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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2019

Carta abierta a Pedro Snchez por la exhumacin de Franco

Lidia Falcn
Pblico


Me dirijo a Vd. no slo porque es el mximo responsable del Gobierno de Espaa sino tambin porque es el secretario general del Partido Socialista Obrero Espaol, que ha gobernado en nuestro pas durante 25 aos, en tres ocasiones, desde la muerte del dictador Francisco Franco; porque ha dirigido la operacin de exhumacin de los restos de este que se hallaban en el Valle de los Cados, y sobre todo, porque despus de dicha operacin nos ha obsequiado con un discurso con el que, segn usted, se ha zanjado la deuda que tena la dictadura con la democracia y ahora ya nos hemos reconciliado todos: vencedores y vencidos.

Para usted, ciertas deudas se pagan muy baratas. Estamos en tiempos de rebajas verdad? Desde que, despus de tres aos de Guerra Civil exterminadores y cuarenta de dictadura, que dej exhausta a la poblacin espaola, se acept la monarqua con aplausos por su talante democrtico, se nos rindi al poder de la Iglesia, esa misma que manda en el Valle de los Cados, y despus nos pusieron al servicio y obediencia de la OTAN, la deuda con las vctimas de tanta insania sigue sin extinguirse. No hemos obtenido ni justicia ni reparacin.

Ni siquiera Verdad. Porque, seor Snchez, no se ha puesto fin a un afrenta moral como ha tenido Vd. el atrevimiento de afirmar en el discurso pblico que ha seguido a esa ceremonia indigna con que se ha trasladado los restos del dictador. Con ese infame parip de exhumar el cadver, mientras dentro permanecen los de 33.000 republicanos que no han recibido nunca el menor homenaje. Ni mucho menos se pondr fin a las afrentas que hemos recibido mientras permanezca el monumento erigido al triunfo fascista en lo alto de Cuelgamuros.

No se nos ha compensado ni hecho justicia a los republicanos desde que una horda de militares fascistas interrumpi el democrtico y avanzado proceso de progreso que haba iniciado la II Repblica, nos diezm en una guerra de exterminio y nos hundi en el tnel de la dictadura, el periodo ms largo nunca vivido antes en nuestro pas de represin, crmenes, miseria, torturas y humillaciones, mientras los cadveres se amontonan en las cunetas de las carreteras, en los muros de los cementerios, en todos los campos de Espaa. Sin que ninguno de los dirigentes del PSOE que ha gobernado Espaa en un cuarto de siglo, ni usted mismo, hayan pensado poner en marcha una verdadera operacin de recuperacin e identificacin de los restos, para darles sepultura digna y ofrecerles los homenajes que se merecen.

Como dice Paloma Aguilar en El Pas del 25 de octubre, A la conciencia democrtica le resultan ofensivas muchas cosas consustanciales al Valle de los Cados Hasta el hecho de que muchos presos polticos fueran los encargados, en condiciones penosas y arrostrando muchos peligros, de su construccin. Y conviene no pasar por alto, aunque la pgina web oficial si lo haga, que en el mosaico de la enorme bveda de la baslica, junto a los santos y mrtires, figuran las banderas carlista y falangista, un can, un hombre con camisa azul haciendo el saludo fascista (que muchos consideran que representa Jos Antonio) y varios militares con cascos uno de los cuales guarda un sospechoso parecido con Franco. No hay espacio aqu para comentar todas las anomalas que siguen rodeando este monumento, como lo que dicen los religiosos en las misas que all se celebran, de un sesgo ideolgico indisimulado; el hecho de que la Comunidad de Madrid incentive desde hace muchos aos sus visitas, ya que forma parte de la denominada Ruta Imperial, que algunos de los guas oficiales reproduzca una visin benvola de la dictadura y elogian el carcter reconciliador del monumento o que siempre haya habido flores frescas en las tumbas de franco y Jos Antonio, ubicadas adems en el lugar ms preeminente de la baslica.

Como tan acertadamente seal Santos Julia, el Valle de los cados difcilmente podr llegar a encarnar la idea de reconciliacin. Pero Vd. no est pensando en volar el monumento para eliminar de una vez por todas esa ignominia que constituye un perverso homenaje al fascismo, y que es el nico de Europa que se mantiene en pie despus de la Segunda Guerra Mundial, como hicieron las mujeres de Pars en 1789 cuando demolieron, piedra por piedra, la prisin de la Bastilla que era el smbolo de la crueldad del Ancienne Rgime. Al contrario, al parecer Vd. y sus colaboradores se proponen convertirlo en lo que llaman monumento a la concordia para que se produzca de una vez la reconciliacin entre todos los espaoles.

