Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2019

Kurdos de Siria, buscar refugio en el infierno

Karlos Zurutuza
Pblico

La ofensiva turca en Siria provoca una crisis humanitaria que arrincona a decenas de miles de personas al noreste del pas. Los kurdos tambin estn solos frente a este nuevo desastre.


Imagen de dos mujeres kurdas llorando la muerte de un soldado de las milicias./ Karlos Zurutuza. 

 El trfico se congela, la gente se detiene, los comercios bajan sus persianas y todo el mundo guarda silencio: la llegada de un mrtir a cualquier localidad kurdosiria siempre es un momento de gran solemnidad en el noreste sirio. Muchos pensaron que rituales como este haban pasado a la historia tras la derrota del califato el pasado marzo, como si se hubieran despertado de una pesadilla que haba durado demasiados aos. El pasado 9 de noviembre, la ofensiva turca ( Manantial de Paz ) les recordaba que esos seis meses de paz no haban sido ms que un espejismo .

"Maana enterraremos a nuestros mrtires. Venid todos a despedirlos. Los mrtires nunca mueren", se puede escuchar de nuevo desde la megafona en el techo de un coche. Nadie suele faltar a la cita, ni siquiera los ms pequeos . Ayuda que las escuelas permanezcan cerradas desde el ltimo da 0, o que sus padres no puedan hacer ms que esperar mientras deciden cundo ser el momento de huir de Siria. Muchos lo han hecho ya.

Fue el anuncio de Trump de retirar sus ltimas tropas en el pas el que desencaden el desastre: Turqua bombardea la frontera allanando el camino a sus milicias islamistas con el beneplcito de Mosc, lo que obliga a los kurdos a elegir entre la aniquilacin bajo una fuerza area de la OTAN o a un futuro incierto bajo el paraguas del rgimen de Damasco. Eligen lo segundo mientras siguen cayendo las bombas. El alto el fuego firmado entre Washington y Ankara tambin era un espejismo.

" Vuestro sacrificio y el de los ms de nuestros 11.000 mrtires no ha sido en vano ", arranca una miliciana de alto rango desde un altavoz junto a los atades. Sehid Namirin ("los mrtires no mueren"), responde una masa entregada.

Serekaniye, la zona cero

Los muertos llegan desde Serekaniye , una ciudad fronteriza c onvertida en la Zona Cero de la ofensiva turca . A 40 kilmetros al sur, un inmenso teln de humo negro sobre el horizonte se alza sobre el horizonte antes de llegar a Tel Tamer . No se trata de la resaca de un ltimo bombardeo, sino de pilas de neumticos ardiendo. El aire resulta irrespirable, pero se trata de que esa cortina que todo lo cubre impida a los drones sealar objetivos sobre el terreno. La situacin de los ms de 200.000 desplazados (cifras de la ONU) tras el ataque turco se ve agravada por la falta de algo tan bsico como el agua: la primera bomba cay en la planta de tratamiento, dejando a los de Serekaniye as como al resto de los que dependan de ella sin agua potable. Son medio milln de personas segn la Media Luna Roja kurda.

A la entrada del hospital, el doctor Hassan hace una declaracin de principios antes de responder a preguntas: "He perdido toda la confianza en Amrica, en Europa, en los periodistas y en la gente en general", dice este terapeuta formado en Moldavia. Luego contina. " Las ONGs extranjeras han salido corriendo y dependemos nicamente de nosotros mismos. Tenemos que usar coches civiles para evacuar a los heridos porque las ambulancias se han convertido en objetivos ", lamenta el mdico, sealando un aparcamiento frente al hospital en el que languidecen una docena de ellas.

El sorpresivo despliegue en la zona del Ejrcito sirio la semana pasada provoc una estampida de cooperantes que teman acabar dando con sus huesos en una crcel de Damasco al carecer de un visado sirio oficial en su pasaporte. Por el momento son nicamente un puado de ONG locales las que intentan hacer frente a la emergencia . Desde su sede en la ciudad, Hassan Bashir, coordinador de una de ellas, apunta a "una emergencia cuyas dimensiones an desconocemos".

