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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2019

Desconectarse para reflexionar polticamente la rebelin popular y ciudadana 18-0

Juan Carlos Gmez Leyton
Rebelin


La profusin de informaciones que circula tanto por las redes sociales como por los medios de prensa y comunicacin tradicionales sobre la rebelin popular y ciudadana, es abrumadora y agobiante. Especialmente, para las y los ciudadanos que buscan tener cierta claridad de lo que est aconteciendo. Poseer mucha informacin no implica estar mejor informado o tener una mejor comprensin del proceso social y poltico en desarrollo. Es vital distinguir lo sustantivo de lo superficial. De los anlisis serios y profundos de aquellos que solo son rellenos en los espacios informativos de la televisin, de las radios o de la prensa escrita. Sobre todo, tambin, necesario depurar y refinar las redes sociales de la gigantesca y masiva circulacin de noticias falsas, memes e informacin basura, que se reitera al infinito. Se hace inevitable, por algunas horas, apagar y desconectarse de todo. Para poder reflexionar. Se requiere silencio para poder pensar con tranquilidad y sin desazn.

Tengo la impresin que el torbellino de la accin histrica de millones de ciudadanos chilenos nos tiene confundidos, asombrados y, tal vez, desconcertados. Pues, todo lo slidamente construido en las ltimas dcadas parece que se est desvanecindose. Los actores polticos, los comunicadores sociales, los analistas de todo tipo, los periodistas, y no pocos ciudadanos, etc., estn consternados y angustiados. Todos estn buscando las explicaciones psicolgicas, sociolgicas, econmicas y polticas para este entender el gigantesco reventn histrico que desde hace una semana azota a la sociedad neoliberal chilena. Hurgan en el pasado inmediato y en el remoto en busca de las causas del masivo y contundente descontento ciudadano. Las diversas teoras, explicaciones y diagnsticos van y vienen. Se ha construido, para ponerlo jerga neoliberal, un gran supermercado de ideas y explicaciones, en donde el ciudadano puede elegir, escoger y seguir la que le parece ms convincente y conveniente a su propia visin del proceso en desarrollo. Aunque, este supermercado, como todo lo neoliberal, muy acatado y nada pluralista, por lo menos, en aquel que es dominante y hegemnico.

Sin embargo, en la sociedad neoliberal no existe ese nico supermercado de informacin, sino que es posible distinguir tres. Los cuales son ampliamente diferenciados entre s. En primer lugar, est el supermercado televisivo, controlado por el poder empresarial y capitalista neoliberal nacional como internacional. Por este desfilan los actores institucionalizados y legitimados por el poder poltico y comunicacional hegemnico.

En segundo lugar, esta est el supermercado de los medios alternativos, especialmente, digitales en la red de internet, con un ejrcito de intelectuales y dirigentes sociales y polticos que buscan interpretar desde distintas pticas y perspectivas tericas y polticas contra hegemnicos. Son mltiples, plurales, democrticos y culturalmente diversos.

Y, por ltimo, est el gran supermercado de las redes sociales: el twiter, el facebook, el Instagram, el whatsApp, etctera. Este es de las y los ciudadanos que utilizan para dar a conocer su opinin, emitir mensajes, memes, noticias de todo tipo.

El supermercado de las redes sociales es vasto, extenso, diverso, plural y muy masivo, a diferencia de los dos anteriores, que son colectivos reducidos y tienen an lneas editoriales centralizadas y que deciden que se publica o se edita o aparece al aire. El supermercado de las redes sociales es, fundamentalmente, individualista.

Cada ciudadano es un emisor de mensajes de todo tipo. Millones de ellos en este momento que escribo y usted que lee este texto, estn enviando millones de datos a las redes y estas se multiplican por el universo digital y virtual de la red, dira, casi al infinito. Es imposible hunamente poder tener la capacidad de ver, leer y analizar esa avalancha de informacin entrado y saliendo del ordenador o del aparato telefnico. Se conforman cadenas de informacin integrada por miles y miles de personas que individualmente van replicando al infinito la informacin emitida por uno de sus integrantes.

