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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2019

Amrica Latina y las elecciones en Uruguay

Alexis Capobianco
Rebelin


Desde hace algn tiempo, diversos autores vienen planteando la idea de un fin del ciclo progresista en Amrica Latina. Existen diversas versiones de ese fin de ciclo, pero algunas son particularmente fatalistas y parece subyacer en ellas un cierto economicismo que no toma suficientemente en cuenta la dimensin poltica en tanto espacio de lucha y, por tanto, de alternativas. La eleccin de Mauricio Macri en Argentina y de Jair Bolsonaro en Brasil son los principales acontecimientos que se sealan para sostener que hemos llegado a este fin de ciclo. Sin embargo, esa visin no toma en cuenta la permanencia de Bolivia y Venezuela como procesos de transformacin que se plantean -adems- objetivos socialistas , ms all de todas las dificultades de Venezuela -bloqueos y agresiones imperiales incluidos-. Tampoco se considera en general que el pueblo ecuatoriano vot por la continuidad del proceso de Revolucin Ciudadana y no por el abandono de la misma, el alineamiento con EEUU y la aplicacin del programa neoliberal que lleva adelante el gobierno de Lenin Moreno. Tampoco se suele considerar que la victoria de las fuerzas reaccionarias en Brasil estuvo mediada por un golpe contra el gobierno de Dilma Rousseff y un proceso judicial ms que irregular contra quien todas las encuestas indicaban como posible ganador de las elecciones: Lula da Silva. Asimismo, se suele olvidar que el proceso de transformaciones, tanto en Paraguay como en Honduras, fue interrumpido por medio de acciones golpistas, y que la permanencia de las fuerzas reaccionarias en Honduras solo fue posible por un fraude electoral y la violenta represin. Sin embargo, el pueblo hondureo resiste y se moviliza heroicamente contra la dictadura, como tambin se movilizan los pueblos de Hait y Puerto Rico contra gobiernos neoliberales y fieles servidores del imperio, logrando este ltimo la renuncia del gobernador. En las elecciones colombianas de 2018, la coalicin de izquierda Colombia Humana obtuvo una muy buena votacin, lo que permiti a su candidato -Gustavo Petro- disputar el balotage, que finalmente gan el actual presidente Ivn Duque. Mientras, en Per, el Frente Amplio peruano logr en muy poco tiempo desde su formacin casi el 20% de los votos y la proyeccin a nivel nacional y latinoamericano de su candidata Veronika Mendoza.

Considero que en vez de la nocin de ciclo, que parece remitirnos a un proceso histrico ya cerrado, se deberan retomar algunos conceptos como los desarrollados por Rodney Arismendi, en particular el de la dialctica de revolucin y contrarrevolucin (cuando este artculo fue escrito no se haban producido los acontecimientos de Ecuador y Chile, los cuales confirman a mi juicio la dialctica revolucin-contrarrevolucin y muestran que la posibilidad de importantes avances -o incluso de procesos revolucionarios radicales- no es una mera ensoacin utpica). El capitalismo latinoamericano, por su carcter dependiente y por la permanencia de la gran propiedad territorial, padece una crisis de carcter estructural segn Arismendi, que no debemos confundir con las agudas crisis cclicas que viven las economas capitalistas. Esta crisis tena sus races en esa estructura econmica que Arismendi caracterizaba como capitalismo deforme, lo que pona a la orden del da la posibilidad de procesos revolucionarios de carcter avanzado, que podan tomar un rumbo socialista si se daban determinadas condiciones, en particular una direccin revolucionaria y una hegemona de la clase trabajadora. Estas tesis, que Arismendi empez a desarrollar a partir de 1955, se corroboraron con el proceso revolucionario cubano, que comenz como una revolucin democrtica y antiimperialista y que pronto tom una orientacin de carcter socialista. Para Arismendi vivamos un proceso revolucionario continental, lo que no quera decir que los procesos fueran simultneos e iguales, cada pas tena sus ritmos y especificidades, pero existe en Amrica Latina una serie de elementos en comn -estructurales, histricos y culturales- que hacen que cualquier proceso en un pas latinoamericano tenga una fuerte repercusin y trascendencia a nivel de toda Nuestra Amrica. La revolucin cubana repercuti fuertemente en un proceso ascendente de las luchas a lo largo y ancho del continente, pero la reaccin imperialista y de las oligarquas no se hizo esperar, fue lo que hoy llamamos Plan Cndor. Pero las causas profundas que parieron la revolucin cubana y el ascenso de luchas en la Latinoamrica de los 60 seguan operando, y una revolucin popular va tomar por asalto los cielos en 1979, la Revolucin Sandinista en Nicaragua. En los 80 se abrir un nuevo perodo de luchas contra las dictaduras en Amrica Latina. Por vas pacficas en Amrica del Sur y a travs de las guerrillas del Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional y la Unin Revolucionaria Nacional Guatemalteca en Guatemala en Centroamrica.

