para un mundo que se actualiza al segundo en cada herramienta o en cada aplicacin. Toca llamar a las puertas del cielo para pedirles que bajen a tierra. Toca deja de venerar y trabajar con ambicin para la reforma de todos estos textos. Si no estaremos ante un simple lavado de cara sin fondo poltico verdadero. Estaremos de nuevos sentados a la espera de que vuelvan de fuera a salvarnos. No perdamos la ocasin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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