Porque las vctimas de la insania y la persecucin fascista no merecemos justicia y reparacin, pero los verdugos s se merecen reconciliacin. As es legal una Asociacin llamada Francisco Franco, que recibe subvenciones pblicas, que se permite realizar actos de exaltacin del franquismo y que no tiene ningn impedimento para convocar concentraciones donde se cantan los himnos fascistas y se exhiben las banderas de la dictadura. Y ah siguen los familiares del dictador disfrutando de la fortuna que nos han robado y negndose a cumplir los pequeos deberes que les impusieron, como esa ridcula condicin de que el Pazo de Meirs se exhiba a los turistas un da a la semana.

Y ah sigue mandando en el complejo arquitectnico el prior del Valle de los Cados, presentando recursos y haciendo declaraciones pblicas contra lo acordado por el Gobierno de Espaa y celebrando misas y oficios, todo ello pagado por los ciudadanos, entre los que estamos tambin las vctimas.

No solamente fusilaron a nuestros abuelos, abuelas, padres y madres. No solamente asesinaron a los dirigentes sindicales, polticos, cvicos, a los maestros, a los intelectuales, a los profesores, a los cientficos, a los obreros y campesinos y a las mujeres, que se opusieron al horror del fascismo. No solamente nos entregaron inermes a nuestros carceleros y torturadores. No solamente hundieron en la miseria, la ignorancia y la desesperanza a las clases trabajadoras y a las mujeres. No solamente impidieron el avance del pas en todos los aspectos durante casi medio siglo, sino que despus, en todo el periodo democrtico transcurrido los mismos criminales que imperaron en la dictadura gobernaron la democracia, y sus hijos y herederos disfrutan de las fortunas expoliadas a miles de familias espaolas republicanas y ocupan los puestos ms importantes de las instituciones pblicas.

Y hoy, en una ceremonia inaceptable, los restos del dictador han recibido el homenaje de las mesnadas franquistas, entre cantos y banderas fascistas, con la asistencia de la Ministra de Justicia, que ha asistido impvida a esa ceremonia de exaltacin de Franco con la atencin meditica ms espectacular desde que se inform de su muerte, 44 aos despus.

Cuando asistimos, expectantes, a la designacin de tantas ministras, que se autoproclaman feministas, no podamos suponer que iban a ser simplemente transmisoras de las rdenes de su jefe y complacientes con las ms penosas decisiones de ste. La ministra de Justicia (?) diciendo que haba asumido la jornada con mucho respeto y solemnidad. La de Educacin (?) declarando que se ha tenido mucho respeto con la familia del dictador. Al parecer el respeto nicamente se lo merecen los fascistas.

No, seor Snchez, Hoy Espaa no cumple consigo misma ni esta ceremonia es tampoco fruto del perdn. Para las vctimas y sus descendientes no hay ni olvido ni perdn.

La mayor humillacin, seor Snchez, para aquellas personas que hemos sobrevivido, impensablemente, a los terribles acontecimientos del siglo XX, ha sido escucharle que a partir de ahora estaban cerradas las cuentas con la dictadura y que proceda la reconciliacin. De tal manera, en lo que a m me toca directamente, tengo que reconciliarme con Billy el Nio? Por qu? Por qu usted ha ordenado el traslado del fretro de Franco a una tumba, propiedad de Patrimonio Nacional, con toda clase de honores? Y los dems? Los hijos y nietos y sobrinos y amigos y correligionarios de los republicanos asesinados, han de reconciliarse con sus asesinos? Sin que se hayan realizado las exhumaciones de sus deudos y los homenajes que se les deben ni celebrado los juicios correspondientes ni reparado las deudas pendientes? Y mientras, el Monumento del Valle de los cados nos recordar in scula seculorum la tragedia de nuestra patria y el triunfo de los fascistas?

En un artculo inolvidable del pintor Tapies dedicado a Dal, una frase memorable define el momento actual: En Espaa no hay nada ms rentable que haber tenido un pasado fascista.

Usted cree que las vctimas nos vamos a reconciliar con nuestros verdugos? Ni con usted, que est permitiendo que se perpete esta infamia?

Fuente: https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2019/10/26/carta-abierta-a-pedro-sanchez-por-la-exhumacion-de-franco/



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