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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2019

La incidencia de Cuba en proceso liberador de Amrica Latina

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Entre el 29 y el 31 del presente tendr lugar en La Habana un importante evento referido a la incidencia de Cuba en el proceso liberador de Amrica Latina. En una circunstancia como sta, cuando los pueblos de nuestro continente se alzan combatiendo vigorosamente el modelo Neo Liberal y buscan una salida ms justa y ms humana que responda a los requerimientos de la ciudadana, reflexionar en torno a este tema constituye casi un deber.

Hemos sido testigos, en las ltimas semanas de dos acontecimientos de singular importancia continental: la rebelin popular gestada en Ecuador contra un gobierno que traicion los postulados para los que fuera elegido; y la batalla de masas librada en Chile contra el rgimen de Sebastin Piera que finalmente recurri al fascismo para hacer frente a la ira de las masas.

El escenario Boliviano, que proyecta la figura de Evo Morales confirmado por su pueblo y una asonada golpista atizada por la reaccin interna y la administracin norteamericana; complementa un convulso escenario continental y ayudan a pergear idea b{asica para nuestro tiempo

Es claro que en muy amplios sectores del movimiento popular, se vive un clima creciente de descontento ante las iniquidades de la sociedad capitalista. Bien puede asegurarse que todos estamos en contra de lo que constituye la esencia de la sociedad capitalista: la explotacin del hombre por el hombre. Recusamos la injusticia social, condenamos la guerra, rechazamos las desigualdades que fluyen de la sociedad en nuestro tiempo y nos declaramos enemigos de todos los abusos y maldades de las que hace gala la clase dominante en cada uno de nuestros pases. En todo eso y quiz mucho ms- tenemos unidad de criterio y lo que es ms importante- la posibilidad de sumar fuerzas para combatir estas expresiones horrendas.

El problema, que alude en el fondo a la crisis del sistema mundial de dominacin vigente, llega as, y puede dar lugar a una primera diferencia sustantiva. Ella, estriba en la formulacin de cmo hacer, para poner fin a esto. A partir de ese interrogante, asoman siempre dos enfoques. Y este tema, no es nuevo. En nuestro pas fue planteado descarnadamente por Jos Carlos Maritegui el 15 de junio de 1923 en la primera charla que hizo referida a la crisis mundial. All nos dijo que las fuerzas proletarias europeas se hallaban divididas en dos grandes bandos: reformistas y revolucionarios.

Para unos, -y entre ellos estaba Maritegui. y estamos nosotros- es posible construir una nueva sociedad slo demoliendo la actual, cambiando de raz las estructuras de dominacin vigentes, y forjando un nuevo orden social, ms humano y ms justo. Esta tarea, solo ser posible mediante una Revolucin Social que nos permita comenzar desde abajo la tarea de forjar el futuro. Por eso, nos definimos revolucionarios

Pero a nuestro lado, hay otras fuerzas que creen que esa, es una posicin por cierto extrema. Incuban la idea de cambiar la sociedad de otra manera, modificando sus expresiones ms equvocas, subsanando sus injusticias flagrantes. Se convierten as, en abanderados de las posiciones evolucionistas, reformistas, sin que el trmino sea usado de modo despectivo, o peyorativo.

Desde nuestro punto de vista, las reformas pueden ayudar, y ser tiles. A nuestro juicio las reformas pueden ocurrir antes de una revolucin, durante una revolucin o incluso, despus de una revolucin. Lo que no podr ocurrir, es que las reformas reemplacen a una Revolucin. En ese marco, nos parece profundamente errado considerar que mediante reformas se pueden hacer cambios radicales en la sociedad capitalista de modo tal que ya no sea necesaria una Revolucin.

El proceso social latinoamericano hoy est planteado en ese dilema. Fuerzas avanzadas, progresistas, interesadas genuinamente en la lucha por atender las necesidades de los pueblos, obran convencidas que s, que es posible hacer cambios en el marco de la sociedad capitalista, sin recusar su esencia. En el fondo, alternativas tan sugerentes como el proceso brasileo de Lula Da Silva y Dilma Roussef, han sustentado esa idea. Tambin lo han hecho, Nstor y Cristina Kichner en Argentina. Y el Presidente Rafael Correa, en Ecuador. Esa misma opcin, sin duda, la encarnaron los exponentes del Frente Amplio de Uruguay, Jos Mujica y Tabar Vsquez.

Su empeo principal en el gobierno ha sido -con la mejor intencin- disminuir los indicadores de pobreza, acabar con la desnutricin infantil, amparar a los ms necesitados. Y han invertido inmensos recursos en programas orientados al cumplimiento de esas metas. En ese marco, han pactado con sectores de la burguesa comprometindose a no afectar sus intereses, a cambio de su apoyo o, en el extremo, su neutralidad ante sus polticas de gobierno.

La intencin que los llev a esa idea, no es mala. Ni tampoco es de por si mala la idea de andar por ese camino. Lo que ocurre es que ese camino se agota, termina, y no logra sus propsitos. Salvo el caso de Uruguay, las fuerzas que impulsaron esos cambios perdieron el poder, y fueron excluidos de un proceso de definiciones. Sus posiciones fueron afectadas por Golpes de Estado planteados de una u otra manera, como ocurri en Honduras, en Paraguay, o en el mismo Brasil, en el caso de Dilma Rousseff.

La falta de preparacin poltica de las masas, la carencia de una organizacin que luche en el terreno concreto, la divisin del movimiento popular; resultaron elementos fatales en cada uno de estos casos. Ellos explicaron el desenlace ocurrido, pero en verdad, eludieron el tema de fondo es realmente posible hacer esos cambios en el marco de la sociedad capitalista? Los que creen que si, son muchas veces fuerzas sanas, que merecen el mayor apoyo, y la ms franca solidaridad; pero en el fondo, fueron vctimas de los lmites que ellos mismos se impusieron. La vida les demostr que ese camino est cerrado; que las reformas, no cambian la esencia de la sociedad; y que los pueblos de nuestro continente, no tienen otra ruta, sino la Revolucin Social. En definitiva, en los pases en los que se marcha por ese derrotero, contrario, donde se ha producido una Revolucin, ha sido realmente posible defender los intereses de los pueblos. Lo confirma la subsistencia de Cuba, de la Nicaragua Sandinista, y de la Venezuela de hoy, que est haciendo su camino revolucionario enfrentando con herosmo y destreza las ms duras agresiones del Imperio.

Las reformas ayudan, pero no resuelven. Esa es una de las primeras lecciones que puede extraerse de la Revolucin Cubana. Sostener eso, no significa alentar la idea que aqu hay que hacer como en Cuba, o como en Nicaragua o como en Venezuela. No. Significa, simplemente decir que aqu hay que hacer una Revolucin, y no alentar la idea que las reformas sern suficientes. Ellas podrn abrir una ruta, pero en una u otra circunstancia, ser indispensable dar el salto y tomar al toro por las astas. Creer esto, es ser consciente que en esta parte del mundo, se vive un periodo revolucionario. As lo sostuvo el Amauta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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