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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2019

Europa y los refugiados

Iosu Perales
Rebelin


Lo que el corazn te diga

I Parte

Los siempre sospechosos de todo, los que han sobrevivido a las pateras, y a las mafias, los que nunca sabe nadie de que aldea son, los mejores artesanos de la madera, los descendientes de aquellos que fueron esclavos en las minas de reyes y empresas europeas, los que mueren de paludismo y de malaria y del bola y de las picadas de escorpin, los reyes del hambre, los que trapichean para mal vivir, los perseguidos en su propio pas, los indocumentados en el nuestro, los manteros para poder pagar la leche de sus nios, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, que dira el poeta Roque Dalton, los que nacieron medio muertos y sobrevivieron medio vivos a las sequas, a la hambruna y la malnutricin, a las epidemias, al espanto, los tristes ms tristes del mundo, nuestros hermanos. Ser africano, eso que se mueve, es la mitad de la vida que les dejaron.

Todo empez cuando Europa se apoder de frica en la conferencia de Berln, que abri el canciller Bismarck a las 14 horas del 15 de noviembre de 1884, y mostr a los presentes el gran mapa de Kieper. No haba en la sala ni una sola persona africana, ningn representante del continente a repartir, todos eran europeos, con hambre de colonialismo exacerbado, armados de regla y cartabn, dispuestos a despedazar el mapa all mismo: Francia y Reino Unido se llevaron la mayor parte, Alemania, Blgica, Italia y Portugal, se reservaron lo suyo, y Espaa que ya declinaba en Cuba y no andaba sobrada de fuerzas se qued con Guinea Ecuatorial, Sahara Occidental y una parte de Marruecos. Las metrpolis fueron a por todas: implantaron administraciones, se apoderaron de los recursos naturales, impusieron sus lenguas como las oficiales, forzaron cuanto pudieron la hegemona de sus costumbres, trataron de bautizar y civilizar a los que pudieron, pusieron a trabajar a los nativos en condiciones de esclavitud a la bsqueda de diamantes, rebuscando en los lechos de los ros. frica un continente fabuloso para esquilmar, explotar y dominar. Los participantes en el reparto trazaron fronteras con tiralneas (latitud y longitud, cursos de los ros) Pero no todo fue armona. Los imperialismos chocaron, Italia contra Francia, Reino Unido contra Francia, Alemania contra Reino Unido, el Congo es disputado a mordiscos y el rey belga Leopoldo II proclama que la mayor parte de ese pas queda como propiedad privada de la Asociacin Internacional del Congo que l haba creado. Un pas posesin personal de Leopoldo II!

Los colonizadores podan dictar las leyes que les pareciera, dado su abrumador podero armamentstico, y configuraron pases artificiales sin tener en cuenta las realidades tnicas y tribales, a las metrpolis les daba igual que las rayas fronterizas trazadas fueran en el futuro fuente de conflictos y de terribles guerras cronificadas. Su afn pasaba por el negocio, el comercio, y el deseo de mostrar poder y prestigio. Para todo lo cual engaaron a los jefes de las tribus con promesas que nunca cumplieron. Con lo que robaron las metrpolis levantaron ciudades de edificios y palacios monumentales y avenidas grandiosas. Quin no admira Pars! Ah Londres!

La conexin entre el reparto de frica por potencias europeas y las migraciones a nuestros pases en que nos concierne? En que las colonizaciones arrasaron pases hasta hace poco ms de cincuenta aos y nosotros, como conjunto de sociedad, somos los beneficiarios.

Los procesos de descolonizacin tuvieron lugar a mediados del siglo XX, como quien dice ayer. En 1955 frica no contaba nada ms que con un puado de Estados independientes, Liberia, Egipto, Etiopa y la Repblica Sudafricana con su apartheid. El Magreb se puso en pie y Burguiba, lder tunecino impuso a Francia la independencia en 1956. El mismo ao el sultn que pronto sera el rey Mohamed V la logr para Marruecos. En Argelia la batalla fue a sangre y fuego. Pero De Gaulle tuvo que claudicar. Luego vendran las independencias del frica negra. En unos casos por va pacfica, en otros como en Mozambique y Angola por las armas. Naci la Organizacin para la Unidad Africana en 1963 y pareca que el continente abra las puertas al desarrollo. Fue un espejismo.

