Portada :: Chile :: Chile: Rebelin antineoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2019

Ms de un milln de personas en las calles de Santiago

Mara Garca Arenales
La Diaria


La manifestacin del sbado fue considerada la mayor desde el fin de la dictadura chilena; organizaciones sociales se unen para exigir una Asamblea Constituyente en Chile.

Para poder entender por qu miles de personas, principalmente jvenes, protestan en las calles de Chile desde el 6 de octubre basta con escuchar una breve conversacin telefnica entre la primera dama del pas, Cecilia Morel, y una amiga. Adelantaron el toque de queda porque se supo que la estrategia es romper toda la cadena de abastecimiento [...] intentaron quemar un hospital y tomarse el aeropuerto, o sea, estamos absolutamente sobrepasados. Es como una invasin extranjera, aliengena, no s cmo se dice, y no tenemos las herramientas para combatirla. Por favor, mantengamos nosotros la calma, llamemos a la gente de buena voluntad, aprovechen de racionar la comida, y vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartir con los dems, dijo la esposa del presidente Sebastin Piera.

Se trata de un audio de Whatsapp, de menos de un minuto de duracin, que fue filtrado en la tarde del domingo. Ms tarde, el martes, Morel lament en Twitter su desacierto y dijo que al sentirse sobrepasada por las circunstancias hizo que su estado de nimo personal pareciera el de un estado general de gobierno. En esa misma red social aadi que Chile no est para ms divisiones e inst a que todos los actores de la sociedad trabajen por disminuir la desigualdad y ser ms humildes.

Pero lejos de calmar los nimos, las palabras de la primera dama slo generaron polmica y aadieron ms lea al fuego. Porque no se trata de un simple desacierto, ni de una invasin aliengena, como indic Morel, sino de una autntica desconexin entre las lites polticas y empresariales chilenas y el resto de la poblacin, los sectores populares.

Si bien la mecha se prendi despus de que el gobierno de Sebastin Piera decidiera subir 30 pesos las tarifas del metro de Santiago, en realidad la crisis social que tiene a varias ciudades chilenas en estado de emergencia y con toque de queda se debe una acumulacin de problemas, de situaciones muy injustas derivadas del modelo neoliberal de los ltimos 30 aos, explica a La Diaria la sociloga y dirigente feminista Claudia Dides.

Las intensas protestas, duramente reprimidas por las fuerzas militares, han dejado 18 muertos, ms de 500 heridos, ms de 2.400 detenidos, mujeres abusadas sexualmente, adems de saqueos, incendios, prdidas millonarias y enfrentamientos entre policas y manifestantes.

El mircoles y jueves fueron jornadas de huelga general y, de momento, las movilizaciones continan. La crisis es de tal magnitud que la alta comisionada para los Derechos Humanos de la Organizacin de las Naciones Unidas, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, anunci que enviar una misin de verificacin para examinar las denuncias de violaciones a los derechos humanos en el pas.

De poco sirvi que en la noche del martes el propio Piera se dirigiera a la nacin ‒citando a Mario Benedetti‒ para pedir perdn a sus compatriotas por su falta de visin para reconocer que los problemas de inequidad y abuso se estaban acumulando, o que incluso admitiera que ni su gobierno ni los anteriores estuvieron a la altura de las circunstancias.

El mandatario, adems, propuso un paquete de medidas que incluye aumentar 20% las jubilaciones bsicas (unos 28 dlares), incrementar el salario mnimo, mejoras en materia de salud y un aumento de los impuestos a quienes ms ganan. Sin embargo, Piera decidi mantener al Ejrcito en las calles.

Una parte importante de la ciudadana chilena considera que esas medidas son insuficientes y sigue reclamando que los militares se retiren.

En general hay una resistencia a las medidas que anunci Piera porque formaron parte de su programa (electoral) y, por tanto, no tienen nada que ver con las peticiones que se estn haciendo hoy. Las medidas son insuficientes para los cambios que est pidiendo Chile, son migajas, sentencia Dides.

