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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2019

La televisin, ese escaparate de las injusticias

Paul Walder
Rebelin


Entre los millares y millares de lienzos y carteles que se exhiben en las marchas y el clima insurreccional que recorre Chile el repudio a los medios de comunicacin, con nfasis especial en la televisin, recuerda otra de las grandes deudas de la frustrada y fracasada transicin. No slo una crtica, sino abierta indignacin en cuanto la penetrante presencia de la televisin represent desde la dictadura en adelante el sistema poltico y econmico. Los canales privados y la televisin pblica que opera con criterios de mercado, han sido las pantallas que han canalizado, bien decimos, la institucionalidad vigente. Hay una continuidad en estos medios desde la dictadura. Han sido la amplificacin de los discursos oficiales.

Plegarse al discurso oficial durante la transicin no necesit de censura previa. Simplemente, asimilar bien las polticas de mercado y todo el imaginario neoliberal, que en los hechos ha sido formar parte, constituirse como herramientas de difusin del discurso mercantil levantado desde las elites y la clase poltica.

Los grandes medios entregados al mercado se convierten en la pieza ms visible de toda la maquinaria neoliberal. Alimentados por la publicidad de ingentes corporaciones, no solo claudicaron a la crtica y a la reflexin, sino que se conformaron como elementos funcionales e integrales a todo el aparato del poder. Han sido la perfecta unin entre la clase poltica y el poder econmico. Se constituyen como un miembro ms de la elite.

En el trance que vive Chile en estos das, la televisin y los grandes medios del duopolio de la prensa escrita y tambin impresa, son foco de indignacin ciudadana, cuya mxima expresin han sido encendidas y frecuentes protestas a las puertas de las instalaciones. Una ira tan comprensible como la desatada ante los otros poderes. La prensa ha sido del mismo modo que durante la dictadura cmplice de las elites en los abusos cometidos por el modelo de mercado. La transformacin que demanda, que exige hoy la poblacin, pasa tambin por una nueva ley de medios. Por ejemplo, comunicaciones comunitarias o control a la concentracin de la propiedad y las audiencias, o reparto ms equitativo del avisaje estatal.

Los medios de comunicacin en Chile reproducen la misma estructura que el resto de la economa. Alta concentracin de la propiedad, de los mercados y las ganancias, lo que significa una enorme concentracin de las audiencias y de los discursos. De ah el poder, ubicuo que tienen estos medios sobre la poblacin chilena.

Cul es el mayor peligro de los medios? La produccin de sentidos. La naturalizacin de realidades. El modelo neoliberal como utpica sociedad de oportunidades. El consumo y los bienes como fin en la vida y el millonario como representante en la tierra del dios del mercado. Esta ha sido la representacin que las pantallas, alimentadas por la profusa publicidad de la banca y el retail, ha realizado para consolidar un orden econmico y poltico absolutamente escorado y acotado. Del mismo modo que contamos durante la transicin con una institucionalidad sesgada, que acept desde los senadores designados, al mismo dictador en el Congreso y un sistema binominal excluyente, la gran prensa fue no solo un reproductor de las restricciones polticas sino que la naturaliz con el cierre del debate, la reflexin y la marginacin de las voces externas.

La televisin, autoritaria, prepotente, soberbia y sin contrastes, ha cavado su propia fosa. Porque est fusionada con el mismo sistema, porque es la ms visible alegora de aquello que ha condenado durante dcadas a varias generaciones de chilenos.

Orwell invent en 1984 el Ministerio de la Verdad, encargado para la falsificacin de la realidad. Bueno, estos contenidos, producidos en estas latitudes por los ministerios de Hacienda a Salud y Educacin sin dejar de mencionar al espantoso Ministerio Secretara General de Gobierno, la televisin los amplifica previa aprobacin del duopolio de la prensa escrita. Cuntos aos leyendo en los matinales los titulares de El Mercurio y La Tercera!

Una representacin del sistema que puso en escena todas sus contradicciones. Desde la continuidad en las pantallas de los rostros ms infames de la televisin de la dictadura, a la repeticin permanente cual anuncio publicitario de los mensajes digitados desde las elites en La Moneda, el Congreso y las cpulas empresariales: Chile, pas modelo, Chile, la transicin ejemplar, Chile, la envidia de sus vecinos y otras invenciones de publicistas alienados. Una gran teleserie de mentiras, una campaa sin duda para ocultar las demandas ciudadanas elevadas en las calles desde hace dcadas pero criminalizadas por la televisin. Encapuchados, violentistas. desmanes, turbas y otros calificativos para tratar a las legtimas demandas de una sufrida poblacin.

Las elites dicen que no se dieron cuenta de la crisis que se incubada. Estaban demasiado ocupados en ganar millones a costa de abusar del pueblo. Y la televisin? En qu estaba? Imaginamos que disfrutando de su cmoda servidumbre.

En las calles se levantan hoy miles de lienzos y carteles que alertan contra estas mentiras y el perverso masaje que durante dcadas ha hecho la TV en nuestras conciencias. Hoy, en medio de la crisis social y poltica, cuando saltan todas las contradicciones del feroz neoliberalismo y se hacen tan evidentes como los incendios de las grandes cadenas del retail, o tan reales como los varios millones que estn ms de una semana en las calles pidiendo dignidad, las mentiras de la TV se hacen tambin reales y evidentes.

Estas mscaras tambin caen junto a toda la demagogia del engao de la larga transicin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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