Sin lugar a dudas esa informacin circulando da y noche, apesadumbra, abruma, recarga y turba, altera y, en cierta forma, perturba. Es un exceso. Ella atiborra no solo la memoria digital sino tambin el cerebro, anulando, al ciudadano la capacidad de razonar, de pensar, de reflexionar, la memoria se satura. Y, estos pasan a ser un engranaje ms de una gran mquina virtual irreflexiva.

El ciudadano para estar al tanto de todo lo que circula por la red debe estacionarse las 24 hrs., del da. Las redes lo atrapan. La realidad social es lo que se lee y ve en la red. La red enajena. Los trastorna. Deja de ser. Se pierde. No piensa.

Por eso, creo que es necesario desconectarse de los celulares y para volver a ser un ser ciudadano reflexivo.

La tecnologa no puede anular nuestra capacidad de razonar. Es lo que est pasando en este momento. No estamos reflexionando con tranquilidad. La velocidad de los acontecimientos nos obliga hacerlo. Tal vez, eso est bien, para el tiempo explosivo de los periodistas, para los analistas simblicos de la poltica, de los decidores de escenarios de crisis, que buscan por la general informar o controlar lo que acontece. Pero, no para los cientistas sociales que intentan captar algo ms que lo que acontece superficialmente. La ciencia social crtica debe esperar que el humo explosivo de los acontecimientos se disipe para analizar y comprender adecuadamente el proceso histrico en desarrollo. Muchas veces, y eso ha ocurrido, en otras coyunturas crticas que ha experimentado la sociedad neoliberal chilena en su pasado reciente, las reflexiones polticas que se realizaron estuvieron movidas por la urgencia o imperiosa necesidad de decir algo, de no quedarse fuera del espectculo histrico que presenciamos y asistimos. La historia cercana ensea que una vez concluidas las grandes movilizaciones ciudadanas de 2006, 2011, 2013 u 2017, sobre las cuales se escribieron in situ numerosos anlisis y se levantaron poderosas tesis, quedaron en nada. Fundamentalmente, porque se pens y se reflexion de manera apresurada. Escasamente meditada, sopesando, la accin cada uno de los actores involucrados en la contienda, poniendo ms las intenciones de los que deba suceder que lo que estaba sucediendo. En fin, no hubo accin poltica reflexiva.

Asistimos a una gran rebelin ciudadana posmoderna en una sociedad profundamente neoliberal. Todos los ciudadanos protestantes cargamos en nuestras manos un aparato celular, dispuesto utilizarlo para comunicar a los otros y otras que estamos presente en la movilizacin. Estamos protestando, estamos en la calle, en la concentracin, pero sentimos la necesidad de comunicar que lo estamos haciendo, por eso nos fotografiamos y fotografiamos a los dems. Y, las fotos las subimos a la red para que todos nos vean que somos parte de la protesta social y poltica, o sea, estamos haciendo historia.

Son miles de aparatos encendidos. Cientos de planes vendidos por las compaas telefnicas que estn recaudando millones de pesos, gracias al gran afn del ciudadano neoliberal posmoderno, de estar all y de decir que estn. Segn los datos estadsticos, en Chile hay casi 27 millones de celulares. O sea, todas y todos los ciudadanos del pas poseen uno. S, todos las y los ciudadanos apagaran los celulares: las compaas, colapsan. Pues, ellas son tan abusivas con los consumidores como lo son las tiendas del retail, las farmacias, las compaas de electricidad, de agua potable, las ISAPRES, del Metro, las AFPs, etctera. Pero, no, las y los ciudadanos neoliberales no la hacen. No podran vivir desconectados. El hacerlo sera su desaparecimiento virtual y comunicacional. Por cierto, sera un alivio. Y, un colapso para las transnacionales de la comunicacin.

Una accin de esa naturaleza sera una accin tan directa y destructiva como la accin realizada contra el Metro. Y, un ataque directo al poder del kapital comunicacional.