Pero en los 90 se producir un importante reflujo, la cada del socialismo real permitir mejores condiciones para una ofensiva del capital a nivel global. Amrica Latina ser gobernada por fuerzas neoliberales, que por lo general accedieron por va democrtica aunque muchos de ellos con una impronta autoritaria muy marcada, como Fujimori en Per, que se perpetuar en el poder con un autogolpe. Sern tiempos de resistencia para la izquierda. La revolucin cubana se tendr que adaptar a condiciones sumamente adversas, fueron momentos particularmente difciles, cuando se adoptaron las medidas del llamado perodo especial y se buscaron alternativas para preservar las conquistas de la revolucin. Sin embargo, las luchas contra el modelo neoliberal se desarrollarn a por toda Nuestra Amrica: el plebiscito en defensa de las empresas pblicas en Uruguay, las luchas de los trabajadores y piqueteros en Argentina, del Movimento Sem Terra en Brasil, de los Cocaleros en Bolivia, del zapatismo insurgente en Mxico, etc. son solo algunas de sus expresiones concretas.

A fines de los 90, accede al gobierno de Venezuela Hugo Chvez, quien pronto se enfrentar con una tenaz y violenta reaccin oligrquico-imperial; su programa antineoliberal y antiimperialista se orientar hacia posiciones cada vez ms radicales, que lo harn plantear el socialismo como objetivo estratgico. Diez aos despus de la cada del socialismo real, el horizonte de una sociedad sin explotados ni explotadores ser planteado nuevamente por un gobernante de un pas latinoamericano, adems de Fidel Castro. En pocos aos accedern diversas fuerzas progresistas y revolucionarias al gobierno en diferentes pases de Amrica Latina. Bolivia con Evo tambin plantear el objetivo estratgico de una sociedad sin explotados ni explotadores; en otros pases los gobiernos no se plantearn ese objetivo aunque parte de las fuerzas que los componen o apoyan s estaban y estn orientadas en ese sentido, ser el caso de Brasil, Paraguay con Lugo, Argentina, Ecuador y Uruguay.

Pero promediando la segunda dcada de este siglo, la cada de los precios de las materias primas que exporta Amrica Latina condujo a una fuerte cada de la obtencin de recursos, y mostr claramente los lmites del capitalismo latinoamericano y de las perspectivas neodesarrollistas que adopt parte de la izquierda. Fue el fin de la ilusin de pasar a formar parte del club de los pases capitalistas desarrollados como algunos utpicamente soaron. Nuevamente los problemas estructurales se hacan sentir en toda su dureza. En este panorama aparecieron con mucha ms fuerza las perspectivas neoliberales de ajuste salvaje. Bolsonaro, Macri, y los uruguayos Ernesto Talvi y Luis Lacalle expresan precisamente al partido del gran capital, que busca que todo el peso de la crisis recaiga sobre los trabajadores y sectores subalternos, y una radical redistribucin de la riqueza hacia arriba. En este contexto, los aparatos meditico-judiciales jugaron fuertemente para la restauracin neoliberal, para crear un sentido comn pro ajuste y pro-mercado, ese gran fetiche-Dios que segn los neoliberales derrama recursos para todos y todo lo arregla, pero que una y otra vez -cuando los gobiernos neoliberales le quitan restricciones y controles mnimos- conduce no al paraso prometido sino a infiernos terrenales y a una concentracin de la riqueza en la que poco y nada se derrama.

