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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2019

Distopas del fin del mundo

Teresa Cabrera y Hugo Cuevas
Revista Torpedo


La industria del cine y la poltica

Cules son las ltimas series y pelculas que has visto en los ltimos aos? Probablemente, entre vuestras respuestas se encuentren ttulos como Blackmirror, El cuento de la criada, Westworld o The Walking dead. Todas ellas, grandes producciones, gozan de gran popularidad en plataformas como Netflix y HBO. Las distopas estn de moda. Si indagamos en otras productoras audiovisuales, encontramos que, incluso Disney cuenta con la suya propia: Wall-E, dirigida a los ms pequeos; as como, destinada a los adolescentes, la productora Lionsgate nos ofrece Los juegos del hambre. Desde Japn, adentrndonos en el mundo anime, podemos disfrutar de Psycho-pass. Tampoco el panorama nacional est exento de distopas, el director Jos Lus Cuerda ha dedicado su ltima pelcula Tiempo despus a este gnero, as como A3media est a punto de estrenar La valla. Finalmente, incluso la gran pantalla ha rescatado ttulos como Blade runner o Mad max.

Podramos pensar que la industria cinematogrfica ha encontrado otro filn televisivo que exprimir econmicamente, ya que, como hemos visto, actualmente estamos hiperestimulados con material audiovisual de tema distpico. Si nos preguntamos por qu, recibimos una rpida respuesta: el mundo en el que vivimos no es muy esperanzador. Pero analicemos ms profundamente:

La industria del cine y la televisin, en su versin ms comercial, nunca est despolitizada. Siempre existe un inters que la promueve, un inters que se proyecta de arriba a abajo. Basta recapitular en la historia: el cine anticomunista de la guerra fra con obras como Doctor Zhivago (basado en la novela de Bors Pasternak) o el cine de robtica y ciencia-ficcin que nos prepar para ser una sociedad que aceptara la implantacin de la tecnologa en el da a da, con entusiasmo, como bien demandaba el mercado de trabajo. Ejemplos de ello podran ser El coche fantstico o Regreso al futuro; el cine de emprendedores como En busca de la felicidad o Joy: el nombre del xito que extiende la ideologa neoliberal de la falsa meritocracia, as como un cine que nos relata las hazaas de multimillonarios y falsos filntropos como Steve Jobs, Una ltima cosa. Finalmente, en un momento de crisis sistmica, cuando las tensiones entre el hegemn mundial, EEUU y su aspirante al trono China se recrudecen con las sanciones de Trump a Huawei, aparece el ltimo bombazo de HBO Chernobyl, una serie que pretende recordarnos la tragedia ocurrida en Ucrania durante 1986, desde una ptica y narrativa descaradamente anticomunista, propia de la Guerra Fra. Todos estos ejemplos han procurado generar opinin social. Si nos centramos exclusivamente en la Guerra Fra, vemos como la labor del cine con propaganda anticomunista en las ltimas dcadas ha provocado cambios como el que se representa en la grfica:

Distopas en el momento presente

Una vez comprendida la funcin formativa del cine, cabe preguntarnos, de dnde nace este inters creciente por las distopas, de una incomprensin colectiva ante un futuro incierto o, ms bien, de una industria con fines polticos y propagandsticos?

El futuro siempre ser algo incierto, de hecho, si de algo nos informan las predicciones es de las condiciones del presente, no es casualidad que la obra magna de George Orwell, 1984, se escribiera durante la reconstruccin de una Europa que en menos de medio siglo haba sufrido dos guerras mundiales. Actualmente es lgico que la opinin social occidental, se torne pesimista, desde un punto de vista ecolgico, el sistema capitalista ha chocado de frente con los lmites materiales del planeta. Vivimos rodeados de plstico, los casquetes polares estn derritindose y la escasez de agua junto al aumento de las temperaturas predicen un panorama catastrfico. Pelculas como Mad max son el presagio de haca donde nos puede llevar esta situacin.

En lo econmico presenciamos la mayor desigualdad del reparto de la riqueza de la historia, segn Oxfam el 0,7% de la poblacin mundial posee el 45,2% de la riqueza global. Los juegos del hambre y su sociedad organizada en torno a capitolio-distritos son muestra de ello. En el plano poltico, presenciamos una deriva hacia la extrema derecha, ante la incapacidad de comprender y predecir nuestro mundo, opciones como Trump, Bolsonaro o Salvini se muestran como respuestas atractivas. Pareciera que a pesar de tener muchsima informacin hubiramos tocado techo: guerras que generan millones de refugiados, desigualdades de raza, de clase, de gnero... Todo esto porque, ante todo, lo material es la base de nuestro sistema socioeconmico. El cuento de la criada cumple todas estas premisas, sobre todo en gnero, se nos presenta Gilead como una alternativa ecofascista de lo ms aterradora. Por ltimo nos topamos con la combinacin valores-tecnologa. Los avances de las ltimas dcadas han sido enormes, tanto en lo positivo como en lo negativo: desde impresoras 3D que prometen crear comida, ropa o edificios en tiempos record, hasta sistemas de reconocimiento facial que ponen en riesgo nuestra privacidad. Por ello, no podemos evitar preguntarnos, sabremos darle un buen uso? Contribuir a mejorar la vida? Si echamos un vistazo a captulos de Blackmirror, Westworld o Psycho-pass, veremos que el abuso de la tecnolgica relega la vida a un segundo plano con el fin de mantener un sistema econmico. Lo cual puede llegar a provocarnos un eterno escalofro.

