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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2019

Operacin Culiacn, insurgencia delincuencial y operativo fallido

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


Los acontecimientos del jueves 17 de octubre en Culiacn no slo seguirn siendo comentados y discutidos desde los ms diversos puntos de vista, desde la sociedad mexicana y el extranjero; tambin tendrn efectos duraderos en la regin sinaloense y el resto del pas, en las polticas de seguridad y, quizs lo ms importante, la relacin entre el gobierno nacional y la sociedad civil.

Muchas interrogantes siguen abiertas en relacin con el operativo policiaco-militar en el que se intent aprehender a Ovidio Guzmn Lpez, uno de los hijos de Joaqun El Chapo Guzmn Loera que ahora encabezan la fraccin del crtel de Sinaloa que este ltimo diriga. Desde luego que Ovidio era y es una pieza apetecida por las fuerzas de seguridad mexicanas por tener, adems, solicitud de extradicin por el gobierno estadounidense. Sin embargo, a diferencia de otros golpes del pasado contra capos de las grandes organizaciones delictivas como la captura del propio Chapo en Mazatln en 2014, la de dgar Valdez, La Barbie, o el abatimiento de Arturo Beltrn Leyva en 2009, en esta ocasin no participaron directa ni indirectamente agentes de los rganos de seguridad de los Estados Unidos. La responsabilidad del fallido operativo en el que se tuvo que poner en libertad al detenido.

Quines y cmo disearon el operativo? An no lo sabemos a cabalidad. A pesar de la sentencia del gobierno morenista de no mentir, el secretario de Seguridad y Proteccin Alfonso Durazo minti en su primera comparecencia pblica al afirmar que la detencin de Ovidio Guzmn se haba dado en un patrullaje de rutina de la Guardia Nacional por las calles de Culiacn y un enfrentamiento casual con sicarios sinaloenses. Tanto el presidente Lpez Obrador, que sali a justificar la liberacin del aprehendido como nica opcin para evitar el derramamiento de sangre de civiles, algunos de ellos rehenes de los sicarios del crtel de Sinaloa.

Ahora, Lpez Obrador ha declarado en su conferencia maanera que l no fue informado previamente de esa accin de captura del narco. De ser as, alguno o algunos de los funcionarios que se renen diariamente con l a las seis de la maana para dar el parte de seguridad, le ocult informacin. Y puede ser. El viernes 18, en otra conferencia de prensa con Alfonso Durazo y los titulares de la Marina Armada y de la Guardia Nacional en la capital de Sinaloa, el secretario de la Defensa Nacional Luis Crescencio Sandoval, reconoci que s haba sido una operacin intencional, mal diseada y peor ejecutada, y asumi la responsabilidad: Con el afn de obtener resultados, el personal militar omiti la aprobacin del gabinete de seguridad y actu con precipitacin, sin la orden de cateo que deba otorgar un juez, amen de desestimar el poder de convocatoria y la capacidad de respuesta del grupo agresor. Hasta dnde llega, entonces, la autonoma de los mandos de las fuerzas armadas y de la seguridad pblica para ese tipo de operativos de gran envergadura? De qu sirven entonces las reuniones madrugadoras del Consejo Nacional de Seguridad, si el Presidente y el secretario Durazo no saben lo que est haciendo el Ejrcito?

Para una parte de la opinin pblica, que el PAN pretende capitalizar polticamente, la liberacin de Guzmn Lpez fue no slo un error tctico sino una violacin grave a las leyes, que ameritara la remocin de los funcionarios a cargo y aun la del presidente de la Repblica. Directivos y ex directivos de la Drug Enforcement Administration (DEA) de los Estados Unidos, entrevistados por el corresponsal de la revista Proceso Jess Esquivel, reprochan al gobierno mexicano haber claudicado ante la presin armada del crtel sinaloense y haber entregado el territorio de Sinaloa a la delincuencia organizada. La visceralidad de los ex presidentes Fox y Caldern se desbord en tuits contra el gobierno. Y pese a ello, la explicacin de Lpez Obrador en favor del no enfrentamiento con la fuerza del sicariato fue aceptada, segn sondeos, por la mayor parte de la poblacin y, particularmente por la de Sinaloa, donde el crtel cuenta con un apoyo social importante y donde los ciudadanos en general vieron mejor no verse en medio del fuego cruzado entre los pistoleros y las fuerzas armadas del Estado.

Estando en terreno del enemigo, en inferioridad numrica y de capacidad de fuego, la capitulacin de las fuerzas del orden, y la consecuente liberacin del jefe mafioso detenido, era de esperarse. El terico por excelencia de la guerra moderna, Karl von Clausewitz, lo haba aprendido: En una batalla perdida queda quebrantado el poder del ejrcito y en ms alto grado el poder moral que el fsico. Una segunda batalla conducira a la derrota completa, quizs a la destruccin, a menos que entren en juego nuevas circunstancias favorables. Esto es un axioma militar. [...] La magnitud de las prdidas sufridas, el alcance de la derrota, pero sobre todo el carcter del enemigo, acercarn o alejarn [el] momento de equilibrio. Cuntos ejemplos existen de ejrcitos vencidos que se han rehecho de nuevo a corta distancia, sin que las circunstancias se hayan alterado en modo alguno desde que se produjo la batalla!.

