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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2019

Reflexiones sobre la contingencia actual desde las Ciencias Sociales
Ruptura democrtica y acusacin constitucional destituyente (Tesis 1 desde la praxis frenteamplista)

Silvia Lamadrid y Miguel Urrutia
Facultad Ciencias Sociales, Universidad de Chile


Cuando a finales del siglo VII A. de C. el poder del Demos ateniense irrumpi en el gobierno de la polis, lo hizo en un contexto de distinciones patriarcales y clasistas impuestas por la autoproclamada gente de bien: aristois (varones aristcratas autodeclarados propietarios del bien de la virtud o aret) y oligois (varones oligarcas propietarios del bien de la riqueza). En ruptura constante con estas distinciones patriarcales de clase y sus efectos concretos, es que la Democracia se ha abierto paso hasta nuestros das en un movimiento bifronte de igualdad y de apertura a las singularidades.

De all entonces que la actual rebelin del pueblo chileno haya evidenciado que el peor quiebre de nuestra Democracia, ocurrido entre 1973 y 1990, no puede ser superado mediante una mera transicin gradual sin ruptura democrtica efectiva. Solo tal ruptura democrtica puede acabar con los cerrojos institucionales diseados para perpetuar el modelo neoliberal actualmente impugnado.

No obstante lo anterior, que la democracia implique un movimiento de ruptura no significa asociarla con una violencia poltica constante. Ontolgicamente, la ruptura democrtica co-instituye a la realidad social en un proceso poltico continuo, aunque de intensidad variable (variacin de intensidades que incluso matemticamente es muy distinta a la nocin de gradualidad).

La Democracia se ha sedimentado histricamente mediante heterognesis irreversibles, pero generadoras de formas organizadas abiertas a la contingencia. Por ejemplo, desde los movimientos de ruptura democrtica han emergido principios como el pluralismo y procedimientos como las elecciones universales que no pueden ser extirpados sin que la Democracia se extinga, pero esto no significa que baste el pluralismo y las elecciones universales para que la Democracia exista separada de sus heterognesis rupturistas. Este nfasis ha caracterizado el compromiso de la izquierda chilena con la Democracia, y especialmente el de la Izquierda Revolucionaria antiestalinista asentada en el marxismo Libertario y ms recientemente en el feminismo de clase (desde Rosa Luxemburgo hasta Marilena Chau y Flix Guattari).

La Izquierda Revolucionaria y Libertaria chilena jams ha buscado abolir principios como el de la representacin y la delegacin del poder, simplemente ha puesto en evidencia que dichos principios son insuficientes para sostener la Democracia en sociedades complejas, justamente lo contrario de las observaciones realizadas por el liberal-funcionalismo capitalista, segn el cual sera la complejidad social tardomoderna la que impide llevar la democracia ms all de esferas evolutivamente especializadas en torno al medio simblicamente generalizado del poder como representacin, delegacin, procedimiento y pluralismo ajeno a las singularidades reales.

El movimiento de ruptura que realiza a la Democracia en sociedades patriarcales y de clases como la chilena, proviene de la historicidad concreta, lo que tambin implica que sus determinaciones son reales e independientes de la observacin, mas no por ello fijas o ajenas a los procesos temporales. De all que la crtica libertaria a la gradualidad y a la idea de transicin democrtica no implica sostener que la ruptura se realice en un conjunto de momentos puntuales definidos por la violencia poltica. En Chile, hoy ms que ayer, disponemos de evidencia slida para probar que la gradualidad agrava la violencia poltica en vez de prevenirla.

Entonces, en una sociedad profundamente patriarcal y dividida en clases como la chilena, la ruptura es el alma de la Democracia. Concretamente, en el caso chileno, la ruptura democrtica funciona como una interpelacin constante a la capacidad del modelo para producir justicia, incluyendo la impugnacin destituyente del orden patricio expresada hoy en la movilizacin social y en la acusacin constitucional al Presidente Sebastin Piera y el ministro Andrs Chadwick.

Pese a ciertas resonancias liberal-coloniales de la consigna Por un Nuevo Pacto Social, de ella se desprende una legitimidad radical para la citada acusacin constitucional. Piera y Chadwick no solo han bloqueado el nuevo pacto, sino que han faltado al indigno pacto anterior. Ese pacto transicional anterior -indigno y vulgar- dictaba: podremos ser gobernadas por tribunos serviles al neoliberalismo y al patriarcado, pero no por responsables polticos directos de las Graves Violaciones a los Derechos Humanos que fundan aquel neoliberalismo.

Hoy, cuando el Nunca ms de la cultura poltica centroderechista chilena ha estallado en mil pedazos, la ruptura democrtica es una condicin para que se haga la voluntad antineoliberal del pueblo chileno. La ruptura democrtica en Chile es entonces una condicin para detener un nuevo quiebre de la Democracia montado en los persistentes cerrojos institucionales del quiebre anterior.

Silvia Lamadrid & Miguel Urrutia Acadmicas del Departamento de Sociologa de la Universidad de Chile. Militantes de Convergencia Social, Frente Amplio.

Fuente: http://www.facso.uchile.cl/noticias/158842/ruptura-democratica-y-acusacion-constitucional-destituyente



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