Pero por qu en Brasil, en Argentina y al parecer en Uruguay la derecha ha logrado capitalizar gran parte del descontento de sectores medios y de trabajadores, cuando lo que har es, precisamente, empobrecerlos y precarizarlos? Entre otras razones, porque nunca dejaron de ser hegemnicos, particularmente en esos aparatos ideolgicos que se llaman medios masivos de comunicacin y que son hoy uno de los ms importantes poderes fcticos, adems de ser el aparato ideolgico dominante. Esto fue posible tambin porque los gobiernos progresistas no avanzaron o no hicieron lo suficiente contra el latifundio meditico y la voz nica que estos transmiten. Tampoco se impuls una verdadera contrahegemona, tendiente a crear un nuevo sentido comn humanista y solidario, contrapuesto al hiperindividualismo despolitizador y antihumanista que transmiten los portavoces de la ideologa dominante. Es uno de los lmites que han tenido las experiencias progresistas, que mejoraron las condiciones de vida, pero no promovieron nuevas formas de vida alternativas al consumismo capitalista. Y el consumismo no es solo un fenmeno econmico, es un fenmeno ideolgico-cultural cuya ideologa es propia de las clases dominantes.

Las perspectivas en gran parte de los pases de Amrica Latina son hoy entre el neoliberalismo que apunta a un ajuste salvaje y al retroceso en derechos conquistados, que solo puede llevarse adelante con un creciente autoritarismo y un retroceso democrtico sustantivo -como podemos ver en la Argentina de Macri y en el Brasil de Bolsonaro-, y un amplio campo democrtico que incluye diversas tendencias, progresistas y de izquierda, cuyo objetivo es hoy detener este avance neoliberal y conservador en el que confluyen diversas derechas: la golpista y gorila, el oscurantismo religioso, particularmente neopentescostal, y los tecncratas neoliberales, amigos de las libertades econmicas pero no tanto de las libertades polticas y culturales. Defender la democracia, los derechos conquistados, y evitar que la crisis la paguen los trabajadores y sectores subalternos parece ser la tarea ms inmediata y a eso se apuesta con un cuarto gobierno del Frente Amplio. Pero es necesario en un mediano plazo plantearse cambios estructurales, que implican cuestionar las bases econmicas del capitalismo dependiente latinoamericano, la gran tenencia de la tierra y la gran propiedad monopolista del capital, y plantear un horizonte socialista, donde la integracin latinoamericana debe jugar un rol esencial. Para eso habr que promover un movimiento poltico y cultural que sea capaz de dar las necesarias batallas polticas y culturales. Una revolucin cultural, como siempre insistan Arismendi y Jos Luis Massera, es un elemento esencial para cualquier transformacin radical de una sociedad. En el actual momento la tarea ms revolucionaria que nos podemos plantear es frenar el avance neoliberal, que nos hara retroceder sustantivamente como podemos ver en Argentina, donde la accin destructora del neoliberalismo fue acelerada y brutal. Un nuevo gobierno del Frente Amplio contribuira, junto a la ms que probable derrota del macrismo en Argentina, a un cambio -que tal vez no sea sustantivo pero que no sera despreciable- en la correlacin de fuerzas en Amrica Latina. Es el mejor contexto posible, adems, para abrir el debate, promover una nueva hegemona y apuntar a transformaciones de carcter ms profundo y estructural. En la dialctica revolucin-contrarrevolucin, los neoliberales representan la reaccin y un sometimiento cada vez mayor a la hegemona de EEUU. En el actual nivel de conciencia y correlacin de fuerzas, un nuevo gobierno del Frente nos permitira seguir avanzando en derechos y plantearnos cuestiones que son urgentes, como vivienda, cuidados, transporte y seguridad desde una perspectiva de izquierda, un gobierno neoliberal nos hara centrar la energa en defensa de derechos ya conquistados y llevara a Uruguay al alineamiento internacional con EEUU y los gobiernos reaccionarios de Amrica Latina, que han llegado al extremo de promover la intervencin y la violencia contra el legtimo gobierno de Venezuela. La disyuntiva es retroceso o defensa de los derechos conquistados y nuevos avances democrticos, debemos orientar nuestras luchas en un mediano plazo hacia cambios de carcter estructural, pero para eso es necesario un cambio en la correlacin de fuerzas y una nueva hegemona, lo cual requiere un importante trabajo militante, la creacin de un nuevo clima poltico e ideolgico, que rompa con un sentido comn para el cual el nico mundo posible es el capitalismo. Las bases estructurales que Arismendi y otros revolucionarios latinoamericanos sealaban siguen produciendo condiciones objetivas para cambios revolucionarios, el desafo es construir, desde las instancias polticas de la izquierda y sectores subalternos, una nueva hegemona que nos permita realmente hacer temblar las races de los rboles, contribuyendo al ms que necesario proceso de cambio revolucionario en toda Nuestra Amrica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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