La activista, que critica la ausencia de conduccin poltica por parte del gobierno y la divisin de los partidos de centroizquierda, asegura que uno de los grande errores de Piera es que no sac a nadie de su gabinete, no hay responsables polticos en esto.

Esos reclamos del pueblo chileno a los que hace referencia Dides incluyen un aumento de presupuesto en la salud y educacin pblicas, y un cambio total en las pensiones, que funcionan bajo un sistema privado heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) que reporta jubilaciones muy bajas a los trabajadores cuando se retiran. Es ms, en Chile hay un elevado nmero de jubilados que se ve obligado a incorporarse al mercado laboral debido al bajo nivel de sus pensiones, ya que el promedio de lo que reciben se sita en los 290 dlares. Tambin son muchas las familias que se endeudan para poder pagar la educacin de sus hijos, y tambin lo hacen los propios estudiantes.

Otro de los reclamos de la ciudadana es la nacionalizacin del agua y otros recursos naturales como el cobre y el litio, adems de una nueva Constitucin elaborada por una Asamblea Constituyente. De hecho, si hay algo que en estos das ha despertado una esperanza de cambio en el pas es que numerosas organizaciones sociales se han reunido para reclamar un nuevo pacto social con una Constitucin que reemplace a la actual, redactada en 1980, en plena dictadura. Entre esas organizaciones se encuentran la Central Unitaria de Trabajadores, la Coordinadora No+AFP, la Cumbre de los Pueblos, la Agrupacin Nacional de Empleados Fiscales y la Confederacin Nacional de Federaciones de Pescadores Artesanales de Chile, a las que se suman artistas y otras figuras pblicas.

Estamos viviendo un momento bien complejo porque es tiempo de un nuevo pacto social en Chile y estamos discutiendo cmo lo vamos a hacer. No hay una frmula, pero la gente no se ha ido a sus casas, se est organizando, est discutiendo. Ms all de la violencia y el vandalismo, tambin hay muchas asambleas. Nos hemos vuelto a reorganizar como hicimos 30 aos atrs en el perodo de la dictadura militar, explica Dides, que forma parte de ese colectivo de organizaciones sociales que exige cambios.

Chile, aade, necesita una nueva Carta Magna legitimada por su pueblo, elaborada con las organizaciones sociales y partidos polticos mediante una Asamblea Constituyente, que tenga que ver con la realidad del pas y donde se reconozcan los derechos bsicos, sostiene la activista.

Desde hace tiempo la reforma tributaria, la de las pasividades y la de salud permanecan atascadas en el Parlamento, y ahora estas organizaciones sociales han pedido que no se lleve a cabo ninguna votacin, que se paralice todo, porque consideran que se necesitan proyectos de ley que efectivamente sean capaces de dar cuenta de la realidad que atraviesa el pas y que se ha puesto en evidencia con este estallido social.

Asimismo, recuerdan que si el gobierno realmente quiere empezar a negociar para terminar con esta grave crisis, el requisito indispensable es que los militares salgan de las calles.


Una mirada desde las calles de Santiago de Chile

Maxi Goldschmidt, desde Santiago de Chile *

La Diaria, 26-10-2019

En las calles de Santiago las palabras se repiten. Agua, agita, agita con bicarbonato. Ms de un milln de personas a esta hora, las 23.00: empieza el toque de queda.

Mdico,. Resiste, cabro, cmo te llamas. Relevo, relevo. Relevo es cuando se carga un herido de gravedad y no se aguanta ms el peso. Se grita relevo y alguien asiste a esa persona que lucha por su vida.

Las brigadas de salud no dan abasto. Llevan una semana atendiendo a miles de personas gaseadas, golpeadas o con balas en los cuerpos. Ms de 30 perdieron un ojo.

Fuerza. Resiste. Vamos, cabro. Aguante. Cul es el nombre. Ricardo. Ricardo cunto. Ricardo y no se entiende el grito. Ricardo Acua, por las redes sociales, grita una joven.

