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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2019

De cmo la ciencia ha cambiado nuestro sentido de identidad

Nathaniel Comfort
Nature

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Los avances biolgicos han cambiado repetidamente la percepcin que tenemos de nosotros mismos, escribe Nathaniel Comfort, en el tercer ensayo de una serie, en conmemoracin del aniversario de Nature, sobre cmo los ltimos 150 aos han ido moldeando la ciencia actual.

Ilustracin de Seor Salme

En el icnico frontispicio de Evidence as to Mans Place in Nature [Evidencias sobre el lugar que ocupa el hombre en la naturaleza] de Thomas Henry Huxley (1863), esqueletos de primates caminan a travs de la pgina, presumiblemente hacia el futuro: Gibn, orang, chimpanc, gorila, hombre. Pruebas recientes de anatoma y paleontologa haban situado el lugar de los humanos en la escala natural de forma cientficamente irrefutable. Vamos inequvocamente en compaa de los animales, aunque encabecemos la fila.

Atribuido a Paul D. Stewart/SPL

Nicols Coprnico nos haba desplazado del centro del universo; ahora Charles Darwin nos desplazaba del centro del mundo vivo. Independientemente de cmo se tomara uno esta degradacin (Huxley no estaba preocupado; Darwin s), no haba duda del mensaje ms amplio de Huxley respecto a que la ciencia por s sola puede responder a lo que l llamaba la pregunta de las preguntas: El lugar del hombre en la naturaleza y sus relaciones con el universo de cosas.

La pregunta de Huxley ocup un lugar destacado en los primeros nmeros de la revista Nature. Ingenioso y provocativo, el Bulldog de Darwin era uno de los ensayistas ms solicitados de la poca. Norman Lockyer, editor-fundador de la revista, se anot un buen tanto cuando persuadi a su amigo para que se convirtiera en colaborador habitual. Y Huxley reconoca una tribuna en cuanto la vea. Dio el salto y utiliz las pginas de Nature para defender el darwinismo y la utilidad pblica de la ciencia.

Fue en el sptimo nmero, el 16 de diciembre de 1869, cuando Huxley propuso un esquema para lo que llam darwinismo prctico, que nosotros llamamos eugenesia. Convencido de que el dominio continuo del Imperio britnico iba a depender del carcter emprendedor enrgico ingls, medit respecto a la seleccin de una actitud dinmica entre los britnicosi. Reconociendo que la ley, por no mencionar la tica, podra interferir, escribi: Es posible influir, indirectamente, en el carcter y la prosperidad de nuestros descendientes. Francis Galton -primo de Darwin y un planeta exterior al sistema solar de Huxley- estaba ya escribiendo sobre ideas similares y llegara a ser conocido como el padre de la eugenesia. Entonces, cuando apareci esta revista, la idea de mejorar la herencia humana estaba en la mente de muchas personas, sobre todo como una potente herramienta del imperio.

La visin radiante de Huxley sobre un progreso y triunfo humanos infinitos, propiciados por la marcha inexorable de la ciencia- incorpora un problema con los llamados valores de la Ilustracin. El precepto de que la sociedad debera basarse en la razn, los hechos y las verdades universales ha sido un tema rector de los tiempos modernos. Lo que en muchos sentidos es algo esplndido (ltimamente he visto suficiente gobernanza sin evidencias como para toda una vida). Sin embargo, la navaja de Occam tiene un doble filo. Los valores de la Ilustracin se han adaptado a creencias chirriantemente discordantes, como que todos los hombres son creados iguales, que habra que decapitar a los aristcratas y que puede venderse a las personas como esclavos.

Quiero sugerir que muchos de los peores captulos de esta historia son el resultado del cientifismo: la ideologa de que la ciencia es la nica forma vlida de comprender el mundo y resolver los problemas sociales. Donde la ciencia ha expandido y liberado a menudo nuestro sentido de identidad, el cientifismo lo ha limitado.

A lo largo de los ltimos 150 aos, podemos ver que tanto la ciencia como el cientifismo moldean la identidad humana de muchas maneras. La psicologa del desarrollo se centr en el intelecto, lo que llev a la transformacin del CI (coeficiente intelectual) de una herramienta educativa en un arma de control social. La inmunologa redefini el yo en trminos del no-yo. La teora de la informacin proporcion nuevas metforas que reformulaban la identidad como algo que reside en un texto o en un esquema elctrico. Ms recientemente, los estudios celulares y moleculares han relajado las fronteras del yo. La tecnologa reproductiva, la ingeniera gentica y la biologa sinttica han hecho que la naturaleza humana sea ms maleable; la epigentica y la microbiologa complican las nociones de individualidad y autonoma; y la biotecnologa y la tecnologa de la informacin sugieren un mundo donde el yo est repartido, disperso, atomizado.