En las metrpolis se impuso el pragmatismo y la retirada de los contingentes militares se hizo sellando lazos de cooperacin que aseguraran la presencia de las compaas europeas. En general, los gobiernos autctonos surgidos pronto demostraron vocaciones poco democrticas: los partidos nicos y las autocracias sustituyeron a los colonizadores, y los pueblos siguieron estando sometidos: al poder de unos pocos, a la corrupcin, al robo, a la extorsin e incluso a los asesinatos de Estado. Los gobiernos nativos que llegaron al poder como movimientos de liberacin se tornaron en mucho casos en gobiernos contra el pueblo. La tragedia del hambre y de la muerte en las selvas y en los desiertos sigui avanzando hasta el da de hoy. Europa y sus metrpolis hicieron alianzas con los nuevos gobiernos para asegurarse su influencia y la de los capitales europeos.

As es que las mujeres y los hombres africanos, abandonados a su suerte, tienen una mana: se han credo el artculo 1 de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como estn de razn y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Y de ah que se creen con derecho a vivir mejor, y al desarrollo, y piensan que deben ser tratados con respeto por los descendientes de quienes les colonizaron. Y se han atrevido a venir. No saban que aqu les esperaba un muro de concertinas, y la ley de extranjera para los que han tenido un poco ms de suerte, y algunos polticos que se dedican a dedicarles infundios y amenazas, y mucha xenofobia y racismo a la vista y mucha ms escondida en cada pliegue de nuestra sociedad. Qu provocacin creerse con derecho a mejorar sus vidas! dicen algunas o muchas voces; venir a molestar a los que durante dcadas fuimos sus amos, y no necesitbamos permisos ni papeles para ocupar sus pases porque estbamos investidos de una misin civilizadora...y del poder del dinero y de las armas.

Esto es lo que est pasando: los colonizadores de ayer, los que dejaron el continente esquilmado, son los mismos pases que hoy levantan muros para evitar la llegada de los nietos, bisnietos y tataranietos de aquellos que fueron expropiados, robados, asesinados, en nombre del progreso. Y para colmo, algunos seres abyectos, personas sin humanidad, que desconocen la palabra solidaridad, polticos que a la caza del voto alimentan las bajas pasiones y la lucha de pobres contra pobres, y se permiten afirmar que vienen a cobrar ilegalmente la RGI, que vienen a engaarnos a nosotros que decimos ser el no va ms de la generosidad, cuando en realidad son nuestros pases los que hicieron el saqueo de frica y nuestras sociedades de hoy son las beneficiarias de los avances tecnolgicos, productivos, econmicos y sociales que procur la colonizacin. Nosotros lo beneficiarios deberamos pedirles perdn a los tripulantes de las pateras, a los que yacen en las fosas del Estrecho, a los que deambulan vendiendo cualquier cosa, a los que piden ayuda en una esquina, y una manera de hacerlo es hacer frente a esos polticos sin alma, tipos peligrosos para la convivencia, seguramente de misa de domingo y que merecen ser excomulgados al menos socialmente.

Unmonos contra la infamia de algunos polticos y tendamos la mano a los tristes ms tristes del mundo, a nuestros hermanos africanos. Unmonos contra la manipulacin que nos quiere arrebatar todo gesto solidario y hagamos lo que el corazn nos diga. 

Europa naufraga en el Mediterrneo

II Parte

El politlogo Sami Nar (Tlemcen, Argelia, 1946) es un europesta desencantado con la actual Europa, un defensor de los derechos humanos que denuncia su vulneracin y no para de dar ideas para cambiar la vida de los pueblos. En su ltimo libro Refugiados, publicado por Editorial Crtica, aborda con vehemencia un problema que est poniendo en tela de juicio los principios y valores fundacionales de la Unin Europ ea. Denuncia su carcter estrictamente economicista, su desunin, la ausencia de una poltica comn para manejar el euro, y la necesidad urgente de una poltica comn de fronteras frente a los fenmenos migratorios de nuestro tiempo, desde la aceptacin de valores comunes que tengan en cuenta a los refugiados y a la demanda de solidaridad internacional.

Sami Nar se muestra pesimista al afirmar que vamos por el camino contrario. Por eso reclama desde hace ya tiempo un gran debate sobre qu Europa queremos. Plantea la disyuntiva de actuar con los refugiados de manera civilizada o no civilizada como el dilema en que se juega el ser o no ser de Europa. Siguiendo a Nar creo que en realidad este es un problema mundial, ms all de Europa, en la medida en que el ltimo informe de ACNUR sobre Tendencias Globales nos asegura que a finales de 2015 un nmero de 65,3 millones de personas se encontraban desplazadas, en comparacin con los 59,5 millones de doce meses antes. Atencin, es la primera vez que se supera el umbral de 60 millones de personas obligadas a sobrevivir en refugios. Qu hacer frente a semejante drama?