En un contexto como el que acabamos de analizar, no es de extraar que nuestras series favoritas estn impregnadas de una ideologa poltica con fines propagandsticos. La necesidad poltica de crear una opinin social que adapte nuestra sociedad a los cambios venideros se presenta imprescindible. Cmo? Mediante tres maniobras formativas:

En primer lugar, ofrecernos una explicacin a la actual situacin de crisis (econmica, social, ecolgica) en la cual la responsabilidad es individual, no sistmica. Un discurso similar al de las lites econmicas ante la ltima crisis financiera en Espaa, los culpables de la crisis son los individuos que han vivido por encima de sus posibilidades, no el sistema que ha promovido esas tendencias. En segundo lugar, la normalizacin de situaciones poco deseables para cualquier ser humano, como los recortes de derechos, la precarizacin, la desigualdad econmica, nuevos hbitos de consumo consecuencia de la escasez Dicha normalizacin se produce mediante la constante lluvia de imgenes de situaciones concretas. Por ejemplo, la primera vez que los informativos nos mostraron imgenes de un naufragio de pateras en el mediterrneo nos constern, revolvi e indign, hasta que poco a poco, imagen tras imagen y da tras da, somos capaces de mirar esos sucesos como naturales. Otro ejemplo paradigmtico podra ser la creciente publicidad de los productos alimenticios basados en insectos, as como los ecofriendly, las dietas vegetarianas o veganas es posible que en el futuro una parte de la poblacin cambie sus hbitos, pero dicho cambio no ser producido por una cuestin de valores (ecologismo, conciencia animal) sino ms bien por una cuestin de clase inducida. Nuestras elites seguirn disfrutando de su despilfarro habitual. En tercer y ltimo lugar, eliminar la idea de que otros futuros son posibles. Cada alternativa al futuro que se nos ofrece es diferente, pero todas tienen algo en comn, la prdida de nuestras libertades. Pareciera que se pretenden extirpar las utopas de la psique colectiva.

Pensar las utopas: la crisis como una ventana de oportunidad.

Toda crisis implica el cuestionamiento de un sistema, ya sea en su mbito material o inmaterial. Ante la posible situacin de colapso que se nos presenta, la ptica desde la que observemos puede marcar la diferencia, podemos limitarnos a ser meros analistas de un presente turbio que se ennegrece cada segundo o, por el contrario, ver en dicho colapso una oportunidad, el contexto ideal para pensar utopas. Empecemos por plantearnos qu significado queremos dar a la palabra utopa. Cualquier persona, imagina todos los das un futuro maravilloso. El problema reside en el abismo que separa su propia realidad de dicho futuro, asumido como un imposible. Llegados a este punto, resulta inevitable recordar una conversacin de la serie Mad Men, ambientada en la dcada de los sesenta: Rachel Menken, relata a Donald Draper que en la universidad estudi la etimologa de la palabra utopa. Los griegos tenan dos palabras eutopos que significa buen lugar y utopos que significa lugar imposible. Si bien estamos acostumbrados a utilizar la palabra utopa como una idea bonita pero imposible, aprovechando esta coyuntura, instauraremos como significado principal el buen lugar. De modo que no solo imaginaremos lugares futuros preciosos, sino que, estructuraremos cules van a ser los pasos para llegar hasta all.

Resultara genuino que, de repente, aparecieran producciones con nuestros y nuestras directoras, actrices y dems profesionales de la industria cinematogrfica realizando una serie sobre cmo la humanidad lucha a contrarreloj contra el cambio climtico, implantando medidas diferentes en todos los lugares del mundo; pelculas sobre cmo la conciencia social (de clase, de raza, de gnero, de orientacin, animalista, ecologista) se planta frente a un sistema econmico daino para la inmensa mayora de la poblacin mundial y comienza a dar prioridad a la vida, dejando de lado las finanzas, buscando un mundo en el que todas y todos tenemos la misma vala como seres. Protagonistas que nos guen por el camino que hemos de recorrer y que nos conciencien de la importancia y el trasfondo de nuestros pasos.

Fuente: https://www.revistatorpedo.com/numero-5-fin-mundo-ensayo-teresa-cabrera-hugo-cuevas-distopias/



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