Las identidades individuales, arraigadas en la biologa, tal vez nunca hayan jugado un papel ms importante en la vida social, incluso cuando sus lmites y parmetros se vuelven cada vez ms difusos.

Diseos sobre la inteligencia

Es preciso introducir mtodos de precisin cientfica en todo el trabajo educativo para llevar a todas partes el buen sentido y la luz, escribi el psiclogo francs Alfred Binet en 1907 (traduccin al ingls publicada en 1914ii). Una dcada antes, Binet y Thodore Simon desarrollaron una serie de pruebas para escolares franceses para medir lo que llamaron la edad mental. Si la edad mental de un nio fuera inferior a su edad cronolgica, podra recibir ayuda adicional para ponerse al da. El psiclogo alemn William Stern llev la ratio de la edad mental a la cronolgica, que dio lo que llam coeficiente intelectual y, en teora, podan hacerse comparaciones a travs de los grupos. Mientras tanto, Charles Spearman, estadstico britnico y eugenista de la escuela de Galton, encontr una correlacin entre el rendimiento de un nio en diferentes pruebas. Para explicar las correlaciones, teoriz una cualidad innata, fija y subyacente que llam g para la inteligencia general. Luego, el psiclogo estadounidense Henry Goddard, con el eugenista Charles Davenport susurrando en su odo, afirm que un coeficiente intelectual bajo era un rasgo mendeliano simple. Por lo tanto, paso a paso cientfico, el coeficiente intelectual se convirti de una medida del rendimiento pasado de un nio determinado en un indicador del rendimiento futuro de cualquier nio.

El coeficiente intelectual se convirti en una medida no de lo que haces, sino de quin eres: una puntuacin para el valor inherente de uno como persona. Durante la Era Progresista, los eugenistas se obsesionaron con la inteligencia baja, creyendo que era la raz del crimen, la pobreza, la promiscuidad y la enfermedad. Cuando Adolf Hitler expandi la eugenesia a grupos tnicos y culturales enteros, decenas de miles de personas en todo el mundo haban sido ya arrancadas del acervo gnico, esterilizadas, institucionalizadas, o ambas cosas.

Yo no

Los inmunlogos adoptaron otro enfoque. Localizaron la identidad en el cuerpo, definindola en trminos relacionales ms que absolutos: el yo y el no-yo. El rechazo al injerto de tejido, las alergias y las reacciones autoinmunes podran entenderse no como una guerra sino como una crisis de identidad. Se trataba de un terreno bastante filosfico. De hecho, el historiador Warwick Anderson ha sugerido queiii en inmunologa, el pensamiento biolgico y social han estado mezclndose promiscuamente en un entorno tropical comn bajo las palmeras.

El Platn inmunolgico fue el inmunlogo australiano Frank MacFarlane Burnet. El diseo de Burnet de la inmunologa como la ciencia del yo fue una respuesta directa a su lectura del filsofo Alfred North Whitehead. Ojo por ojo, los tericos sociales desde Jacques Derrida hasta Bruno Latour y Donna Haraway se han apoyado en las imgenes y conceptos inmunolgicos al teorizar el yo en la sociedad. El hecho es que el pensamiento cientfico y el social estn profundamente implicados, reverberantes, co-construidos. No puedes entender completamente el uno sin el otro.

Ms tarde, Burnet se sinti atrado por las nuevas metforas tomadas de la ciberntica y la teora de la informacin. Est en el espritu de los tiempos, escribi en 1954iv, creer que pronto habra una teora de las comunicaciones del organismo vivo. De hecho, la hubo. En el mismo perodo, los bilogos moleculares se enamoraron tambin de las metforas de la informacin. Despus de la solucin de 1953 de la doble hlice del ADN, cuando el problema del cdigo gentico tom forma, los bilogos moleculares encontraron que las analogas con la informacin, el texto y la comunicacin eran irresistibles, tomando prestadas palabras como transcripcin, traduccin, mensajeros, transferencias y sealizacin. El genoma "se deletrea" en un "alfabeto" de cuatro letras, y casi siempre se discute como texto, ya sea un libro, un manual o una lista de partes. No por coincidencia estos campos crecieron junto con la informtica y la industria informtica.