Lo mismo pasara si apagramos por unas cuantas horas o tal vez un da o dos, la caja idiota, o sea, la televisin abierta. La caja idiota es extremadamente monoplica, autoritaria, segregadora y abusiva con la teleaudiencia. Impone de manera coercitiva que lo que pueden ver y or las ciudadanas. Desde el 18-O han estado transmitiendo la rebelin casi las 24 horas del da. Lo que por cierto sera bueno, acertado y necesario si tuvieran la intencionalidad de informar oportuna, veraz y acertadamente, pero, lo menos que hacen es, justamente, hacer aquello. La caja idiota, busca idiotizar a la ciudadana con mensajes y programas agotadores y manipuladores que cierta ciudadana no ve ni escucha. Pero, hay mucha ciudadana que los escucha y ve.

En este momento las televisoras nacionales, estn transmitiendo en vivo y en directo la rebelin popular y ciudadana. Pero, lo hacen de manera selectiva y clasista. Apegados al oficialismo-gubernamental insisten una y otra vez en dar una interpretacin amaada e interesada del proceso. Manipulan y tergiversan los argumentos de unos y otros. Los mismos rostros se pasean por las pantallas, diciendo, una y otra vez, lo mismo.

Sin percibir, que esos mismos analistas, son lo que sostenan hace unas semanas antes, que Chile, siguiendo al Presidente, que ramos un oasis de tranquilidad y paz. Y, que nuestros vecinos latinoamericanos eran sociedades desordenadas, inestables corruptas, etctera. Y, refirindose a lo negativo que era la situacin ecuatoriana, venezolana, peruana o argentina, todos ellos pases que no tenan las virtudes de la sociedad neoliberal chilena. Hoy cambian el chip y descubren lo que muchas veces se dijo, pero ellos no oan ni queran ver, o solo escuchaban o vean lo que les podra servir a sus mseros intereses polticos partidistas.

Ahora, se pasean por la tribuna de la caja idiota dando recetas de cmo salir de la crisis. Con argumentos retricos y demaggicos que encubren la intencionalidad profunda de no modificar, absolutamente, nada. O sea, no se tocan las estructuras que sostienen la sociedad neoliberal. De manera que las causas y factores que hicieron posible el estallido social y popular, se mantienen inclumes.

El discurso de los analistas es la conciliacin y el dialogo. Y, sobre todo, la condena reiterada a la violencia poltica popular y la tibia y suave condena a la violencia poltica estatal, siempre justificada por la primera. La distincin permanente de los sujetos y actores de la rebelin popular y ciudadana. Estos son dos: los buenos, aquella que realizan los ciudadanos decentes, la gente decente, la gente de familia, la clase media, de la ciudad moderna y neoliberal de la plaza Italia hacia el Oriente. Que estn molestos por los abusos de los agentes del mercado, pero no contra el capitalismo neoliberal. Distincin muy central en todos los discursos que aparecen en la caja idiota.

Y, los malos: el lumpen, los delincuentes, los rotos, todos ellos habitantes de los sectores populares perifricos de Santiago. Que son saqueadores, que destruyen aquello les sirve, que queman, que matan. Pero, que estn enojados por los abusos de los actores de mercado, de las malas pensiones, por los precios de medicamentos, etctera. Pero, no son las formas. Cmo fue posible que quemaran el Metro. Son malos, son malos chilenos y chilenas. No respetan la autoridad ni la propiedad privada ni pblica. Estn enfermos de odio. As, presentan al pueblo trabajador, a los sectores populares carenciados, empobrecidos por la explotacin capitalista neoliberal. Para ellos, bala.

Las diversas intervenciones de los panelistas de los funestos Matinales, con sus rostros millonarios, se encargan de sostener una y otra vez que, en los sectores populares, est el peligro para el orden social y econmico neoliberal. Estos debieran aceptar lo que se les ofrece. La cantinela aqu es que no pueden solucionar los problemas de larga duracin como son los de la salud y de las malas pensiones de la tercera edad. Que se harn gestos, los parlamentarios de bajarn la dieta y otras medidas, como aumentar 10.000 pesos las pensiones solidaras. Es repulsivo, la forma como panelistas como Francisco Vidal, presentan aquello como la gran solucin. Da asco la caja idiota nacional. Una tarea de futuro es su democratizacin total y completa. Por ahora, bastara con apagarla.