"Llegan en masa desde Serekaniye, pero tambin desde prcticamente todos los pueblos y aldeas de la regin. Por el momento estamos aguantando pero tengo la sensacin de que pronto se nos escapar de las manos", dice el voluntario, a escasos metros de donde se reparte pan. Hay dos filas, una para hombres y otra para mujeres. Izmail dice que lleg hace 8 das desde Safha, una aldea cercana a Serekaniye, pero que los "mercenarios turcos" no les dejaron otra opcin ms que huir . Hashim solo ha comido arroz y pan durante los ltimos das. Aysha es de Serekaniye pero se traslad con su familia a la aldea de Sisha. Solo permanece ah de da porque los ataques se encadenan cada noche. Dice que duerme en la calle, y luego enfila hacia casa, o lo que sea, con las manos vacas; Tel Tamer es uno de esos escenarios de las guerras de hoy en los que hay wifi gratuito en cada barrio pero faltan el pan y el agua . Tres horas de cola para nada.

"No queda nada"

Los que se lo pueden permitir enfilarn hacia Hassaka , a una prudencial distancia de la frontera turcosiria de 80 kilmetros; el resto se queda en lugares como la Escuela de Secundaria Abdul Kadir de Tel Tamer. No hay ni agua, ni luz , ni nada que recuerde que aqu hubo vida hace no tanto. Sus alumnos desaparecieron nada ms lanzar Turqua su operacin militar en tierra kurda de Siria. Hoy hay cabras que pastan entre la basura del patio; tambin sillas y pupitres que se apilan en los pasillos, como si alguien les fuera a dar fuego. Haba que hacer sitio a cincuenta familias llegadas desde Serekaniye.

Hazane intenta contar su historia mientras se tapa la nariz. La peste que emana de los antiguos baos de la escuela es insoportable. Subiendo por las escaleras hacia en el primer piso, esta kurda de 36 aos cuenta que tiene siete hijos , y que lleg a tener cien ovejas, veinte cabras y una casa con muebles comprados en Turqua. "No queda nada, se lo han llevado todo en camiones", resume desde un aula en la que la ropa de los cros se seca sobre un amasijo de pupitres. Lo sabe porque se lo ha dicho por telfono su vecino, un rabe que decidi quedarse. "La guerra es solo contra los kurdos" , acota Hazane, antes de desaparecer escaleras abajo. Huy de Serekaniye el mismo da 9; otros como Hassan lo hicieron incluso antes de que empezaran a caer las primeras bombas. Dos das antes le enviaron un SMS: "Infieles: estamos de camino. Cuando lleguemos os cortaremos la cabeza a todos ", repite de memoria un mensaje que no olvidar.

Son testimonios como estos los que retumban entre estas paredes desconchadas de la escuela. Nada ms salir, dejamos paso a un tractor tirando de un remolque en el que se ha conseguido encajar a quince con sus respectivos equipajes. Son rabes de una aldea cercana hoy en manos de los islamistas. No quieren fotos; "la mayora son mujeres", suelta alguien desde el remolque.

Sangre seca

La ciudad est desbordada, por lo que el cauce humano se deriva a las aldeas limtrofes. Son lugares como Tel Nasri, un antiguo pueblo cristiano siriaco que perdi a su poblacin a manos del EI. "El califato permanecer", se puede leer an pintado con un espray en la persiana de una antigua tienda de comestibles. La pesadilla contina.

" Hoy a las tres de la maana nos han atacado desde esa aldea ah enfrente . De no ser por los chicos del FDS (el combinado militar kurdo-rabe) no estaramos ahora aqu", dice Ismail, sealando a un conglomerado de casas de adobe a poco ms de un kilmetro. Este hombre de 46 aos es el padre de familia de una de las 30 de Serekaniye hoy en Tel Nasri. La casa que ocupa estaba destinada a acoger una hermosa fuente en su patio interior, pero todo qued a medio hacer. Los sacos de cemento an apilados a la entrada tambin dan fe de ello, o que estos estn salpicados de sangre seca.

"Estamos rodeados pero nos quedaremos", suelta Mohamed Suleyman . Dice que podra ser peor. Su cuada, una viuda con cinco hijos a su cargo se ha quedado bloqueada en Manbij . Est enferma de cncer y necesita tratamiento de quimioterapia en Damasco, pero no hay posibilidad de que llegue. Los cros se han quedado con una familia rabe. Suleyman dice que estarn bien.

" Toda esta campaa de exterminio contra los kurdos comenz en Afrin , aquello no fue ms que el pistoletazo de salida", interviene Osman Mohamed, uno de los milicianos de las YPG que defendi el pueblo de los yihadistas esta madrugada. Mohamed sabe de lo que habla porque lleg del enclave ocupado por Turqua en enero de 2018. Rama de Olivo fue el nombre con el que Ankara bautiz aquella operacin, y Manantial de Paz la que ha provocado este aluvin de desposedos.