El yo de la posguerra se convirti en una cifra que haba que decodificar. Las secuencias del ADN podran ser digitalizadas. Sus mensajes podran, al menos en teora, ser interceptados, decodificados y programados. Pronto se hizo difcil no pensar en la naturaleza humana en trminos de informacin. En la dcada de 1960, se empez a conocer el ADN como el secreto de la vida.

Muchos yoes

A finales de los aos sesenta y setenta, los crticos (incluidos varios cientficos) se preocuparon cada vez ms de que la nueva biologa pudiera alterar lo que significa ser humano. Los problemas ticos y sociales planteados eran demasiado importantes para dejarlos exclusivamente en manos de las comunidades cientfica y mdica, escribi James Watson (famoso por sus aportaciones sobre el ADN que ms tarde cay en la infamia) en 1971.

En 1978, Patrick Steptoe y Robert Edwards tuvieron xito con la fertilizacin humana in vitro, lo que llev al nacimiento de Louise Brown, la primera beb probeta. En 1996, la clonacin humana pareca estar a la vuelta de la esquina tras la clonacin de una oveja que Ian Wilmut y su equipo llamaron Dolly.

La clonacin y la ingeniera gentica impulsaron mucha bsqueda del alma pero poco encuentro del alma. Durante mucho tiempo ha habido algo terrible y fascinante en la idea de fabricar una persona, quizs no exactamente una persona. Tendran los individuos clonados los mismos derechos que los nacidos naturalmente? Se deshumanizara de alguna manera a un beb concebido o diseado para ser donante de tejidos? Tenemos derecho a alterar los genes de los no nacidos? O, como han argumentado los provocadores, tenemos la obligacin de hacerlo? El reciente desarrollo de potentes herramientas de modificacin de los genes, como CRISPR, solo ha hecho que sea ms urgente una participacin amplia en esa toma de decisiones.

Macaco sometido a un trasplante de hgado de cerdo en China en 2013
Foto: VCG/Getty

Los argumentos, tanto a favor como en contra, en torno a la ingeniera humana se apoyan a menudo en una comprensin demasiado determinista de la identidad gentica. El cientifismo puede ir en ambas direcciones. Un profundo reduccionismo localiz la naturaleza humana dentro del ncleo celular. En 1902, el mdico ingls Archibald Garrod escribiv sobre una individualidad qumica basada genticamente. En la dcada de 1990, cuando los primeros tsunamis de datos de secuencias genmicas comenzaron a baar las costas de la ciencia bsica, se hizo evidente que la variacin gentica humana era mucho ms extensa de lo que habamos pensado. Garrod se ha convertido en un ttem de la edad del genoma.

A finales de siglo, los visionarios haban comenzado a promocionar la llegada de la medicina personalizada basada en tu genoma. No ms tallas nicas, deca el eslogan. En cambio, el diagnstico y la terapia se adaptaran a ti, es decir, a tu ADN. Despus del Proyecto del Genoma Humano, el coste de la secuenciacin del ADN cay en picado, haciendo que tu genoma forme parte de la cultura de masas.

Hoy en da, las universidades con tecnologa avanzada ofrecen perfiles de genoma a todos los estudiantes que ingresan en primer curso. Las firmas de moda pretenden usar tu genoma para componer listas de vinos personalizadas, suplementos nutricionales, cremas para la piel, batidos o blsamo labial. La secuencia se ha convertido en el yo. Como dice en el kit de prueba del ADN de la compaa de secuencias 23andMe, Bienvenido a ti mismo.

Los lmites se difuminan

Pero t no eres todo t, ni mucho menos. El modelo de ADN como cianotipo est desactualizado, es casi pintoresco. Para los principiantes, todas las clulas en un cuerpo no tienen los mismos cromosomas. Las mujeres cisgnero son mosaicos: la inactivacin aleatoria de un cromosoma X en cada clula significa que la mitad de las clulas de una mujer expresan la X de su madre y la otra mitad la de su padre. Las madres tambin son quimeras, gracias al intercambio de clulas con un feto a travs de la placenta.