Sami Nar propone una medida de urgencia: nos recuerda que tras la primera guerra mundial, en 1920, se dot a los refugiados de un documento de trnsito, el Pasaporte Nansen, para poder circular libremente en busca de asilo. No es la gran solucin, pero es una buena idea. Lo que no puede ser es mantener a los refugiados en campos de concentracin a cielo abierto en las actuales condiciones infernales que padecen. Claro que ello supondra contar con una Europa abierta a la inter-solidaridad. Si con 512 millones de habitantes no podemos dar refugio a cinco millones es que algo va muy mal.

Hoy, tenemos a nuestras puertas a 4,9 millones de sirios de los que tres millones se encuentran en Turqua en condiciones dursimas, por las condiciones de la logstica y la dureza del Gobierno autoritario de Erdogan. Adems, Siria cuenta con otros 6,6 millones de desplazados internos. Irak, Somalia, Afganistn, son pases que expulsan a ingentes cantidades de personas. Evito citar cifras mareantes que cualquiera puede encontrar en la web oficial de ACNUR. Pero hay que destacar que mientras pases poderosos miran para otro lado, el pequeo Lbano acoge el mayor nmero de refugiados, un milln cien mil, en proporcin a su pequea poblacin de 4,5 millones de habitantes.

La Europa que ahora protesta por el muro que pretende Trump para parar la emigracin procedente de Mxico, ha levantado siete alambradas por varios pases, con una longitud actual de 1.200 kilmetros. Si la cada del Muro de Berln fue acompaada de crticas a lo que haba supuesto contra la libertad y dignidad de las personas, ahora, en pleno siglo XXI, los nuevos muros de alambre con pas ponen en entredicho las libertades en la Unin. Cuando se impide el ingreso a nuestro territorio de personas que huyen de guerras y de persecuciones se abren grietas anchas y profundas en los principios que decimos que importan. En Grecia, Macedonia, Eslovenia, Hungra, Croacia, Ceuta, Melilla y por supuesto en Turqua, se est enterrando los ideales de nuestra civilizacin. Europa enfrenta al fenmeno de los refugiados como si de una guerra se tratara.

Lo grave es que Europa no hace nada til para dar respuesta a este problema a medio plazo. Por qu no se esfuerza en una cooperacin de desarrollo real en los pases de origen? Proyectos que creen empleo y den estabilidad a poblaciones. Por qu no implementa programas de formacin profesional de jvenes africanos que incluyan apoyos a emprendedores? Programas que incluyan a jvenes ilegales a los que se les garantice que puedan volver sus pases y regresar a Europa para proseguir su formacin. Sami Nar se hace estas y otras preguntas y advierte de un tipo de migracin que presenta tintes dramticos: se refiere a la migracin ecolgica que pronto ser ms importante que la econmica y que tiene que ver con la escasez del agua que est matando masivamente en el frica Subsahariana.

El pensador europesta, al afirmar que en los ltimos veinte aos la poltica ha sido destruida por la economa que ha pasado el poder a grandes polos macroeconmicos, advierte de un modo pesimista, es decir realista, que los polticos que tenemos ahora, salvo excepciones, no son capaces de pensar de modo distinto al economicismo imperante. Tal vez por eso espera que ms pronto que tarde se produzca un choque elctrico que ponga fin a la inercia dominante del eje franco-alemn y que en Francia o en Alemania llegue un gobierno que diga Basta!

Hay que habilitar una nueva legalidad solidaria. La UE ha querido sustituir la acogida regulada y suficiente por polticas de contencin que estn fracasando. El continente africano no tiene que perder y seguir empujando migraciones. Europa es en buena parte causante del drama llamado frica. La esquilmamos, la explotamos, la matamos, y ahora tenemos ante nuestras puertas a millones de medio muertos o medio vivos que luchan por sobrevivir. Hay que flexibilizar las entradas de quienes huyen del hambre; hay que hacer polticas de visados ms democrticas; la UE debe establecer polticas de codesarrollo con un aumento notable de las ayudas a los pases africanos. Nuestro continente es rico y desarrollado y debe implementar relaciones cooperativas y solidarias con los pases mediterrneos y subsaharianos.