El antiguo estratega chino, Sun Tzu, observaba por su parte: Hallarse en terreno cerrado significa que existen lugares escarpados que te rodean por todas partes, de manera que el enemigo puede llegar e irse con libertad, pero a ti te es difcil salir y volver. Existen rutas que no han de seguirse, ejrcitos que no han de ser atacados, ciudadelas que no deben ser asediadas, terrenos sobre los que no se debe combatir, y rdenes de gobernantes civiles que no deben ser obedecidas.

Ante una superioridad no prevista del enemigo, y sin condiciones para la victoria, el repliegue de las fuerzas estatales era lo que la sensatez indicaba, sobre todo por la amenaza que el grupo delincuencial haba establecido contra la poblacin civil, especialmente las familias de los militares en los edificios que habitan en Culiacn. Todo esto es lo que no considera la crtica de derecha el PAN de Markito porque lo ignoran o porque el sacrificio de militares y civiles no les genera prurito alguno.

Pero de lo que no hay duda, y el comandante militar Sandoval lo reconoci en sus declaraciones, es que las fuerzas gubernamentales mostraron debilidades e incapacidad en la planeacin y ejecucin de la operacin Culiacn. Subestimaron la posible respuesta del crtel sinaloense y el sigilo de la operacin se revirti por no tener cerca los refuerzos que hubieran necesitado para vencer. Fue, sin ms, un error por el que el precio a pagar fue alto: la fuga de un capo poderoso, ocho o ms muertos, algunos heridos y ms de 30 delincuentes tanto por delitos federales como del fuero comn que escaparon de la crcel. Pero pudo ser ms alto si lo hubieran sido ms vidas de agentes del orden y civiles. Tambin el presidente Lpez Obrador reconoci en su mensaje por el primer informe que no hay mejora en materia de seguridad pblica, lo cual es muy grave a estas alturas de su gobierno.

La respuesta del crtel el 17 de octubre fue una accin de insurgencia delincuencial en desafo a los gobiernos estatal y federal que, si bien tiene precedentes en Michoacn, Jalisco y Tamaulipas, alcanz una escala hasta ahora no vista por sus dimensiones, el armamento empleado y los efectos directos en la sociedad. Culiacn, y el Estado de Sinaloa en gran parte, son terrenos ganados por el grupo delictivo que ha tomado el nombre de ste. No es mera ni principalmente un esquema de fuerzas de combate, sino de la presencia de las bandas del narcotrfico en las grandes oquedades que el poder pblico dej en la poblacin durante dcadas, desatendiendo las necesidades sociales de empleo, salarios, educacin, salud, etctera. En colectividades alejadas de la satisfaccin, las fuerzas y negocios irregulares pudieron crecer y desarrollarse, para usar una expresin de Mao, como peces en el agua. El capitalismo depredador (de la economa social, de vidas y de la naturaleza) est cobrando ahora, al Estado que durante 35 o 40 aos lo ha prohijado, una cuota de violencia social imprevista, un efecto secundario muy explicable.

Desarmar y derrotar con la fuerza a las organizaciones que se han hecho no slo del control del trfico de estupefacientes sino del secuestro, la extorsin y el terror su modus vivendi es imprescindible; pero no ser una tarea fcil si no se logra antes aislarlas del medio social que las nutre, esto es, conforme lo postulan los manuales de contrainsurgencia, quitarle al agua al pez, y cortarles las vas de abastecimiento de dinero, armas y apoyo social con los que crecen. el Estado tiene que volver a cubrir los espacios que abandon para dar paso a las leyes implacables del mercado y la competencia en la regulacin social. En ese aspecto, la poltica de Lpez Obrador parece estar bien orientada, pero no es todava suficiente. La autoorganizacin de la sociedad para los mismos fines es tambin decisiva para revertir la espiral de violencia que hasta ahora se vive en muchas regiones y ah en donde la autoridad legtima se ha replegado en favor de la fuerza brutal de las armas, los ejrcitos privados y la ley del ms fuerte.

la fallida operacin Culiacn ser por mucho tiempo todava una herida sangrante para el gobierno de Lpez Obrador y para las fuerzas armadas, muy difcil de restaar a menos que en breve se logre abatir los imparables indicadores de la muerte y la violencia que cruzan transversalmente a la sociedad mexicana, con cifras sin precedente de homicidios dolosos, feminicidios, robos con violencia, extorsiones, secuestros, trata y delitos de todo gnero con alto impacto en la poblacin.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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