El quimerismo puede cruzar tambin el lmite de la especie. Se han producido embriones chimpancs-humanos en el laboratorio, y los investigadores estn trabajando de forma ardua para tratar de desarrollar rganos humanos inmuno-tolerantes en cerdos. Los genes, las protenas y los microorganismos fluyen continuamente entre casi cualquier forma de vida que viva una junto a otra. John Lennon tena razn: Yo soy l como t eres l como t eres yo y somos todos a la vez.

Incluso en trminos estrictamente cientficos, t eres ms que el contenido de tus cromosomas. El cuerpo humano contiene al menos tantas clulas no humanas (principalmente bacterias, arqueas y hongos) como humanasvi. Decenas de miles de especies microbianas se apian y empujan sobre y a travs del cuerpo, con profundos efectos sobre la digestin, el aspecto, la resistencia a las enfermedades, la visin y el estado de nimo. Sin ellos, no te sientes como si fueras t; de hecho, no eres realmente t. El ser biolgico ha sido reformulado como un grupo de comunidades, todas ellas comunicadas entre s.

Estas tambin retozan promiscuamente debajo de las palmeras. Los cientficos descubrieron que podan usar el microbioma de una persona para identificar a su pareja sexual en el 86% de las vecesvii. Hallaron que las comunidades con mayor similitud en parejas que conviven estn en los pies. El microbioma del muslo, por el contrario, est ms estrechamente relacionado con su sexo biolgico que con la identidad de su pareja.

Se puede entender que una parte del cuerpo, un pozo negro, un vagn de metro, un aula, -cualquier lugar con una comunidad caracterstica- tienen una identidad gentica. En dicha comunidad, la informacin gentica pasa dentro y entre los organismos individuales a travs del sexo, la depredacin, la infeccin y la transferencia horizontal de genes. En el ltimo ao, los estudios han demostrado que las comunidades de microbios simbiticos en los mejillones de aguas profundas se aslan genticamente con el tiempo, como las especies. En los hongos, los genes llamados Spok (asesino de esporas) fluyen y refluyen y se recombinan a travs de las especies mediante un impulso meitico, una especie de botn genmico de avance rpido que permite que se produzca un cambio gentico hereditario lo suficientemente veloz como para responder a un entorno que cambia rpidamente. El genoma, como dijo la genetista Barbara McClintock hace mucho tiempo, es un rgano sensible de la clula.

La epigentica disuelve an ms los lmites del yo. Los mensajes codificados en el ADN se pueden modificar de muchas maneras: mezclando y combinando mdulos de ADN, seleccionando u ocultando bits para que no puedan leerse, o cambiando el mensaje una vez ledo, modificando su significado en la traslacin. El ADN se ense una vez como un texto sagrado transmitido fielmente de generacin en generacin. Ahora, cada vez ms evidencias apuntan al genoma nuclear como algo ms que una bolsa de sugerencias, frases tursticas, slabas y galimatas que usas y modificas segn sea necesario. El genoma parece ahora menos la sede del yo y ms un juego de herramientas para modelar ese yo. Entonces, quin est haciendo la configuracin?

El yo repartido

Los implantes cerebrales, las interfaces hombre-mquina y otros dispositivos neurotcnicos extienden el yo al dominio del universo de las cosas. La compaa Neuralink de Elon Musk en San Francisco, California, intenta hacer que la interfaz perfecta de la mente y la mquina -ese tropo de la ciencia ficcin- sea una realidad (virtual). La inteligencia natural y la inteligencia artificial se juntan ya; no es descabellado que de alguna manera, algn da, se fusionen.

Puede el yo llegar no simplemente a ampliarse sino a distribuirse? El escritor y exeditor de Nature, Philip Ball, permiti a los investigadores tomar muestras de las clulas de su piel, convertirlas nuevamente en clulas-madre (con el potencial de convertirse en cualquier rgano) y luego cultivarlas en un mini-cerebro, tejido neural en una placa que desarroll patrones de disparo elctricos tpicos de las regiones del cerebro. Otros productos bsicos de ciencia ficcin, como cultivar cerebros enteros en placas de Petri o cultivar rganos humanos en animales de granja, an estn muy lejos, pero se estn realizando esfuerzos activos para lograrlos.