Ms pronto que tarde hay que formular nuevas vas legales para la solicitud de asilo y residencia. Europa envejece y necesita de la migracin para su propia existencia. Nuestro egosmo y nuestros miedos pueden ser la tumba de un ideal llamado Europa. Que se activen de forma flexible los visados humanitarios. Que se flexibilicen los visados de trnsito para quienes proceden de pases en conflicto. Toda Europa, incluidos los pases que no son parte de la UE, deberan reunirse en una cumbre para tomar medidas dignas, eficaces y suficientes. El reparto de cuotas de acogida debe ser la expresin de un compromiso real, no como hasta ahora una medida cosmtica sin recorrido alguno. Europa, raptada por poderes obscenos, el primero de todos el dinero, debe volver la vista a sus orgenes humanistas, es su nica oportunidad.

Mientras llega una nueva oportunidad para redimir Europa, se muere en el Mediterrneo. Desde 2014 ya son unos 10.000 los ahogados. Solamente en 2016, an habindose multiplicado los salvamentos, ya fueron 3.800 los que perdieron la vida. Consintiendo semejante tragedia, Sami Nar teme la cada de un proyecto que fue fundado no slo para preservar la paz sino que tambin para avanzar hacia una civilizacin nueva, democrtica, tolerante, inclusiva y solidaria. Dice: Si seguimos en este camino Europa va a desaparecer. Eso lo tengo totalmente seguro, la globalizacin se va a tragar a Europa. Sin embargo hace un guio al optimismo cuando aade: Europa es muy viva polticamente. Avanzamos a base de crisis. Tendremos cada vez que plantearnos la cuestin de elegir civilizacin o barbarie, como sucede con los refugiados. No cabe duda que Europa est a la espera de nuevos liderazgos. Los actuales son muy mediocres.

Ellos tambin son nosotros

III Parte

Miles de mujeres y hombres africanos, de todas las edades, yacen en el fondo del Mar Mediterrneo, el mismo que canta Serrat y que ha perdido toda su mitologa melanclica para convertirse en una fosa comn que inspira horror y huele a muerte. Los ltimos 850 ahogados el da 18 de abril de este ao han impactado en las conciencias de media Europa, pero nada comparable a si los muertos hubieran sido europeos. Hay muertos y muertos. De entre las varias categoras las muertes de africanas y africanos pertenecen a la ltima de todas. Despus no hay ms.

La respuesta europea no puede ser ms decepcionante. Los jefes de gobierno reunidos en Bruselas han centrado sus decisiones en un esquema de seguridad que poco o nada ayuda a resolver el problema. Aumentar los esfuerzos en controles policiales de las costas mediterrneas, la posibilidad de bombardear barcos piratas atracados en Libia y acentuar la devolucin de migrantes ilegales a sus pases de origen, son los grandes acuerdos, ms de lo mismo. Al menos tambin han decidido ser ms eficaces en el rescate de migrantes nufragos y de barcos a la deriva. Pobre poltica que lejos de abordar el fondo del drama africano lo agudiza al negar lo evidente: las migraciones africanas proseguirn imparables.

La realidad es que en frica se juntan 34 de los 48 pases con menor nivel de vida del planeta. Ms de 300 millones de personas sobreviven milagrosamente con menos de un dlar al da. Treinta millones de nias y nios menores de cinco aos sufren desnutricin y el 43% no tiene acceso al agua potable. En Etiopa y Burundi la renta per cpita es de menos de 90 dlares. La pobreza ha empeorado en los ltimos 25 aos segn reconoce el Banco Mundial. La esperanza de vida se ha rebajado de 49 a 46 aos. Las sequas, las hambrunas y las enfermedades representan un drama crnico, al que se suman las guerras en Siria, Eritrea, Libia, Sudn, Yemen, Irak, Chad, de las que huyen cientos de miles buscando asilo y refugio. Hoy da la mayor parte de migrantes provienen de pases en guerra. Buscan salvar la vida y piden asilo.