Los primeros das venan ms perdigones en las piernas. Ahora en la cabeza y los ojos, dice Martina, antiparras verdes, casco ciclista, rociador en la mano, estudiante de Medicina.

Ricardo cuelga, est vivo pero cuelga. De su ojo brota sangre que no pueden parar. Lo suben a una ambulancia. Muchos telfonos filman, para difundir rpido.

Aunque aqu en Santiago no hay nada que informar. Sebastin Piera dej el poder. Ya no lo tiene. El pueblo se lo arrebat ayer con la manifestacin ms grande en la historia de Chile.

***

Estamos pidiendo por favor que los militares vuelvan pronto. A los cuarteles.

Dice la tele, que tambin cambia su discurso, ante una evidencia que traspas las fronteras.

Los videos de muertos y heridos son virales hace das. Debe haber gente buena debajo de esos trajes blindados. Pero ac slo se los ve pegando, disparando, matando a un pueblo.

En la tele un soldado baila, otros portan una bandera, otros reciben saludos de otros ciudadanos. Pero ese Chile no est en la calle. Est en sus casas. Ese Chile teme algo que nunca imagin.

En la calle se baila y se combate. Miles tiran piedras y retroceden cuando el gas es insoportable. O caen cuando les impacta una bala. A pocos metros de esa ronda de ayuda espontnea al herido, se baila.

Asesinos. Renunci. Asesinos. Pacos traidores. Asesinos. El pueblo unido. Asesinos. Ya se van. Hay instrumentos por todos lados. Guitarras en alto en las escalinatas de la Biblioteca Nacional. Miles cantan una cancin de Vctor Jara, de Violeta Parra, entre gas lacrimgeno.

Jaime tiene 72 aos. Rosa, uno menos. 48 de casados. Ella lleva bastones ortopdicos. Queremos pensiones dignas que alcancen para vivir. No nos alcanza ni para los remedios, dice Rosa. Jaime viene, adems, por Alex Nuez. Compaero de trabajo, lo mataron a golpes los pacos.

Esta multitud, alegre y pacfica, abre grandes caminos de futuro y esperanza. Todos hemos escuchado el mensaje. Todos hemos cambiado. Eso dice Piera. A nadie le importa.

Los pueblos se sorprenden a s mismos. Les hacen olvidar a base de recetas vencidas su poder, su fuerza.

Lucina tiene 36 aos y dos balazos en la pierna. Fue el lunes, hoy vino en muletas. Creemos que fueron francotiradores, porque vena corriendo de los pacos y le dieron de frente.

En las puertas de la estacin Baquedano pintaron ac se tortura. Se tortur hace unos das. A Nicols lo metieron en la comisara debajo de la estacin de subte y lo torturaron. Mientras, escuch tiros y vio cuerpos colgados. Hay una denuncia y muchas pruebas.

Rodean la Casa de La Moneda. Hay nias y nios. Muchos con barbijos y mscaras. Muchas bicicletas. Motos. Tablas. Limones. Humo, disparos, sartenes y gas lacrimgeno. Disparos. Piedras.

La noche ser larga. Hoy no hay toque de queda que valga. No hay amenazas ni muerte. No hay nada que pueda impedir el destino que decide este pueblo.

Chile despert. Recuper la memoria. La memoria y la fuerza ancestral de nuestros pueblos. Los que enfrentaron la conquista. Los que resisten. Las calles estn llenas de banderas mapuches. De chilenas y mapuches.

Mucha gente llora, los ojos rojos, no ve nada. Mucha gente le acerca un limn, o le tira espray en la cara. Agua, agita, agita con bicarbonato.

* Maxi Goldschmidt es corresponsal argentino y trabaja en la revista Ctrica. Nos mand esta crnica desde Santiago anoche, a las 23.00, al borde del cierre. La escribi como pudo, entre los cacerolazos y las corridas que se escuchaban en su hotel, a pocos metros del Palacio de la Moneda.

https://findesemana.ladiaria.com.uy/


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