Este discurso clasista fomentado por la caja idiota, penetra y penetra fuerte. Es que lo que lleva a esos sectores poblaciones de asalariados de clase media, a suponer que los sectores populares en rebelda los van atacar y saquear, y se organizan para defender sus propiedades y patrimonios. Pero, tambin se organizan para defender la propiedad del capital mercantil presente en sus barrios, por ejemplo, en los supermercados de la cadena Walmart, (supermercados Lder), esta una cadena mercantil de origen estadounidense con las mayores prcticas antisindicales del pas. Ello explica el objetivo tctico de los grupos que luchan contra el kapital. Tambin, asumen la defensa de las tiendas del retail, etctera.

Sin comprender absolutamente, que los grupos que realizan esas acciones directas estn en lucha en contra del kapital, no contra de ellos y precarias propiedades, que, en realidad, son propiedad real del kapital financiero bancario. Estos grupos clase medieros son entrevistados por estos medios de comunicacin y elevados en iconos de la defensa del capitalismo neoliberal. Fomentando con ello lo que el socilogo Javier Martnez, all por los aos ochenta del siglo pasado, sostuvo a raz de las grandes movilizaciones contra el dictador Pinochet, durante la Jornadas Nacionales de Protesta, denomino: miedo a la sociedad.

Este es otro de los componentes presente en el discurso de la caja idiota: el miedo. Fomentar permanente y cotidianamente el miedo a los televidentes. Sobre todo, a las dueas de casa, a los miembros de la tercera, a las y los medianos y pequeos propietarios de comercios, etc. Infundir miedo, a la poblacin es la consigna. Sin embargo, el miedo es lo que mucha gente ha perdido hoy, ya no se le tiene miedo ni a la sociedad ni al Estado. No obstante, la televisin chilena contina, manipulando la informacin para atrapar en l a muchos que an sienten que todo lo que ocurre es, producto, de la gente mala, de seres anmicos, de gente perversa, tal como lo dijo la primera dama de seres extraos: una invasin aliengena.

Esto no es una estupidez sino una actitud, dira normal, de estos sectores. Ayer, durante la dictadura, el comandante de la Armada y miembro de la Junta Militar que derroco al gobierno popular de Salvador Allende, Jos Toribio Merino, nombro siempre a los opositores de la dictadura militar como humanoides. O sea, seres sin condicin humana, por ende, sin derechos humanos, por lo tanto, un enemigo que haba que eliminar y hacer desaparecer. La primera dama, sigue la misma senda.

Hay mucha estupidez en la caja idiota. Agotaramos estas pginas para referirnos a cada una. Pero, hay algunas que son supinas. Tal como la sealada por la periodista Mnica Prez, al decir, que al bajarse la dieta parlamentaria llegara al parlamento gente mala. O aquella que dijo que era necesario tener cultura poltica de toque queda. O, aquel periodista que sostuvo que sabamos que exista desigualdad social, pero no sabamos que les molestaba tanto.

Un dato importante de resaltar: en la caja idiota como tambin entre sus panelistas, funcionarios de gobierno, miembros de la clase poltica, intelectuales orgnicos de la derecha como de la centro-izquierda neoliberal, es comn que se refieren a la clase media, pero, nunca jams, hablan o se refiere a los sectores populares, poblacionales, trabajadores, sino que nombran a un indefinido sector social: como los sectores vulnerables. En otras palabras, no nombran a la clase trabajadora o popular.

De manera que el clasismo de la caja idiota es total y completo. Pero tambin lo es el de la prensa escrita.

Fue el diario La Cuarta de la cadena periodstica COPESA, uno de los dos grupos que controla la prensa escrita, partidaria del gobierno y defensora de la derecha empresarial y poltica, la que titul Se aleja el lumpen y llega la Familia haciendo referencia a la movilizacin de ciudadanos de las comunas del sector Oriente de Santiago.