Es tal el estado de desesperacin de millones de seres humanos azotados por la pobreza o por las guerras que no hay ni habr muros, alambradas o despliegues militares que impidan la continuidad de movimientos migratorios hacia Europa. Frente a ello la reaccin de Europa, de sus instituciones es insolidaria, cicatera, excluyente, represiva. En realidad frica retrata a Europa y desmonta ese discurso tan gastado que publicita valores morales muchos de ellos ya perdidos. La UE ni siquiera cumple el mandato internacional en materia de acogida de refugiados. Es ms que evidente que las actuales polticas europeas han fracasado, no sirven para impedir la llegada de migrantes y producen miles de muertos. Por qu mantenerlas?

Lo que hace falta es una poltica integral que combine al menos tres elementos: a) una poltica de apertura a la entrada legal y escalonada de migrantes, que son verdaderos refugiados polticos unos, econmicos otros; en particular los gobiernos europeos deben cumplir la legislacin internacional y las nacionales dando acogida a quienes provienen de pases en conflicto y solicitan asilo; b) una poltica decidida de co-responsabilidad en polticas reales de desarrollo a fin de que los pases africanos combatan eficazmente la pobreza, alcancen los Objetivos del Milenio e impulsen procesos productivos y econmicos endgenos; c) la puesta en marcha de todos los medios necesarios para rescatar a quienes corren peligro en la mar. Hasta el momento la operacin de rescate Triton de Frontex para salvar vidas ha resultado ser un fracaso, pudindose calificar de operacin maquillaje de la Unin Europea con resultados criminales.

La otra medida que debe activarse de manera inflexible es la prohibicin de venta y trfico de armas al continente africano. El 95% de las armas y municiones que se utilizan en conflictos africanos no provienen de frica. Qu pases son los grandes mercaderes d la muerte? Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, India, tambin Espaa. Como es sabido no hay guerra sin armas, y hoy puede decirse que los conflictos armados africanos son un gran mercado para los fabricantes que constituyen lobbies poderosos que venden guerras. Los peces gordos de la exportacin de armas procuran infiltrarse en las instituciones polticas para asegurar mejor el futuro de su negocio: la paz no lo es. As por ejemplo el ministro de defensa del gobierno espaol Pedro Morens fue consejero de la empresa Instalaza S.A. fabricante de bombas de racimo, cargo que dej temporalmente para ser investido de ministro. Ha sido asimismo director ejecutivo en Espaa de la empresa MBDA que disea, fabrica y vende misiles.

Escapando de la muerte casi 50.000 inmigrantes tratan cada ao de cruzar el desierto de Tener un desierto dentro del desierto, perteneciente a Nger- para acceder a Marruecos, Argelia o Libia. Salen de Agadez, pasando por Dirkou, bajo un calor insoportable, que supone una dura prueba de supervivencia en la que muchas personas pierden la vida. Los que llegan a las alambradas de Ceuta y Melilla, o a las costas de Argelia y Libia, son los afortunados a los que les espera el rechazo europeo. Podemos dejarlos morir? En nombre acaso de preservar nuestro estatus de vida? Entre el ao 2000 y el ao 2013, fueron 23.000 los migrantes muertos en el intento de llegar a Europa. S perfectamente cul es la respuesta recurrente de mucha gente, incluso de la buena gente: Pero, es que todos no cabemos. Pero s cabemos, y para empezar se debe abordar el drama humanitario de las bolsas de migrantes que permanecen en las fronteras mediterrneas del continente africano a la espera de una oportunidad. La eleccin es: o abrirles las puertas legalmente, o dejarles morir.

Por otra parte en la Unin Europea somos 510 millones de personas repartidas en 28 pases. Una poltica coordinada y gradual en el tiempo que redistribuya la migracin puede canalizar el ingreso de manera ordenada y legal a cientos de miles de africanos sin desestabilizar significativamente el equilibrio demogrfico (Espaa lleva dos aos de saldo migratorio negativo). En realidad, segn expertos en el conjunto de la UE podramos llegar a un 2% ms de la poblacin que ya somos sin mayores trastornos. No s si ese porcentaje es adecuado pero es el caso que todas las proyecciones estadsticas indican que la UE va a necesitar millones de migrantes en los prximos aos (Alemania en primer lugar) Una poltica de apertura combinada en el tiempo con esfuerzos de desarrollo en pases de origen y de pacificacin de conflictos podra dar lugar a un escenario presidido por la aplicacin de los Derechos Humanos.

Lo que no cabe en ningn caso es focalizar este enorme desafo humanitario, cada vez ms imparable, como si fuera bsicamente un problema de seguridad. Al contrario, debemos tratar a los migrantes como seres humanos con dignidad y derechos: ellos tambin son nosotros.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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