Control del yo

Sin embargo, hay una mosca de la fruta en la pomada. La mayora de estas nociones de identidad del Siglo de las Luces y los escenarios dominantes de ciencia ficcin del futuro post-humano han sido desarrollados por hombres con educacin universitaria que no estaban discapacitados y que provenan de las clases medias y altas de las naciones ricas del norte global. Sus ideas reflejan no solo los hallazgos, sino tambin los valores de quienes han dominado durante demasiado tiempo el sistema cientfico: positivista, reduccionista y centrado en dominar la naturaleza. Quienes controlan los medios de produccin de secuencias son quienes escriben la historia.

Eso ha comenzado a cambiar. Aunque queda mucho camino por recorrer, una mayor atencin a la equidad, la inclusin y la diversidad ha moldeado ya profundamente el pensamiento sobre la enfermedad, la salud y lo que significa ser humano. Es importante que Henrietta Lacks, cuyas clulas tumorales se usan en laboratorios de todo el mundo, cultivadas y distribuidas sin su consentimiento, fuera una mujer pobre afroamericana. Su historia ha estimulado innumerables conversaciones sobre desigualdades y prejuicios en la biomedicina, y ha cambiado las prcticas en el mayor financiador biomdico de Estados Unidos: el National Institute of Health.

Considerando la genealoga genmica desde una perspectiva afroamericana, la sociloga Alondra Nelson ha revelado esfuerzos complejos y cargados de emociones para recuperar las historias familiares perdidas en el pasaje del medio. En la comunidad nativa americana, la creacin de una identidad nativa gentica fue una coproduccin de la ciencia occidental y la cultura indgena, como demostr la historiadora Kim TallBear. Las concepciones de etnicidad basadas en el ADN estn lejos de no ser problemticas. Pero el impulso de hacer que las tecnologas del yo sean ms accesibles, ms democrticas que tengan ms que ver con la autodeterminacin y menos sobre el control social- es, en su base, liberador.

En ninguna parte se ve esto ms claro que en las personas que viven con discapacidades y que utilizan tecnologas de asistencia. Podran ganar o recuperar modos de percepcin, podran comunicarse y expresarse de nuevas maneras y ganar nuevas relaciones en el universo de las cosas.

La artista Lisa Park juega con estas ideas. Ella usa tecnologas de biorretroalimentacin y sensores derivados de la neurociencia para crear lo que ella llama representaciones audiovisuales del yo. Un rbol de luz que florece y deslumbra mientras los espectadores se dan la mano; piscinas de agua que resuenan armnicamente en respuesta a las ondas de electroencefalograma de Park; una orquesta de msicos androides que usan sensores cardacos y cerebrales hacen una msica inquietantemente bella al reaccionar e interactuar de diferentes maneras cuando Park, la directora de la orquesta, les indica que se quiten las vendas de los ojos, se miren, se hagan guios, ran, se toquen o se besen. Sin embargo, incluso este sentido artstico, subjetivo e interactivo del yo est ligado a una identidad limitada por la biologa.

Desde la Ilustracin, hemos tendido a definir la identidad humana y el valor en trminos de los valores de la ciencia misma, como si solo ellos pudieran decirnos quines somos. Esa es una nocin extraa y estrecha de miras. Frente al colonialismo, la esclavitud, las epidemias de opioides, la degradacin ambiental y el cambio climtico, la idea de que la ciencia y la tecnologa occidentales son las nicas fuentes confiables de autoconocimiento no puede sostenerse ya. Esto no significa poner toda la miseria humana a los pies de la ciencia, ni mucho menos. El problema es el cientificismo. Definir el yo solo en trminos biolgicos tiende a oscurecer otras formas de identidad, como el rol laboral o social de uno. Quizs la respuesta a la pregunta de preguntas de Huxley no sea, despus de todo, un nmero. 

Referencias:

i H. [Huxley, T. H.] Nature 1, 183184 (1869).

ii Binet, A. & Simon, T. Mentally Defective Children (Arnold, 1914).

iii Anderson, W. Isis 105 , 606616 (2014).

iv Burnet, M. Sci. Am. 191 , 7478 (1954).

v Garrod, A. E. Lancet 160 , 16161620 (1902).

vi Sender, R., Fuchs, S. & Milo, R. Cell 164 , 337340 (2016).

vii Ross, A. A., Doxey, A. C. & Neufeld, J. D. mSystems 2 , e00043-17 (2017).

Nathaniel Comfort es profesor de Historia de la Medicina en la Universidad Johns Hopkins, Baltimore, Maryland.

Fuente: https://www.nature.com/articles/d41586-019-03014-4

(Nature, nm 574, pg. 167-170, 2019)



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