Este mensaje, sin duda carga toda una tradicin poltica que divide a la ciudadana entre la gente decente y los rotos. Divisin que viene de antao. Ser muy posmoderna la rebelin, en el uso de los medios tecnolgicos, pero, las concepciones ideolgicas que tienen las y los actores sociales y polticos vinculados a los grupos dominantes como tambin de los infaustos sectores medios no se han modificado. Ellos siguen siendo la gente de bien y los otros, los de all, el lumpen y rotos peligrosos.

Por eso y ms que nunca es necesario y urgente apagar la caja idiota.

Las redes sociales: la irreflexin poltica conectada

La importancia de las redes sociales, para los movimientos sociales del siglo XXI, ha sido sealada ampliamente por la literatura especializada. Estamos en la poca de las multitudes conectadas. Ciertamente con el auge de las plataformas de redes sociales digitales, la extensin de los celulares inteligentes y la conexin inalmbrica, el Internet se mueve de la computadora de escritorio o el cibercaf, a la calle.

De all que se sostenga que la irrupcin participativa de la ciudadana en movilizaciones y protestas polticas y sociales se vuelve ms distribuida, sensible a la activacin poltica de cualquiera, sin esperar mediacin de organizaciones partidistas, de colectivos ni de activistas. Las que la vuelve masivas, pero espontaneas, efmeras y sin coherencia organizativa, sin conduccin poltica que les permita obtener objetivos polticos profundos.

Las y los ciudadanos que utilizan las redes sociales, tambin, debieran reflexionar sobre el uso y abuso que estn haciendo de este medio de comunicacin y conexin. Es innegable su utilidad eso no se discute. Todo lo contrario, hoy da su presencia, permitira sortear de manera muy inteligente cualquier intento de controlar polticamente la informacin. Es una garanta para la libertad de expresin, opinin y comunicacin. Pero, debemos usarlo de manera reflexiva y, sobre todo, responsable.

sta debe ser instrumento para la lucha social y poltica semejante al rol que le cupo a la prensa escrita en la formacin y educacin de las ciudadanas rebeldes a inicios del siglo XX o de la forma como los rebeldes del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional, EZLN, han influido en las luchas emancipadoras latinoamericanas, a travs de la internet. Diversos analistas, como la espaola-mexicana Guiomar Rovira, ha destacado que el EZLN el gran apoyo internacional lo obtuvo a travs del uso polticamente inteligente y reflexivo de la red de Internet, el ciberespacio, fue un espacio conquistado para la lucha del EZLN.

El repertorio de acciones llevado a cabo por el zapatismo en el ciberespacio o en las redes sociales supuso un despliegue de creatividad e innovacin en el campo de la protesta, combinando las redes cibernticas y las acciones fsicas. Y, sobre todo, es lo que quiero destacar aqu, es que el flujo de discursos, informacin y debate serios y profundos, reflexivamente duros, abrieron las puertas a la posibilidad de pensar en la accin poltica contra el neoliberalismo y a experimentar la potencia colectiva de la transformacin.

Por eso, considero, que la reflexin poltica es urgente, ms an en los tiempos de la despolitizacin ciudadana neoliberal. Este es el camino para reinventar la poltica. Esta no se reinventa con memes. Sino con reflexin ciudadana dura. Para alcanzar esta es necesario parar. Desconectarse. Y, pensar.

Se hace necesario pasar de la accin comunicativa virtual y digital materializadas en escasos caracteres. A la reflexin larga y profunda. A reaprender a leer en largo. A escuchar audios de ms de 3 minutos. Ante un audio reflexivo que hice circular a algunos colegas y amigos sobre los escenarios polticos posibles de lo que acontece, de tan solo 8 minutos. Una profesora-amiga me solicit que lo redujera. Con el objeto de envirselos a sus colegas, pues los profes son flojos. y no escuchan. Quede pasmado. Pienso, sino escuchan 8 minutos difcilmente van a leer este texto. Esto me hace pensar en una pelcula futurista protagonizada por Sandra Bullock y Sylvester Stallone, Demolition Man, en una sociedad altamente ordenada, computarizada y asptica lo que era in, era recordar o cantar, jingles comerciales de menos de un minuto. Una sociedad sin ningn tipo de reflexin. Ni contacto fsico. Hasta el sexo, era a travs de mquinas computarizadas. Todo controlado por el ordenador. Todo lo hace la computadora. Hoy estamos en la misma senda.

Actualmente es muy alto el porcentaje de ciudadana que no leer ni escucha. Pero que se alimenta de los memes y de los mensajes cortos, espontneos, insulsos, muchas veces, idiotas, desechables, que no contribuyen en nada.

La nueva poltica que debe emerger de esta rebelin popular y ciudadana debe ser de mejor calidad que la actual. Para ellos se requiere ciudadanos reflexivos, informados y polticamente activos. Desgraciadamente, los medios tecnolgicos que actualmente se disponen no ayudan mucho a esa tarea.

Por cierto, son de una gran utilidad para conectarse, coordinarse, para estar y sentirse unidos en una causa. En eso son fantsticos. Pero, hay que pasar de nivel, plantearse otras tareas. Para ello, pienso que las y las ciudadanas deberamos replantearnos el uso que estamos haciendo de ellos.

Por eso, tal vez, sera bueno desconectarse, para reflexionar.

Por ltimo, el segundo gran supermercado de ideas es el que se encuentra en los medios digitales y sitios de informacin alternativos. Estos son numerosos, diversos, plurales, abiertos y muchos ellos militantes. Pero, tengo la impresin que son ampliamente desconocidos por la ciudadana. Llegan tan solo a los ciudadanos polticamente activos, y con cierta consciencia poltica e ideolgica. Lo cual, por cierto, no est mal, pero requiere su ampliacin. En estos sitios se encuentran artculos elaborados y preparados con cierta sofisticacin y complejidad terica. Muy tiles, para la discusin analtica de los acontecimientos. Sin embargo, esa necesaria discusin no se da. No hay polmicas. Nadie discute a nadie. La crtica es muy floja o inexistente. Y, cuando existe. Los polemistas se enojan o se retiran en silencio.

Ahora bien, en estos sitios se encuentran muy buenos artculos. Son muy necesarios como alternativas viables y saludables a los dos anteriores. Pero, son vistos y ledos por un pequeo porcentajes cibernautas. Pero, por lo menos, all se piensa, se reflexiona, pero no se discute. Tambin, tienden al individualismo intelectual. Hay que conformar grupos de discusin interconectados, para producir conocimiento til para la lucha poltica e ideolgica que supere la enorme fragmentacin poltica de los sectores que se oponen al neoliberalismo y al capitalismo.

Cierro con la siguiente reflexin de mi colega Guiomar Rovira, especialmente, centrada en las redes sociales: la participacin poltica de las multitudes conectadas no genera continuidad en (protesta y en la movilizacin), sino que es espordica, intensa y performativa.

sta al basarse en la no delegacin y al ser muy individualista, condicin central y fundamental del ciudadano neoliberal, posee lgidos momentos de actividad, como los que estamos observando en estos das en Chile, pero que por lo general se disuelve, tengamos presente por ejemplos, los casos de las movilizaciones de los estudiantes secundarios de 2006 o de los estudiantes universitarios del 2011. Son formas de participacin efmeras, que, diluido el movimiento real, las y los ciudadanos neoliberales conectados vuelven a sus rutinas diarias y cotidianas.

Para que esos ciudadanos no queden desconectados es necesario pensar polticamente. Pero, para hacerlo, paradojalmente, hay que a pagar la caja idiota y la desconectarse de las redes sociales. Para que vuelva aflorar el ciudadano polticamente reflexivo. Para reinventar la poltica y, sobre todo, transformar la sociedad capitalista neoliberal.

Bibliografa consultada.

Guiomar Rovira: Activismo en red y multitudes conectadas. Comunicacin y accin en la era de Internet. Icaria/UAM, Mxico, 2017.

Guiomar Rovira: Zapatistas sin fronteras. Las redes de solidaridad con Chiapas y el altermundismo. ERA, Mxico, 2009.

Manuel Castells: Redes de Indignacin y Esperanza. Alianza Editorial, Espaa, 2012.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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